¿Qué premia realmente el Nobel de Literatura?

[Visto: 4171 veces]

Cuando la ceguera es síntoma de distinción.

Mario Vargas Llosa señaló en diversas oportunidades que no haber obtenido el Premio Nobel de Literatura era para él una distinción, puesto que se sentía “muy bien acompañado” por aquellas grandes figuras de la literatura mundial que, muchos no nos explicamos por qué, no fueron distinguidos con este premio por la Academia Sueca. Vargas Llosa se refería a escritores como Tolstoi, Marcel Proust o Borges, a quienes ningún crítico literario podría mezquinarles algún elogio y que, de estar vivos, no necesitarían justificar ante ninguna instancia académica el merecimiento de algún galardón; más bien quienes los ignoraran deberían justificarse ante la historia por tamaño descuido. Esta ha sido una de las críticas más reiteradas contra la Academia Sueca que, año tras año, emite un veredicto que tiene el poder de consolidar la carrera de un escritor hasta ese momento desconocido, convertirlo en best seller y sacarlo del anonimato y otorgarle un protagonismo planetario que lo eleva por encima de la victoria moral que ha significado dedicarse a un oficio tan errático como el de ser escritor.

Año tras año, durante las semanas previas al anuncio, la crítica especializada baraja a algunos posibles candidatos, en cuyas listas casi siempre figuran escritores que la crítica considera imprescindibles por su calidad literaria, pero que, a menudo, son ignorados por completo por la Academia Sueca. Esto sucede porque los patrones en los que se basa esta institución son diametralmente opuestos a los de la crítica. El Premio Nobel, en todas sus categorías, es un premio humanístico que pretende galardonar, en primer lugar, la trayectoria vital de un individuo quien, desde su especialidad, haya aportado al beneficio de la humanidad. Es decir, lo singular de cada producción intelectual no es tan importante como el conjunto de ella, aunado a la figura que como intelectual posee el posible candidato: reconocimiento de su comunidad, ascedencia sobre la opinión pública y, aunque no quieran reconocerlo, filiación política. En las ciencias físicas y químicas, por supuesto que es muy importante el descubrimiento y los aportes a la humanidad, tanto como el individuo que hace posible su realización; sin embargo, en una disciplina artística como la Literatura, lo que ha sucedido en las últimas décadas es que aquellos que tienen a su cargo la elección del premio que para muchos equivale a elegir al mejor escritor del mundo han antepuesto las cualidades personales del candidato a los merecimientos estrictamente literarios vinculados con su obra. Tal es así que cuando la crítica señala que el próximo Nobel de Literatura debería ser otorgado a un escritor como Mario Vargas Llosa, la Academia Sueca decide otorgarlo a otro escritor que fuera de su comunidad o del circuito europeo es un completo desconocido, pero, luego del premio, es asediado por megacorporaciones editoriales que pondrán en circulación su obra por todos los rincones más rentables del planeta.

Un escritor como Mario Vargas Llosa no tiene nada que demostrarle a ningún crítico o institución académica mundial. Es más, si los miembros de la Academia Sueca consideran que aún no lo merece porque le falta una obra maestra, pues se equivocan rotundamente: ¿Cuál fue la obra maestra de Gabriela Mistral? ¿Qué vieron literariamente hablando en Orhan Pamuk, Imre Kertezs o Herta Müller por mencionar a algunos ejemplos, que no estuviera presente en las novelas del escritor peruano? Alfredo Bryce Echenique cuenta que una vez tuvo la oportunidad de conversar con uno de los integrantes de la Academia Sueca en quienes recae la responsabilidad de elegir al Nobel de Literatura. Conversaron acerca de la vida y obra de Julio Cortázar ante lo cual el distinguido académico no dudo en agendar dicho nombre para evaluar la posibilidad de premiarlo al año siguiente. Bryce tuvo que señalarle en ese instante que el autor de Rayuela había fallecido hacía y algunos años. Esto motivo una jocosa reflexión en Bryce: ¿cómo unos señores que habitan en un país que muchos desconocen y que hablan un idioma poco conocido en el mundo pueden estar encargados de elegir a un escritor que después será conocido por todo el mundo?

En lo literario, estoy más que seguro, no vieron nada que no mereciera ser distinguido; lo que sucede es que al momento de valorar a Vargas Llosa pesa más el ensayista político-cultural que quincenalmente publica en El País de España, que el célebre novelista autor de La casa verde, Conversación en La Catedral, La guerra del fin del mundo o La fiesta del chivo. Lo cual no es totalmente injusto, ya que Vargas Llosa conserva gran parte de su actualidad y vigencia a través de sus columnas de opinión. (No en vano, bastó un artículo suyo para pulverizar la opinión del ministro de Defensa del Perú, Ántero Florez-Araoz, quien sostenía que los museos no eran útiles y obligar al actual gobierno aprista a retroceder sobre su negativa a implementar el Museo de la Memoria). También es cierto que Vargas Llosa suele incurrir en exabruptos imperdonables para un intelectual de su talla. Llamar a Evo Morales “ardilla trepadora” o burlarse de su peinado tipo “fraile campanero” seguramente fueron frases que, traducidas al ignoto sueco, chirriaban de tal manera en las mentes de los ilustres académicos nórdicos que los obligaba a pensar más de dos veces la posibilidad de otorgarle el Nobel de Literatura. A ello se agrega la lamentable postura asumida por Vargas Llosa luego de la invasión a Irak por parte de EEUU y Gran Bretaña. Desde su perspectiva, la invasión militar se justificaba porque derrocarían a un tirano como Sadam Hussein y, en consecuencia, de la ocupación militar surgiría la democracia. Hoy sabemos que esa no fue la premisa que guió el accionar de las tropas de ocupación y que llevar la democracia tampoco estuvo en su lista de prioridades.

