Puntos de Vista: Guerra económica contra Venezuela

Por Germán Sánchez Otero*

¿Qué objetivos, cuáles efectos?

Desde mediados de 2012 Venezuela comenzó a ser víctima de una guerra económica integral y creciente, cuyo fin es derrocar al gobierno bolivariano, lograr el control de ese estratégico país y destruir el modelo alternativo al capitalismo que implementa la Revolución Bolivariana.

Se trata de una guerra no convencional, que ha logrado en los últimos cuatro años dislocar la economía y generar poderosos impactos humanos. Estos afectan a casi todas las familias en niveles muy severos, sin precedentes en Venezuela y pocas veces acaecidos en el mundo.

Guerra sin balas, es también inhumana y perversa. Desaparece medicamentos e insumos médicos; saca de los anaqueles alimentos básicos y productos de higiene esenciales, desviándolos al mercado ilegal; genera inmensas y continuas colas; provoca hiperinflación y degrada a extremos irritantes la capacidad adquisitiva del bolívar y por ende de los salarios y otros ingresos del pueblo humilde.

Antecedente: Golpe petrolero de 2002

Durante el paro empresarial y el sabotaje petrolero de fines de 2002 y principios de 2003, el gobierno de Estados Unidos intentó derrocar a Chávez por la fuerza, luego de fracasar del mismo modo ocho meses antes. Orquestó el nuevo plan golpista basándose en una parálisis de la economía, respaldada por las transnacionales, los grandes empresarios venezolanos, y buena parte de la gerencia de la empresa petrolera estatal.

Y otra vez participaron a tiempo completo casi todos los medios de comunicación privados, los partidos y entes civiles contrarrevolucionarios, y los militares golpistas –ahora fuera de la institución– derrotados en abril de 2002.

La embestida duró dos meses y provocó que el PIB se contrajera 18 %, entre los años 2002–2003. Hubo amplia escasez de productos básicos, incluso de gasolina, la inflación se duplicó, al igual que el desempleo y en general aumentó la pobreza. También creció la fuga de capitales y el índice de riesgo país se disparó, con grave incidencia para la obtención de préstamos.

El llamado “golpe petrolero” devino prueba medular para la Revolución Bolivariana, que logró la victoria sustentada en una sólida alianza del pueblo civil y los militares, bajo el liderazgo de Chávez.

Referendo contra Chávez de 2004

Al terminar la jornada sin éxito, Estados Unidos apuesta de inmediato a la vía electoral, por medio del referendo revocatorio (RR) contra el Presidente, posible de activar en agosto de 2003. Luego de crear tal adverso escenario económico y social para el proceso bolivariano, el imperio se propuso coronar su plan de derrocar a Chávez a través de las urnas y a ellas dedicó sus poderosos recursos.

Los desajustes que el plan golpista provocara en la economía y los graves impactos entre la gente humilde, hicieron creer a Estados Unidos que existía el escenario idóneo para derrotar a Chávez con votos. ¿Por qué estaban tan seguros?

En julio de 2003, según encuestas confiables, Chávez habría perdido el RR. Sin embargo, cuando se realiza 13 meses después, gana con 60 %.

¿Cómo fue posible derrotar este nuevo intento contrarrevolucionario, que abarcó desde febrero de 2003 hasta el 15 de agosto de 2004?

Vale la pena recordar los motivos:

––El estricto control de cambio en febrero de 2003, puso de rodillas a los empresarios. El gobierno logra un alto poder de fuego, al disponer de todas las divisas y usarlas según las prioridades del consumo de la población y del plan de desarrollo económico.

––Regulación de precios a una amplia lista de alimentos y medicamentos, y de productos de higiene.
––Creación y despliegue meteórico de las misiones sociales en la salud, la educación y la alimentación, y para promover empleos. Acciones todas de gran impacto social, que benefician en pocos meses a más del 65 % de la población.

––Unidad cívico–militar.

––Acelerada reactivación de la producción y de los canales de distribución.

––Movilización constante del pueblo, avances en su organización en las bases y en la conciencia. Papel fundamental del liderazgo de Chávez.

––Radicalización de la Revolución, al adoptar el signo antimperialista y enfrentar sin ambages al gobierno de George W. Bush.

Desde entonces (15 de agosto de 2004) y hasta 2013, la Revolución Bolivariana logra amplia hegemonía política y un vasto poder del Estado, en un contexto regional ventajoso con predominio de varios gobiernos de izquierda y progresistas, y favorecida por cuantiosos ingresos petroleros.

Crece mucho la influencia del presidente Chávez y del gobierno bolivariano en los procesos de unión e integración de la América Latina y el Caribe.

Por primera vez en la historia, el petróleo se convierte en potencial de solidaridad en vez de arma de presión.

Sin embargo, durante esa década ganada por la Revolución el imperio mantiene su objetivo y busca avanzar. No cesa de conspirar. Evalúa las causas de sus derrotas, aumenta la ayuda financiera y la asesoría a Ongs y partidos opositores.

Examina y explora nuevas variantes subversivas, entre ellas prepara a jóvenes opositores en los métodos de las “revoluciones de colores”. Y en 2007, cuando Chávez se propone realizar una profunda reforma a la Constitución, con el fin de acelerar y fortalecer el proyecto socialista bolivariano, Estados Unidos hace todo lo posible para evitarlo y, sin dudas, contribuye a la derrota de la reforma en las urnas.

Amén de otros factores, Chávez pierde el Referendo debido a la eficaz campaña ideológica y política contrarrevolucionaria, guiada desde Washington, y al sensible desabastecimiento programado e inducido, que abarcó el 25% de los productos esenciales.

Pero Chávez saca lecciones de la amarga experiencia y durante 2008 retomó la iniciativa, que no perdió nunca más.

Nueva arremetida imperial

En junio de 2011, la noticia sobre la sorpresiva enfermedad de Chávez reactiva en Washington y en sus aliados venezolanos, y de otros países, la esperanza de destruir en breve plazo a la Revolución Bolivariana.

Las gravedad de su salud resulta clara al comenzar 2012, año en que están previstas elecciones presidenciales en octubre. Surge así otra posibilidad de derrotarlo por la vía comicial y, de no lograrse, avanzar en un plan integral de desestabilización y de asalto al poder.

