Archivo por meses: Octubre 2007

Hugo Neira en la Alianza Francesa de Arequipa


El pasado jueves 18 se presentó el libro Del pensar mestizo del connotado sociólogo y actual director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, en el marco de la fiesta del libro y la lectura “Lire en fête”, evento cultural que por tercer año consecutivo viene realizando la Alianza Francesa de Arequipa. La presentación estuvo a cargo del Dr. Óscar Barreda y del Dr. Juan Carlos Valdivia Cano, ambos profesores agustinos.

Lo que me sorprendió ingratamente fue la actitud devocional del Dr. Barreda quien parecía no caber en sí de gozo por compartir una mesa con Hugo Neira. Desde que empezó su intervención hasta que la terminó no se cansó de elogiar y alabar a Neira, al punto que me pareció notar cierta incomodidad en el homenajeado. Cómo pues, doctor Barreda, va a comenzar diciendo que la tapa y los colores del libro son adecuados. ¿Era necesario que ud. le mostrara a Hugo Neira frente a todo el auditorio sus apuntes y subrayados del libro? ¿Qué necesidad de reiterar que ud. había leído todo el libro? Eso hubiera quedado demostrado por su presentación, para eso la Alianza Francesa lo convocó a Ud.

La presentación del doctor Barreda fue insustancial, anodina, vacía. Habló de tantas cosas y de ninguna que perdía el hilo de su exposición. Conclusión, para mí quedó claro que ud. leyó apenas ese libro. Diferente fue la actitud de Juan Carlos Valdivia Cano, quien se preparó y leyó un breve texto en el cual comentaba tres o cuatro ensayos del libro de Neira. Empezó aceptando la imposibilidad de brindar un panorama total del libro y que por ello prefería tomar una muestra de lo que consideró más representativo.

El tema central de la intervención de Hugo Neira giró en torno a la función de los intelectuales en nuestro país, quienes se han alejado de las masas, olvidando su función cuestionadota de la realidad, a cambio de conservar ciertos privilegios laborales o académicos; además de complicar su discurso haciéndolo incomprensible para las mayorías.

En este sentido, Hugo Neira afirma que una de las características del intelectual debe ser la claridad de su lenguaje. Por otro lado, brindó una semblanza de su maestro Raúl Porras Barrenechea, formador de intelectuales de primer nivel, quienes en su calidad de discípulos, asistían a Porras en sus investigaciones congregados en su casa-biblioteca de la calle Colina en Miraflores, Lima. Su exposición fue muy amena y, sobre todo, didáctica. Hacia el final de la presentación, mencionó la viabilidad de construir un liberalismo de izquierda en Perú, en tanto considera que el liberalismo y el socialismo tienen más coincidencias que discrepancias.

Del pensar mestizo es un conjunto de ensayos sobre nuestros principales intelectuales como González Prada, Mariátegui, Haya de la Torre, Porras y Basadre. A diferencia de José Matos Mar quien hablada de un “desborde popular”, Neira complementa esta idea con la categoría de “anomia”, es decir, una falta de reconocimiento de las normas sociales.
Recomendamos la lectura de la obra de Hugo Neira como medio para repensar algunos conceptos que dentro del panorama de las ciencias sociales en el Perú, se modifican constantemente.
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Hugo Neira en la Alianza Francesa de Arequipa


El pasado jueves 18 se presentó el libro Del pensar mestizo del connotado sociólogo y actual director de la Biblioteca Nacional, Hugo Neira, en el marco de la fiesta del libro y la lectura “Lire en fête”, evento cultural que por tercer año consecutivo viene realizando la Alianza Francesa de Arequipa. La presentación estuvo a cargo del Dr. Óscar Barreda y del Dr. Juan Carlos Valdivia Cano, ambos profesores agustinos.

