Escena 1: Estaba por ahí aburrido preguntándome sobre mis cursos y preguntándome si tendría la fuerza de voluntad de estudiar en la biblioteca un sábado por la tarde, hora en la que los pies me pican por levantarme e ir a conversar con alguien o llamarle por teléfono, pero de todos modos, mi buen oficio me llevó a estudiar y en la biblioteca, por alguna anticuada esperanza, me fui al segundo piso y no aguanté sonreírme cuando te vi sentada ahí en la mesa de la izquierda con tu ceño bien fruncido y tus galeones en los hombros y tu postura de general, y me senté por molestar a tu lado y me saludaste politely como sueles hacer y estudié o al menos traté de hacerlo porque más preocupado estaba en pensar como desfruncir ese ceño, y pensé en sacar el puzzle “ben 10” que tenía bajo la manga, pero ese -me dije- me lo guardaré para las 7 de la noche y saqué nomás el primero de los exámenes de civil 1 en los que hablaban de una pareja dispareja y casi un poco se desfrunció el ceño, si no fuera porque la determinación de la dueña del ceño lo frunció rápidamente. Sigue leyendo
¿Qué es el fútbol?
Es el recorrido ininterrumpido de una materia esférica llena de aire en un área de terreno determinada y cuya trayectoria es objeto de sucesivas modificaciones por parte de veintidos materias no esféricas llenas de aire. ¿Emoción? Gracias, pero no gracias al infarto colectivo y gratuito. Sigue leyendo
Psicología de 22 días
Revolución de las paredes del estómago y transformación, visto todo desde después, aunque siempre olfateado, sospechado, siempre conscientemente omitido, siempre inteligentemente ignorado, avocados a la felicidad temporal, que así, pues, recibirá su valor, así nos avocamos: “de cabeza y de corazón”, tropezando, sí, con el sedimento del sentimiento, una falsa creencia o una obsesión, un orgullosismo, esceptisismo de la continuidad, y despojado todo, testeado en completitud, inmolado por algunos momentos, reprimido en madrugada. Experimentado todo. Sigue leyendo
Día mustio
Temblando, sangrando, cortando, temblando, manejando, soñando, pidiendo, cortando, apagando, escuchando, resignando, meditando, imaginando, escribiendo, pidiendo, gritando, corriendo, extrañando, escondiendo, callando, aprendiendo, descuidando, aspirando, asustando, acurrucando, leyendo, buscando, respondiendo, esquivando, recreando, planificando, desarmando, cayendo, recordando, renegando, necesitando. te. Sigue leyendo
Instrucciones para calcar
Primero se debe dormir, de preferencia de noche aunque ello es sólo conservadurismo, a continuación soñar al gusto, luego se debe despertar, ese es el momento crítico, ahí has de repasar el sueño, sin prisa pero sin pausa, sentirás que es arena escurriendo en tus manos, pero bastará recordar un par de personas y un par de lugares, repasarlos en tu mente, tal es el procedimiento para calcar los sueños, hasta ahí ha llegado la ciencia, en este lado del catre. Sigue leyendo
Sueño uno
Alarido ovalado, es una voz de falso placer, en crescendo, de falsa felicidad, de presión, olla de presión, corre seca que te alcanzan, tienes que mantener el pulso una vez que te despiertas, mantener el pulso mientras que con algun transeúnte lapicero downloadeas el recuerdo al cuaderno justus de 50 hojas, ex cuaderno de autógrafos, debes también mantener la consciencia, no redormir, y ampararte en el despertador, ese de las manos movedizas, ya es tarde Alicia. Sigue leyendo
El arte de responder
Con un sobre negro que no se podía abrir sino hasta las doce de la noche, después de un intento protocolar de mejorar una ya confortable situación, sólo seguí el camino del tontódromo, en el mismo estado que los pavos de navidad, cuando les cortan la cabeza pero siguen corriendo por el patio, sin consciencia del acto, sin consciencia, y encontré el concierto oficial de la chica más bonita y miré desde los perales la socialización en su apogeo, era, pues, sábado en la noche, “aquéllo era abandono”, ¿deséa Ud. pasar?, un gran esfuerzo en mi vocalización. Sigue leyendo
La chica pómulos
Es una foto de sinceridad, salta a la vista un color de pintas de aerosol, cuidadosamente granjeadas de sus padres por su existir veinticuatro horas al día, un color de niñez. Y todo es sólo el adorno de un rostro; uno que en el dicho refleja inocencia, pero en el hecho revela complicidad, una complicidad en la vida insubalterna, rostro de travesura realizada como lo pedían lunático y compañía para desaparecer el mapa,”travesura realizada!” y rostro de “ahora qué vas a hacer tú, individuo”. ¿Dónde están los sentimientos, dónde se lee toda toda esta simbiosis, todo este bijou? Pues en los pómulos, dónde más, pómulos sonrojados, pómulos levantados como cejas, pómulos plantados como de marcha marcial, pómulos saltones; y sosteniendo ellos los ojos miopes que miran directo directo a los antiguos ojos tiernos. Sigue leyendo
El infierno son los otros
Arrinconado me siento cuando alguien me apunta y me dice: “abogado!”. Es verdad, trabajo en un estudio jurídico, uso corbata, hablo en difícil y todo lo demás; ciertamente, ¿de algo se tiene que vivir en la vida no?. Pero pero pero, ¿es eso todo? gracias a dios no. El derecho de verdad, ese del que no conocen los especialistas en redactar contratos, en presentar escritos judiciales, en revisar partidas registrales, es un libro, un libro de conocimientos de derecho: es uno que está en el mismo estante que el libro de conocimientos de historia, de filosofía, de economía, etc. ¿Cuál es su contenido? es un libro que contiene el estudio de las soluciones creadas por el hombre para el tremendo problema sartreano de haber sido “arrojados” a un mundo con un puñado de otros individuos. Y como todos los demás libros del estante, están colocados ahí para que nosotros, los usuarios, les demos una rápida mirada a todos o a uno de ellos o a un par, en realidad, a los que nuestros escasos 80 años (como dijo el gato negro) nos permitan revisar. Todo esto mientras los que sí se merecen ser etiquetados de “abogados” pierden su tiempo en una computadora tipeando “OTROSÍ DIGO:…”.
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En el diván
Hacía semanas que encontraba solamente desechos de gato en el césped del estacionamiento antes de salir a vivir la vida. Esta noche, con el cansancio de tanto existir durante el día, llegué manejando a casa y, a pocos metros de la puerta del garaje, divisé a un gato negro y paré en media calle. Nos observamos un momento, freno de mano y abrí la ventanilla. Entonces el gato empezó a contarme que nunca había visto a nadie interiorizar a Gorgias como yo lo hice la primera vez que lo leí, hace tanto tiempo. Me habló de mis lugares comunes. Me diagnosticó mi angustia por embutirme de alguito del conocimiento universal en los míseros 80 años concedidos. Y me sorprendió cuando aunó esa angustia con el afán de trascendencia que connotaba mi corbata uomo piu. Asentí con la cabeza. Estacioné el carro y fumé. Sigue leyendo