Lastimable, reclamable, gritable y doblado. Sexual y lúdico. Intentable y repetido. Criticable, conversacional, acompañado. Inflable, colgado, almohadillado. Refractario, olvidadizo, de más a menos, tedioso, difunto, apurado, preciso, famoso, descubierto, arrodillado, anotador. Exógeno y exoesquelético; lluvioso, solemne, huáscar, guético, apartado, clásico, revistado. Marcado, exagerado, compartimentado, líder, manifestado, sectorizado, atribuido, aburridizado. Ay de ti, André Breton.
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Café Dupont
Decidí entrar al primer café que vi señores. Ya me encontraba cerca, la esquina de la Rue de Vaugirard con la Rue de la Convention, aunque lejos tan lejos sin amigo ni teléfono. El café tenía una lamentable cara de bar americano, seguramente por contagio del McDonalds que estaba cruzando la calle. Aguanté el aire mientras me guarecía de las altisonancias de esa hora. Por acá los comunes no habían recibido noticias todavía, no tenían necesidad de entrar en pánico. Y los más rápidos mensajeros aún no habían llegado. Me senté en la mesa más unipersonal de todas y comencé a observar la calle. Pronto me hablaron ellas dos. Estuvieron dentro todo el tiempo. Observando. Me.
Gemma Paton en la Playa
Llegó con su grupo de viaje a Acapulco. Se dieron una vuelta por Cuernavaca en el trayecto y olvidaron el confuso incidente de los canales de Xochimilco. Esa clase de elotes iban a quedar ya en la historia. Contra los rumores de la violencia, la ciudad ese día estuvo bulliciosa. Y soleada como lo había estado toda la semana. Así es que se dirigieron del hotel a la playa que estaba a unas pocas cuadras. En el camino un ambulante ofreció un reloj de pulsera dorado a las señoras. Mientras ellas prestaban atención, ella se sentó en la vereda y sacó su lapiz de labios. Empezó con los dibujos en la parte superior de sus brazos, ahí casi en sus hombros, donde tenía las cicatrices aquellas, trató de imaginar cómo se vería un tatuaje, y específicamente cómo sería un tatuaje de color rojo, pintó finalmente una flor venialmente deformada y al otro lado un corazón que mantenía una forma más reconocible. Se vio satisfecha con sus tatuajes. Aún así ocultó sus hombros con su chal porque solamente los descubriría, se dijo, cuando estuviera en la playa y quisiera tomar el sol. Y continúó el camino. Vio a una niña que le decía a su amigo que había encontrado una chapa dorada. Ella se fijó y vio que era una chapa de cerveza.
En Polo Blanco y Juventud
No hay como el cantor. No hay como aquél que levanta la voz para el bien, para hacerse escuchar y complacer y apaciguar. Aquél que repite palabras hasta el aburrimiento personal, aquél de quien su ciencia son los tonos y sonidos, aquél que no tiene qué cargar y que tiene que averiguar qué hacer con sus brazos. Aquél que tiene que creer y vivir de los derechos de autor, en triste enfrentamiento con su arte. Aquél que alguno que otro día se pregunta por la artificialidad de los tonos, por la casualidad de las combinaciones, por lo convencional de los gustos musicales, por la posibilidad de la no existencia real de los sonidos, por la improvisación injusta y fundamentalmente por la comercialización arrancadignidades.
Pérez Prado
Pequeño Gato de Nacimiento
Gris gris paisaje, metálico hasta donde llegaba la humanidad del observador, chillido de metal viejo por doquier, pues así es la ciudad del futuro, la ciudad de los metales viejos, esa de los insultos y de los improperios ya permitidos, la de los pirotécnicos legalizados, among otras sustancias, la de las voces vacías, de coros unipersonales y de quejidos, de desencuentro y desesperanza, y desconfianza del cercano a tu hombro, de calor sin sol, de rebote de negatividades, de siluetas sigilosas y en el que nadie sabe lo que hará a continuación, porque ya está programado, ya hay algo a cambio. En ese mundo me dijiste: “no seas pussy y ponte pijama antes de dormir”.