Lo que me sorprendió ingratamente fue la actitud devocional del Dr. Barreda quien parecía no caber en sí de gozo por compartir una mesa con Hugo Neira. Desde que empezó su intervención hasta que la terminó no se cansó de elogiar y alabar a Neira, al punto que me pareció notar cierta incomodidad en el homenajeado. Cómo pues, doctor Barreda, va a comenzar diciendo que la tapa y los colores del libro son adecuados. ¿Era necesario que ud. le mostrara a Hugo Neira frente a todo el auditorio sus apuntes y subrayados del libro? ¿Qué necesidad de reiterar que ud. había leído todo el libro? Eso hubiera quedado demostrado por su presentación, para eso la Alianza Francesa lo convocó a Ud.

La presentación del doctor Barreda fue insustancial, anodina, vacía. Habló de tantas cosas y de ninguna que perdía el hilo de su exposición. Conclusión, para mí quedó claro que ud. leyó apenas ese libro. Diferente fue la actitud de Juan Carlos Valdivia Cano, quien se preparó y leyó un breve texto en el cual comentaba tres o cuatro ensayos del libro de Neira. Empezó aceptando la imposibilidad de brindar un panorama total del libro y que por ello prefería tomar una muestra de lo que consideró más representativo.

El tema central de la intervención de Hugo Neira giró en torno a la función de los intelectuales en nuestro país, quienes se han alejado de las masas, olvidando su función cuestionadota de la realidad, a cambio de conservar ciertos privilegios laborales o académicos; además de complicar su discurso haciéndolo incomprensible para las mayorías.

En este sentido, Hugo Neira afirma que una de las características del intelectual debe ser la claridad de su lenguaje. Por otro lado, brindó una semblanza de su maestro Raúl Porras Barrenechea, formador de intelectuales de primer nivel, quienes en su calidad de discípulos, asistían a Porras en sus investigaciones congregados en su casa-biblioteca de la calle Colina en Miraflores, Lima. Su exposición fue muy amena y, sobre todo, didáctica. Hacia el final de la presentación, mencionó la viabilidad de construir un liberalismo de izquierda en Perú, en tanto considera que el liberalismo y el socialismo tienen más coincidencias que discrepancias.

Del pensar mestizo es un conjunto de ensayos sobre nuestros principales intelectuales como González Prada, Mariátegui, Haya de la Torre, Porras y Basadre. A diferencia de José Matos Mar quien hablada de un “desborde popular”, Neira complementa esta idea con la categoría de “anomia”, es decir, una falta de reconocimiento de las normas sociales.
Recomendamos la lectura de la obra de Hugo Neira como medio para repensar algunos conceptos que dentro del panorama de las ciencias sociales en el Perú, se modifican constantemente.
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CONOCER DESDE EL SUR

Por GABRIEL ICOCHEA RODRÍGUEZ
(filósofo y sociólogo)