Esta vez, las acciones económicas y financieras radicales e interrelacionadas van a ocupar un papel central desde la primera etapa: una especie de ablandamiento artillero que no debe cesar hasta lograr la derrota del adversario, con el uso de un amplio arsenal y numerosas variantes de ataque.

Quienes concentran la propiedad del capital, la producción y la distribución, sobre todo de los bienes esenciales para la vida, pueden manipular los mercados, sus precios y las cantidades de los productos. Ellos poseen armas muy poderosas para derrocar gobiernos.

Y como lo demuestran varios ejemplos de la historia, esos entes económicos y financieros, actúan acorde con la estrategia política decidida en los centros de poder del imperialismo estadounidense.

Así obraron, por ejemplo, contra el gobierno de Salvador Allende y después frente a la Revolución Sandinista. Y también contra Cuba, aunque nuestro pueblo ha demostrado que es posible resistir y derrotar incluso la versión más extrema y prolongada de la agresión.

No es casual que la guerra económica contra Venezuela se inicie meses antes de los comicios presidenciales de octubre de 2012. Y que se recrudezca de modo acelerado, una vez que es notoria la extrema gravedad de Chávez.

Luego que él fallece en marzo de 2013 y ante la nueva elección presidencial de abril de ese año, aceleran el paso. Al triunfar Nicolás Maduro –por una diferencia mínima-, Estados Unidos acentúa su decisión de desestabilizar a fondo toda la economía y culpar de tal desastre al modelo socialista que adelanta la Revolución Bolivariana.

El imperio no pierde un minuto, a fin de aprovechar la coyuntura anómala que se crea en el campo bolivariano durante 2012 y hasta el 5 de marzo de 2013, y en el lapso del proceso de sustitución de Chávez y de toma de experiencia por su sucesor, el presidente Maduro.

A mediados de 2012 comienza a ejecutarse el nuevo plan. Y en 2013 incrementan las acciones económicas, políticas, mediáticas, conspirativas y diplomáticas.

Bombardeo de la artillería pesada

El objetivo esencial en la primera etapa es desajustar a fondo el sistema económico. Para ello manipulan las importaciones, la producción, la distribución mayorista y minorista, y el valor del bolívar. Así impiden que el gobierno controle la inflación y otras categorías macroeconómicas. Todo vale para destrozar la economía y colocar a la defensiva al adversario.

¿En qué consiste esta guerra económica? ¿Qué actores económicos, políticos y conspirativos participan en ella?¿Cuáles son sus objetivos? ¿Qué efectos ha provocado en la población? ¿Qué medidas ha estado adoptando el gobierno para contrarrestarla? ¿Es posible derrotarla? ¿En qué plazo?

La economista venezolana Pasqualina Curcio Curcio, en su documentado libro “La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela” (Ediciones MinCI, Caracas, 2017) ofrece datos y argumentos irrefutables.

Entre los instrumentos que emplea la guerra económica se encuentran: 1) el desabastecimiento programado de bienes esenciales; 2) la inflación inducida; 3) el boicot en el suministro de los bienes de primera necesidad; 4) el embargo comercial encubierto; y 5) el bloqueo financiero internacional.

Quienes utilizan estas armas lo hacen de manera oculta, no muestran sus rostros.

Actúan respaldados por sistemáticas campañas comunicacionales, cuya línea principal es responsabilizar al gobierno bolivariano con el desastre creado, debido a sus decisiones puntuales y, sobre todo, por adoptar un modelo económico alternativo al capitalismo.

Participan en esta guerra no convencional las grandes corporaciones transnacionales, en complicidad con los monopolios nacionales de alimentos, medicamentos y artículos de higiene.

El diseño y la dirección estratégica recaen en los centros de poder de los Estados Unidos, que también utilizan a los entes políticos opositores de Venezuela, gobiernos aliados y a los medios de comunicaciones locales e internacionales.

Todos actúan para encubrir las acciones de la guerra económica, y confundir al pueblo sobre las causas y responsables de esta.

Guerra económica e importaciones

Ofrezco y comento enseguida algunos datos, aportados por Pasqualina. El PIB de 2015, año en que se registró un nivel de escasez superior al 30 %, fue 34 % mayor que el del año 2004, cuando ocurriera un nivel de escasez del 7 %, el más bajo en veinte años.

La tasa de desempleo en 2015 alcanzó 6 %, 62,5 puntos inferior a la de 1999. Esto contradice que se haya producido el cierre masivo de fábricas.

Por su parte, las cifras de las importaciones desmienten que la supuesta caída de estas haya provocado el desabastecimiento. Al contrario.

Ellas aumentaron 129 % desde 1999 hasta 2014. Y ese año, el 2014, las importaciones superaron los 31 000 millones de dólares, casi el doble que en 2004, cuando sumaron 16 000 millones de dólares.

La importación de alimentos ascendió a 7 700 millones en 2014 y en 2004 fueron 2,100 millones, o sea 259 % mayor. Y en el caso de los medicamentos, en 2014 se importaron 2 400 millones de dólares, mientras en 2004 apenas fueron 608 millones. Un incremento de 309 %.

Por consiguiente, la falta de alimentos, medicamentos, artículos de higiene, repuestos para el transporte y otros productos, así como las largas colas no pueden explicarse porque el sector privado haya dejado de recibir las cantidades suficientes de dinero para las importaciones.

Desde 2003, tales divisas son entregadas por el Estado a las empresas privadas, a un tipo de cambio preferencial, que actualmente es de 10 bs por US$.

En 2004 –año en que no hubo desabastecimiento– se les asignó 15 750 millones de dólares y en 2013, momento en que con mayor intensidad comienzan a escasear los rubros esenciales, la cantidad asignada se duplicó a 30 859 millones.

Desde que se instauró el control cambiario en 2003 y hasta 2016, las empresas privadas recibieron del Estado 338 331 millones de dólares para las importaciones. Hubo años, como el 2007 y el 2008, en que se les asignaron alrededor de 40 mil millones de dólares en cada uno.

En 2011, ante de comenzar la guerra económica, se les adjudicaron solo para alimentos 4 454 millones de dólares. En 2012, cuando empezaron a escasear varios productos y surgieron las colas, la cifra subió a 4 843 millones.

