La Reconstrucción Nacional: el fin del “segundo militarismo”

De esta manera, el accidentado gobierno de Cáceres iba llegando a su fin con las elecciones de 1890. El Partido Civil, que le había quitado el apoyo a Cáceres, lanza la candidatura de Francisco Rosas, y el Partido Constitucional encarga a un militar poco conocido, el coronel Remigio Morales Bermúdez, antiguo compañero de Cáceres en la Campaña de la Breña. La tarea era continuar la obra de Cáceres. Lo acompañaron en su fórmula presidencial Pedro A. del Solar y el coronel Justiniano Borgoño.

Por su parte Piérola, animado por sus partidarios, no tarda en lanzarse como candidato a la presidencia. Cáceres, sin embargo, diseña una maniobra para cerrarle el paso a Palacio de Gobierno: apresó al caudillo acusándolo de haber usurpado la presidencia en 1879 violando la Constitución. Como era de esperarse, apresado Piérola, Morales Bermúdez es elegido Presidente de la República para el período 1890-1894 e inicia un discreto gobierno.

En el plano internacional, inexplicablemente, firma con el Ecuador un tratado, el García-Herrera, en virtud del cual el Perú cedía un enorme territorio, pues Tumbes quedaba partido y se perdía gran parte de Maynas. Aprobado por el congreso ecuatoriano, este tratado, felizmente, no fue aprobado por el peruano. Al mismo tiempo, se vencía el plazo de la retención por parte de Chile de las provincias de Tacna y Arica. El plebiscito, contemplado en el Tratado de Ancón, no pudo realizarse por la demora del gobierno de Santiago en llevar a buen término las conversaciones.

De otro lado, se dieron leyes para proteger la industria y el comercio, se inauguró el camino de penetración al Pichis y se dio impulso a la ingeniería minera. Sin embargo, antes de culminar su mandato, Morales Bermúdez fallece en abril de 1894. Lo sucede el segundo vice-presidente Justiniano Borgoño, quien convoca a elecciones para preparar el retorno a Cáceres a Palacio de Gobierno.

La Coalición Nacional y Nicolás de Piérola: Poco antes de la muerte de Morales Bermúdez, se había formado la Coalición Nacional (marzo de 1894) entre civilistas y demócratas en previsión a cualquier intento de fraude electoral. Ambas agrupaciones respaldaban la candidatura de Nicolás de Piérola, líder del Partido Demócrata.

Pero Justiniano Borgoño convoca a elecciones y solo se presenta la candidatura del general Cáceres. La oposición, es decir la Coalición Nacional, no participa y se organiza para poner punto final al militarismo en el país. Cáceres asume su segundo mandato en agosto de 1894 pero ya no representa la reconciliación nacional que tanto se necesitaba. Al interior del país se empiezan a formar tropas de guerrilleros que no aceptan la legitimidad del nuevo gobierno por considerarlo producto de una serie de intrigas políticas y fraude electoral.

Esto hizo de Nicolás de Piérola, quien se encontraba exiliado en Chile, se embarcara en Iquique en una pequeña embarcación y tomara tierra cerca de Pisco. Desde ese momento asumió el mando de la revolución que avanzó por Chincha, Cañete y Lurín hacia Lima. Mientras tanto en el norte se alzaban los hermanos Seminario y en la sierra central Augusto Durand, todos partidarios de “El Califa”, como llamaban a Piérola.

El 17 de marzo de 1795, los revolucionarios empezaron a entrar a Lima por la calle Malambito. Piérola lo hizo por el barrio de Cocharcas y Durand por el de Santa Ana, en lo que ahora llamamos los Barrios Altos. Finalmente en la Plazuela del Teatro (frente al actual Teatro Segura) los pierolistas establecieron su cuartel general. La lucha fue sangrienta para controlar la Plaza de Armas y asaltar Palacio de Gobierno. Incluso tuvo que intervenir el Nuncio Apostólico, es decir el representante del Vaticano, para lograr que se enterraran los cientos de cadáveres que se encontraban en las polvorientas calles de la capital.

En medio de este dramático panorama de repudio al militarismo, Cáceres no tuvo más remedio que renunciar para evitar más violencia y entregó el poder a una Junta de Gobierno. La Junta estuvo presidida por Manuel Candamo y debía convocar elecciones limpias. Cáceres toma el camino del exilio y Piérola, con una popularidad poyo pocas veces vista en la política peruana, triunfaría y sentaría las bases de la recuperación nacional para el período 1895-1899.


Estaciòn de La Legua (1895)

Puntuación: 3.88 / Votos: 76

Comentarios

  1. pedro escribió:

    es demasiado interesante esta pagina sobre todo para los niños q resien estan aprendiendo sobre la reconstrucion nacional y el segundo militarismo saludos a mis tutoriados del grado 5 de secundaria

  2. victor escribió:

    un muy buen resumen de la historia Nacional y también buena información me ha ayudado bastante
    saludos

  3. alessandra escribió:

    Es un buen texto e importante.

  4. ana claudia escribió:

    buena informacion , me ayudo mucho en mis tareas

  5. leonardo escribió:

    muy buena la inforacion

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*