Archivo de la categoría: Versos El segundo esplendor

Versos Segunda epoca

52.- Fugaz

Fugaz
y el tiempo contigo,
como estrella marchita
te ví la primera vez,
sin dibujar
siquiera
una sonrisa,
el cabello largo,
la mirada
triste
y los ojos de niña…

Era de tarde
y lo recuerdo,
pequeña niña,
hará pocos años,
hará muchos días…
sin quere
sigues siendo la misma.

Oculto
de tu mirada
te veía jugar
y esbozar una sonrisa,
se alegraba mi corazón,
mi pequeña amiga,
por no verte triste.

Sí,
porque no estabas triste,
aunque parezca una tontería
a los que nunca
invadió la alegría de un niño sonreir.

¿Y el poema?
Si se escribe al sol
¿por qué no escribir
a una amiga?
si se canta a la música,
al calor y a la agonía,
a los pensamientos,
a los libros, a las chicas,
¿por qué no cantarle
a una niña?

Tal vez no me entiendas
y y pasen los años,
tal vez en el tiempo
quedemos lejanos,
pero al ver la sonrisa de un niño
podrás entenderme…

***
La última vez
fugaz te ví
y estabas triste
y con una amiga.
Yo sé porqué
y tú lo sabes también
y te entiendo;
sonríe niña, sonríe,
sonríele a la esperanza
rosa de los vientos,
sonríele a la vida
que te abre los brazos,
sonríele al mundo
y ríete del tiempo:
¿no ves que es maravilloso
ser una niña? Sigue leyendo

49.- Aquella tarde llovió

Aquella tarde llovió.
El viento azotando,
el agua inmunda,
el hielo granizo;
la estufa tenue,
las manos frías
la mirada triste.

Te fuiste el día aquel
muy lejos,
te perdiste en la distancia
y en su agrazo,
te meció en sus brazos
pleno de caricias
el tiempo artero…

Esperó aún hoy un milagro;
Dios quisiera ser
para cambiar el tiempo,
para hacer tan solo una cosa,
a la manera mía,
sólo tú podrás
entenderme,
las ojeras,
los cabellos canos,
los cabellos que se escapan,
el bigote marchito…

Sonríe, sonríe otra vez,
como cuando jugabas conmigo
entre tus brazos,
cuando caminabas conmigo
tomándome de la mano,
por tiempos lejanos…

Vayamos juntos,
burlemos el tiempo,
ignoremos la distancia,
borremos del mundo
la palabra lejos,
matar para siempre
lapalabra tiempo,
ser juntos
el uno para el otro,
como siempre,
en la materia,
en la no materia,
como amigos,
olvidemos los años,
olvidemos lo ocurrido,
recuerda solo
que eres mi padre
y yo tu hijo.

***

En verdad
estás muy lejos.
pero también estás muy cerca,
hoy te quiero como nunca
y no sé porqupe será;

La vida nos jugó sucio,
tal vez pasó eso,
¿acaso nosotros
no hacemos nuestra vida?

juntemos nuestras manos,
hagamos un paraíso
o huestro Hado,
Tánatos, Hades e Hipnos
tan solo son marbetes,
somos nosotros
uno solo,
por eso es
incomprensible
una manera
de quererse
que nunca
podrá eliminarse.

Vivir divagar
entre borrones,
garabatos y palabras,
por eso te escribí
algún día
que mi vida
es tan solo
un refugio entre paradigmas…

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47.- Letargo postergado

Letargo postergado,
límpido fulgor de garabatos,
trazos frustrados,
las manchas de tinta
y los borrones.

Voces entrecortadas,
las manos ocultas
de ajenas miradas,
los pasos recorriendo
la madera y el cemento,
las miradas que se cruzan
y las voces que se pierden…

Siguen los dígitos andando;
el tiempo es inmisericorde,
las luces tímidas
con bosquejo de rayos,
cabezas que se agitan
y dormitar por el patio…

Vive el tiempo,
muere la noche,
cuando parece que
la tarde se está ocultando,
lloran las paredes,
me estremezco
en tu regazo,
pienso tantas cosas
que pasaron en lo alto,
los cabellos que marchitan
los minutos que pasaron…

La sublime sucesión de paradigmas,
los rincones inaccesibles,
los pasos, las miradas que se cruzan,
el silencio de lo alto
y las paredes…

Todo se confunde
nada se comprende… (19/09/85) Sigue leyendo

42.- La última carta (II)

Te quiero mucho y sin darme cuenta
cual sol iluminando sin medida,
cual pañuelo dando despedida,
cual ira a la torva afrenta.

Pero si mi amor no te contenta
y te es como página perdida,
si ajenos, los días de tu vida,
no importa lo que por tí sienta.

Porque puedo esperar, y olvidar,
retornar a mi vida pasada.
¿Para qué las tristezas recordar

si la vida será continuada
por nuestros encontrados destinos
aunque por diferentes caminos? Sigue leyendo

40.- Divagando

Baladas y voces que se confunden,
un paisaje nunca visto por mis ojos,
la quebrada que se pierde en lo lejano,
el viento y su caricia transparente.

