Archivo por meses: enero 2013

Caja de Agua: el pueblo que aún espera

Es un misterio aún impenetrable la experiencia de vida en Caja de Agua de los Piqueras Villarán. Se entra por la Plaza de Acho a ese pueblo, es uno de los asentamientos humanos populares al inicio del enorme distrito de San Juan de Lurigancho.

Veníamos de vivir y trabajar en Cajamarca, en el campo, en el bello Instituto de Educación Rural del Obispado, donde morábamos Susana y yo recién casados, trabajábamos con un extraordinario amigo, Monseñor José Dammert Bellido, en la promoción social de liderazgos campesinos, mujeres y varones.

Luego de esa maravillosa experiencia rural, retornamos a Lima y nos fuimos a vivir a Caja de Agua, nuestra hija Soledad nació y la comenzamos a criar allí, Susana trabajaba de maestra de escuela y yo de obrero de construcción civil, el espíritu que nos animaba se podría manifestar en esa bella expresión de Guamán Poma de Ayala: “en busca de los pobres de Jesucristo”, fue muy valiosa experiencia que camino entre la cálida y la dura luz (expresiones muy hondas de Albert Camus).

Experiencia paradojal. contraindicada, como tematiza Mirko Lauer, en el prólogo a mi libro, La edad de la utopía (2001): “casi no hay explotación que no nos corresponda, exclusión que no nos alcance ni esperanza que no nos quede grande”.

Se nos abrió un mundo que desconocíamos, el del pobre, el del olvidado, veníamos desde el otro lado de la pobreza y la desigualdad, mundo que apreciamos mucho también, nuestros orígenes ¿Cómo no amar a nuestros padres y madres? ¿Cómo no apreciar a nuestros ancestros como Manuel Piqueras Cotolí y Manuel Pardo y Lavalle? Ser personas de todos los mundos es una experiencia humana muy rica, te amplía la mirada hacia un principio de humanidad universal. Luego de dos años partimos a la Universidad Católica de Chile a estudiar, lo hicimos muy en serio.

Muchos años después vino el proyecto de vida en el Rímac, desde ese barrio fui elegido congresista, ya habían nacido nuestros dos hijos, Emmanuel e Ignacio. Éramos una pareja muy joven, con hijos muy pequeños.

Este breve relato surge de la vida de la memoria, acicateado por una amiga que me lo recordó. Escribiré sobre está andadura en busca de los pobre de Jesucristo, en su paradoja, en su contraindicación, en su tragedia y esperanza, algún día.

Leer más »

Ulises: peregrino en busca de los insignificantes

 

“Toda esta broza que adorna y abulta el libro se reduce a la historia del viaje de dos vagabundos. El esquema del viaje empalma Don Quijote con los libros de la Humanidad. Los más profundos y a la vez más populares son libros de viajes: La Odisea, la Eneida, la Comedia, y luego, Gulliver, Robinson, Simbad, Las cartas persas, Fausto, Las almas muertas. Porque todo gran libro es un tímido anticipo del juicio final, y, para juzgar a los hombres, no hay mejor forma que el viaje […]. Mil veces se ha presentado al hombre como peregrino, un peregrino que tiene la culpa por alforjas y la muerte por meta”. Giovanni Papini. Retratos extranjeros.

Releyendo Ulises, de James Joyce, exploramos desde el mundo interno en la Odisea y en Odiseo (Ulises en la traducción latina), traspuestos en el tiempo y en el espacio, al aquí y ahora de la avalancha del Tercer Milenio: una transfiguración por fuerza poética. Se trata del itinerario de un viaje, del exilio lleno de llanto y risa, de la búsqueda en el claroscuro de la significación del insignificante. No sabemos adónde llegaremos en esta travesía de navegantes y náufragos, a nada o a todo.

La Odisea de Homero: el viaje, el exilio, la búsqueda

Penélope -en complicidad con su hijo Telémaco- teje y desteje interminablemente una vela marina, esperando contra toda esperanza a Ulises, de su largo viaje al exilio; esposo y padre despojado de su patria y su hogar, de un mundo construido con sus propias manos.

Ulises, navegante y náufrago, regresará finalmente, paloma y serpiente. Junto a su hijo Telémaco, “destruirá la inteligencia de los inteligentes” (los pretendientes depredadores de los bienes y el alma de Penélope, que solo espera a Ulises), recuperará “la tierra donde mana leche y miel”.

Me imagino un paralelismo, semejanzas y diferencias, entre la Ítaca de Homero y Utopía de Tomas Moro.

Ulises de James Joyce: la universalización de lo insignificante

Entre el Ulises de Joyce y Odisea de Homero hay una distancia inconmensurable: si pudiésemos medirla, veríamos sorprendidos lo poco occidentales que somos.

Joyce, con su maestría en el lenguaje y su intuición mágica, redujo el mundo a la ciudad de Dublín para darle a la insignificancia universalidad.

El escritor irlandés sostenía que el pensamiento es producto del lenguaje y no a la inversa, de allí la utilización de la replana de los bajos fondos dublineses para marcar las distancias en la ciudad y en el pensamiento. Esta idea la desarrolló aún más en Finnegans Wake, en donde creó términos para inventar nociones. Joyce nos conduce por el médium del lenguaje, desestructurándolo, a nuestro mundo interno. La economía del lenguaje no es su fuerte, es su talón de Aquiles como narrador de poesía en prosa.

