Archivo por meses: diciembre 2014

LOS JÓVENES Y LA LEY “PULPÍN”, POR FERNANDO VILLARÁN

Los jóvenes, como muestran los estudios más serios, aspiran desde hace décadas a una educación de calidad para lograr capacidades y habilidades competitivas en el mercado laboral, los jóvenes quieren tener un trabajo que les permita sustentarse  con dignidad a ellos y a sus familias, los jóvenes exigen se les respete en su dignidad contra toda etiqueta, estigmatización o criminalización de la pobreza, de sus rasgos étnicos o de su edad.

No saben en lo que se han metido los autores intelectuales y operativos de la llamada Ley “Pulpín”, que precariza aún más el régimen laboral juvenil peruano, torpemente  incendiaron la pradera. El artículo de Fernando Villarán, exministro de Trabajo y Promoción Social, aporta una propuesta solvente y alternativa a esta ley de marras.   

“(Columna de La República del 24 de Dic pasado, con algunos cambios en la edición)

“Había decidido no hacer nada en estos días, es decir, tomarme en serio el derecho laboral sagrado a mis vacaciones; pero las imágenes de los jóvenes protestando contra la Ley de empleo juvenil me han llenado de entusiasmo y esperanza, convenciéndome de que uno no puede quedarse al margen.

Pienso que la juventud peruana necesita:

 1. Empleos de mayor calidad, más sofisticados y mejor pagados, a través de la diversificación productiva del país.

 2. Promoción y financiamiento (no reembolsable) para la creación de nuevas empresas (Start-up), sobre todo de alta tecnología, orientada a jóvenes con estudios superiores.

 3. Apoyo a las Pequeñas y Medianas empresas (PYME), que son las mayores creadoras de empleo decente en todo el mundo.

 4. Formalización y apoyo a las microempresas urbanas, la pequeña propiedad agropecuaria, y trabajadores independientes, con capacitación, transferencia de tecnología, información, ampliación de mercados.

 5. La mejor calidad de la educación en todos los niveles, colegio, institutos tecnológicos y universidades.

 6. Potenciar programas ya probados, como Jóvenes a la Obra (antes Pro-joven), dirigidos a jóvenes de bajos ingresos, baja calificación; programas que hoy están sin recursos.

La  juventud no necesita más leyes inspiradas en la ideología del “libre mercado” que fomentan el capitalismo salvaje; ideología que está en retirada en muchos países por sus desastrosas consecuencias. Los del MEF y los legisladores deberían aprender de otros países que han logrado el mayor empleo juvenil (según la OIT), como por ejemplo Alemania, Noruega y Japón, porque tienen estructuras productivas diversificadas, mercados de trabajo flexibles, adecuada regulación laboral y sindicatos.”.

http://www.larepublica.pe/columnistas/enfoque/los-jovenes-necesitan-24-12-2014

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La Generación de 1968: las peras del olmo

Trío de relatos breves que inspira la soledad iluminada de las fiestas de Navidad y de Año Nuevo, un recorrido de la adolescencia a la madurez; fragmentos del diario de un alma.

I. Soy un inconformista

Somos seres humanos libres, nada nos sostiene sino nuestras propias alas de, El pájaro de fuego, en remembranza de Igor Stravinski. Desde muy joven renuncié a toda coacción interna o externa, viniera de donde viniera: partidos, ideologías o iglesias. Y lo más difícil, busque dar cara a las luces y sombras propias de nuestra alma mortal. El hombre rebelde, de Albert Camus, La verdad de Gandhi, de Erik H. Erikson y Sobre la revolución, de Hannah Arendt, fueron un haz de luz, un conjunto misterioso de luces luminosas que me llevaron a un inconformismo de hombre libre, intelectual y vitalmente, contra viento y marea.

Esta fue siempre mi andadura, discernimiento y elección que venía de vertientes personales, familiares y generacionales diversas. El pos Concilio Vaticano II y el papa Juan XXIII, la influencia temprana del mahatma Gandhi y mi liderazgo en la Generación del 68 en el Perú. Manuel Piqueras Cotolí, mi abuelo, marcó este derrotero, tanto por su vida, como sobre todo por su obra. Siempre fui la pera del olmo, como titula el maravilloso libro de Octavio Paz, un marginal. En la edad de los extremos, mi trayecto ha sido el del Gautama Buda: “A la mitad del camino, frente a extremos”. Mucho del inconformismo viene de esta posición singular, de esa soledad, de esa marginalidad, que mantendré hasta mi partida del reino de la Tierra. No es racional, es mi alma, es el pensamiento de mi corazón y los afectos de mis entrañas.

