Magdalena Vieja (2)

LOS TIEMPOS DE LA EMANCIPACIÓN Y LA REPÚBLICA.- En la casa de campo de la Magdalena (ubicada en la plaza y hoy convertida en museo) residieron los últimos virreyes del Perú: Joaquín de la Pezuela y José de La Serna. El 8 de julio de 1821, el libertador San Martín bautiza el lugar como Pueblo Libre en reconocimiento al patriotismo de sus moradores. Un decreto supremo del 10 de abril de 1822, ordenado por el general José Bernardo Torre Tagle, hace cumplir la voluntad del Libertador. Cabe recordar que en este pueblo estableció su cuartel general y su residencia el general San Martín, al igual que su sucesor, el libertador Simón Bolívar. Ambos utilizaron esta casa de campo que construyó el penúltimo virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela.

Un testimonio de los tiempos de San Martín.- Fui a la Magdalena, un pequeño pueblo distante como cinco millas de la ciudad, donde el Protector, General san martín, tiene una casa de campo y reside principalmente. Ese día había dado un almuerzo y agasajo, y después una corrida de toros. Los toros eran soltados en la avenida adyacente a la casa del Protector, y atacados tanto por hombres de a pie como a caballo, cuya destreza en evadir la furia de los animales, y cuya violenta defensa, excitaban extraordinario interés y admiración entre los presentes. Sin embargo, esta era más bien un cebo de toros que una corrida; pues los toros estaban reservados por sus atormentadores para otro festín…. Ambos sexos montaban a horcajadas y vestían similarmente, pero los hombres estaban armados con pistolas y arcabuces, sable y cuchillos, como si estuvieran a punto de marchar sobre los españoles. Me parecía una reviviscencia de los tiempos feudales, cuando aún en Inglaterra, un festival semejante hubiera estado concurrido de una manera poco más o menos parecida. Pero aquí no había partidarios de barones guerreros; todos eran ciudadanos libres e independientes, por lo menos, en su propia estimación: y “¡Viva la libertad! ¡Viva la patria!”, era el grito general (Gilbert F. Mathison, marino inglés, de paso por Lima en abril de 1822).

Es preciso decir que cuando Bolívar llega al Perú, Magdalena mantiene su ubicación como lugar de descanso y de grandes decisiones. Continúa presente en la Gaceta de Gobierno, en cartas, partes y despachos. Durante un tiempo es residencia del “cuartel general”; Vidaurre recuerdas sus entrevistas con Bolívar en Magdalena y Paz Soldán recuerda cómo Bolívar ofrece en su “quinta” un almuerzo a gentes representativas del Perú en momentos de intensa tensión política; en fin, Bolívar en Magdalena vive con alegría y con algún “paso de baile” la esperada noticia de la batalla de Ayacucho, y en Magdalena, asimismo, adopta decisiones enérgicas para dominar toda situación de indisciplina.

Durante el segundo gobierno de Castilla, una ley del 2 de enero de 1859 da existencia legal al distrito como “Magdalena Vieja”; su primer alcalde don Pedro del Solar el año de 1873.

Una fecha histórica fue 1875. Ese año, el presidente Manuel Pardo inaugura el ferrocarril de Lima a Magdalena y a la orilla del mar. La estación en Lima estaba ubicada aproximadamente en la avenida Bolivia, cerca al actual Centro Cívico, y su recorrido seguía el rumbo de lo que es hoy la citada avenida Bolivia hasta Chacra Colorada, y luego proseguía su camino al lado del río de la Magdalena, con rumbo semejante al que hoy tiene la avenida Tingo María y avenida sucre. La estación de Magdalena Vieja estaba ubicada en lo que es hoy la esquina de Vivanco con Sucre. Luego continuaba el ferrocarril hasta lo que es hoy Magdalena del Mar. En 1899, se suspendió el servicio de este ferrocarril que “acortó” los vínculos con Lima.


