Archivo por meses: Octubre 2017

Jaime Saavedra en Harvard

Hoy día por fin conocí a Jaime Saavedra. Digo por fin porque tenía la idea de que, estando por acá, eventualmente se daría la ocasión de encontrarlo en una charla o en una clase. La verdad es que yo nunca he trabajado en temas del sector educación y tampoco he trabajado en el Estado. Sin embargo, cuando me tocó conversar con él lo que quería comentarle era que su trabajo en los últimos años es un tremendo ejemplo para los profesionales jóvenes de cualquier sector. El Ministerio de Educación era, desde que tengo recuerdo, de las carteras más complicadas en el gobierno y, quizás por eso mismo, se asignaba a cuadros más que todo políticos. No era nada usual que un profesional con un grado similar a un PHD en Economía de Columbia tomara un sector que no fuera el MEF. Quizás era un presagio de la siguiente elección presidencial. Pero Saavedra no solo suspendió su carrera en el Banco Mundial para trabajar en el Estado, sino que lo hizo exitosamente. Pablo de la Flor, el jefe de la Reconstrucción con Cambios que se creó luego del Fenómeno del Niño Costero a comienzos de año tenía quizás similares pergaminos académicos. Hoy día, unos pocos meses después, ha renunciado sin haber tenido mayor suerte en reconstruir las zonas afectadas ni ayudar a prepararlas para la nueva época de lluvias que se viene en un par de meses. En el caso de Saavedra sucedió lo opuesto. En resumidas cuentas, en su tiempo empezó a construirse una imagen positiva y hasta esperanzadora del Ministerio de Educación, a pesar de que normalmente los resultados de las políticas en ese sector se ven luego de décadas. Por otro lado, no solo era sostenidamente el ministro con la mejor aprobación, sino que en la universidad escuchaba cómo muchos amigos muy capaces de distintas facultades estaban empezando a trabajar en el Ministerio. Los indicadores también habían comenzado a subir, incluyendo el de la prueba PISA, y el Estado había empezado a invertir más en educación, que, en mi opinión, es lo único que eventualmente podrá sacar al Perú del tercer mundo. De todo esto yo no me di mucha cuenta sino hasta un día en que fui a la Católica a una conferencia que iba a dar Joseph Stiglitz, el premio nobel de Economía. Era un panel con algunos otros economistas de lujo, entre ellos Kaushik Basu, el chief economist del Banco Mundial. El moderador del evento fue Jaime Saavedra. Lo que más recuerdo es la forma en que mientras los profesores de sociales y los vicerrectores se abalanzaban sobre los ponentes, Saavedra conversaba con ellos como si se reencontrara después de años con sus compañeros de promoción. Creo que había sido compañero de cubículo de Basu o algo similar. Ese era el ministro que estaba destruyéndola en educación. A veces pienso que es increíble que en cierto momento, Humala, a quien tanto le hemos dado con palo, tuviera en su gabinete al mismo tiempo a Alonso Segura, Piero Ghezzi, Jaime Saavedra, Jose Gallardo Ku y Manuel Pulgar Vidal. No se me ocurre un solo ministro actual que esté al nivel de ese grupo. Todos sabemos cómo acabo la historia, pero incluso ese final de la historia es notable. Saavedra generó tal nivel de consenso alrededor de su figura pero también alrededor del tema de la educación, que pasó a ser ministro del nuevo gobierno. Fue solamente el juego político en su peor faceta el que en su momento hizo que lo censuraran. Conozco personalmente a una congresista del fujimorismo (que fue la bancada que promovió la censura) por haber trabajado con ella y por ese conocimiento tengo la convicción de que hablando sinceramente concordaría conmigo en que Saavedra era el mejor cuadro para sacar al Peru del hoyo en el que está en educación. Pero lamentablemente había muchas cosas sobre la mesa en esos días. Seguramente era el momento de que el gabinete hiciera una cuestión de confianza. En realidad, difícil anticipar todas las censuras que vendrían después, pero en cualquier caso el gobierno no lo hizo y lamentablemente nombraron a una ministra que seguramente tenía las intenciones pero ciertamente no las capacidades. Pero el equilibrio del universo retornó rápidamente y poco tiempo después nombraron a Saavedra como Senior Director de Educación en el Banco Mundial. Y ahí está ahora, destruyéndola alrededor del mundo. Solo hace unos pocos días veía en el twitter que se había juntado a conversar con Malala y hoy ha estado durante el día dictando conferencias en Harvard. Bueno, todo esto era lo que estaba en mi cabeza en los minutos que conversé con el. Naturalmente no le logré transmitir todo, pero creo que sí lo más importante que era agradecerle por ese trabajo y comentarle que sería genial llegar a hacer algo al menos parecido, y creo que apreció mucho ese mensaje.

Clifford Chance

Hoy fui a un evento en HLS con Matthew Layton, el managing partner de Clifford Chance, una firma de abogados internacional bien conocida. Me hizo pensar en lo mismo que me daba vueltas en la cabeza en Lima al trabajar en una firma similar: mientras más vas subiendo en el escalafón de estas organizaciones más debes ocupar tu tiempo en temas que llamaría “meta-jurídicos”, es decir, en la administración de la organización para posicionar la marca y optimizar la rentabilidad de la práctica diaria de los abogados. Esto implica que los managing partners y los que se encuentran en puestos cercanos a ellos ocupen gran parte de su tiempo en aspectos como, por ejemplo, la necesidad de hacer más LGTB-friendly el ambiente de la organización. El managing partner de Clifford -entendible- solo dedicó 4 segundos de su exposición a su propia práctica: “por cierto mi especialidad es private equity” mencionó en algún momento de la rueda de preguntas. Aún quiero averiguar si algo similar sucede con las firmas de arquitectos: me preocuparía más poner a un arquitecto que un abogado a manejar la organización. Me hace más lógica que esa estructura funcione en una firma con expertise económico como Mckinsey, aunque, por lo que leí, Zaha Hadid también estaba bien involucrada en el manejo de su firma. Mi idea es que la administración del negocio podría dejarse a una línea de carrera paralela y diferente a la de los abogados, de modo que sea decididamente un MBA el que se encargue de la gerencia de la firma, incluso a nivel global. En otras palabras, tendría que dejar de haber un managing partner de las firmas y ser sustituido por un managing manager(!). Así se dejaría libre una linea de carrera para los abogados en que la posición máxima esté dada predominantemente por el conocimiento de una determinada área de práctica, algo equivalente a lo que sería un starchitecht en el mundito del diseño. Naturalmente habría que pensar en la estructura precisa de la idea, porque en el management también se encuentra el atractivo del poder y ello genera un trade-off interesante en el que muchos abogados optarían por ese atractivo por sobre el reconocimiento de su expertise legal. Adicionalmente, en el caso de las firmas, los socios son también los dueños, de modo que la idea sería reducir la participación de los abogados en el management y mantenerla en la propiedad y en el contenido del negocio. Zapatero a tu zapato, abogado a tu Código Civil.

The Obscurus

I am still amazed about how much you can do in terms of representation with so little time investment. Of course I would like to invest more time in this and produce something much cooler, but there are so many things to do. I like it how it is.  A one hour class, a couple of hours of work, a couple of tips by Eduardo, a tree image by Astrid and that sketch turned into this collage. A name? I will call it “Assignment 7 of Spatial Analysis course”.