“TITÁN”

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Cuento [texto completo]

José Antonio Sotillo

No, no nos dejan ver televisión, y algo de música se puede escuchar, pero a escondidas…los niños en Titán parecen tristes, son tristes y sólo hay seis, dos niños y cuatro niñas…todos de casi la misma edad, entre siete y nueve años…sus padres trabajan algo de treinta y seis horas diarias y duermen por turnos de cuatro horas…las tardes son eternas y sólo viene un carguero de cuando en cuando…y ese cuando será dentro de 10 horas…Titán es una prisión…donde los terrícolas envían su basura humana—aquí se sobrevive…pero para los niños es injusto y ellos lo saben …si hubiera una forma de sacarlos…hace meses que lo planeo…pero el plan es peligroso…con algunos fragmentos de aquí y de allá he hecho una pistola de rayos…pero sólo tiene dos cargas…y ellos son seis guardias con armas de última generación, de detonación sónica, que en un solo segundo te hacen estallar…

Recuerdo el mar azul, allá en la ciudad…mi hogar…la tibia cama, el aroma a café recién pasado…su blanca piel y sus ojos claros mientras me abrazaba y me decía que me quería…no vayas a trabajar, hoy podemos quedarnos aquí, quédate conmigo papá y veamos aquellos dibujos antiguos del siglo XX…su voz se pierde en mi memoria, muerdo un trozo de pan, si se le puede llamar pan; pero aquí, en este infierno helado, es lo mejor que puedes conseguir después de ese almuerzo medio dulce salado que nos sostiene por diez horas, más el medio litro de agua diaria que nos dan…y es lo mismo con los niños…un día, uno de ellos me preguntó por el chocolate, que qué era…me quedé en silencio…lo habían visto en una vieja revista, no me atreví a contarles…

Después que los científicos entraron de lleno en la política y empezaron a manipular la procreación, genéticamente, para crear “seres perfectos”… algunos padres fuimos seleccionados para “el inicio”, veinte meses después de pruebas y otros deslindes burocráticos, nuestros bebés nacieron…los denominaron “seres alfas”, el mío se llamaba “alfa 5”…pero cariñosamente yo le decía “If”…desde el primer momento demostraron peculiaridades que cualquier ser humano normal no poseía; para cuando tenían 10 años de edad dominaban prácticamente todas las ciencias y escribían ensayos que el mismo Borges, Freud y Einstein, envidiarían; y sobre todos los temas…en especial política, escribieron sobre un nuevo orden, la moral; habían hecho un análisis de la historia y filosofías humanas y a su juicio el hombre debía de ser cambiado…eliminar el mal…tal vez fueron demasiado sinceros…su inteligencia, más que superior, no convino en lo que se aproximaba…y decidieron destruirlos…claro que yo me opuse, ni siquiera consideraron mis argumentos…así que “If”, mi hijo, tenía que morir…¡mejor ellos… que nosotros! Había dicho el consejo.

Tomé mi pequeña nave, cargué lo que pude en ella, y a mi pequeño que aún dormía, no sabía que debajo de su piel habían colocado un chip localizador…nos encontraron…y se lo llevaron…tengo la esperanza de que esté vivo…pero mi corazón dice que no…y a mí me mandaron a Titán como castigo a mi irreverencia…de esto hace ya quince años…

Faltan cinco horas para que llegue el carguero, mi arma está lista, sólo dos tiros…los niños y yo sabemos lo que tenemos que hacer…

Todo es confuso…el reloj en la pared…el aullido de un ser de las tormentas…siempre aúllan cuando una nave se acerca…

El comité de bienvenida se acerca a la explanada, donde yace la nave dando sus últimos rugidos…los ojos del capitán como que se sorprenden porque yo no debería de estar allí…uno de los niños se acerca con una nave de papel entre sus manos…se la muestra…entonces…son como imágenes difusas…ya no las recuerdo bien…el sonido de mi arma…el soldado cayendo…los gritos…la nave de papel haciendo un extraño círculo…los niños…más gritos…destellos…el último tiro de mi arma…el capitán yacía tendido en el suelo…ahora tengo dos armas sónicas…¡te arrepentirás! me dice uno de los caídos…pero ya no importa nada…los niños y yo vamos en un viaje que duraría ocho meses…

Nos sé cómo llamaremos a este nuevo mundo, en las Nubes de Magallanes estamos seguros…los niños ya no lo son…ahora tienen más de veinticinco años…son libres y los recursos de este lugar son abundantes…están creando una nueva sociedad…la que escribieron en sus ensayos los niños alfa, porque yo se los he contado…más allá de la genética, está la genética del corazón y hoy es un día especial porque Claudia ha dado a luz al primer bebé “sapiens” en Magallanes…en la última frontera… aunque los otros humanos que nos arrojaron no lo saben, ya quisieran estar aquí, beber esta nueva agua, montar en un “equs”, algo parecido a un caballo, pero más dócil y más veloz; comer una ”naria”, que me recuerda una manzana sabor a melón, o escuchar cantar a un “tidia”, como suaves y delicados cristales que se tocan y producen la música más hermosa que ningún ser humano haya escuchado…

A veces extraño mi mundo…veo a través del telescopio ínter espacial la Vía Láctea con sus dos brazos principales…antes los hombres creían que tenía cuatro…y busco la Tierra…pero parece que ya no está…sólo se ve una luna solitaria…

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