Plano de Magdalena Vieja (1879)

En 1881, durante la ocupación chilena de Lima, el pueblo de la Magdalena fue declarado territorio neutral para que sea sede del Gobierno Provisorio del presidente Francisco García Calderón. En el antiguo palacio del virrey Pezuela funcionó su casa de gobierno. Su breve mandato, lamentablemente, no contó con el apoyo de todos los peruanos. Trató de negociar una “paz aceptable” con el enemigo y buscó, infructuosamente, un préstamo en Europa para reunir una cantidad importante de dinero para firmar una paz sin cesión territorial. Esto era inaceptable para los chilenos. Por ello, el 6 de noviembre de 1881 se produjo la prisión de garcía Calderón y sus ministros debido a la negativa de ceder las provincias del sur. García Calderón fue conducido prisionero a Chile. A este notable peruano, se le recuerda como “Héroe Civil”, “Presidente Mártir” y “Presidente cautivo”, por enfrentar las fuerzas invasores al mando del general Patricio Lynch y sufrir prisión en Santiago. Por ello, un busto del “Presidente de la Magdalena” se levanta en el centro histórico del distrito (frente a la Taberna Queirolo). Desde esos difíciles años, el patriotismo de Magdalena o Pueblo Libre lleva con orgullo en su memoria el ejemplo de los vecinos que resistieron a la fuerza invasora al lado del doctor Francisco García Calderón. Los nombres de estos héroes figuran en el libro de defunciones de la parroquia Santa María Magdalena.

En 1887, se funda el colegio Brenner que se convierte en el primero del distrito; su primer director fue el señor José Timorán y funcionaba en el actual local del museo de Arqueología. En 1919, este colegio se subdividió en los centros educativos Nro 450 y 452 de varones y mujeres respectivamente. Al iniciar el siglo XX, todavía se escuchaban en las calles del distrito el “Viva Dios y Sereno”, los pregones y las serenatas que nos hablan de una época de tradición y señorío que caracterizó a Pueblo Libre. Hablamos de una época en la que se distribuía la “cremosa” producida por los establos de Maranga, donde no faltaban las “pachamancas huerteras” y en las que se bailaba al son de la palizada. Ya en plena expansión urbana de Lima, en tiempos de Leguía, por mandato de la Ley 4101 del 10 de mayo de 1920, San Miguel y Magdalena del Mar se independizan de la Magdalena Vieja. Por estos años también funcionaba el tranvía que atravesaba la actual avenida Brasil cuyo paradero llegaba al Óvalo, a partir del cual funcionaba un vagón con tracción animal que realizaba el recorrido entre la avenida Vivanco y Sucre.

Los primeros años del siglo XX.- El “pueblo”, siempre muy pequeño. El ingreso, desde Lima, por el óvalo en Brasil y por Vivanco, entre unos álamos altos y muy verdes y con pequeñas huertas inmediatas. Las casas, unos doscientos metros antes de la plaza, y unas pocas más en la dirección a la actual esquina de Vivanco con Sucre, en esos años el más ancho y polvoriento “callejón de chacra”; era el final de lo urbano. Paralela a Vivanco, sólo la calle Chávez y La Mar, de los últimos años del siglo pasado o de principios de éste. San martín, por donde pasa el “río de la Magdalena”, están la Iglesia y la sala parroquial; son sólo cuatro cuadras entre la “quinta” del General Clement y la casa de la Hacienda Orbea. Este, un plano mental de la Magdalena Vieja que llega a 1930. De este a oeste, el óvalo de Vivanco y la “huerta de Fresero”, frente a la esquina de Vivanco y el “callejón de chacra”, que es hoy día, Sucre; de norte a sur, la “quinta” de Clement y la casa de Orbea. Fuera de estos extremos, todo es campo, poteros, callejones.

La “plazuela” era modesta pero bella por su armonía. Los tres frentes, aparte de los actuales museos, con el característico “rancho costeño”, con la graciosa y muy sencilla reja delantera de la cual queda hoy día sólo una muestra en la casa de la esquina de la plazuela con San Martín. Al centro, una “pérgola”, con una pequeña altura, graciosa porque era muy modesta. La asocio a las “retretas” que ofrecía la “banda” del cuartel de artillería vecino, dos veces por semana (p. 101-102).

