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La muerte de un artista

La muerte de un artista suele ser motivo para rendirle un merecido homenaje. En lo que va del año, sobran motivos para escribir semblanzas sobre aquellos personajes que han llenado parte de nuestras vidas con lo mejor que supieron hacer: mostrarse tal como son a través de su arte. A medida que avanza este año, la lista de celebridades que son objeto de un homenaje póstumo, que da cuenta de su trayectoria, va en aumento. Dependiendo del momento y del lugar donde los sorprendió la muerte, la cobertura establece jerarquías, discrimina y selecciona el interés de la opinión pública acerca de tal o cual personaje.

No es lo mismo que Farrah Fawcett partiera de este mundo luciendo su blonda cabellera de Ángel de Charlie en los 80’s que ahora a finales de la primera década del siglo XXI víctima de cáncer; que Michael Jackson mientras luchaba por recuperar el brillo de su carrera, con el rostro cayéndosele a pedazos, a diferencia de hace 25 años cuando todo el mundo se rendía ante su paso lunar; que Patrick Swayze cantando y bailando en Dirty dancing o interpretando al nostálgico fantasma enamorado en Ghost, en contraste con el hombre que hasta hace unas semanas luchaba contra el cáncer al mismo tiempo que sacaba fuerzas para seguir actuando en la serie The Beast; de un Mario Benedetti, a quien la muerte llamó en el ocaso de su vida y no cuando escribía versos sinceros y transparentes al amor, a las mujeres y a la vida misma en la flor de juventud madura; de Alicia Delgado, cuyo asesinato no hubiera cubierto tantas primeras planas en la prensa si hubiera tenido lugar cuando era una modesta empleada doméstica y no la Princesa del folklore que se ganó la admiración de tanta gente; de Marco Antonio, un discreto estilista de belleza convertido en exitoso empresario, también asesinado cuando disfrutaba de la fama y el glamour de las celebridades que lo rodeaban; que una Mercedes Sosa en el apogeo de la nueva canción latinoamericana, exilida, perseguida política, que décadas después cuando la canción protesta no le dice mucho o muy poco a las nuevas generaciones. La semana pasada le tocó el turno Arturo “Zambo” Cavero, cuya muerte despertó del letargo a los seguidores de la música criolla peruana. Tal cual parece, la muerte imprime a la fama un aura particular, ya que la desaparición de un artista en la cúspide de su carrera, lo eterniza para la posteridad, o tal vez, devuelve el protagonismo a una figura olvidada. A veces, la muerte retorna la fama perdida a un ser entrañable, quien, a pesar de su decadencia, siempre ocupará un lugar especial en el corazón del pueblo.

Recuerdo que para un partido entre Perú y Argentina en Lima por las eliminatorias para el mundial de EEUU, César Luis Menotti, el recordado “filósofo del fútbol” que dirigiera a la selección argentina campeona del mundo en 1978, llegó a nuestra ciudad para comentar este encuentro. El marco era espectacular; como siempre la sufrida hinchada peruana colmó las graderías del Estadio Nacional. Durante la previa, Óscar Avilés y el Zambo Cavero, guitarra y cajón respectivamente, deleitaron a la afición con canciones interpretadas con mucho sentimientos, las cuales nos convencían de que ser peruano es motivo de orgullo.

Perú y Argentina empataron sin hacerse daño en un partido marcado por la apatía entre ambos seleccionados. Del lado peruano, no se entendía cómo esa energía que el maestro Avilés y el Zambo Cavero transmitieron a todos los presente, se esfumó en cuanto dejaron el seleccionado dejó de oírla durante el juego. Curiosas circunstancias las de la semana pasada: Argentina y Perú vuelven a encontrarse, pero esta vez en Buenos Aires después de los sentidos fallecimientos del Zambo Cavero y de la Negra Sosa, dos iconos de la música popular en sus países. Al final del partido, Menotti subrayó que lo mejor del encuentro fue la presentación de Avilés y el Zambo Cavero.