Desde hace algunas décadas, Boaventura de Sousa Santos viene produciendo un material bibliográfico que combina la epistemología y el ideal emancipador. Esta búsqueda ha derivado en la formulación rigurosa de una teoría crítica que sigue la impronta de Max Horkheimer. Aunque a diferencia de éste, Boaventura -ubicándose en la contemporaneidad- inicia su discurso con una pregunta: ¿Por qué en un contexto mundial en el que las diversas injusticias se han multiplicado se hace más difícil formular una teoría crítica?
Precisamente el sociólogo portugués pretende responder a estas y a otras interrogantes en su libro Conocer desde el sur (Fondo editorial de la Facultad de ciencias sociales UNMSM – Unidad de pos grado, Lima- Perú, 2006). Una obra en la que marca sus distancias tanto con el eurocentrismo moderno como con el pensamiento poscolonial.
El autor no soslaya los antecedentes críticos que están presentes en la Escuela de Francfort o en Michel Foucault. Aunque estos pensadores hayan sostenido presupuestos superados como la industrialización (sin prever la ruptura del equilibrio ecológico). Pero más que una lucha centrada en las diferencias clasistas, el autor percibe la coexistencia de diversas luchas (raza, género, multiculturalismo, ecología). Se requiere, por tanto, más que una teoría crítica común, una teoría de la traducción, es decir, una teoría que traduzca el fundamento de cada movimiento y que permita una comunicación entre diversas causas. Obviamente, la traducción presupone el diálogo entre desplazados. Ya en este propósito está presente la influencia hermenéutica. El criterio de validez ya no está determinado por la existencia de un concepto superior, ahistórico de verdad; sino que proviene del diálogo y de la posibilidad implícita del acuerdo.
Para ello es imprescindible entender, además, el conocimiento no sólo como principio regulador sino como ideal emancipador. Los hombres no conocemos tan sólo para establecer un mayor dominio de la naturaleza sino para liberarnos de atávicas ataduras. En la modernidad, el ideal emancipador ha sido compartido por corrientes contrarias como el liberalismo o el marxismo. En el primero, se pretendía liberar a los hombres de tutores y en el segundo, se prometía una liberación de la mano invisible del mercado.
Pero nada más cuestionado por los posmodernos que el ideal emancipador. Boaventura hace distinciones entre dos formas de posmodernismo . Al primero le denomina el posmodernismo celebratorio en el cual se incluyen todos los pensadores que suscriben un abandono de la utopía y una difusión de la fragmentación. La segunda corriente es denominada posmodernismo de oposición, postura apoyada por el autor. En ésta se observa que los valores modernos aún permanecen inconclusos y requieren “una reinvención de la emancipación social”. Dicha iniciativa se efectuaría en la medida en que se tome en cuenta la voz de los desplazados por la modernidad. Este es precisamente el significado del título: conocer desde el sur; conocer desde la exclusión; conocer teniendo en cuenta la voz de todos aquellos que han sido negados.
El sur no es sólo una imagen; es una metáfora.
Desde una posición cuestionadora del orden establecido, se tienden puentes con el poscolonialismo. Éste considera primordiales las relaciones entre norte y sur, las cuales se habrían instalado en la vida social más allá del dominio político que ejercieron los países del norte en estas tierras. Para los colonialistas, las relaciones de dominación explican en gran medida aspectos culturales y de mentalidad. Un exceso culturalista reprochado por el mismo Boaventura, ya que las relaciones de dominación deben ser vistas, básicamente, como relaciones políticas y económicas.
A partir de un diagnóstico crítico el sociólogo propone enfrentar algunos desafíos. El primero sería librar una lucha emancipatoria sin una teoría general de la emancipación; pero viendo a ésta como un ideal deseable. El segundo desafío está en considerar la filosofía política eurocéntrica como indispensable para reinventar la emancipación social. Debemos interrogarnos hasta qué punto dicho legado constituye un patrimonio universal y sirve al mismo tiempo para fundamentar cuestiones de ciudadanía, de sociedad civil o de derechos humanos y el tercer desafío está en aprovechar el multiculturalismo sin caer en el relativismo cultural. Todos los desafíos están basados en la negativa de establecer criterios absolutos.
De esta manera, Boaventura precisa con exactitud los tópicos intelectuales que desde hace dos décadas venimos discutiendo. Un discurso cuya revisión se torna imprescindible.

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CONOCER DESDE EL SUR

Por GABRIEL ICOCHEA RODRÍGUEZ
(filósofo y sociólogo)