Por último, en retribución a la presencia de sus más ilustres vecinos, el pueblo llamó a Pueblo Libre, “Villa de Los Libertadores”, recordándose que durante la residencia del libertador Simón Bolívar, vivieron también aquí sus Generales, Sucre, Córdova, La Mar, y otros cuyos nombres llevan las calles del distrito. En resumen, su nombre resume la historia de su gente. Fue en este distrito se mantuvo izada la bicolor mientras la bandera chilena flameaba en todo el resto de la ciudad.

Los caminos.- El tema de los caminos es interesante. Recuerdo de los años de mi infancia lo que aún quedaba del “camino real” que unía Magdalena, Maranga, Chacra Alta, Bellavista y el Callao. Tengo muy claro en la memoria como este camino tenía su punto inicial en Magdalena al pie de la casa hacienda de Colmenares, cerca del Cementerio, más o menos en la manzana que hoy día está en contorno de Sucre, Juan Acevedo y Colmenares. Este camino real o “gran callejón” era ancho, con grandes acequias a los lados y con la huella profunda que formaban las carretas. Su desarrollo más bien sinuoso llegaba hasta lo que es hoy día la avenida de la Marina y pasaba frente a la bella casa hacienda de Maringa de la cual hoy queda solamente la capilla. A los lados del camino, ente la tapia y la acequia, los “bordos” de gramalote y caña brava, los sauces y algunos platanales. El camino a Lima seguía un desarrollo igualmente sinuoso que partía de Breña y por Jesús María y Oyague, llegaba a Pueblo Libre. Otro camino, une a Magdalena en dirección a Chacra Ríos, más o menos por la actual Tingo María (J.A. de la Puente).

LOS TIEMPOS ACTUALES.- En los últimos años, el centro histórico del distrito ha sido puesto en valor. Varios de sus monumentos han sido remodelados y salvados del deterioro del tiempo. El proceso de recuperación abarcó dos cuadras del histórico jirón San Martín. En él se encuentran la Iglesia Santa María Magdalena, muy de moda entre las parejas que desean contraer matrimonio, y la “Antigua Taberna Queirolo”, tradicional bodega de vinos y piscos y rincón clásico donde se reúnen jóvenes y no tan jóvenes. Hoy las fachadas de la Taberna y la Bodega lucen remodeladas. El interior de ambos locales ha sido debidamente refaccionado. En los alrededores se ha suprimido un carril vehicular para permitir que la iglesia cuente con un atrio y una ancha vereda contigua a la Taberna y la Bodega Queirolo, con bancas y faroles, estacionamiento ordenado y una vía vehicular de dos carriles.

En los últimos 3 años, se han otorgado 521 licencias para levantar edificaciones multifamiliares que han generado ingresos de más de 4 millones de soles. Por ello, no es raro encontrar en terrenos cercados, casas que son demolidas para dar paso a un edificio y construcciones en proceso que van cambiando el perfil de las avenidas y calles. Se trata de una fuerte presión inmobiliaria atraída por un distrito de fácil accesibilidad, urbanizaciones consolidadas, suficientes servicios y áreas verdes.

Pueblo libre enfrenta ahora el reto de continuar aceptando inversiones inmobiliarias sin desequilibrar las actuales condiciones de vida de sus 70.000 habitantes y, sobre todo, sin perder su principal fortaleza: el patrimonio cultural e histórico propicio para el fomento de la actividad turística, el cual aún está desaprovechado. En 2005, por ejemplo, se aprobó el Plan de Desarrollo Sostenible, en el que se advierte la necesidad de elaborar un plan maestro para definir las formas de intervención que permitan revalorar la zona monumental y consolidarla como atractivo en el ámbito metropolitano. En este espacio están la plaza Bolívar, la Iglesia Santa María Magdalena, la calle La Mar en sus cuadras 7 y 8, la calle Jorge Chávez y el jirón Necochea desde la calle La Mar hasta la calle Julio C. Tello, donde se ubican la mayoría de predios declarados ambientes urbanos monumentales.

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Comentarios

  1. Tomás Menacho escribió:

    gracias por escribir sobre el lugar de mi nacimeinto (en 1961),sigo aún viviendo ahí y tengo muy gratos recuerdos de todos los barrios y mis antiguos vecinos
    pero la verdad que ha cambiado demasiado para mal y voy a salir pronto de aquí, nunca más será el "lugar" para vivir, extraño todo y a todos
    salven el centro histórico de pueblo libre

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