El año pasado, navegando por Internet, encontré un video en Youtube en el que Homero del Perú interpretaba el conocido vals de Augusto Polo Campos, “Cada domingo a las doce”. Se trataba de una interpretación muy emotiva y singular de este cantante peruano quien posee un dominio de escena impecable, acompañado de un potente registro vocal, cualidades ante las cuales difícilmente puede sustraerse un auditorio. El video data de 1997 y fue realizado en los estudios del desaparecido programa “Mediodía criollo” en cuya primera etapa era conducido por Ellen Burhum, cantante peruana de ascendencia alemana. Luego de verlo una y otra vez, leí los comentarios y uno de ellos destacaba las cualidades vocales e interpretativas de Homero, pero, a su modo de ver, le parecía mejor la versión del Zambo Cavero porque aunque este no se movía ni poseía el desenvolvimiento escénico de Homero, su voz era más sentida y cadenciosa.

Participar brevemente en este debate virtual en favor de la absoluta libertad de interpretación fue mi más cercana aproximación a la obra del Zambo Cavero. Anteriormente, todos los peruanos fuimos testigos del aprecio que el presidente García sentía por el cantante criollo cuando lo invitó a formar parte de su estrategia de campaña a la presidencia en las dos últimas elecciones. Sin embargo, el Zambo supo mantenerse prudentemente distante de la política, lo suficiente como mantener una buena amistad con el actual presidente.

Cuando muere un hombre, parte de la humanidad muere con él, sobre todo cuando su imagen concentró la admiración de varias generaciones. Condolerse por el sufrimiento ajena es un signo de humanidad, porque, de esa manera, damos fe de que somos capaces de experimentar lo que siente el otro, es decir, de que hay algo de nosotros en él y viceversa. Prueba de ello ha sido la gran cantidad de personas que espontáneamente asistieron a los homenajes y que siguieron el cortejo fúnebre que conducía los restos del gran Arturo “Zambo” Cavero. Las intensidad de las emociones que despierta en la sociedad la muerte de un artista es un signo del reconocimiento de nuestra dignidad como seres humanos; lo contrario, la indiferencia, no es más que inhumanidad. Todos aquellos que ya no están también se llevaron algo de nosotros, pero después de su partida y al recordarlos, nos dieron la oportunidad de reconocernos en nuestros semejantes. Grande o pequeño, famoso u olvidado, la muerte de un artista siempre será una gran pérdida.

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Adiós a Mercedes Sosa

“Cuando tenga la tierra, la tendrán los maestros, los hacheros, los obreros…”

La primera vez que la oí tenía 11 años y no entendía qué le veían de interesante los cientos de asistentes a su concierto. La nueva canción latinoamericana no me decía nada aún. Tuve que esperar un par de años más para comprender a cabalidad lo que aquella generación de cantautores latinoamericanos deseaba transmitir con sus melodías y letras. “Gracias a la vida”, “Volver a los 17”, “Estrella azul”, “Alfonsina y el mar”, “Qué será, qué sera”, “Cuando tenga la tierra” y tantas otras canciones de la Negra entrañable fueron ocupando viejas cintas que acomodaba en los cajones de mi mesa de noche. La calidad del sonido era lo de menos, lo más importante era disfrutar de la canción y de las emociones que suscitaban en ese momento.

“Volver a los 17” fue una canción que particularme me marcó, toda vez que se trata de una edad en la que uno está seguro de que el mundo le pertenece, que tiene toda vida por delante y que nada es imposible. Después de muchos años, vuelvo a oírla por completo (son bastantes estrofas) en las voces de Mercedes y Milton Nascimento. Mis primeros acordes los aprendía al son de Silvio, Pablo y Mercedes con “Estrella azul”.

Sin embargo, siempre me pregunté por qué Mercedes nunca se animó a componer temas propios y por qué se dedicaba a interpretar, eso sí con un sello muy personal, los temas de otros cantantes o autores a los que peremnizó e incluso prolongó su vigencia: Chico Buarque, Charly García, Fito Páez, León Gieco, Joaquín Sabina, Milton Nascimento y tantos otros compartieron sus temas y escenarios con esta mujer que se convirtió en un símbolo de la nueva canción latinoamericana.

Cuando aún no disfrutábamos de las ventajas del youtube o de las descargas gratuitas de música y hallar un original era una proeza y más todavía comprarlo, muchos nos conformábamos con intercambiar cintas y regrabar hasta donde el casete diera. Tengo impreso en mi memoria, aunque solo lo oí mas no lo vi, el concierto de “Silvio y Pablo en Argentina” donde también participara Mercedes; luego, otro gran concierto, el de Quito, “Todas las voces, todas” donde interpretó el tema que Chabuca Granda compuso al Puente de los Suspiros de Barranco. Era yo muy joven, pero muchos me hablaron del SICLA en 1986 al que vinieron Silvio y Pablo, allí también estuvo la Negra.

