¿Cómo bailar red red wine? (I)

Escena 1: Estaba por ahí aburrido preguntándome sobre mis cursos y preguntándome si tendría la fuerza de voluntad de estudiar en la biblioteca un sábado por la tarde, hora en la que los pies me pican por levantarme e ir a conversar con alguien o llamarle por teléfono, pero de todos modos, mi buen oficio me llevó a estudiar y en la biblioteca, por alguna anticuada esperanza, me fui al segundo piso y no aguanté sonreírme cuando te vi sentada ahí en la mesa de la izquierda con tu ceño bien fruncido y tus galeones en los hombros y tu postura de general, y me senté por molestar a tu lado y me saludaste politely como sueles hacer y estudié o al menos traté de hacerlo porque más preocupado estaba en pensar como desfruncir ese ceño, y pensé en sacar el puzzle “ben 10” que tenía bajo la manga, pero ese -me dije- me lo guardaré para las 7 de la noche y saqué nomás el primero de los exámenes de civil 1 en los que hablaban de una pareja dispareja y casi un poco se desfrunció el ceño, si no fuera porque la determinación de la dueña del ceño lo frunció rápidamente.

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