Coda

Amadeus andino y universal, migrante sin patria y sin hogar. “Provinciano del mundo”, estamos en un viaje, en el exilio, en la búsqueda rumbo a lo desconocido. Nuestra intuición fundamental como creadores es darle a la insignificancia, “al más chiquito y al más olvidado”, universalidad. No hay significación mayor, en la Tierra y el universo, que la de los insignificantes.

Manuel Piqueras, VI. Ulises: peregrino en busca de los insignificantes, en Las paradojas de la soledad, Biblioteca virtual Amazon. Lima: 2012.

Leer más »

El réquiem de los pobres

El réquiem de los pobres
Misa fúnebre

(Réquiem)

Amadeus andino y universal, estamos partiendo del reino de la Tierra.

Luchamos, luchamos y luchamos para encontrar la morada humana de la hospitalidad.

La tierra de los hombres no nos da cabida
.

La pobreza es la forma más mortal de la violencia.

Ni Dios ni los hombres pueden vencerla
.

Cruzaremos la frontera hacia lo desconocido
.

Tratado de la desesperación
.

Temor y temblor.

Tan solo un detalle, entiérrennos en una fosa común.

Amadeus andino y universal, estamos partiendo del reino de la Tierra.

Post Scriptum:

Creemos que ante el réquiem de los pobres hay que regresar al absurdo y al suicidio, para purificar la rebelión y darle un sentido real al amor. Quiero situar esta intuición fundamental en un escrito sobre Albert Camus, donde reflexionaba: “Albert Camus (1913-1960), despliega la fuerza de su pensamiento poético en su obra maestra El hombre rebelde (1952). En su ensayo filosófico Camus “se propone proseguir, ante el asesinato y la rebelión, una reflexión comenzada alrededor del suicidio y de la noción de absurdo”, expuesta en su obra filosófica germinal El mito de Sísifo (1942). En los ciclos camusianos de creación, el absurdo se vuelca en la rebelión y al final gira en el amor. Entre el primer y último ensayo, el pensador poético plantea: “En la luz (del absurdo y la rebelión), el mundo sigue siendo nuestro primer y último amor”. Volver a lo hondo, hacia atrás, hacia el absurdo y el suicidio, es nuestro ethos.

Manuel Piqueras, V. Tierra Wanka: piedra sagrada, en Las Paradojas de la soledad. Lima: 2012. Biblioteca virtual Amazon.

Leer más »

Canto al amor humano: ‘Miré y vi’

La escritura atrapa un instante que ilumina la morada en un amanecer estival.
Al amanecer, miré y vi una masa corporal cargada de alma: ─.fuerza, débil, fuerte─.

Al atardecer, miré y vi el movimiento de un cuerpo mental de una belleza estética misteriosa, esculpido por la maestría de un artista.

Al anochecer, miré y vi la delicadeza y la fuerza, a la vez, del talento y del trabajo, de un corazón pensante.

Remembranza, de cara al enigma de viejos sentimientos que estaban dormidos en el depósito de la memoria.

Despertar, frente al misterio de nuevos sentimientos que irrumpen desde las entrañas inescrutables.

Vigilia, ante el advenimiento de una nueva y desconocida vida, libertad y ternura.

Voy a hablar de los lazos insondables de la confianza y el miedo: entre dos personas no hay oscuridad, solo hay luz; algo así siento y por eso algo de miedo siento.

20130123-rodin-_el_beso.jpg

Manuel Piqueras, IV. Me sedujiste y yo me dejé seducir, en Las paradojas de la soledad. Lima: 2012. Biblioteca virtual Amazon.
Leer más »

La muerte de la paloma

Había una vez una pareja de palomas, macho y hembra, crecidas en edad, que se encontraron, sin imaginarse por un instante que se iban a encontrar.

Estas aves humanas intercambiaron sus vidas, algunas veces divertidas y otras lacerantes. ¿Por qué no? Si, El Príncipe Feliz, de Oscar Wilde, tenía una amiga de verdad, la golondrina que dio su vida por él. Empezaron a reconocerse, logrando una amistad hermosa y honda, siempre cuidando uno de la otra.

Con el tiempo y sin darse cuenta llamaron a esa amistad misterio y gracia, decidieron volar juntos muy lejos, hasta llegar al cielo. Vivieron en ese paraíso sin mirar atrás.

Pasado el ensueño, en una irrupción impenetrable de la conciencia, se dieron cuenta de que había que arreglar los asuntos que tenían en la Tierra, para poder entrar al cielo para siempre, paradójicamente, en un universo sin cielo.

Decidieron separarse para reemprender sus viajes de exiliados, libres, tan solo guiados por sus sueños. Como dice el poeta: “A veces los sueños se desensueñan y se encarnan”.

Nunca renunciaron a la amistad, hasta su partida, rumbo a lo desconocido, hacia la no respuesta, hacia la muerte poética: la más real de todas las muertes.

Manuel Piqueras, IV. Me sedujiste y yo me dejé seducir, en Las Paradojas de la soledad. Lima: 2012. Biblioteca virtual Amazon. Leer más »