Particularmente, considero que este fue un hecho que le restó puntos para la mirada progresista de la Academia Sueca que suele estimar mucho el reconocimiento que un intelectual tiene en su nación (después de que perdió las elecciones en el 90, Vargas Llosa criticó abiertamente al sector de la población que le negó el voto y cuando Fujimori dio un autogolpe de Estado, no dudo en exigir un bloqueo económico contra el Perú) y el lugar que ocupa en el concierto político-cultural mundial. A Vargas Llosa, muchas veces, injustamente, se le identifica con la derecha más reaccionaria o con el neoliberalismo capitalista más salvaje, cuando en realidad, se trata de un intelectual más fiel a sus convicciones éticas que a las ideológicas. Prueba de ello es que cuando muchos conservadores en el Perú esperaban apoyarse en él para denostar el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Vargas Llosa sorprendió a propios y extraños brindando su adhesión al informe la necesidad de su difusión.

¿Le quita el sueño a Vargas Llosa el Premio Nobel de Literatura? Él dice que no, pero a todos los que admiramos su trayectoria literaria, muy aparte de los yerros o aciertos como político, nos complacería tanto como el Oso de Oro de la Berlinale a La teta asustada, la Copa Sudamericana a Cienciano o la medalla de plata en Seúl para nuestro vóley, que por fin, la Academia Sueca haga justicia no solo con distinguir a Vargas Llosa, sino con premiar a la literatura peruana en su nombre, ya que, cuando se lo den a Mario, en realidad, se lo estarán dando a Arguedas, Ciro Alegría, Scorza, Ribeyro, Vallejo, Chocano, etc. De lo contrario, Mario puede sentirse muy bien acompañado por ellos.

Puntuación: 2.43 / Votos: 7

8 pensamientos en “¿Qué premia realmente el Nobel de Literatura?

  1. Arturo C

    Una vez más… VLL no es derechista sino LIBERAL prueba de ello es que está a favor de la separación iglesia-estado; despenalización del aborto y del consumo personal de drogas. Lo criticable es que el Nobel de literatura no sea un premio literario sino más bien sobretodo humanístico (en fin era el ideal de su benefactor) pero mi critica va a que debería contener mayor peso el valor literario más que lo ideológico. Por arequipeño ???? jajajajajaj esa sí puede ser (oye yo tb soy arequipeño)

    Responder
  2. Alexander Valdivia

    Vargas LLosa es muy grande,no lo discuto, pero tal vez está tan fijado con lo político,que pareciera que lo literario está en segundo plano. Claro que un intelectual de su talla debe estar comprometido con aspectos sociales, culturales, políticos, económicos, etc. Per no olvidemos que es un literato, y puede llegar e dichos análisis a través de la literatura.

    Responder
  3. Arturo C

    Hola Abraxas. Es cierto, VLL mantiene su actualidad màs por el análisis político que por el literario. Sus patinadas sobre la idea de cultura son evidentes. Sin embargo, haciendo la analogía con Maradona, prefiero al futbolista que al personaje publico.En este caso, prefiero al literato que al analista politico

    Un abrazo
    Arturo

    Responder
  4. Jesús Jaramillo

    Arturo, recien encuentro este blog personal y obviamente estuve leyendo los artículos cuyo interés compartimos (música trovera y literatura latinoamericana). También compartimos el gusto en jugar frontón, pero todavía no es escrito sobre esto…
    Nueno, no sabía que entre tus diversas habilidades también eras psíquico, brujo, lector de cartas y/o chamán, pues me llama la atención que ya un año antes del premio Nobel de Literatura a MVLL, ya estabas viendo el futuro de un galardón, que en mi humilde opinión demoró algunos años en entregarse. Un abrazo.

    Responder
  5. Arturo C

    Hola Jesus!!!! mira que me has dado la idea para una crónica sobre el fronton…. en un tiempo la saco. Y si pues ahora que lo menciones este post de un año exacto a la premiacion del Nobel. Y sí, se demoraron, la política influyó mucho ahí, pero finalmente, ya lo tenemos.

    Vaya un fuerte abrazo para ti y las chicas que te rodean, en especial a las nena!

    Responder
  6. juan jose valdivia sotelo

    todos los hombres tienen derecho a ser reconocidos pero los escritores que no tienen un nivel de critica y autocritica en lo propio de lo que consideran su obra esa obra que va dirigida aun grupo de privilegiados solo con pensar que, un privilegio de poder escribir y poner las ideas en su obra es solo direccionarlas a los intereses propios de clase enmascarados y no reconocerla verdadero sentimiento del pueblo puedo decir de esa clase como dice claramente Borges es lo que siempre procuraron limitar los hombres que siempre quisieron manejar el poder a través de ese supuesta imitación de escritores de novela y la pura poesía que es base de todo y de ahí empieza la verdadera literatura yo siendo arequipeño no estoy de acuerdo con la entrega a este ignorante de Mario Vargas LLosa

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *