Archivo por meses: Diciembre 2013

Pérez Prado

Estoy sentado en un café en la Plaza de Armas, leyendo bien atento una novela prestada, mexicana como me gustan estos días desde que me he involucrado intelectualmente con el narcotráfico, leía leía con la vista de los portales, los que se encuentran al frente de la catedral, esa catedral a la que momentos antes fui a pedirle por tu salud y tu recuerdo, por tus ojos que verán por nosotros dos la catedral de Florencia, y en esos momentos de lectura y de paisaje apareciste así como apareces cada vez, impresionador de impresionadores, cómo? El Mambo Nro. 5 empezó a sonar en el ambiente. Inmediatamente te vi bailándolo, te vi cruzando tus brazos y moviéndote graciosamente de lado a lado con la pizca de timidez que expresan tus pómulos cuando te observo observo, inmediatamente gatito vi tus largos dedos tecleando tecleando a mil por hora como lo hacen siempre tecleando el nombre de Pérez Prado el día que me presentaste este mambo y nos invitaste a imaginar un Joaquín con su traje de mambo miniatura cruzando cruzando los brazos de lado a lado, y rápido rápido termino de escribirte esto porque quiero que sepas que sin pensarlo un instante empecé a escribirte al comenzar el mambo y pondré mi punto no final sino solamente seguido con el último trompetazo.

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Pequeño Gato de Nacimiento

Gris gris paisaje, metálico hasta donde llegaba la humanidad del observador, chillido de metal viejo por doquier, pues así es la ciudad del futuro, la ciudad de los metales viejos, esa de los insultos y de los improperios ya permitidos, la de los pirotécnicos legalizados, among otras sustancias, la de las voces vacías, de coros unipersonales y de quejidos, de desencuentro y desesperanza, y desconfianza del cercano a tu hombro, de calor sin sol, de rebote de negatividades, de siluetas sigilosas y en el que nadie sabe lo que hará a continuación, porque ya está programado, ya hay algo a cambio. En ese mundo me dijiste: “no seas pussy y ponte pijama antes de dormir”.

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El Sur de California

Me encontré solo sobre mis pies en ese país extraño que era el no centro de la ciudad, reparé en ese momento en las pocas previsiones que tomé para la situación de que no hubiera alguien esperándome. Intenté prender un cigarro pero no pude accionar el nuevo encendedor. Eso me restó puntos entre los observadores pensé así que me apuré a comprar algo de comida de los ambulantes y carretilleros. Y una vez más como si hubiera estado mirando nerviosa desde la casa de sus padres, apareció ella en el camino de tierra. Me besó con sigilo y me quitó de esa calle por sus padres minada y caminamos en dirección de las rieles. Observé los metales oxidados, los cables empolvados y en marañas. Cruzamos un puente peatonal solamente para levantar la vista sobre las casas y apreciar el paisaje de pobreza y finalmente visitamos una iglesia que era distracción y vida para las personas, un poco de organización que hacía tanta falta después de aquel desastre, y eso fue todo lo que nos pudo ofrecer un domingo de sol. Después de despedirme me subí a ese bus destartalado para al menos llegar a una zona menos desconocida. Seguí observando las calles en el trayecto. La gente era feliz y sacaba pecho en ese día de sol.

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Examen Rezagados

Solo en el momento en que salen de la boca de la coordinadora de la evaluación las palabras que componen mi nombre me doy cuenta que sí era el lugar en el que tenía que estar, que no era algo opcional, que lo estudiado tenía que serlo, lo trabajado tenía que serlo y lo recorrido tenía que serlo, y es que en el camino a veces parece tanto que todo fuera opcional, que no hubiera obligación alguna y dan tantas apariencias de que sería indiferente el estudio o la localización, que resultan necesarias esas repeticiones de nombre, aunque en este caso solamente sea para sentarme ante un papel que tiene escrito “el polinomio de Taylor”, que lamentablemente es nada más para mí que un solitario significante.

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Walking Dead

Vamos amigo, ten fuerzas, piensa en los tuyos, olvida a los ajenos, ponle puntos a tus señores, olvida esos blasfemos narcóticos, refresca tu memoria, distráela de ese adoctrinamiento, olvida tus comunicaciones, despierta ya, de una buena vez, apertura que me la pediste tú ten ahora, suelta unos centímetros esa soga sangrienta, cree en las palabras no más en los rostros, colócale parlantes a tus dudas, que yo sé que ni dudas sino certezas y crees que será así, así como se siente, y lo que se siente es todo y todo no es aquello, aquello es así de pequeño, así de rápido y de un mes de vida y ya lo has venido a saber.

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