Conversación con Steven Levitsky sobre los partidos políticos en el Perú (II): los dilemas de la izquierda y la actitud de las élites

Carlo Magno Salcedo y Stevens Levitsky. Lima, 26 de noviembre de 2010. Fotografía: Ruth Agüero Collins
Fotografía: Ruth Agüero Collins

El 26 de noviembre de 2010, entrevistamos al profesor de la Universidad de Harvard Steven Levitsky. La conversación giró en torno a los partidos políticos en el Perú. Tras la edición correspondiente de la larga conversación, produjimos seis videos. Esta es la reseña de la segunda parte, en que tratamos sobre los dilemas de la izquierda peruana, el compromiso de las élites peruanas con la democracia y la actitud de las élites de derecha hacia la izquierda.

LA IZQUIERDA PERUANA: ENTRE “PARTIDITOS” Y CANDIDATOS

Le comento a Levitsky que en la izquierda hay algunos grupos que han subsistido, por ejemplo el Movimiento Nueva Izquierda – MNI (que es básicamente el movimiento electoral de Patria Roja). Sobre esa organización le pregunto si lo considera un partido [en la primera parte de la entrevista, Levitsky había afirmado que en nuestro país no hay partidos políticos], por más que no tenga éxito electoral o sea satanizado por cierto sector de la prensa.
Levitsky acepta que el MNI – Patria Roja definitivamente sí es un partido político, pero que al no llegar al uno por ciento de votos no es muy relevante. Ciertamente percibe mucha intención y que es una organización con cierto peso, pero no ha tenido peso electoral en los últimos años.

Luego le pregunto por los esfuerzos que ha hecho el MNI de articular a Fuerzas Social y al humalismo, para tratar de hacer una confluencia que lleve a resucitar la izquierda en el Perú; aunque aparentemente no les ha estado yendo muy bien. Levitsky señala que está muy bien que se busque la unidad de la izquierda, ya que una izquierda unificada sería una fuerza más fuerte que seis o siete partiditos de izquierda o tres o cuatro candidatos presidenciales de izquierda como hubo el 2006. Sin embargo, hay dos problemas. Primero, que no hay mucha evidencia que las coaliciones de partidos sirvan para mucho en un mundo dominado por candidatos. Puedes unificar diez MNI el 2006, pero Humala les va a ganar a todos, porque la gente vota por candidatos; entonces, no se sabe cuánto tanto sirve unificar tres o cuatro partidos que no tienen peso electoral, cuando lo que realmente pesan son los candidatos.


Alguna vez la izquierda estuvo unida. Ahora es un sueño que parece imposible conseguir

ENTRE LA IZQUIERDA LIBERAL Y LA IZQUIERDA AUTORITARIA

Levitsky continúa señalando que la otra cosa que pierde [de vista] gente como Nicolás Lynch y otros que han buscado una coalición amplia que incluya al humalismo y a Fuerza Social, es que hay una diferencia muy importante entre ambos y que tiene que ver sobre todo con el liberalismo político. Fuerza Social es un partido de izquierda liberal y el humalismo no cree que lo sea. Ahora, la izquierda peruana tiene un problema serio, pensando en el bien de la democracia, de no haber convencido al establishment y a una gran parte del electorado que sea una fuerza democrática.

Complemento manifestando que un indicador respecto de lo señalado por Levitsky, es la actitud que se tiene frente a regímenes como el cubano o el de Hugo Chávez; ya que a muchos [en el ámbito de la izquierda] les cuesta mucho reconocer que se trata de regímenes autoritarios o que están en proceso a convertirse en autoritarios [le recuerdo a Levitsky que él ha establecido la categoría “autoritarismos competitivos” para referirse a regímenes como el de Chávez o el de Fujimori]; y estos sectores de izquierda no deslindan claramente con tales regímenes (Cuba o Venezuela). En todo caso, si hacen un deslinde es más para la tribuna o para fines electorales, ya que hay una crítica muy fuerte contra dichos regímenes; pero no se nota convicción en ese deslinde. Al respecto Levitsky precisa que Fuerza Social no tiene ese problema, opinión que compartimos.

DEMÓCRATAS PRECARIOS

A propósito, aludo al libro “Demócratas precarios” de Eduardo Dargent y señalo que comparto lo que él dice. También refiero que una de las cosas que yo mismo he sostenido a través de mi blog, más como activista que como académico, es la necesidad que exista en los ciudadanos, sean de derecha o sean de izquierda, un claro deslinde respecto de cualquier forma de autoritarismo. Luego señalo que un grave problema que tenemos en el Perú, tal como señala Dargent, es que la mayoría de las élites, tanto de izquierda como de derecha, no son leales a la democracia, ya que sólo la apoyan en la medida que convenga a sus intereses, pero que la abandonarán en cuanto estén en posiciones de poder.

Al respecto, Levitsky manifiesta que no sabe si es la mayoría la que tiene esa actitud, pero siempre es preocupante cuando se elige gente que tiene influencia que no está ciento por ciento comprometida con la democracia liberal; y cuando hay sectores de la élite, del establishment, que no están con las dos patas adentro [del sistema democrático]; que significa, si eres de derecha, criticar a los regímenes autoritarios de derecha, si eres de izquierda, criticar, no jugarse por un gobierno autoritario de izquierda. En esto existe una diferencia entre el Perú de hoy y países como Chile, Argentina, Brasil y Uruguay, donde casi no existen élites que jueguen por fuera del juego democrático. En Perú sí existen de esas élites.


