Martes 11:59 pm. El gato en sus pininos de conductor estacionó a duras penas el golf dos casas más allá de lo debido. En esta ciudad de miramientos y delincuencia, nadie mira con anuencia un auto negro estacionado en la puerta. Más si fue frente a la puerta del garaje. Me apuré, me apuré en patas delanteras a mover el respectivo, mientras el gato se encargaba de sus propios miniproblemas. Y sucedió que en el mismo momento de encender el carro, se abrió la puerta del garaje. El dueño, ¿el dueño? salía a imponer respeto sujetando con el brazo la soga del correspondiente can. Oh, sorpresa la mía al ver entre la lluvia a Ramón Huapaya cruzar el umbral. Lo vi cruzar la puerta sujetando un poodle blanco como amenaza, todo mientras yo con el rostro cubierto retrocedía el golf hasta la puerta de la Casa Dalí. Ya con el gato notificado y detrás de los arbustos, vimos al maestro de maestros de administrativo económico subirse con su acompañante a ese viejo sedán, que debe conservar por ser un auto metal hasta el mismo carburador y que de paso deja en claro que en el Rodrigo se trabaja por honor y no por mercedes y bmws. A la 1 de la mañana ya estábamos todos en Las Artes, las sorpresas que nos trae el extrañado invierno de esta Lima grisácea.
Derecho de Superficie. 2 líneas
Miércoles: Escribir una tesis después de haber escrito solo artículos es como escribir una novela después de haber escrito solo cuentos.
Lunes: La cuestión es que Leysser y Mejorada son realmente unos maestros.
Manifiesto Gatista
A medida que iba entrando gente curiosa al recinto, iba considerando el revolucionario que sería escuchado por la cantidad suficiente de burgueses. Cuando vio entrar incluso a un coronel de la vieja guardia civil, se dijo “listo” a sí mismo y plantó su silla contra la pared norte de la sala. Los visitantes en el contexto de la feria le vieron como una atracción más mientras pronunciaba su manifiesto gatista: “Esto no es arte, esto es pinceladas de burro, esto no es arte y esto también es arte acaso, pararme en esta silla con los ojos entornados y los labios apretados de la concentración, esto no puede ser arte porque a mí no me han contratado, esto no puede ser arte porque yo dibujé sonrisas y me regalaron un mercedes, de colección”.
Reelección Yugular
Los tiempos del ocultismo ya cesaron, ahora resuenan las canciones clásicas y alguna que otra voz impostada, ahora hay libertad de expresión y solo censura eventual, no se tiene ya más cuidado en los comentarios ambidiestros, pero no se puede negar que el humor del régimen sigue siendo cambiante cambiante, lo sano es que alguien le puso algunos éstatequietos y ahora se cree en el poder, y hay alguna esperanza que crece cada día de que este dictadorcito se va a acordar de sus gestos afables, de su confianza en los compañeros, de las caminatas sencillas por la senda de la intelectualidad, y que habrá espacio para un nuevo líder, torpe aún, pero que va aprendiendo desde abajo, ayer cambió una llanta, hoy estudia economía.
Para los nuevos
Cuesta más ser extrovertido en las letras, pero lo cierto es que cualquiera puede serlo en ellas, y eso no es un comentario despectivo, es un atributo democrático y yo sé que existe el mainstream de ser un contracorriente, pero en este caso haré caso a lo enseñado por los profesores, creeré en la democracia, haré un remiendo de mis conceptos y me entregaré a la democracia al cuadrado que es el internet y exponencialmente me escribiré, me editaré y me leeré, y no dejaré a salvo error alguno, todos los criticaré, porque a mí mismo me debo, me debo una gran cuenta de tiempo, de ese que le entrego a mis hijos, a mi trabajo y a las noticias, apártense un momento y déjenme amar a mi amada y odiar al enemigo, porque algo de vida debo encontrar en el arte de mis dedos.
Victor Renard. Dupont
Hay que ver su cara de asco cuando le dijeron la persona que iba a ser su compañero de viaje. Ya desde ahí se manchó su chaqueta verde, se pico el ojo con el dedo y se dio de bruces con la puerta de la sala de espera. La caída del príncipe le había deparado nada más que infortunios. Ya no encontraba invitaciones en su correo electrónico. Tuvo que pagarse el hotel el verano pasado en la costa azul. Fue en esa decadencia que conoció a Victor Renard. Renard se había ya retirado. Estaba a tiempo completo en el amor. Su trabajo de detective tenía entonces solo el objetivo de hallar el mejor presente para su musa. El futuro le llegó en esta oportunidad con la alta alcurnia. Rumores de rebelión y chuponeo sistematizado esta vez. Dos Renault para turnar el reglaje y un contacto en Marsella a quien reportar durante este verano. El 30 de setiembre una nueva reunión.
Cansancio de mí
Mi familia va muriendo poco a poco de esta tierra, de esta tierra van cada vez más emigrando, la gente va encontrando parejas de las que yo critico, y la noche me atrapa cada día más cerca de la habitación de mi padre, cada uno de ellos con su propio mundo, yo con el grupo de ajenidades que me contemplan durante el cotidiano, ya no confirmo las citas, ya no tecleo rápido las palabras, ya todos están bien perfilados y odian de manera uniforme, ya todos se lavan las manos de la manera en que lo hacían en la habitación del mago que perdona la vida mirando las manos, el que es flaco y sabio, pero que tiene colores claros rosados de muy poca admiraci{on y él está al mando del timón, y en la popa uno sentirse caer caer y pedir permiso para caer, no necesitas permiso para caer!!!
Clase de Actuación
Con el micrófono en su mano el recuerdo lo inundó completamente, la lucha interna la perdió y a continuación escuhó su voz partirse y sentir esa fuerza en el pecho, a pesar de la cantidad de años, a pesar de la lejanía, cerró los ojos y volteó hacia su compañero, quien ya se había levantado de su asiento para tomar el micrófono y continuar la historia. La voz fuerte de esa vejez arequipeña terminó la historia con la experiencia de un orador. Y su enjutez se perdió entre esa sonrisa confianzuda con que nos miraba. Ambos se miraron y pensaron en que ese examen final lo aprobarían.
Alguien que no aparenta
En sus salidas a correr por el malecón a las 7 de la mañana, en su caminar alegre por los pasillos y su mirada agobiada ante sus papeles, en esas sus llamadas ansiosas por el smartphone algunos minutos antes de la hora de almuerzo, en sus visitas al Pinkberry del Centro Comercial Jockey Plaza, en el desabotonamiento no solo del primero, sino del segundo botón, en su post en el Facebook sobre su viaje a la playa el viernes a las 2 de la tarde con espacio en su auto para las personas que quieran colarse, en sus paseos por la playa a las 6 de la tarde, bajo el sol total de sábado de gafas oscuras, en su partido de voley, en su lectura erudita del cuerpo principal de El Comercio del domingo y su bohemia lectura de El Dominical, ahí muy fácilmente puedes encontrarle.
Subsana Observación
“Se observa el presente título, por cuanto existe título pendiente de inscripción sobre la partida registral en la que corre inscrito el inmueble materia del presente acto”.
“Señor Registrador estoy pidiendo la tacha del expediente. Disculpe por error envié primero el “aporte” cuando debí presentar primero la “transferencia”. Muchas gracias Sr. Registrador”.