Desde hace algunas décadas, Boaventura de Sousa Santos viene produciendo un material bibliográfico que combina la epistemología y el ideal emancipador. Esta búsqueda ha derivado en la formulación rigurosa de una teoría crítica que sigue la impronta de Max Horkheimer. Aunque a diferencia de éste, Boaventura -ubicándose en la contemporaneidad- inicia su discurso con una pregunta: ¿Por qué en un contexto mundial en el que las diversas injusticias se han multiplicado se hace más difícil formular una teoría crítica?
Precisamente el sociólogo portugués pretende responder a estas y a otras interrogantes en su libro Conocer desde el sur (Fondo editorial de la Facultad de ciencias sociales UNMSM – Unidad de pos grado, Lima- Perú, 2006). Una obra en la que marca sus distancias tanto con el eurocentrismo moderno como con el pensamiento poscolonial.
El autor no soslaya los antecedentes críticos que están presentes en la Escuela de Francfort o en Michel Foucault. Aunque estos pensadores hayan sostenido presupuestos superados como la industrialización (sin prever la ruptura del equilibrio ecológico). Pero más que una lucha centrada en las diferencias clasistas, el autor percibe la coexistencia de diversas luchas (raza, género, multiculturalismo, ecología). Se requiere, por tanto, más que una teoría crítica común, una teoría de la traducción, es decir, una teoría que traduzca el fundamento de cada movimiento y que permita una comunicación entre diversas causas. Obviamente, la traducción presupone el diálogo entre desplazados. Ya en este propósito está presente la influencia hermenéutica. El criterio de validez ya no está determinado por la existencia de un concepto superior, ahistórico de verdad; sino que proviene del diálogo y de la posibilidad implícita del acuerdo.
Para ello es imprescindible entender, además, el conocimiento no sólo como principio regulador sino como ideal emancipador. Los hombres no conocemos tan sólo para establecer un mayor dominio de la naturaleza sino para liberarnos de atávicas ataduras. En la modernidad, el ideal emancipador ha sido compartido por corrientes contrarias como el liberalismo o el marxismo. En el primero, se pretendía liberar a los hombres de tutores y en el segundo, se prometía una liberación de la mano invisible del mercado.
Pero nada más cuestionado por los posmodernos que el ideal emancipador. Boaventura hace distinciones entre dos formas de posmodernismo . Al primero le denomina el posmodernismo celebratorio en el cual se incluyen todos los pensadores que suscriben un abandono de la utopía y una difusión de la fragmentación. La segunda corriente es denominada posmodernismo de oposición, postura apoyada por el autor. En ésta se observa que los valores modernos aún permanecen inconclusos y requieren “una reinvención de la emancipación social”. Dicha iniciativa se efectuaría en la medida en que se tome en cuenta la voz de los desplazados por la modernidad. Este es precisamente el significado del título: conocer desde el sur; conocer desde la exclusión; conocer teniendo en cuenta la voz de todos aquellos que han sido negados.
El sur no es sólo una imagen; es una metáfora.
Desde una posición cuestionadora del orden establecido, se tienden puentes con el poscolonialismo. Éste considera primordiales las relaciones entre norte y sur, las cuales se habrían instalado en la vida social más allá del dominio político que ejercieron los países del norte en estas tierras. Para los colonialistas, las relaciones de dominación explican en gran medida aspectos culturales y de mentalidad. Un exceso culturalista reprochado por el mismo Boaventura, ya que las relaciones de dominación deben ser vistas, básicamente, como relaciones políticas y económicas.
A partir de un diagnóstico crítico el sociólogo propone enfrentar algunos desafíos. El primero sería librar una lucha emancipatoria sin una teoría general de la emancipación; pero viendo a ésta como un ideal deseable. El segundo desafío está en considerar la filosofía política eurocéntrica como indispensable para reinventar la emancipación social. Debemos interrogarnos hasta qué punto dicho legado constituye un patrimonio universal y sirve al mismo tiempo para fundamentar cuestiones de ciudadanía, de sociedad civil o de derechos humanos y el tercer desafío está en aprovechar el multiculturalismo sin caer en el relativismo cultural. Todos los desafíos están basados en la negativa de establecer criterios absolutos.
De esta manera, Boaventura precisa con exactitud los tópicos intelectuales que desde hace dos décadas venimos discutiendo. Un discurso cuya revisión se torna imprescindible.