En 2013 fue de 4 624 millones. Y en 2014 alcanzó 4 173 millones.

¿Por qué ocurre el desabastecimiento?

El desabastecimiento tampoco puede ser explicado por el aumento del consumo. Por ejemplo, entre 2003–2013 la línea de tendencia del crecimiento del consumo es 5,07 %, mientras que la suma de lo que se produce más lo que se importa origina una tendencia creciente de 5,99 %. Son otras las causas del desabastecimiento.

Una de ellas, argumentada en detalles por Pascualina Curcio, es la diferencia entre el monto en dinero recibido para las importaciones y los valores de uso importados, expresados en kilogramos. Esta diferencia es clave.

La variación de las importaciones totales de bienes y servicios expresadas en dólares, fue de 388,9 % al comparar los años 2003 y 2013. Sin embargo al medir las importaciones totales de bienes y servicios, ahora expresadas en kilogramos, la variación en el mismo período fue de 57,6 %.

O sea, se importa menos bienes y servicios con una mayor cantidad de dólares asignados.

El costo promedio de importación por kilogramo en el 2013 fue 210 % más alto que en 2003. Ese año ascendió a 0,83 dólar por kilogramo y en 2013 fue 2,34 dólares por kilogramo. De tal modo, un factor del desabastecimiento radica en que con una mayor cantidad de divisas entregadas por el Estado, se ha importado menor cantidad de bienes.

¿Qué hicieron con los dólares los empresarios? Aquí está la respuesta: Las monedas y depósitos del sector privado en el extranjero, suben 233 % entre 2003 y 2013. Por supuesto, con el subterfugio típico de la sobrefacturación u otros trucos, donde además de agentes corruptos externos deben haber participado no pocas veces funcionarios venezolanos de la misma especie.

Un segundo factor importante del desabastecimiento, es el acaparamiento por parte de las grandes empresas importadoras y productoras de alimentos básicos, medicamentos, piezas y repuestos del transporte, semillas, etc.

Y el tercer factor es el contrabando de extracción en las fronteras, sobre todo hacia Colombia.

Tales desequilibrios provocan otros, como el llamado bachaquerismo, aquellos sujetos que adquieren los productos a precios subsidiados y luego los revenden en el mercado informal varias veces más caro.

Inflación inducida, vía internet

El arma más poderosa y efectiva de la guerra económica contra Venezuela, es la inflación inducida vía internet con fines políticos, al fijarse de manera arbitraria e ilegal cada día la tasa de cambio respecto del dólar.

A partir de 2013, en Venezuela los niveles de precio no los determina la demanda agregada y la liquidez monetaria, como ocurre en todos los países. Lo hace el dato arbitrario que aparece en la página “Dólar Today”.

Sus nocivos efectos en los precios (inflación) y por ende en el poder adquisitivo de la mayoría de los ciudadanos, en la distorsión de los mercados y en la caída de la producción, forman un haz diabólico.

Tales tasas de cambio, no responden a criterio económico alguno. Obedecen a una intencionalidad política, encaminada a desestabilizar a fondo y sin escrúpulos la economía y la sociedad.

Veamos estos datos. La variación promedio anual del tipo de cambio paralelo desde 1999 hasta 2011 fue de 26 %. En 2012 respecto a 2011 creció a 31 %. Y en 2013 se dispara en comparación con 2012: 224%. Sube a 475 % en 2015 y en estos momentos la cifra es superior a 600 %.

Basándose en un modelo matemático que contempla el monto de las reservas y la liquidez monetarias, Pasqualina Curcio estimó que en marzo de 2016 la tasa de cambio real debía ser de 84 bs para adquirir un dólar, mientras que en esa fecha la tasa de cambio ilegal inducida por internet era de 1212 bs.

Ella también hizo un gráfico donde muestra la diferencia entre el tipo de cambio manipulado y el real estimado. En 2013 el manipulado es 1,5 veces mayor que el real, en 2014 sube a 2,4 veces, en 2015, aumenta 7 veces y en 2016 el paralelo es 14, 5 veces superior al valor real estimado.

¿Bloqueo económico?

El imperio desarrolla la guerra económica contra Venezuela de modo simultáneo y creciente en todos los escenarios, con el fin de destruir los pilares que sostienen cualquier sistema económico.

Hasta el momento, Estados Unidos no ha codificado en sus leyes –como ha hecho con Cuba– esta criminal guerra de cuarta generación, equivalente a un bloqueo económico, comercial y financiero, con sus especificidades. Han actuado de modo solapado, basándose en los diversos aliados e instrumentos con que cuenta. Uno de ellos es el financiero internacional.

Venezuela sufre desde 2013 una especie de bloqueo financiero. Consiste en hacer cada vez más difícil y costoso a la República y en especial a Pdvsa, tener acceso a créditos en el mercado internacional y en entorpecer las operaciones financieras de tal rango.

También en este ámbito las armas han sido invisibles: sobre todo consisten en la publicación de elevadas cifras del índice de riesgo país y en enlentecer las transacciones financieras.

El riesgo país, como se sabe, es un índice que mide la garantía de un Estado para cumplir con sus compromisos financieros. Establece una prima de riesgo asociada a la probabilidad de incumplimiento en el pago de la deuda externa. Si el índice de riesgo país es mayor, los intereses y condiciones del préstamo serán más severos.

Todos los entes calificadores del riesgo país, son instrumentos de grandes bancos privados. Por ello no es casual que la guerra económica contra Venezuela haya incluido pintarla de rojo. Y desde 2015 está señalada como la nación de mayor riesgo, con más de 2 mil puntos.

Llama la atención que durante los años 2009 al 2012 el índice es bajo y estable y que se dispare a partir de febrero de 2013. Sin embargo, ninguno de los factores que podrían determinar tal fenómeno está presente: el pago de la deuda ha sido puntual, con cifras astronómicas; en 2013 el precio del petróleo aún no se ha desplomado; ni tampoco disminuye ese año el PIB y las reservas internacionales eran aceptables.

Lo que sí resulta evidente, como demuestra Pascualina, es la relación directa entre el tipo de cambio ilegal, la inflación inducida por este y el riesgo país. La razón es obvia: son tres categorías manipuladas con fines políticos por los autores de la guerra económica.