II. “Como una brisa suave”

No hace mucho tiempo, tras un largo viaje atravesando continentes y cielos bellísimos, calmados y tomentosos, el patito feo asistió con su bandada de patos salvajes a una reunión multitudinaria de patos en un lugar de la Costa Oeste de Estados Unidos, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Reservado y amigable, quedó sorprendido desde un rincón de la granja, donde se llevaba a cabo la gran reunión de los patos salvajes, por la maravilla de la música rock, por las vestimentas estrafalarias tan coloridas, por los cabellos largos hasta la cintura, por el amor libre sin barreras; incluso, observó que fumaban yerbas exóticas que probó apenas y vomitó inmediatamente, curándose en salud.

Woodstock, este gran concierto duró tres días, reunió a más de medio millón de patos, pero además de la música magistral de importantes músicos poetas que nunca había visto ni oído, lo que más le llamó la atención fueron los símbolos y mensajes de paz y amor que lo conmovieron como una brisa suave. Le recordaron las huellas sólidas y la estela de arte, que como una “roca de ser” protegían, cuando se desataban las tempestades, a sus hermanos y primos patos pequeños, en el jardín secreto de Malambito.

En su búsqueda, sin medir el riesgo, los patos rebeldes encontraron en el teatro de la generación del 68 del pájaro de fuego, una “iglesia primitiva”. Por primera vez en su existencia de animal humano supo de oídas de la existencia de dos cisnes soberbios y sabios: uno se llamaba Mahatma Gandhi y otro era el papa Juan XXIII. El patito feo comenzó a tomar conciencia de que era un tiempo de grandes cambios, el mensaje era el mismo que en Woodstock, de paz auténtica y amor sin límites, aunque sin amor libre, ni marihuana ni LSD.

Un cisne joven adulto, brillante y bondadoso, amigo del papa Juan XXIII, hizo amistad con el patito feo y con sus amigos patos, se fue transformando en un maestro que lo acogió con una amistad sin límites y le abrió el continente de la sabiduría del amor. El patito feo era agnóstico, pero se volvió creyente en el Dios-Amor.

En el trasfondo, en busca de la tierra del padre, el patito feo comenzó a tomar conciencia de la vida y la obra de gran creador de su abuelo. ¡El abuelo era un magnifico cisne! Para el abuelo cisne, la belleza nos hace libres. Esta experiencia, con su mensaje de paz y amor, tardaría mucho en llegar al pensamiento del corazón y a las entrañas del patito feo. Tuvo que hacer una terapia universal para cisnes en los rincones enigmáticos de curación de lo más profundo de su intimidad herida. Y ya como cisne emprendió un camino de alta educación, para dirigir un proyecto fundacional de paz y amor que decidió, con método y pasión, que sería el sentido de su existencia: la desmesura del amor por el Rostro del Prójimo, por los olvidados y maltratados de la Tierra y el universo.

Las marchas y contramarchas inconscientes marcaron el itinerario posterior del patito feo, sabía ahora que era un cisne soberbio y humilde a la vez. Fuerza-débil-fuerte. La espina en el alma siempre fue el obstáculo a vencer con valentía y creatividad, como cuenta Hans Christian Andersen en el inspirado relato “El soldadito de plomo”. Simbólica y real, el patito feo, aún guarda su arma secreta de peleador callejero. 

III. Los patos salvajes

En su viaje al exilio, fuera de la granja, hacia el ancho mundo, el patito feo se unió a una bandada de patos salvajes, machos y hembras. Formaban una tribu adolescente. De ellos recibió afecto. Con ellos vivió el despertar sexual y la complicidad en las peleas brutales, arrastrando su rebelión frente al mundo de los patos adultos.

Llevaba una espina en el alma que lo hacía agresivo y violento. Por ese milagro que solo se encuentra en los cuentos maravillosos de Hans Christian Andersen o de Oscar Wilde, dos singulares patos adultos, un maestro de judo y un maestro de boxeo le enseñaron que el combate debe ser únicamente defensivo, es el principio y el fundamento. El patito feo adolescente admiraba a sus maestros, aunque entendería sus enseñanzas muchos años después.

El patito feo procedía de un linaje de aves hispano-limeñas. Por una parte, fue estigmatizado en su rebeldía, porque donde iba actuaba como un pato salvaje, y por otra, su linaje y su astucia lo protegían en sus conflictos con la ley.

Cuando se sentía en peligro se metamorfoseaba en un gallo navajero. Un día, saliendo de una corrida de toros en la Plaza de Acho, −que frecuentaba porque formaba parte de su cultura−, tendió en la arena de un golpe certero a otro gallo grande y fuerte, mayor que él, al que le tenía miedo pues lo venía retando hacia tiempo.

El patito feo, victorioso en esta pelea breve y feroz, recordó confusamente el mensaje de sus maestros: el combate es defensivo, el valor de la vida humana y natural está por encima de todo. En el claroscuro de la culpa de animal humano, por haber herido a su adversario y haberlo dejado tumbado en un charco de sangre, se abrían paso las enseñanzas de los maestros del combate defensivo. 

