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Versos Primera época

31.- Fotografías

Solo en la intimidad de mi habitación,
sentado sobre mi cama,
abro una graciosa caja que pertenece a mamá;
entre mis manos tomo
lo que guarda en su interior:
fotografías.

Veo caras alegres, conocidas,
gente sonriendo de contenta
gente sonriendo de alegría.
algunas caras son serias,
pero no están molestas;
algunas son de mis padres…

Veo a mi madre en una de ellas,
en sus años mozos,
sonriendo como una mañana de primavera
como si me estuviera mirando
con esos ojos de estrellas…

Veo a mi padre en otra de ellas,
hace dos o tres décadas,
sonriéndole al viento y al mar
desde la cubierta
de la bolichera…

Ahora los veo juntos,
abrazados;
sonriendo de alegría y amor,
y me están mirando;
cierro mis ojos y me digo:
“ya todo ha pasado;
pasó como pasa el sol
terminado el anochecer,
pasó como el agua del río
que nunca ha de volver,
pasó como el tiempo amigo,
que juntos los vio alguna vez”.

Y me pongo a llorar
en silencio y soledad,
“dime tiempo, la verdad:
¿algún día mis padres
se llegaron a amar?”

Ahora tengo otra fotografía
entre mis manos,
y en ella estamos mis padres y yo,
y los tres sonreimos,
y los tres estamos juntos,
y los tres nos queremos.

“yo estoy seguro, de verdad
que algún día se llegaron a amar”
– pienso dejando de llorar-
“esas fotos no me pueden engañar,
el verdadero amor no s epuede imitar
ni para una fotografía:
tal vez nuestros cuerpos
no estén juntos bajo el mismo techo,
tal vez nuestros labios
no sonrían de contento
pero están juntos y sonriendo nuestros corazones
porque aún nos seguimos queriendo”.

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30.- Kharma

Esperé, esperé mucho tiempo,
segundo tras segundo del minuto
y sin pensar en nada.

Pasaron, pasaron por mi mente
algunos años que ya son historia,
uno tras otro y sin parar por nada.

Ví, ví muchas cosas que pasaron
y pienso a veces que existen el destino,
el que todo lo puede y el kharma.

¡Kharma!
Si pudiera conocer el mío,
El que necesito para mejorar vida tras vida,
Resurrección tras resurrección.

¡Kharma!
A veces pienso que mi Kharma
es esperar, recordar, ver, …
y seguir escribiendo.
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28.- Extrañándote

Voy a salir
es muy temprano,
afuera llueve,
la gente duerme
y el frío
aún no quiere
dormir.

Abro la puerta,
el umbral traspaso,
finas gotas de agua
bañan mi rostro,
llueve
y me acuerdo
de ti.

Sigo caminando,
y pienso en ti,
en aquellos días
que casi jugando
yo puse
mis ojos
en ti…
y comencé a quererte.

Ahora estoy
en el ómnibus,
el día aún
está a oscuras
el viento azota
las ventanas
cerradas
y yo sigo
pensando
en ti.

Quisiera que sepas
que en cada cosa
encuentro
un poquito de ti;
en las sombras
que nos vieron juntos,
en las gotas de agua
de tus míos ojos;
en el viento que trae
tus palabras
a mis pensamientos;
en el frío que siento
cuando tú no estás junto a mí.
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27.- Recordándote

Un instante robado
a mis aulas,
un instante perdido
en el día,
un instante despierto
del sueño
que encierra
mi amarga rutina,
oí por la radio
la fatal melodía
que traía a mi mente
recuerdos
de la gran pesadilla
que fueron mis días
sin verte a mi lado

Un instante robado
al descanso,
un instante perdido
en el arcano,
un instante profano
violó la paz que tenía
mi alma dormida,
por mi mente
pasaron imágenes tuyas
que tendré grabadas
en mi esencia
hasta mi muerte:
tu sonrisa furtiva,
tus ojos, tus labios
tu mirada tan fija;
tus manos
tu pelo, tus palabras,
tus caricias.

Un instante robado
al estudio,
un instante perdido
en el tiempo,
un instante
supremo
al hallar
tus palabras
escritas,
en aquel papel
que me diste
en el último día
que te vieron
mis ojos,
pues te sigo viendo
con mi corazón,
en las canciones
que cantan tu nombre,
en mis poemas
que solía cantarte
sin que los oyeras
en mis noches oscuras,
en todo eso,
… ¡y mucho más!
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26.- Ser tuyo

El agradable sabor de un vino amargo
servido en el dorado cáliz
de la esperanza,

el reflejo del dorado fulgor del sol
sobre una cristalina gota
de rocío matinal,

el tintineante cosquilleo en los oídos
anunciándose como el ruido
del silencio,

El suave andar de las olas marinas
al tocar y besar suavemente
la tímida playa,

la suave caricia del viento primaveral
anunciando al mundo
tiempos mejores;

Ser ruido y silencio a la vez,
ser fuego y ser lluvia a la vez,
ser caricia y zarpazo a la vez,
ser grito y murmullo a la vez,
ser todo y nada a la vez;…

Ser tuyo es todo eso.