Imponen el tipo de cambio, lo elevan a cifras cada vez mayores y hacen lo mismo, en similar proporción irracional, con el nivel del riesgo país. El comportamiento de las tres variables –tipo de cambio ilegal, inflación inducida y riesgo país– está estrechamente relacionando y es resultado de un mismo plan de desestabilización política.

Sugerencias para el análisis final de los lectores

La guerra económica contra Venezuela ha logrado crear un escenario sumamente complejo para la Revolución Bolivariana. Es un reto de medular importancia, que ella puede vencer y adelantar con muestras contundentes que es así en el menor plazo.

Toda la sociedad ha sido impactada y sus efectos han contribuido de manera directa a la disminución de los votos obtenidos por los candidatos bolivarianos en las elecciones de octubre de 2012, abril de 2013 y diciembre de 2015 (Asamblea Nacional), donde ocurriera una derrota sensible.

Está probado con cifras, que en tales coyunturas la inflación se disparó y los abastecimientos básicos desaparecieron.

El objetivo final de la contrarrevolución no es ganar la presidencia y los demás poderes públicos a través del voto. Esto forma parte del plan desestabilizador –a lograr siempre que resulte posible–, pero no es lo único: la meta es extirpar la Revolución Bolivariana y el chavismo. Para lograrlo, pretenden hacer creer que ella es la causante de los profundos desajustes causados por la guerra económica.

En consecuencia, un frente de batalla principal para intentar derrotar a la Revolución es y seguirá siendo la agresión económica.

Junto a ella acrecientan la escalada de violencia, como sucede desde abril pasado, que conduzca a una guerra civil o la apariencia de ella, y entorpezca las acciones del gobierno para derrotar las agresiones económicas. Además tratan de afianzar la imagen de que “el régimen” es una dictadura, sin escrúpulos ni apoyo.

Promueven la idea de que existe una crisis humanitaria y se requiere ayuda internacional, y que se ha generalizado el caos. Aceleran presiones y maniobras a fin de estrechar el cerco diplomático y buscan crear las condiciones para una eventual intervención militar directa. Siempre con el más amplio respaldo comunicacional.

La coartada del imperio y sus adláteres dentro y fuera de Venezuela, es adjudicar al gobierno bolivariano y al modelo económico–social y político que este adelanta, la carga del desastre que han generado a consecuencia de la guerra económica y de las demás acciones subversivas.

Tal maniobra resulta urgente desmentirla, pues ella es la plataforma para justificar todas las agresiones, incluida la guerra sucia y la intervención armada.

No por cínica esa campaña disminuye su potencial para confundir a muchas personas, fuera y dentro de Venezuela, gracias al sistemático bombardeo de falacias mediáticas. Y porque los graves efectos de las agresiones económicas en la vida cotidiana de las personas, facilitan que se distorsione la realidad.

Desde mediados de 2012, es notorio que Estados Unidos actúa con premura para derrocar al poder bolivariano en el corto plazo. De ahí el ritmo y amplitud de la agresión económica. Y si no lo ha logrado, es debido a la fortaleza que ha mostrado la Revolución Bolivariana.

No es casual que luego de asumir el control de la Asamblea Nacional en enero de 2016, la oposición política se haya propuesto sacar al presidente Maduro en seis meses. Ni que actúen desde entonces con tanta beligerancia frente a los demás poderes.

Sin dudas, se sienten respaldados por el poderío del imperio. En especial perciben que es un éxito la guerra económica y apuestan a que esta será cada vez más recia, para favorecer el objetivo de arrasar de manera pronta con la Revolución.

Tal apremio y la subestimación de la fuerza popular y militar de la Revolución, hacen que el imperio y sus cómplices dentro y fuera de Venezuela cometan serios errores de estrategia y táctica políticas. Están enceguecidos por la oportunidad que creyeron definitiva, a partir de la muerte de Chávez en 2013.

Se sienten confiados por los efectos que han logrado con la guerra económica, las dificultades que le han surgido al gobierno bolivariano debido a la caída del precio del petróleo –a lo que Estados Unidos ha contribuido– y un contexto en Suramérica menos favorable.

El presidente Maduro y el liderazgo bolivariano han comprendido que la victoria sobre la actual arremetida imperial –la más integral, poderosa y aviesa desde 1999–, supone lograr revertir las causas que han propiciado en parte el éxito alcanzado por el enemigo en la implementación de la guerra económica.

Se trata de un frente de batalla tan decisivo como complejo, que el Presidente y el liderazgo cívico-militar bolivariano encaran con centralidad estratégica y acciones prácticas, sustentadas en la creatividad y entereza del pueblo chavista.

Son alentadores los resultados que se vienen logrando con la implementación de los Comités Locales de Alimentación y Producción (Claps) y la Gran Misión Abastecimiento Soberano, junto a diversas medidas asociadas a la supervisión y control de las importaciones, de la producción y la distribución y un mejor control de las fronteras.

Resultan loables las decisiones sobre el uso de las divisas y otras medidas semejantes en el terreno económico y financiero.

Y es crucial la definición y puesta en funcionamiento de los “quince motores” para avanzar hacia una nueva etapa de desarrollo, que supere por fin el deformador rentismo petrolero, acorde con el pensamiento económico de Chávez y su Plan de la Patria formulado en 2012.

Existe claridad sobre determinadas vulnerabilidades. Entre ellas: la elevada concentración de la producción, de las importaciones y de la distribución de bienes y servicios en un reducido número de empresas; el dominio de monopolios y oligopolios en los mercados de bienes de primera necesidad; la alta dependencia de las importaciones y el imperativo de sustituir buena parte de ellas con producción nacional.

También hay conciencia de que el Estado ha sido deficiente –con expresiones de corrupción– en su papel de regulador y supervisor de las grandes empresas productoras, comercializadoras e importadoras, y del sistema financiero y los bancos.

Por otra parte, esta es una guerra sui géneris donde hasta ahora no existen culpables ni presos. Sin embargo, hay desabastecimiento e inflación inducidos, sabotaje en el suministro, embargo comercial encubierto y altas cifras de contrabando vía frontera.

Y todo ello provoca graves violaciones a los derechos humanos del pueblo venezolano, que es víctima de la carencia de alimentos, de medicamentos e insumos médicos, y de otros artículos indispensables para la vida.