Al igual que muchos artistas que no se alinearon y que desde su arte combatieron las dictaduras, Mercedes se exilió en Europa luego de que en un concierto en La Plata fuera detenida en 1978 lo mismo que los asistentes. Volvería a la Argentina en 1982 después de que el gobierno militar cediera el paso a un gobierno civil.

Los 80 fueron una extensión de los 70, pero lo 90´s ya eran otra época. Las nuevas generaciones desconfiaban de las utopías y de los cambios sociales; la canción protesta no tenía la misma cantidad de seguidores que en antaño, pero ello no desanimó a Mercedes quien en esta década anónima obtuvo la consagración mundial. Andrea Bocelli, Luciano Pavarotti, Shakira, Sting, Tania Libertad, entre muchos más invitaron a Mercedes a grabar temas o compartir escenarios.

Estoy convencido de que cuando desaparece un hombre también desaparece con él una parte de todos los hombres. Y esto es más nítido cuando se trata de una persona que formó parte de una época y que concentró la admiración de varias generaciones en momentos muy críticos para su sociedad. En este año, nos han dejado grandes y pequeñas celebridades, seres humanos al final, a los que se une Mercedes. La muerte no distingue galardones ni hace jerarquías, pero coloca en la historia, en un lugar muy especial a quienes desde su arte entregaron todo por un ideal de cambio, a pesar de que las circunstancias no fueran las más propicias.

Vive por siempre, Mercedes, en tus canciones y en nuestra memoria.

SOLO LE PIDO A DIOS. MERCEDES SOSA Y LEÓN GIECO

TODO CAMBIA

CUANDO TENGA LA TIERRA – CONCIERTO EN MANAGUA, NICARAGUA

QUÉ SERÁ, QUÉ SERÁ. MERCEDES SOSA Y JULIA ZENKO

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Guitar heroes: Lead guitars

Este fin de semana les propongo mi lista personal de solistas de guitarra rock en orden de preferencia. Ahí les va. Los acompaño con videos. Mis criterios han sido virtuosismo, trascendencia musical y gusto por sus tema o por la banda donde tocaron. No es casual que todos sean de los 70’s y 80’s fue parte de una generación brillante. Como referencia incluyo el tema, video, álbum y nombre de la banda cuando es el caso.
Uds. propongan otros también.

1. Steve Ray Vaughan: “Pride and Joy”.Texas Flood (1983). Esta es una versión acústica en MTV cuando este canal era realmente de música y no el bodrio adolescéntico que es ahora. Para SRV era suficiente un bajo y una batería, base rítmica elemental, y él en la guitarra: formaron la banda Double Trouble (más conocida como Stevie Ray Vaughan & Double-Trouble), . Con ellos popularizó temas como Pride and Joy, Leave my girl alone y Cold shot entre otros. Eventualmente, se les unía un tecladista. La mayor parte de lead guitars no se caracterizan por tener un gran registro vocal, tampoco lo necesitan para destacar, pero la ruda voz de SRV es el complemento perfecto para sus densos riffs bluseros. Me gusta la alternancia de acompañamiento de rasgueos graves con intermitencia de breves solos entre los silencios de voz. Es un guitarrista condunte que equilibra sus solos con la densidad de sus rasgueos:furioso, crudo y explosivo. Falleció en 1990 cuando el helicóptero que lo transportaba se estrelló poco después de despegar.

2. Joe Satriani:”Surfing with de alien”. Surfing with the alien (1987). Entre lo mejor que escuché de él hace como 10 o 12 años estaban los álbumes Flying in a blue dream (1989) y Surfing with the alien (1987) y el CD doble Time Machine (1993). Es un guitarrista virtuoso posee una gran técnica de digitación la cual demuestra a través de solos prolongados y muy sugerentes. La mayoría de sus discos son instrumentales. Por ello, sus temas estaban diseñados para que la guitarra brille por sí sola y no para que acompañara a una voz: la voz misma es el solo. Satriani no se dio a conocer como primera guitarra de alguna legendaria banda de rock, sino que siempre fue una estrella solitaria. Algunas veces colaboró en giras con bandas como Deep Purple en la que reemplazó a Ritchie Blackmore. Pongan atención al solo de “Surfing with de alien”. De hecho que lo han escuchado en varios comerciales.