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San Juan de la Cruz y César Vallejo: una luz de esperanza en la noche oscura

Noche oscura, de San Juan de la Cruz, uno de los poemas más bellos de la literatura, nos conduce a una experiencia de contemplación del misterio del sufrimiento humano, de su naturaleza paradojal: “la noche oscura me guiaba más cierta que la luz del mediodía”.

“Voy a hablar de la esperanza”, remembranza y despertar, el excepcional poema en prosa de César Vallejo. Es sorprendente la trasposición poética de la realidad de este gran poeta universal, en que la esperanza se teje, con firmeza y delicadeza, desde el sufrimiento humano, limpio de calificativos, solo sustantivo.

Como en el poema de César Vallejo, Juan de la Cruz nos revela el gran arte poético que la humanidad ha creado, la mayor lucidez de que es capaz la especie humana en la Tierra y el universo. El pensador poético, tal como nos lo manifestó Walter Benjamin, permite mirar lejos, como un Amadeus de la lengua de La Mancha. Juan de la Cruz y César Vallejo, entre unas Indias y Américas mejores, son el principio y el fin.

Noche oscura y Voy a hablar de la esperanza, tejidos poéticos de San Juan de la Cruz y de César Vallejo, son un collage maravilloso de dos grandes clásicos. Intuyo que esta amalgama abre espacios maduros y originales en la poética hispanoamericana. Más allá de su publicación, los poemas tocan fibras íntimas del lector. Estos textos, desde mi juventud, estuvieron en mi imagen mental fragmentados; la articulación se produjo por inspiración en un punto crítico de mi existencia madura, como interrumpido por la idea de Henri Bergson sobre “[el] instinto esclarecido por la inteligencia”.

Manuel Piqueras, VII. Epílogo, en Las Paradojas de la soledad. Lima: 2012. Biblioteca virtual Amazon.

http://blog.pucp.edu.pe/blog/wp-content/uploads/sites/157/2014/12/20140303-las_paradojas_de_la_soledad.pdf

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El mito del progreso en los jóvenes de las universidades César Vallejo

A finales de los años 90 del siglo pasado, era impensable que el proyecto de los jóvenes urbanos de Lima y de las ciudades intermedias del Perú, tuviera posibilidad alguna de concretarse. Su mito del progreso era que los respeten en su dignidad como jóvenes contra la estigmatización, que les den la oportunidad de capacitarse para el trabajo, y finalmente, el lograr obtener un puesto de trabajo y unos ingresos que les permitieran salir adelante en la vida con su familia. Su desapego total de la política era notable en las voces de los jóvenes, mujeres y varones, en los grupos focales. El entorno en ese tiempo no lejano, era el de la gran crisis y el del terrorismo que lego el alanismo (1990-1992), y el del régimen fujimorista después del golpe del 2 de abril de 1992. 

Es en ese momento cerrado de la vida peruana, en base a ocho notables Focus Groups, escribí sobre estos jóvenes, titulando el estudio, El inconformismo de los jóvenes populares de Lima: del mito del progreso al mito de Sísifo.                     

 http://issuu.com/manuelpiquerasluna/docs/el_inconformismo_ok__3_

A inicios del siglo XXI, a menos de dos décadas de su arranque, en un contexto sociocultural de crecimiento económico con crisis institucional, el mito del progreso de los jóvenes populares urbanos de Lima y de las ciudades intermedias del país adquiere posibilidades de concretarse.

El Instituto de Estudios Peruanos (IEP), ha publicado recientemente el libro, Becas, bases y votos: Alianza para el Progreso y la política subnacional en el Perú, del sociólogo Rodrigo Barrenechea, “que analiza el caso del partido que lidera César Acuña y los factores que explican su éxito electoral en los últimos años.”. 

En otro estudio que se está realizando en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la PUCP, empleando Focus Groups, sobre los jóvenes de las universidades César Vallejo, revela una alta motivación de los jóvenes para ser formados en las capacidades y habilidades que les permitan acceder a un trabajo en la empresa privada con alta rentabilidad, mostrando por medio de los grupos focales, una fuerte identificación con el empresario trujillano exitoso de la educación superior, César Acuña.

Esta novedad que comienzan a mostrar los estudios cualitativos más serios, sobre el mito del progreso en los jóvenes en las universidades César Vallejo, obligan a enfrentar dos retos urgentes aquí y ahora:

1. De un lado, es esencial la relación entre los jóvenes emprendedores, con sus derechos y con sus deberes.

2. De otro, es un momento adecuado que genera la nueva Ley universitaria, haciendo  de la Maestría una exigencia para fortalecer la calidad docente (se deberá tener maestría como mínimo para ejercer docencia), acorde con la fuerte motivación de los jóvenes emprendedores vallejianos.       

                    

 

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