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II Congreso Internacional de Narrativa Peruana Huanchaco 2007: andinos vs. criollos segunda parte

Del 15 al 19 de octubre de 2007 tendrá lugar en Huanchaco el II Congreso Internacional de Narrativa Peruana, cuya primera versión el 2005 en Madrid estuvo marcada por la polémica entre escritores “andinos” y “criollos”, discusión que pensábamos estaba ya superada hace algunas décadas. Dicha polémica generó enconados debates entre críticos y escritores nacionales. Los “andinos” denunciaron que el poder editorial situaba a los escritores criollos dentro del círculo comercial mientras que la producción de muchos escritores de provincia todavía no es conocida por el gran público. Por su parte, los “criollos” adujeron que detrás de los ataques de los escritores provincianos subyacen odios y resentimientos contra aquellos que han logrado consagrarse a nivel nacional e internacional en mérito a la calidad de sus obras. Obviamente, no son estas las posturas de todos los que se denominan andinos o criollos, pero fueron, de alguna manera, las más representativas y utilizadas en los sucesivos debates generados en aquel encuentro.
Personalmente, considero que el trasfondo de esta discusión deja de lado lo esencial: la valoración del texto literario. Mientras discutan sobre la procedencia del escritor y definan su calidad literaria en función del lugar donde nació y por los espacios donde ubica sus relatos, los andinos serán siempre etiquetados de “provincianos”; y algo similar sucederá si los escritores criollos (limeños o alimeñados) siguen mirando por sobre el hombro a todo aquello que se escribe en provincia.
Lo que no debe pasar inadvertido es la lucha por el poder y por los espacios de representación que están en juego. Pensar que los escritores de provincia no forman parte del circuito comercial oficial por cuestiones de “calidad” es pecar de ingenuos e intentar obviar el hecho que la agenda literaria no está determinada por los escritores sino por las editoriales. No es que de pronto haya surgido un género narrativo sobre la violencia interna, lo que pasa es que ciertas editoriales ponen de moda el tema y encuentran eco en ciertos escritores consagrados por los medios y por importantes premios internacionales. Lo mismo sucede con la narrativa sobre el fujimorato ¿o vamos a pensar que estamos frente a un nuevo género, a mitad entre la novela de dictadura y el reportaje periodístico, surgido espontáneamente?
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II Congreso Internacional de Narrativa Peruana Huanchaco 2007: andinos vs. criollos segunda parte

Del 15 al 19 de octubre de 2007 tendrá lugar en Huanchaco el II Congreso Internacional de Narrativa Peruana, cuya primera versión el 2005 en Madrid estuvo marcada por la polémica entre escritores “andinos” y “criollos”, discusión que pensábamos estaba ya superada hace algunas décadas. Dicha polémica generó enconados debates entre críticos y escritores nacionales. Los “andinos” denunciaron que el poder editorial situaba a los escritores criollos dentro del círculo comercial mientras que la producción de muchos escritores de provincia todavía no es conocida por el gran público. Por su parte, los “criollos” adujeron que detrás de los ataques de los escritores provincianos subyacen odios y resentimientos contra aquellos que han logrado consagrarse a nivel nacional e internacional en mérito a la calidad de sus obras. Obviamente, no son estas las posturas de todos los que se denominan andinos o criollos, pero fueron, de alguna manera, las más representativas y utilizadas en los sucesivos debates generados en aquel encuentro.
Personalmente, considero que el trasfondo de esta discusión deja de lado lo esencial: la valoración del texto literario. Mientras discutan sobre la procedencia del escritor y definan su calidad literaria en función del lugar donde nació y por los espacios donde ubica sus relatos, los andinos serán siempre etiquetados de “provincianos”; y algo similar sucederá si los escritores criollos (limeños o alimeñados) siguen mirando por sobre el hombro a todo aquello que se escribe en provincia.
Lo que no debe pasar inadvertido es la lucha por el poder y por los espacios de representación que están en juego. Pensar que los escritores de provincia no forman parte del circuito comercial oficial por cuestiones de “calidad” es pecar de ingenuos e intentar obviar el hecho que la agenda literaria no está determinada por los escritores sino por las editoriales. No es que de pronto haya surgido un género narrativo sobre la violencia interna, lo que pasa es que ciertas editoriales ponen de moda el tema y encuentran eco en ciertos escritores consagrados por los medios y por importantes premios internacionales. Lo mismo sucede con la narrativa sobre el fujimorato ¿o vamos a pensar que estamos frente a un nuevo género, a mitad entre la novela de dictadura y el reportaje periodístico, surgido espontáneamente?
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