Tecnología y Esfuerzo

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En un fin de semana de canotaje me percaté de un amigo japonés, de alguna ciudad que no era Tokyo, de quien tuve una extraña primera impresión. Lo vi prepararse antes de subir al bote, a un costado del río, pequeño, sentado en sus tobillos poniendo mucha atención a un pequeño estuche, me acerqué para encontrar que era un espejo, que el estuche contenía un par de paletas menudas y dos orificios; y yo dije en mi ignorancia “maquillaje geisha o algo por el estilo”. El japonesito estaba poniéndose sus lentes de contacto.

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