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24.- Mi amiga…

El lapicero rebelde
esta noche no quiere obedecerme,
tal vez ignore
que estoy pensando en ti;
tal vez no sepa
que quiero plasmar
en el papel
mis sentimientos.

Te extraño intensamente,
cada día que no te veo
es como una eternidad
que nos separa,
y que superamos
cuando el azar
se empecina
en querer reunirnos

Te quiero,
con casi todo mi tiempo,
demasiado y sin darme cuenta,
como los días
que de amigos
empezamos
a querernos
en silencio.

Te estoy muy agradecido
amiga querida,
porque aprendí
que el cariño
no es algo con que
se pueda jugar,
que las ilusiones
no debo olvidar,
que siempre será
posible perdonar
y querer de nuevo.
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15.- El momento en que te marches

Cuando el sol no me ilumine con sus rayos,
cuando la noche me oculte con sus sombras,
cuando el tiempo se detenga en un instante
habrá llegado el momento en que te marches.

Cuando giman los grillos, incesantes,
cuando las penas me comprendan con su aullido,
cuando la soledad apague presta mi alegría
habrá llegado el momento en que te marches.

Cuando el cielo llore día a día, sin parar,
cuando el viento ya no emita sus silbidos,
cuando el mar ya no bañe playa alguna con sus olas
habrá llegado el momento en que te marches.

Cuando la música apague por siempre su somido,
cuando la gente ya no crea en los poetas,
cuando el mundo deje, sin saber, de girar
habrá llegado el momento en que te marches.

Cuando amanezca el sol en ese día,
cuando los relojes del mundo lo reciban,
sabré que ha llegado ese día imposible,
imposible como el que te marches de mi corazón. Sigue leyendo

19.- Muchas cosas cambiaron, pequeña

Muchas aguas por los ríos han corrido,
muchas páginas del libro se han perdido
del libro que relata nuestra historia,
nuestras cosas, nuestra vida, nuestra gloria
que fue solo pasado y pasado será.

Muchos años han pasado de aquel día
en que un adión me quitó lo que tenía
como el único consuelo de esta vida,
y una mala hora en el tiempo perdida
del daño que me hizo contetnta estará.

Muchas cosas han cambiado, pequeña,
cambió el trino del ave que ensueña
con su canto dócil y armonioso,
cambo el cielo y ya no es tan hermoso
como nuestro tiempo de amor que no volverá.

Nuestras plávidas noches de luna,
nuestras caricias y besos de cuna,
nuestras promesas y vanos juramentos
fueron tan slo instantes, momentos,
momentos que fueron y nunca serán.

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17.- Es temprano

Es temprano.
Se siente aún el frío de la noche,
como si no supiera
que ha nacido un nuevo día.

Es temprano.
El viento está dormido sobre el patio;
alguna gotas de rocío
bañan las hojas de los árboles.

Es temprano.
Poco hace que se ha levantado el astro rey
de su sueño
sobre el lecho de las tinieblas.

Es temprano.
Un furtivo pajarillo
aterriza suvemente
sobre la inerte inmensidad
del mudo patio.

Es temprano.
Las aulas aún descansan en silencio,
esperando y añorando
a sus muy querido estudiantes.

Es temprano.
No brilla el sol implacable,
no se oye el eco de las voces,
de las risas, de los gritos;
no se oyen las los pasos
retumbando por escaleras y corredores,
no se oye el agua
caer de las canillas
siempre abiertas del labavo,
no se el silbato
ni la voz del instructor,
si se escucha el sermón
del director.

Sólo se oye el silencio…
Es temprano.
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18.- Ahora me pongo a recordar

Ahora me pongo a recordar
esa casita de jugar,
en que vivíamos los dos,
juntos con mi mamá,
(- y nuestro “Lobo” fiel-)
esa casa entre flores
e incontables verdores
por allá, en el frío de las punas.

Ahora me pongo a recordar,
las frías noches del lugar,
en que felices los tres
compartiendo el calor
(-de nuestro tibio hogar-)
me brindaron los días
más felices de mi vida
con amor, en el campamento minero.

Ahora me pongo a recordar
cuando te ibas a trabajar,
y yo te esperaba a tí,
jugando y sin pensar
(-jugando en soledad-)
que todo cambiaría
y que tú ya no estarías
junto a mí, y que me iba con mamá.

Ahora me pongo a recordar,
cuando te ibas a cazar
y contigo iba yo.
quieriendo siempre ser,
(-hasta hoy, quizas, tal vez-)
como el padre que amaba
y que nunca he dejado
de querer, ni de recordar.

Nada ha cambiado de color,
para tí siempre habrá amor
gratitud y respeto
en el fondo de mi corazón,
soy yo, tu pasado hecho hoy,
donde estés tú yo estoy
y donde yo esté tu estarás
siempre conmigo, estando tan lejos.
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