3. Mark Knopfler: “Sultans of swing”. Leeds (1978) Dire Straits (tema que más identifica a esta banda inglesa además de Money for nothing. Para aquellos que superan la base 3 a 4 seguramente recordarán es Money for nothing era la cortina musical del programa La máquina del de rock de América TV conducido por Speedy González). Siempre admiré la habilidad de Knopfler para combinar el canto con solos entre estrofa y estrofas de inmediato. Si bien no posee un gran registro vocal, lo cual es común en la gran mayoría de primeras guitarras que cantan, y a pesar de su voz carvernosa, los solo spequeños solos desplegados sobre una misma base rítmica son los que le dan la esencia a este tema. No perdamos de vista a la guitarra rítmica que es la que marca el inicio de la canción y sostiene el solo. También me llamó la atención que no use púa para los solos, sino que con el pulgar y los dedos los digitaba directamente.)

4. Eddie Van Halen: Es curiosa la historia musical de los hermanos Van Halen. Eddie quería ser guitarrista pero fue obligado a recibir clases de piano. Su hermano, viceversa, recibía lecciones de guitarra, pero deliraba por la batería. Invirtieron los papeles y formaron la banda Van Halen. Sin embargo, Eddie toca el teclado en la célebre Jump cuando los acompañaba el espectacular cantante David Lee Roth. Sammy Haggart tomaría después el lugar de Roth, aunque para la fanaticada nada como las acrobacias del primero. Aquí veremos a Eddie Van Halen con su típica guitarra naranja con rayas entrecruzadas. Innovó con su particular técnica del “tapping” que consiste en digitar las cuerdas sobre el mástil de la guitarra con las dos manos a la vez. En “Eruption” hace gala de esta técnica. Al principio, el joven Van Halen tocaba partes de sus solos de espaldas al público para evitar que imitadores copien su técnica. Los álbumes que más me gustan de esta banda son 1984 (1983), 5150 (1986) y OU812 (1988)

5. Ritchie Blackmore: “Highway star”. Machine head. Deep Purple He preferido colocar la versión e estudio para que se aprecien mejor los detalles de la canción. Junto con “Smoke in the water” son los temas emblemáticos de Deep Purple, banda que tuvo diversos integrantes entre vocalistas, guitarristas y tecladistas que la integraron en distintos momentos de su trayectoria. Me gustan los dos solos: el primero de teclado y el segundo de guitarra. Cuentan que John Lord, el tecladista, hizo la prueba de conectar su teclado a un amplificador de guitarra para obtener un sonido más denso y pesado desde el teclado. Y así fue: para cualquier oyente, el solo de teclado puede parecer como de guitarra. El efecto del amplificador le da un cuerpo más grueso a su sonido.

6. Jimmy Page: “Stairway to heaven”. Led Zeppelin Jimmy Page y Robert Plant forman parte de esas célebres parejas rockeras cuyo encuentro oportuno dio como resultado una banda con dos columnas vertebrales entrelazadas: voz y primera guitarra. “Stairway to heaven” es uno de los temas más emblemáticos de esta banda inglesa. La atmósfera que va creando la música poco a poco se transforma a medida que la instrumentación va añadiendo más acompañamientos. El solo principal de Page aparece en el momento de mayor tensión y funciona como un catalizador de emociones contenidas. A veces la dupla Page-Plant ha realizado giras en las que tocan los tema de la banda. Ojalá que se anoten a esta lista de megagrupos que llegan a Lima, aunque mucho después de su etapa dorada. Lo último que escuché con detenimiento de Page y Plant fue No Quarter (1994) donde grabaron en vivo una excelente versión de “Battle for evermore”.

7. Steve Vai (el estilo de Vai es muy similar al de Satriani: solos espectaculares, muy rápidos y prolongados, lo que no es casual ya que recibió clases de Satriani cuando este tenía 16 años y Vai 12. Este guitarrista actuó en la película Encrucijada, protagonizada por Ralph Macchio (el chico karate kid) un joven guitarrista quien buscaba la canción perdida de Robert Johnson, el legendario músico de blues que, según cuenta la leyenda, recibió una oferta del diablo en un cruce de caminos. De ahí el nombre de la cinta. Vai protagonizó al guitarrista con el que Macchio tuvo un duelo para liberar la deuda de un amigo cuya alma estaba empeñada al diablo. Steve Vai escribió la pauta del duelo. Realmente, el duelo enfrentó a Vai con el guitarrista Ry Cooder especialista en guitar slide (bottleneck, cuello de botella). Aquí les dejo la escena del duelo en Crossroads (1986)