El Sur de California
Me encontré solo sobre mis pies en ese país extraño que era el no centro de la ciudad, reparé en ese momento en las pocas previsiones que tomé para la situación de que no hubiera alguien esperándome. Intenté prender un cigarro pero no pude accionar el nuevo encendedor. Eso me restó puntos entre los observadores pensé así que me apuré a comprar algo de comida de los ambulantes y carretilleros. Y una vez más como si hubiera estado mirando nerviosa desde la casa de sus padres, apareció ella en el camino de tierra. Me besó con sigilo y me quitó de esa calle por sus padres minada y caminamos en dirección de las rieles. Observé los metales oxidados, los cables empolvados y en marañas. Cruzamos un puente peatonal solamente para levantar la vista sobre las casas y apreciar el paisaje de pobreza y finalmente visitamos una iglesia que era distracción y vida para las personas, un poco de organización que hacía tanta falta después de aquel desastre, y eso fue todo lo que nos pudo ofrecer un domingo de sol. Después de despedirme me subí a ese bus destartalado para al menos llegar a una zona menos desconocida. Seguí observando las calles en el trayecto. La gente era feliz y sacaba pecho en ese día de sol.
Examen Rezagados
Solo en el momento en que salen de la boca de la coordinadora de la evaluación las palabras que componen mi nombre me doy cuenta que sí era el lugar en el que tenía que estar, que no era algo opcional, que lo estudiado tenía que serlo, lo trabajado tenía que serlo y lo recorrido tenía que serlo, y es que en el camino a veces parece tanto que todo fuera opcional, que no hubiera obligación alguna y dan tantas apariencias de que sería indiferente el estudio o la localización, que resultan necesarias esas repeticiones de nombre, aunque en este caso solamente sea para sentarme ante un papel que tiene escrito “el polinomio de Taylor”, que lamentablemente es nada más para mí que un solitario significante.
Walking Dead
Vamos amigo, ten fuerzas, piensa en los tuyos, olvida a los ajenos, ponle puntos a tus señores, olvida esos blasfemos narcóticos, refresca tu memoria, distráela de ese adoctrinamiento, olvida tus comunicaciones, despierta ya, de una buena vez, apertura que me la pediste tú ten ahora, suelta unos centímetros esa soga sangrienta, cree en las palabras no más en los rostros, colócale parlantes a tus dudas, que yo sé que ni dudas sino certezas y crees que será así, así como se siente, y lo que se siente es todo y todo no es aquello, aquello es así de pequeño, así de rápido y de un mes de vida y ya lo has venido a saber.
Prealegría
Pleasure delaying y Vorfreude, alguna razón de ser tenía que tener dentro de mi cabeza. Buen día para recordar la expresión. Y es que el carro encendió, estamos leyendo dos libros y hemos pensado en entrecruzar ciudades y también años. Era un día de necesidad visual, y entramos a un bar que estaba en las cercanías de Kröpcke y dek Stadtmitte, encontramos un bar de los bien alemanes, mucha madera y algunos barriles. Nos sentamos en la barra y nos atendió el dueño del lugar, un buen tipo con pretensiones de tuerto y con felizmente curiosidad. Nos dio el vaso al que le puso un collarín de papel, una suerte de posavasos, y le puso una raya con el lapicero, va una. Un tipo del costado, con cara de citadino nos sorprendió cuando nos dijo que venía del norte, me apunto un lugar en algún mapa que no sé de donde salió, tan al norte que se dedicaba a pescar en el Nordsee y en la plática que estuvo entre los
pescados, los smartphones y Deutscher Fussball le agregó un par de rayitas a su posavasos y ahorró una en el nuestro. La señora del lado también se interesó, también le gustó la charla geográfica y abandonó el tragamonedas personal que había al lado de la barra. Ihr beide seht richtig wie Morey and Babette Dell und auch ein bisschen wie Phil und Cookie. Eine ganze Stunde, um das zu erklären. Curiosidad curiosidad. Éste fue un martes interesante.