Es de esperar que la Asamblea Nacional Constituyente examine a fondo la actual estrategia contrarrevolucionaria concebida y dirigida por el imperialismo.

En particular, los componentes y responsables de la guerra económica, a fin de adoptar nuevas medidas de efectos más inmediatos y reforzar las de complexión estructural, para revertir sus efectos, suprimir las causas e impedir su repetición. Este es un reto medular.

Las secuelas de la agresión económica son enormes y no es conveniente minimizarlas. El imperio sacó provecho de una coyuntura inesperada. Atacó a fondo y sin piedad.

Por consiguiente, ser radical es la premisa, ir a las raíces es la senda. El pueblo bolivariano civil y militar, movilizado, consciente y unido –como ya ocurre-, será capaz de obtener otro laurel.

Esta vez, sin la presencia física de su líder histórico, aunque sí de sus leales seguidores encabezados por el presidente Maduro.

*Escritor y diplomático. Fue Embajador de Cuba en Venezuela.

(Tomado de Cubadebate)

En: radiohabanacuba 

Crecen las críticas contra crueles tuits de Trump

El presidente de EE.UU., Donald Trump, se burló de la presentadora de MSNBC Mika Brzezinski y de su co-presentador Joe Scarborough en una serie de tweets. Imagen: https://gdb.voanews.com/275EB65A-ADBD-4793-BF49-58BAA19CDCEB_cx0_cy5_cw0_w1023_r1_s.jpg

Los crueles tuits del presidente Donald Trump contra dos conductores de la cadena de televisión por cable MSNBC el jueves por la mañana, han sido fuertemente criticados por partidarios y opositores, aunque fueron defendidos por la Casa Blanca y la oficina de la primera dama Melania Trump.

Trump, se burló del aspecto y temperamento de Mika Brzezinski la presentadora del programa de noticias “Morning Joe” y de su compañero Joe Scarborough, quienes lo han criticado insistentemente, y dijo que ha dejado de verlo.

“Escuché que @Morning Joe con malos ratings habla mal de mí (no lo veo más). Entonces por qué la idiota loca Mika con el psicótico Joe vinieron… a Mar-a-Lago 3 noches seguidas en Año Nuevo e insistieron en estar conmigo. Ella sangraba por un estiramiento facial. ¡Dije que no!”.

Brzezinski respondió en Twitter con una foto de una caja del cereal Cheerios con la frase “hecho para pequeñas manitas”. Fue una burla a Trump, siempre susceptible por el tamaño de sus manos.

Reacciones

En Fox News Channel, un medio generalmente amistoso hacia Trump, el periodista estrella Shepard Smith inició su noticiero de la tarde con los tuits presidenciales, los que dijo: “algunos críticos están llamando ciberacoso sexual”.

Smith entrevistó al anfitrión de “Media Buzz”, Howard Kurtz, quien señaló que Trump ataca frecuentemente a los críticos, pero que “este es un golpe donde realmente se ha herido a sí mismo”.

Kurtz dijo que “está perfectamente claro para las personas que no son pagadas para defenderlo que él cruzó una línea “. Dijo que la Casa Blanca no puede culpar a los medios de comunicación por la dura cobertura ya que trajo el problema sobre sí mismo.

Smith también tomó el paso inusual de leer tres correos electrónicos de los espectadores que le criticaron por su cobertura de la historia. Dijo que un lector escribió en las redes sociales que “Shep es una hemorroide liberal” que estaría mejor trabajando en MSNBC, una cadena liberal al contrario del conservador Fox News Channel.

En la edición del miércoles, Brzezinski y Scarborough se burlaron de Trump por exhibir en varios de sus clubes de golf carátulas falsas de la revista Time con su imagen.

“Eso es patético”, dijo Brzezinski en el programa.

Joe Scarborough y Mika Brzezinskyi, presentadores del programa “Morning Joe” de la cadena de televisión por cable MSNBC. Imagen: https://gdb.voanews.com/3F714DE3-1F56-4300-99B0-D1B0FA6E24B3_w650_r0_s.jpg

En el Capitolio, republicanos y demócratas condenaron los despiadados mensajes presidenciales.

La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, comentó a reporteros: “realmente me entristece, porque está tan por debajo de la dignidad del presidente de los Estados Unidos participar en ese comportamiento”. Añadió que son “groseramente sexistas”.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan dijo que el cruel tuit del Presidente no es un “comentario apropiado”.

En declaraciones a periodistas, el republicano por Wisconsin añadió: “Obviamente no lo veo como un comentario apropiado. Lo que estamos tratando de hacer aquí es mejorar el tono y la civilidad del debate, y esto obviamente no ayuda “.

El congresista republicano de Illinois Adam Kinzinger escribió en Twitter: “Mr. Presidente, nos corresponde a TODOS nosotros acallar esta retórica política divisoria. # RestoreCivility. ”

Su colega de Florida, Carlos Curbelo, publicó una serie de tweets diciendo que los llíderes deberían dar un ejemplo sin ataques personales ni acusaciones denigrantes.”Recordemos las lecciones de los disparos del Congreso hace apenas dos semanas. Debemos tratarnos unos a otros con decencia y respeto “, dijo Curbelo.

El senador por Oklahoma James Lankford insistió en que el presidente Donald Trump y otros líderes “deben modelar la civilidad, el honor y el respeto en su retórica política”. Agregó que los comentarios de Trump “no ayudan a nuestro discurso político o nacional y no proporcionan un modelo positivo para nuestro diálogo nacional”.

Una de las mujeres con más años de servicio en el Congreso, la demócrata Nita Lowey de Nueva York dijo que los tuits del presidente Donald Trump acerca de Mika Brzezinski eran “comentarios atroces y viles acerca de la apariencia y la inteligencia de una mujer prominente”. Agregó que, “el comportamiento del presidente debe ser repudiado en voz alta y clara”.

La senadora republicana por Maine, Susan Collins, dijo en un tuit: “Esto tiene que parar -todos tenemos un trabajo – las 3 ramas del gobierno y la prensa. No tenemos que llevarnos bien, pero debemos mostrar respeto y civilidad”.