Los árboles grandes cuyo nombre ignoro,
los cables de alta tensión ultrajando el paisaje,
el silencio, los gritos…

La televisión musitando alienación
la imagen brillante dañando mis ojos,
una balada triste envuelve mi corazon
y me transporta hacia los recuerdos…

Las ramas movidas por el viento que sopla,
algunas ramas están secas,
el tronco petrificado;
la neblina enseñoreándose en lo alto,
el viento al soplar, imitado por sintetizadores,
la naturaleza ultrajada por la mano del hombre,
el sentirse suspendido y arrojado entre la nada…
No comprendo.

* * *
El techo rojo de una casa
avisto a lo lejos,
las hojas secas se están cayendo,
así como yo me suspendo
en este éxtasis que no comprendo.

Nunca me sentí así,
perdido en otra dimensión,
y no estoy embriagado,
ni he fumado marihuana,
la morfina no corre por mis venas,
no estoy triste ni frustrado,
no estoy desilusionado
y sin embargo,
me siento muy extraño… (08/08/85-12/08/85)
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38.- Apagón

La luz escasa,
el paraje perdido entre las sombras,
una canción americana
distorsionada
por la escasa potencia
de la radio.

Es una canción triste,
las voces gimiendo, casi llorando,
la luz siempre parpadeando
sin decidirse a los cerrrar.

Se confunden la luz
y los sonidos de la radio,
como se confunde la adversidad
con los vientos favorables,
como se confunden el poder
y la impotencia,
como se confunden la estridencia
y el mutismo,
como se confunden las voces
y los gritos,
como se confunden el cuerpo
y el espíritu.

Gime la canción,
la luz parpadea,
la fusión de la luz
y la canción
no tardará en ponerse a llorar.

Se acaban ya
las baterías de la radio,
el foco de la luz
pronto va a quemarse…
El tiempo lentamente
va a dar paso
a las sombras y el silencio…

Cierro los ojos y a tientas
apago la luz y el ronco radio,
los abrro de nuevo:
solo sombras y silencio.
Es mejor entregrase al sueño…
Cierro los ojos… (11/08/85)
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37.- De cartón y de papel

Ha pasado mucho tiempo,
han soplado muchos vientos,
por tu cauce corrió el llanto celestial…
pero tú aún eres el mismo,
mi querido compañero
fiero y frágil
como un viejo luchador…

Te doró el sol con su fuego,
te heló el frío traicionero,
la tinta hizo de tí su manantial…
pero sigues siendo el mismo,
mi querido compañero,
bello y tibio
como una puesta de sol…

Te besó la fresca brisa
de una playa concurrida,
acorde de sol, arena, viento y mar …
pero tú aún eres el mismo,
mi querido compañero,
amigo y padre,
consejero y confesor…

Te plagué de garabatos,
de borrones y maltratos,
de cosas que nunca comprendí…
de lecciones aprendidas,
de prosa y pre-poesía,
de canciones
y argumentos de Babel…

¡Cómo admiro tu silencio,
aunque sabes lo que pienso,
lo que dije y lo que quise alguna vez!…
Tus hojas me mostraron
que el querer es algo extraño,
conocido,
muy sublime y traidor…

Te recuerdo con cariño,
siempre fiel amigo mío,
compañero de suplicios y placer…
porque sigues siendo el mismo,
mi querido compañero,
entrevero
de cartón y de papel… (21/07/85) Sigue leyendo

35.- Reflexiones

Paciente espero que transcurran las horas,
el tiempo es largo
y lentamente empieza a correr,
camina,
piensa mucho antes de dar cada paso.

¿Y qué prisa tiene,
si nadie puede medirse con él?
¿Quién en desigual combate
sobrevivió a tan larga batalla?
¿Queda alguien que haya luchado con él,
que lo hay vencido y destrozado?

Sí.
Sí queda alguien, algo,
algo que rebasa el tiempo,
que era antes de él
y seguirá siendo después de él.

¿Quién es Ël?
Es Él, el mismo que un día venció a la muerte
en singular combate.
aquel que pudo sobrevivir
las inclemencias del hombre,
el que logró ser
y seguirá siendo.

¿Quién es ël?
No lo conozco.
¿Cómo lo voy a conocer,
si no puedo verlo,
si no úedo tocarlo,
si no puedo llegar a quererlo?

¿Quién es Él?
Aún no lo sé…
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34.- Aunque

Aunque el arado del tiempo
marque con surcos tu piel,
aunque los años transcurridos tiñan tus cabellos de gris,
aunque tus manos estén curtidas
por el cotidiano trabajo del hogar,
siempre seguirás siendo
la misma chiquilla
que entre sus brazos me tuvo
poco después de nacer.

Aunque por cosas del tiempo
tus ojos cansados estén,
aunque los años v ividos
se lleven tu sonrisa y también
las caricias de tus manos,
la sonrisa de tus labios,…
siempre seguirás siendo
la misma chiquilla
que en la cuna de la infancia
me enseñó a jugar.

Aunque un capricho del tiempo
logre mi cariño esconder,
y con el infame silencio
un ingrato me pueda volver,
siempre seguiré queriendo
a la misma chiquilla
que sin pedir nada a cambio
me lo dio todo
por el simple hecho
de darme el ser.
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