8. Eric Clapton. “Layla”. Layla and Other Assorted Love Songs (1970).Derek and the Dominos. La canción de amor que Clapton escribió inspirada en Pattie Boyd, que era por aquel entonces la esposa del beatle, George Harrison (con el que se había casado en 1966). En 1977, Pattie Boyd se divorció de Harrison y dos años después se caso con Clapton, matrimonio que duró hasta 1989. La versión de MTV Unplugged me gusta más que la original de estudio porque en aquella se aprecia mejor la melodía por la cadencia del ritmo. Otros temas que hicieron popular a Clapton, al punto que en las paredes de las calles de Londres aparecían pintas con “Clapton is God”, fueron “Cocaine”, “Sunshine your love” y “Tears in heaven”. Aquí los dejo con Layla (versión acústica con Mark Knopfler) y Cocaine (en vivo).

9. Jimmy Hendrix: “Voodoo Child”. Kiss the Sky

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La canción social latinoamericana – La nueva trova cubana

Los años 60 y 70 fueron de gran agitación política y social en el mundo, en general, y en América Latina, en particular. La Revolución Cubana; la matanza de estudiantes en la Plaza de Tlatelolco, México; las dictaduras militares latinoamericanas, muchas de ellas solventadas por los EEUU en su lucha contra la expansión del comunismo en Latinoamérica; la elección de Salvador Allende -que rompió la tesis de que la izquierdo solo podría tomar el poder por el fusil- y el posterior golpe de estado del general Pinochet; además del mayo francés del 68; el movimiento hippie y las marchas en San Francisco y Washington contra la guerra de Vietnam son todos ellos algunos de los acontecimientos más significativos de aquellas décadas.

En este contexto, se forjó en nuestro continente un género musical denominado como canción testimonial, canción revolucionaria o nueva canción latinoamericana. Este movimiento musical se vio reforzado por la impronta de la Revolución Cubana y de las diferentes luchas sociales que tenían lugar en las naciones latinoamericanas, cuyos gobiernos atravesaban una creciente crisis económica. Este género musical se desarrolló como una manifestación dentro de un marco mayor de propuestas artísticas como la literatura, la pintura y las artes plásticas. Especial relevancia tuvo en Cuba el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos)conformado durante los primeros años de la Revolución por músicos de primer nivel con el objetivo de investigar en el ámbito artístico musical y la creación de música para documentales y películas. De esta manera, se pretendía relanzar la música cubana fuera de los criterios del mercado (aunque también es cierto que funcionó como un órgano al servicio del castrismo, puesto que sus miembros difìcilmente pudieron formular alguna crítica al régimen). Noel Nicola, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez son algunas de las figuras más notables de este proyecto musical que a la postre, dio origen a la nueva trova cubana.

Cuando digo que pretendían relanzar la música cubana al mundo me refiero a que se quería tomar distancia de aquellos géneros que desde el mercado y de la cultura de masas se tomaban como tradicionalmente cubanos,tales como el guaguanco, la guaracha, la salsa, el son, el cha cha cha y otros géneros musicales considerados contrarrevolucionarios, ya que solían ejecutarse en los clubes nocturnos más célebres de La Habana como el Tropicana, que a parte de otros centros nocturnos, fueron calificados como símbolos de la decadencia moral y corrupción social. Esta censura a ciertos géneros musicales se extendió también a los intérpretes y agrupaciones cubanas que desde el extranjero no apoyaron la Revolución: Olga Guillot, Gloria Stefan y la finada Celia Cruz figuran entre las cantantes que en el exilio consolidaron sus carreras, pero abiertamente censuradas por el régimen castrista en la isla. Por todo ello, no sería exagerado afirmar que el ICAIC y el Grupo de Experimentación Sonora (GESI) formaron parte de un proyecto político que utilizó el arte musical como vehículo para difundir los ideales de la revolución.

