La independencia del Perú: ¿concedida o ganada por los peruanos?

En 1971, cuando se celebraban los 150 años de la independencia nacional, dos historiadores, Heraclio Bonilla y Karen Spalding, sostuvieron que la independencia fue traída desde fuera y concedida, o impuesta, antes que ganada por los peruanos.

Ellos cuestionaron el rol de los criollos y sostuvieron que la ruptura con España fue consecuencia de la crisis general del sistema colonial español y, además, importada por los ejércitos de San Martín y Bolívar, fundando una sociedad aparentemente nueva pero en la que se prolongaron las estructuras del mundo colonial. Bonilla y Spalding consideraron incuestionable que las razones que trajeron a los ejércitos del Sur y del Norte obedecieron a la necesidad de garantizar la independencia de los nuevos estados sudamericanos.

Para Bonilla, el levantamiento de Túpac Amaru II fue la razón o el pretexto para continuar siendo colonia. En otras palabras: lo que Túpac Amaru hizo, probablemente sin querer, fue despertar un miedo muy grande entre la elite blanca sobre los tremendos riesgos en que podía incurrir si tuviera la osadía de separarse de España y, por consiguiente, verse en la circunstancia de tener que enfrentar sola a una movilización popular similar a la de 1780. En suma, Túpac Amaru no fue “precursor” de la independencia; por lo menos no la de 1821.

Esta polémica postura pretendía criticar una supuesta visión “tradicional” o “nacionalista” de nuestra independencia que se habría formado desde finales del siglo XIX: ante todo, una aventura del espíritu en la que los peruanos de diversos grupos sociales y de distintas opciones políticas fueron descubriendo la existencia del Perú como “nación” (desde los intelectuales criollos del Mercurio Peruano) hasta llegar a la necesidad inevitable de romper con España en 1820 cuando San Martín desembarcó en Paracas.

Por ello, en esta visión se ponía mucho énfasis en el papel de los “precursores” (como Juan Pablo Viscardo y Guzmán, José Baquíjano y Carrillo o Hipólito Unanue) y de las distintas rebeliones que “anticiparon” la independencia (como las de Túpac Amaru o Mateo Pumacahua). Esta tesis habría tenido el éxito de propalarse no sólo en los libros de historia sino también en los textos escolares y confundirse con la retórica patriota.


Casa de Mateo Pumacahua en el pueblo de Chinchero (Cuzco)

Lejos de polémicas, es evidente que sin el contexto militar de San Martín y, especialmente, de Bolívar, la independencia no hubiera sido posible. El Perú era el bastión de los realistas y los que habían optado por el separatismo no contaban con el poder militar suficiente para derrotar a los ejércitos del virrey. De otro lado, sí existió sentimiento patriótico, si por esto entendemos el apego al territorio y la convicción de que debía seguir su destino al margen de España.

Lo que pasa es que ese patriotismo fue canalizado de distintos modos por cada grupo de la sociedad:

1. Para los criollos, significaba liberarse de los peninsulares y tomar las riendas del nuevo estado.
2. Para los mestizos, implicaba enrolarse al ejército libertador y escalar posiciones, algo que no hubieran podido soñar al interior del ejército realista (por ejemplo, Gamarra, Castilla o Santa Cruz, todos mestizos, se valieron de su participación en Ayacucho para luego incursionar en la política y llegar a la presidencia).
3. Para los indios y los negros, la nueva república les abría nuevas posibilidades. Para los primeros, significaba la abolición del tributo; para los segundos, liberarse de la esclavitud. Lo cierto es que para muchos sectores medios y bajos de la población, los nuevos tiempos podían augurarles mejores canales de ascenso social.


Mateo Pumacahua, curaca de Chinchero: ¿precursor de la independencia?

Puntuación: 3.92 / Votos: 58

Comentarios

  1. victor velasquez escribió:

    Lean a Roel Pineda, alli encontraran la otra cara de la misma moneda.

  2. Carlos Garaycochea escribió:

    Lo concreto es que la propuesta de Spalding y Bonilla remeció el armazón historiográfico que prevalecía en esa entonces, demostrando que el discurso ideológico del patriotismo tenía ser revisado y recontextualizado a su época. Despojarlo del lustre novecentista e incluso de la ideología republicanista que propuso Basadre. Creo que eso se esta logrando.El endiosamiento de San Martín y Bolivar es menor y la dimensión real de precursores y caudillos también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *