Archivo por meses: Enero 2013

Mr. Cat

Estaba sentado en los sillones nuevos, esos sillones que fueron la última gota de buen gusto que se le pudo exprimir a mi papá antes de que comprara tan treintañeros muebles de sala. Los sillones sí que se echan y te invitan a dormir, y yo medio que acepté la invitación y me puse a dormitar, empecé a recrear y deformar en mi mente a medio andar todas aquellas circunstancias que escuchaba de la televisión, ya una tragedia, ya una premiación y en el momento de empujar un poco los párpados para no quedar definitivamente dormido, me encontré encima mío a un lúgubre pajarraco, todo negro, flaco, decrépito que se disponía a planear sobre mí abriendo sus alas deshechas, mi corazón paró, no salió sonido mayor de mi boca, el miedo lo sentí solamente posicionarse en mis ojos. Ahí es que escuché tus carcajadas, ahí es que vi tu mano sosteniendo tu cabello encima de mí para asustarme, ahí es que nos acercamos de nuevo los dos, ahí es que te encontré de nuevo fantasma. Sigue leyendo

Aire Acondicionado

Vuelvo a escribirles señores lectores, muchos kilómetros más lejos, muchos pasos más encaminado, conociendo más miedos y más graves problemas. Hoy los días ganan en desorden, hoy la gente duerme y sobre todos nosotros el sol quema hasta abochornarnos, por eso nuestra decadencia, por eso el aire acondicionado. Me descubrí tan poco acondicionado que el barco ha tenido que sobreparar, para permitirnos vomitar por la borda todos nuestros calamares chapuzantes, mariscos desconocidos que ni han tenido que mostrarse para causar estragos, hoy todos usan terno, y lo usan mal, mañana usarán bufandas y las usarán mal también. La diferencia es la puntualidad y las aplicaciones del celular, la confiabilidad y la inspiración. Perdón, creo que la inspiración no, me corrijo, porque ustedes inspiran, pero a veces ni aparecen en el cuadro, necesito aire frío. Sois comida. Sigue leyendo

Te Deseo lo Peor

Tienes miedo sutil, un miedo que no se revela como aquellos miedos fatales, éste es solo el miedo a la finitud, pero es miedo al fín. Estás sentada del cansancio con el rostro en las manos pensando en cómo parar de pensar, creyendo que la incertidumbre nunca te abandonó, meditas acerca de la inexistencia del presente porque este río de miseria nunca concede pausa y deja siempre en el olvido, pero ni el olvido existe porque de él solo tenemos dudoso recuerdo y el porvenir tampoco existe ni existirá de manera perceptible para nosotros, de esa manera escapan las fuerzas de tus brazos, encuentran solamente la posición para descansar, sentada en esta vereda sintiendo este sol que no calienta, este aire frío que cuartea tu piel ya arrugada, no hay frutos en los árboles, no hay maíz hasta enero y ya nadie llegará porque los últimos buses pasan a las seis de la tarde. Así te encontré vieja caja de sorpresas, tú que apreciabas las pequeñeces, tú que me tapabas la nariz hasta asfixiarme. Levántate yo te escucharé todo. Sigue leyendo

En Caso de Emergencia

Una cola de caballo, una cola de caballo, me repetí todas las veces que el frío me permitió tener mi rostro fuera del pequeño agujero que hice para él con mi bufanda, tu cola de caballo en el espejo me devolvió la tranquilidad, tus orejas blancas y tu confianza en el abrazo, casi en puntas de pie, tu polera nararanja poniéndole el domingo a nuestra semana y yo observando todo como no lo puedo evitar, cola de caballo viniste en mi auxilio. Sigue leyendo