Los ‘betlemitas’ en Lima


Cuantel de Barbones, donde estuvo el antiguo hospital Nuestra Señora del Carmen de los betlemitas

La también llamada Orden de Bethlem o Compañía Bethlemnítica fue fundada en Guatemala por fray Pedro de San José Betancourt en 1660; se trató de la primera congregación nacida en el Nuevo Mundo. Sus frailes llegaron al Perú, en 1671, durante el gobierno del virrey Conde de Lemos El primer betlemita fue fray Rodrigo de la Cruz, natural de Marbella (Granada). El virrey lo puso al frente del Hospital Nuestra Señora del Carmen (fundado en 1648 por el indio Juan Cordero y el presbítero Antonio Dávila), que atendía a los convalecientes; luego, se les entregó a los betlemitas otro hospital, titulado “incurables” de Santo Toribio, establecimiento que luego tomó el nombre “El Refugio”.

Además del cuidado de los enfermos, estos frailes también se dedicaron a la enseñanza de las primeras letras y se caracterizaron por divulgar los “nacimientos” o “belenes”. El que estaba ubicado en la casa de la Orden, en Lima, se hizo muy famoso, pues tanto el Niño Jesús como la Virgen María y San José podían “moverse” gracias a un curioso mecanismo de articulación. Por ello, en Navidad, los limeños acudían en gran número a este “pesebre” para disfrutar del espectáculo. Por sus barbas, los frailes de esta Orden también fueron llamados los “barbones”: usaban capa y sayal de paño pardo, con una cruz azul, ceñidor de correa y sandalias; la cruz fue luego sustituida por un escudo que representaba la Navidad de Jesús. Cuentan los testimonios que asistían a los enfermos aunque tuvieran males contagiosos y aunque fuesen herejes e infieles, y se les prohibía montar a caballo. La congregación también tuvo domicilio en Cuzco, Huamanga, Trujillo y Cajamarca. En 1808, acordaron quitarse la barba.

De otro lado, los frailes betlemitas arrendaron de los mercedarios un fundo entre lo que es hoy Miraflores y Surquillo para procurarse recursos en su labor caritativa: el fundo “Barboncito”, llamado así por las barbas de los frailes (hoy existe la Urbanización Barboncito en Miraflores, pero el fundo también abarcaba las inmediaciones de la avenida Domingo Orué en surquillo). Según algunos datos, la casa-hacienda de esta propiedad agrícola se encontraba donde hoy está ubicada la sede del Ministerio de Justicia (calle Scipión Llona 350, Miraflores). Poco fue el tiempo en que estuvieron los betlemitas en esta zona, pero el nombre se mantuvo durante todo el siglo XIX hasta nuestros días. Finalmente, en 1830, los “barbones” desaparecieron tras la disolución de la orden, decretada por el gobierno español por su apoyo a la independencia americana. Hay una tradición de Ricardo Palma titulada “Los Barbones” (se puede bajar de Internet).

Hospital Nuestra Señora del Carmen u Hospital de Barbones (Convento Grande de los Betlemitas).- La fundación de este hospital (1648), permitió que los indios convalecientes que salían del Hospital de Santa Ana no fuesen por “calles y plazas dándose al desorden, contrayendo nuevos y más peligrosos males por accidentes o reincidiendo en la enfermedad… atendiéndose al año tres milo indios y habiendo años en que no moría ni uno solo”, como detalla un documento colonial. Estaba ubicado en la calle Barbones (actual cuadra 15 del jirón Junín), cerca de la Muralla, llegó a tener 150 camas. Quedó arruinado después del terremoto de 1687, por lo que fue trasladado, por iniciativa de Fray Rodrigo, a un solar fuera de las murallas, ahora llamado Hospital de Barbones. El hospital se sostenía con las donaciones de personas virtuosas, limosnas y las rentas de la Orden, que lo administró hasta finales del XVII. Lamentablemente, el edificio del hospital desapareció totalmente en el siglo XIX al reformarse para que sirviera de cuartel militar. Por ello, la antigua Portada de Barbones de la Muralla de Lima se llamó así porque se ubicó cerca a las inmediaciones de la casa de la convalecencia de los indios, el cual estuvo a cargo de los padres Betlemitas a partir del año 1732. Estos sacerdotes lucían grandes barbas, motivo por el cual se les conoció con el sobrenombre de “barbones”. Asimismo, la calle Barbones era la actual cuadra 15 del jirón Junín; desembocaba en la Portada de Barbones.

El Hospital Santo Toribio de Mogrovejo.- Fue fundado en 1669 por el virrey Conde de Lemos, gracias al sacerdote huanuqueño fray José de Figueroa y el capitán español Domingo Cueto. Se le conocía con los nombres de “Refugio”, “Hospicio de Incurables” o “Santo Toribio de Incurables” y ocupó el antiguo local del Colegio de Caciques en el barrio de Maravillas (cuadra 12 del jirón Ancash), el mismo que conserva hasta la actualidad. Estuvo dedicado a la atención de mendigos inválidos e incurables de sexo masculino. El hospital sufrió con el terremoto de 1746, pero fue reconstruido por los betlemitas. En 1804, durante el gobierno del virrey Avilés, se creó el hospicio de incurables de mujeres, contiguo al de hombres, gracias a la donación que hizo la dama limeña Marian de Querejazu y Santiago Concha. “El Refugio” estuvo bajo la administración de los betlemitas. En 1862, fue adjudicado a la Beneficencia Pública de Lima y, en 1869, se encargó su administración a la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (llegadas al Perú en 1858). El nombre “Hospicio de Incurables”, considerado denigrante y desconsolador, fue cambiado definitivamente en 1933 por el de “Santo Toribio de Mogrovejo”.

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