Sin embargo, de esto último no debe seguirse que todas las composiciones del GESI apuntaron a convertirse en panfletos musicales de la Revolución. Lo que sucedió es que estos compositores viajaban auspiciados por el Gobierno cubano a diversos eventos en el mundo, sobre todo en los países de Europa Oriental, donde participaban en festivales organizados por universidades, sindicatos, gremios laborales, centros estudiantiles, etc., en los que estos músicos cubanos podían expresar con “libertad” sus creaciones. Dudo mucho que alguien como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés hayan creado temas por encargo, más bien me parece que, más allá que estemos de acuerdo o no con su postura política, sus creaciones son valiosas, además de las virtudes musicales, porque se nota en ellas una real convicción por lo que creían (o que siguen creyendo).

En este contexto, la nueva trova cubana se convirtió en un movimiento musical con una propuesta artística y política que tomaría impulso a la luz de los acontecimiento sociales que sacudían a América Latina por aquellos años.(Un fenómeno análogo sucedía en los Estados Unidos con Bob Dylan y Joan Báez por mencionar dos nombres notables dentro de una gama mayor de artistas que dieron nuevo aliento a la musica folk). Si bien mantuvo la esencia de la trova cubana de fines del siglo XIX, la nueva trova cubana se enriqueció con los aportes de la música contemporánea como el jazz, el feeling, así como de la música popular. Esto demuestra que los músicos del GESI no apelaron en ningún momento a reinvindicaciones nacionalistas que desdeñaran aquello que se hacía fuera de la isla, incluso en los países donde el capitalismo dictaminara la valoración de la cultura de masas.

Los ecos de la nueva trova cubana se dejaron sentir en toda Latinoamérica, pero en Chile y Argentina hubo una recepción muy especial debido a la situación política que atravesaban ambos países: dictaduras militares, represión, crisis económica y un creciente rechazo de los sectores populares contra la política exterior estadounidense. Fuera de la isla, algunos músicos que cultivaron la nueva trova o géneros afines fueron perseguidos y/o exiliados (Víctor Jara fue torturado y asesinado en el Estadio Nacional de Chile durante los primeros días de la dictadura pinochetista). Los contenidos de las canciones adquirieron cada vez más un tono contestatario y testimonial y sirvieron para demostrar el rechazo que determinado sector de la sociedad sentía frente a la represión social. A pesar de esto, y salvando las características particulares de los compositores, en la mayoría de casos no se sacrificaba el gusto estético ante la protesta radical, algo que para muchos creadores es una conciliación difícil de realizar: era posible protestar y cantarle al amor de pareja, de hijo, de padres, a la patria y en fin, a cualquier tema sin renunciar a la estética.

Más de 30 años después de la formación de la nueva trova cubana y 50 de la Revolución, mucha agua ha corrido bajo el puente. A Silvio y Pablo le han sucedido tres generaciones de trovadores cubanos cada uno con su estilo particular. Se habló durante algún tiempo de la novísima y de la novisisíma trova. Entre ellos destacan, a mi gusto, Carlos Varela, Alejandro Filio y Liuba María Hebia entre otros.

Desde la perspectiva de un seguidor de la trova como este blogger, también muchas cosas han cambiado sobre todo respecto a la manera de obtener los álbumes de alguno de estos compositores. Recuerdo que a principios de los 90 en Arequipa solo existían dos discotiendas que importaban muy de vez en cuando algunas cintas y otras muy escasas algun CD de Silvio o Pablo. Abundaban sí cintas copiadas de muy mala calidad que pero que en algo suplían la ausencia del original. Fue gracias a una amiga que viajo a Santiago el año 93 que pudo obtener tres cintas originales de Silvio Rodríguez. También recuerdo que otro amigo, metalero él, me vendió a un precio de regalo 6 cintas originales de Silvio Rodríguez de lo cual creo ahora se arrepiente! Encontrar amigos que compartieran la misma afición era algo muy casual: formaban círculos muy cerrados y solo cuando compartíamos alguna velada musical tocando guitarra se traslucían las preferencias musicales de cada quien. Ahora la trova no es un género que digamos de culto, sino más bien, masivo; basta con un click para bajar toda la música que se quiera. Sin embargo, creo que la experiencia de buscar no siempre con la expectativa de éxito, un libro o un álbum, encontrarlo, escucharlo o leerlo mil veces, jamás podrá ser reemplazado por la facilidad que nos brinda la tecnología actual.

“Aunque no esté de moda…” la nostalgia queda…

Aquí los dejo con algunos videos que encontré

Para el pueblo lo que es del pueblo

Yo pisaré las calles nuevamente

Flor de retama

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