La congresista Lynn Jenkins de Kansas dijo en Twitter: “Esto no está bien. Como mujer en la política a menudo me critican por mi apariencia”.

Otros dos senadores republicanos dijeron que los tuits están por debajo de la dignidad de la oficina. El Senador de Nebraska, Ben Sasse, dijo en su cuenta personal: “Por favor, sólo para esto.” No es normal y está debajo de la dignidad de su oficina”.

El senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham tuiteó: “Sr. Presidente, su tuit estuvo por debajo de su oficina y representa lo que está mal con la política estadounidense, no la grandeza de América”.

La Primera Dama Melania Trump defendió los ataques de Twitter de su esposo a través de su portavoz Stephanie Grisham, quien recordó que la señora Trump dijo hace mucho tiempo que “cuando su esposo sea atacado, contratacará 10 veces más”.

En diciembre de 2016, Melania Trump dijo que espera utilizar su posición en la Casa Blanca para combatir el acoso cibernético.

Una portavoz de la Casa Blanca defendió los explosivos tuits del presidente, diciendo que combate “fuego con fuego”. Sarah Huckabee Sanders dijo a Fox News que el presidente nunca ha sido alguien “que es atacado y no retrocede”.

Señaló que los conductores de la cadena a quienes criticó han hecho “un número escandaloso de ataques personales”a Trump, y dijo que el mandatario “combate el fuego con fuego y ciertamente no permitirá ser intimidado por los medios liberales y las élites liberales dentro de los medios de comunicación o Hollywood o en cualquier otro lugar”.

Huckabee reiteró el comentario en la conferencia de prensa diaria con los periodistas asignados a la Casa Blanca.

Unos 15 minutos antes del tuit presidencial, el director de redes sociales de la Casa Blanca, Dan Scavino, también atacó a los periodistas.

“#EstúpidaMika y su amante #CelosoJoe están perdidos, confundidos & tristes desde que @POTUS @realDonaldTrump dejó de responder a sus llamadas. Chiflados”.

Trump tiene razón al decir que los presentadores estuvieron en el club del presidente en Florida. Según Scarborough, habían ido a organizar una entrevista con Trump.

Scarborough y Brzezinski están comprometidos y según un artículo de la revista Vanity Fair, durante una comida a la que fueron invitados a la Casa Blanca, el presidente Trump había ofrecido oficiar el matrimonio.

En: voa 

Tapper: So how is Melania’s anti-cyberbullying campaign going?

CNN’s Jake Tapper questioned how first lady Melania Trump’s cyber bullying initiative was coming along minutes after President Trump bashed the co-hosts of MSNBC’s “Morning Joe” on Twitter.

“This reminds me: how is @FLOTUS’s campaign against cyber-bullying going?” Tapper tweeted.

Trump criticized the “Morning Joe” co-hosts in a series of early morning tweets that referenced a “face-lift” for co-host Mika Brzezinski.

“I heard poorly rated Morning Joe speaks badly of me (don’t watch anymore),” Trump tweeted Thursday.

“Then how come low I.Q. Crazy Mika, along with Psycho Joe, came to Mar-a-Lago 3 nights in a row around New Year’s Eve, and insisted on joining me. She was bleeding badly from a face-lift. I said no!”

The president often rails on the media and refers to certain networks and stories as “fake news.”

He has repeatedly attacked the “Morning Joe” co-hosts, who have not been shy about returning fire on social media or on their show.

After Trump’s tweet Thursday, Brzezinski fired back at the president with a personal attack of her own, tweeting an image of the back of a cereal box labeled “made for little hands.”

Scarborough has previously commented on the trip to Mar-a-Lago, saying he and Brzezinski were working to get an interview with Trump. The two hosts came under some criticism at the time for attending the party and being too cozy with the then-president-elect.

Such criticism of “Morning Joe” was common during the 2016 GOP primary, though the program’s coverage appeared to get tougher on Trump during the general election.

Since Trump’s election, Trump and the show’s hosts have frequently feuded.

Melania Trump said in the past that as first lady, she would focus on issues including eliminating cyber bullying.

Other reporters on Twitter also raised questions about the first lady’s cyber bullying initiative after her husband’s early-morning attack.

In: thehill 

A 1951 book about totalitarianism is suddenly flying off the shelves. Here’s why.

What Hannah Arendt’s philosophy can teach us about Trump, Brexit and the dangers of isolation

Author and political theorist Hannah Arendt. Getty Images

After Donald Trump was elected president, lots of people started buying books by Hannah Arendt: In December, her 1951 book The Origins of Totalitarianismwas selling at 16 times its normal rate.

Why Arendt, a political theorist who died in 1975? She’s an important philosopher but not exactly a popularly read writer. The answer is simple enough: She has a lot to say about what’s wrong with the world today.

Arendt theorized about the nature of totalitarian societies — how they work, what they prey on, and why they spring up. America is not currently under the yoke of totalitarianism, but the preconditions are there, namely a hollow and fractured society full of dislocated, angry people.

This is what most concerned Arendt, and it ought to concern us today.

I reached out by phone to Lyndsey Stonebridge, a Hannah Arendt scholar who wrote a book about Arendt’s influence, The Judicial Imagination: Writing After Nuremburg. We talked about Arendt’s legacy and how her ideas speak to our present political moment. We also discussed Donald Trump, Brexit, and what Arendt meant when she defined totalitarianism as a form of “organized loneliness.”

Our lightly edited conversation follows.

Sean Illing

Why do you think so many people are suddenly interested in Arendt?

Lyndsey Stonebridge

I think the resurgence in the last year has been around the phenomenon of totalitarianism and that sense that something like a crisis is occurring and we don’t know how to address it. It’s very interesting that it’s The Origins of Totalitarianism that’s being cited and read.

Sean Illing

I read that book in graduate school and was sort of bowled over by it. Her idea that totalitarianism is essentially organized loneliness seems awfully relevant now.

Lyndsey Stonebridge

I’ve made the point quite a few times that Arendt was very important as a 20th-century thinker. I’m trained as a literary scholar and a historian at the same time. That’s my dual background. What’s brilliant about The Origins of Totalitarianism is she’s saying you need to invent new methods for understanding new things. That’s why she was blasted for writing The Origins of Totalitarianism, because she wouldn’t give a big historical narrative. She insisted that we pay attention to what was new and what was different.

