Archivo por meses: Febrero 2012

Cantautor Bohemio

Yo que creía que sería un día infausto, terminé conversando de policiales y detectives salvajes con una médico, aprendí el significado de “vertrag”, el cual no sabía a pesar de haber recontra leído “El Contrato” de Roppo, me alertaron de la dificultad y el reto que representa una breve -revisión de la- historia de Alemania, conversamos con mi padre sobre los abalorios de sacramento, esos que cuestan doscientos cincuenta mil, recordé de nuevo (mexicano yo) a Mara Larrosa, redacté un Informe para un cliente “Brodie”, escondí en mi espalda la biografía de Bin Laden, al cruzar la frontera con el agua hasta la ventana a través de unos ríos profundos, entretanto charlé con el amigo Zaratustra. Sigue leyendo

Ulises

De dónde se le ocurrió a Mara Larrosa escribir sobre diez mil hombres, como los hunocamayok, escribir de Giovanni Batista Ferri, y el negocio jurídico. De dónde viene esa aura de bohemia, esa foto legendaria, tomada en un día cotidiano. Son solo coincidencias, vómitos no compartimentados. Vómitos tolerados y, en un círculo no tan cerrado, valorados. Las reglas de las reglas. La inadmiración de la real academia. Llevar un libro en la mano o en el bolsillo posterior del jean, a todo lugar en el que se pueda tener un minuto. Treinta segundos en el semáforo sirven para avanzar un párrafo. Sigue leyendo

Contrato de Superficie

El derecho real de superficie es un mecanismo jurídico actualmente atractivo en el contexto del desarrollo del mercado inmobiliario en nuestro medio. Sin embargo, su sucinta regulación positiva y la escasa doctrina y jurisprudencia nacional al respecto ocasionan un conjunto de debates acerca de este mecanismo, los que muchas veces no se conocen al momento de diseñar un contrato, sino solamente al momento de suscitarse la controversia. Por ello, resultaría una respuesta interesante aplicar las normas de un contrato típico como la compraventa a los contratos de constitución o transferencia de derechos de superficie (en adelante, “contrato(s) de superficie”). Sigue leyendo

E.R.

Demonios que no llegan, odiosos odiosos, cuando llegan todos, y no saben nada, y sólo una persona es cómplice tuya, la que está en la camilla, por la que no darían ni una pastilla, esa te hace un guiño con el ojo, y algo de cordura recobras, sin en ningún momento dejar de ser el malo de la película, el protagonista que va y viene y que sonríe cada vez más falsamente. Gracias por poder escucharme y venir al menos una hora, gracias por eso, puesto que a nadie más se lo contaría. Sigue leyendo