Archivo por meses: julio 2015

RELATOS DE CIRCUNSTANCIAS

La vida inevitablela-vida-inevitable

Lenin Heredia
La vida inevitable
Lima
Paracaídas, 2014

Los cuentos de La vida inevitable (Paracaídas, Lima, 2014), de Lenin Heredia (Piura, 1987) evocan circunstancias de la niñez, la adolescencia y desencuentros amorosos de la primera juventud con leves aproximaciones al relato policial, de modo que el lector acompaña los recuerdos del narrador personaje de cada cuento. En conjunto, pueden ser leídos como historias de crecimiento o formación, debido a que los relatos están ordenados en función de la etapa vital en la que se instala el protagonista. Al respecto, el título es muy significativo pues subraya que la vida es una experiencia ineludible en su continuidad.

El registro del lenguaje y el ambiente de los primeros relatos remiten a las zonas rurales del norte peruano, escenario representado con frecuencia en la narrativa de Vargas Llosa y Miguel Gutiérrez: «Era yo mocoso todavía, un churre-pata-al-suelo diría Maruja», recuerda el narrador de «Bajo la lluvia»; las celebraciones por el centenario de la Cruz de Chalpón son el marco de «El espectáculo»; y «Rudos» se desarrolla entre Talara y el barrio piurano de Castilla.

En general, todos los relatos siguen la lógica de la retrospectiva. Heredia administra con eficiencia la anticipación del conflicto. Lo expone sucintamente desde el inicio y lo desarrolla sin vanas complicaciones a través de un narrador, siempre en primera persona, que rememora sucesos mediados por cierta distancia, a veces impregnados de nostalgia, otras, simplemente de la voluntad por recordar; sin embargo, no tiene como propósito juzgar a otros ni expiar alguna culpa: «Era sábado, recuerdo, un fresco sábado de agosto que invitaba a la calle, a vagar por la Cuzco o la Ayacucho con la pandilla […]», apunta el personaje de «Rudos». Estos cuentos sugieren que el narrador protagonista se halla en un lugar y tiempo distantes de los escenarios narrados.

 «Inés y las noticias», «Ritos» y «Los ángeles están listos para volar» ensayan una trama policial —infidelidades, homicidio, ajuste de cuentas y suicidio— circunscritos a un contexto mucho más urbano: centros comerciales, grandes avenidas y medios de comunicación masiva. El último destaca por los cambios de punto de vista del narrador entre la tercera, primera persona y segunda persona; el drama del personaje de Alfonsina, que alude al de la poeta argentina Alfonsina Storni; y la mayor extensión que permite desplegar la historia más compleja de un libro cuyos relatos nos recuerdan que «crecer es un oficio triste» e inevitable.