Sean Illing

Let’s linger on that thought for a second. What was it about totalitarianism for Arendt that was new? Why was it uniquely a product of the modern world?

Lyndsey Stonebridge

There’s a reason she refused to give some grand historical narrative about the roots of totalitarianism. She believed that certain things had to be in place for totalitarianism to take shape — racism, capitalist expansion for the sake of expansion (what we might call globalization today), the decline of the traditional concept of the nation-state, and anti-Semitism.

Arendt said those things conspired to create a constellation which could produce totalitarianism in the form that she was talking about then.

Sean Illing

What strikes you when reading The Origins of Totalitarianism now?

Lyndsey Stonebridge

Two things. She said studying totalitarianism was like trying to unpack a crystal. She insisted that she wasn’t a “traditional historian” because historians usually write about things because they want to preserve them, whereas she wanted to write about something “I wanted to destroy.”

She thought she could destroy an idea which is both totalitarian but also endemic to lots of ideological thinking, and that is the idea there is a “telos,” or a grand purpose or struggle, and that everything has to be in service of that idea. She didn’t want to replace the totalitarianisms of her day with another master narrative.

She wanted to explode the belief in master narratives altogether.

Sean Illing

I’m glad you went there because that’s something that interests me as well, this belief in grand stories about history or justice — all ideologies have something like this at the center. Why did Arendt believe people were vulnerable to these narratives? Why was modern life making them so attractive?

Lyndsey Stonebridge

For Arendt, it was about the isolation of modern life, the emptiness of it all. What she understood — more than someone like [George] Orwell — is that you don’t need to be a totalitarian state to exhibit the characteristic features of totalitarianism. Her focus was on modern loneliness, the isolated individual who loses a kind of rootedness in the world and therefore is prime material for the takeover of ideology, for the total narrative that gives life direction and meaning.

Sean Illing

What is the political and social price we pay for allowing society to fracture in this way?

Lyndsey Stonebridge

I’d like to answer that by raising a couple of things that Arendt didn’t really wrestle with. The big price we pay for mass loneliness is the loss of a shared reality. Arendt disagreed with Orwell that everyone knows two plus two doesn’t make five. We’re not idiots. We know a lie. But the problem is when people decide they don’t have to accept this reality. Then everyone begins to inhabit their own world, and that loss of a shared reality is what produces the loneliness, and that’s what makes the chaos of post-truth and willful lies so politically and existentially traumatic.

Sean Illing

Draw a line for me. How do we get from a loss of shared reality to totalitarianism?

Lyndsey Stonebridge

Once you’re uprooted from your sense of reality as a community, that allows all sorts of other uprootings to take place. We lose our human connection to other people, and that’s when the conditions are in place for tribalism and mass violence, for the extermination of “superfluous people,” for “others.” This something Arendt understood all too well.

Sean Illing

So obviously we’re dealing with this problem right now, this loss of a shared reality. We’re in this bizarre “post-truth” climate in which our president lies with impunity, fake news and misinformation are pervasive, and much of the country is cocooned inside self-affirming information bubbles. At the same time, there’s a resurgence of racism and ethnonationalism, both here and in Europe.

I take it Arendt would have anticipated this?

Lyndsey Stonebridge

Absolutely. The relationship between that kind of politics and violence was inextricable for Arendt. One of the things people do when they’ve become uprooted is to retreat into us-them fictions, and that often means dividing the world racially.

I think the politics of Trumpism and politics of Brexit, the politics of the new right, have deliberately merged, and so you cannot pull them apart. What we’re also getting as a product of this organized loneliness is a valorization of race politics and even violent racism.

Sean Illing

Can you give me a concrete example of what you mean by violence there? Because I suspect a lot of people will assume that political violence has to be explicit or overt, but that’s not always the case.

Lyndsey Stonebridge

Sure. So we’ve just watched a tower block in London kill 79 people, and that’s a very conservative estimate. That tower block was full of asylum seekers, migrants, poor, working-class, black people. It burned down because there’s a politics that has said in our council and in our country for a long time that the interests of the bourgeois elite and their monetary interests come above those people. There are now criminal proceedings, but it’s an act of murder, and it can’t be divorced from the politics that made it possible.

Sean Illing

Let’s connect this back to Trump and Brexit if we can. How are Trump and Brexit direct responses to the loneliness and the uprootedness?

Lyndsey Stonebridge

I think these movements give people a coherent fiction. My sense is that it gives them a kind of fantasy, and in both Britain and America it’s a nostalgic fantasy, a belief that we can return to some glorious past in which the middle class boomed and everyone had stable incomes and simpler lives.

Britain has the same economic divisions that America has, and in both countries the liberal elites haven’t fully come to grips with the fact that the economic policies of the last 20 or 30 years have produced a monster, a monster that we created.

Sean Illing

So you see Trump and Brexit as twin political phenomena?

Lyndsey Stonebridge

I’m slightly more worried about the Trump fantasy than the Brexit fantasy, because Trump’s cult of personality is built on power and narcissism, and I’m not sure the Brexit fantasy is quite as mad as that.

But I don’t want to turn this into a competition!

Sean Illing

If it’s a madness competition between Britain and America right now, I’ll take America.

Lyndsey Stonebridge

Fair enough.

Sean Illing

So if Arendt were to emerge out of a void and survey our current political landscape, what do you suppose she would say?

Lyndsey Stonebridge

“Think! Think! Think!” I imagine she would also tell us to be scared, but I think she’d have been saying that for the last 10 or 20 years. And she’d say to not just be scared of Trump or Brexit, because those are manifestations of something that’s been happening for a very long time.

Sean Illing

You seem to imply that the intellectual class has been blind to this brewing chaos. Is that right?

Lyndsey Stonebridge

That’s right. There’s a certain type of left intellectual, both in the US and the UK, that simply doesn’t get it. First, we had Brexit. Then we had Trump. The distinguishing feature of that was an absolute incredulity among certain people to understand what had happened, to understand that something totally spontaneous seemed to have happened that we couldn’t predict and that we didn’t like, that we thought was mad and we didn’t understand.

I think Arendt would’ve said this is what politics does. It’s around the space of interruption. It’s around the spontaneous. And whoever owns that space owns the direction it goes, and so you have to be watchful at all times, especially when the signs of disruption are so clear.

Sean Illing

Apart from the elections, what sorts of signs do you have in mind?

Lyndsey Stonebridge

I think Arendt would point to things like the prison system in the States, to the housing estates in London, to the forgotten spaces in Middle America with no role to play in this booming global economy — Arendt would say these are the new homes for superfluous people. But they’re real people, and people in power are blind to them.

These are also totalitarian features. When you crowd people into spaces, declare them invisible, declare them immaterial, those are the new spaces of what used to be the totalitarian camp.

Sean Illing

Political spontaneity works both ways, though. Are there not also encouraging developments?

Lyndsey Stonebridge

Sure. I think Arendt would be enthusiastic about other forms of politics that are coming together in the face of all this. Whereas lots of people are troubled that the Democrats don’t have a central narrative, and until three weeks ago it didn’t seem like the left did in Britain either, I think she’d have been very interested to watch the different groups that are coming together — there’s local community groups and political groups, different international groups — that together form a kind of counter-politics.

Arendt would call this an example of natality, an example of the new, the positive creation that can happen in the face of bad politics. So I think she’d be excited about that.

Sean Illing

I want to go back to the concept of thinking, which had a particular meaning for Arendt, a political meaning. When you say that Arendt would look at our current moment and tell us to think, what do you mean? What would she mean?

Lyndsey Stonebridge

Well, actually, thinking for Arendt isn’t always political by itself. Thinking is something you do by yourself. It is loneliness. It is isolation. It’s always tricky in Arendt’s work to see how she gets from thinking to politics, which I can talk about in a second. But thinking for Arendt was really a way of being; it’s about the dialogue we have in our head. She wanted to valorize that because it’s an internal check, in the moral and political sense.

Sean Illing

Which is why she insisted that all totalitarian societies were defined by a kind of thoughtlessness. They were full of men and women who were smart but stopped thinking in this sense.

Lyndsey Stonebridge

Right. She was writing in response to what she saw as totalitarian thoughtlessness. What she noticed about [Nazi leader Adolf] Eichmann when she went to see him [on trial] in Jerusalem was that he spoke purely in clichés, in banalities. She said he could only do that because he hasn’t got the inner voice, he hasn’t got that second voice in his head. He’s a human machine, a thoughtless tool. His thoughts were the thoughts drilled him into via the propaganda and the slogans.

Which is why she always cautioned against banal or clichéd speech; this was a sign that people had stopped thinking for themselves, and once that happens, totalitarianism isn’t far behind.

Sean Illing

Let’s close with something useful for readers who are interested in reading Arendt as a way of making sense of the present. Where should they start?

Lyndsey Stonebridge

The essays that I go back to are the “Thinking and Moral Considerations” essay, which she wrote coming out of the Eichmann trial. The book on Eichmann is wonderful just for its sense of narrative and indignation. But the “Thinking and Moral Considerations” essay is especially interesting because it was written during the Watergate scandal. There was a real sense of America tearing itself down and a belief that something different was happening.

 And that is a familiar feeling these days.
In: vox 

White House offers unapologetic defense of Trump tweets

The White House offered an unapologetic defense Thursday of President Trump’s tweets attacking MSNBC’s Mika Brzezinski during a contentious televised press briefing.

Spokeswoman Sarah Huckabee Sanders was grilled over whether Trump’s inflammatory tweet was beneath the dignity of the presidency, fueled a hostile political environment and set a bad example of how women should be treated by powerful men.

She responded by defending Trump and berating reporters for ignoring the president’s policy agenda on taxes, healthcare and infrastructure.

“The only person I see a war on is this president and everybody that works for him,” she said. “I don’t think you can expect someone to be personally attacked, day after day, minute by minute, and sit back. The American people elected a fighter.”

Sanders said Trump shows the dignity of his office “every day in the decisions he’s making, the focus and the priorities he’s laid out in his agenda.

“He’s not going to sit back and be attacked by the liberal media, Hollywood elites — and when they hit him, he’s going to hit back,” she said.

Trump’s outburst at Brzezinski escalated his long-running feud with the news media, a fight in which he appeared to gain the upper hand this week after CNN was forced to retract a story about the Russia probe.

But Trump’s decision to take aim at her looks, saying that the “Morning Joe” co-host had been “bleeding badly” from a “face-lift,” sparked bipartisan outrage in Washington.

“Mr. President, your tweet was beneath the office and represents what is wrong with American politics, not the greatness of America,” GOP Sen. Lindsey Graham (R-S.C.) tweeted.

Critics on both side of the aisle took specific issue with Trump’s attack on a female reporter — Trump faced repeated allegations of sexism and harassment that bubbled up during his presidential campaign.

Kansas Republican Rep. Lynn Jenkins tweeted Thursday that Trump’s comments were “not okay,” adding that “we should be working to empower women.”

But Sanders pushed aside the notion that Trump’s tweets were sexist or a bad example for how to treat women.

“Everybody wants to make this an attack on a woman — what about the constant attacks that he receives or the rest of us?” she said.

“I’m a woman, I’ve been attacked by that show multiple times, but I don’t cry foul because of it.”

When another reporter followed up by asking if Sanders felt that the tweet set a good example for her children, she deflected by saying that God is the “one perfect role model.”

The spokesperson chided reporters for not focusing more on policy questions and the White House’s legislative agenda, saying that reporters are more consumed by investigations related to Russia election interference and possible collusion between Trump campaign aides and Moscow.

“The media’s focus on priorities don’t line up with the rest of America,” she said. “America is winning, and that is what we like to talk about, but you guys constantly ignore that narrative.”

But critics say Trump’s Twitter broadsides against the media and the Russia investigation are distractions from his policy message.

In addition to the healthcare debate on Capitol Hill, Trump’s staff planned out a series of messaging events called “Energy Week,” featuring a presidential speech about energy development later Thursday. Those events have been overshadowed by the president’s attack.

It also undercut his call for unity after this month’s shooting at a congressional baseball practice that left House Majority Whip Steve Scalise (R-La.) and others injured.

“We may have our differences, but we do well in times like these to remember everyone who serves in our nation’s capital is here because, above all, they love our country,” Trump said at the White House on June 14, the day of the shooting.

In: thehill