Susana Villarán y Ollanta Humala, según Levitsky, representarían a la “izquiera liberal” y a la “izquierda no tan liberal”, respectivamente

¿QUÉ TIPO DE IZQUIERDA ES FUERZA SOCIAL?

Le pido a Levitsky su opinión sobre una de las críticas que se le han hecho a Fuerza Social, en el sentido que habría caído en el juego de la derecha, que quiere una izquierda a su medida, y que al no ir en la referida convergencia [con el MNI o el humalismo] estaría traicionando a lo que debe ser una auténtica izquierda, y que en los hechos se habría pasado a la derecha.

Levitsky contesta señalando que, desde alguna perspectiva, es cierto. Fuerza Social es una fuerza política de centro izquierda, más o menos socialdemócrata, que pretende jugar dentro de las reglas del capitalismo y de la democracia liberal. En ese sentido muy amplio cae a la derecha, ya que no va a romper con el capitalismo (aunque hace hincapié en que es muy difícil romper con el capitalismo). Entonces es cierto, si la derecha quiere una izquierda que no es socialista ganó. Pero, por otro lado, cree que lo que la derecha realmente quiere es una izquierda a la que pueda atacar con sus métodos brutos, macartistas; a la que pueda descalificar como terrorista, chavista o antimodelo. Por veinte años [la derecha] ha podido descalificar a la izquierda por tener ideas estatistas, por ser violenta o no demócrata. Eso ha sido muy fácil; por ello, no cree que [a la derecha] le interese una izquierda con la que pueda competir, que le pueda ganar, como lo ha hecho Fuerza Social en Lima. Anoto que ello ha ocurrido a pesar de toda la campaña de satanización contra Fuerza Social, a lo que Levitsky acota que ese triunfo ha ocurrido porque es otra izquierda.

EL REAL IMPACTO DE LAS CAMPAÑAS MEDIÁTICAS DE DEMOLICIÓN DE CANDIDATURAS

Le pregunto a Levitsky sobre si el electorado peruano es tan manipulable como creen ciertos sectores, considerando que este electorado le dio el triunfo a Susana Villarán a pesar de toda la fuerte y despiadada campaña contra ella, que incluía pretender vincularla con el terrorismo.

Según Levitsky, es llamativo, y no es la primera vez, que todo el establishment y los medios se han tirado contra un candidato, como pasó con Humala y con Fujimori en el noventa, y parece que no tiene el impacto que se pensaría. Por mi parte señalo que quizá eso se deba a que los medios de comunicación poderosos no son tan poderosos como lo suponen; a lo que Levitsky añade que, en su efecto sobre el voto, parece que los medios no son tan poderosos (ya tenemos tres casos claros: el 90, el 2006 y ahora último), por lo que coincide con mi análisis.

Añade que en el caso de las recientes elecciones, en Lima y en la costa (precisa que no puede hablar sobre el resto del país), le parece que no hay un temor al terrorismo o al marxismo, y no es una de las grandes preocupaciones de la gente, por lo que en eso la derecha se equivocó al iniciar esa campaña, que quizá sólo tuvo un pequeño impacto en la clase media o media alta. Y se ve en las encuestas, que la gente está preocupada por otras cosas, como corrupción, delincuencia, cuestiones económicas, no por el terrorismo.

VIDEO 2 de 6

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Comentarios

  1. Benjamin Taqui Ramos Rojas escribió:

    Como en diversos países de Latinoamérica, en Perú los cimientos de la democracia se hayan débiles debido a la categorización rígida de las clases sociales y a la exclusión sistemática del Estado de las demandas populares urgentes. De ahí que en el Perú los partidos políticos reproduzcan con fidelidad tal situación, caracterizándose por su estructura vertical, es decir, se emplean mecanismos y criterios antidemocráticos que se dirigen a una selección elitista y corporativa (jerarquizada) de sus militantes, lo que perjudica la unidad política nacional de la sociedad. Eso, junto a la verticalidad en el proceso de toma decisiones, la persistente personalización de los partidos políticos (caudillismo) y las complicaciones de mantener un electorado estable mas allá de una coyuntura electoral; en este último aspecto, sumado a los otros, existen suficientes razones que nos llevan a pensar en los altos índices de volatilidad del electorado como consecuencia directa de la crisis de representación de los partidos y , por consiguiente, la ausencia de una base partidaria solida sin ningún tipo de compromiso ideológico del adherente. A pesar de ello y, aunque la volatilidad y la personalización de la política son, en suma, una formula perniciosa que caracteriza a un régimen democrático sin partidos no me atrevería a decir que en el Perú no existen partidos políticos. Mi reflexión me llevaría a concluir lo siguiente: como en la mayoría de los sistemas políticos de América Latina aún se observa un débil avance del proceso de democratización, entonces los sistemas de partidos de esta parte del hemisferio deben ser considerados de débil institucionalización. En este sentido, mientras existan grupos más o menos reducidos de ciudadanos que desarrollen estrategias organizativas capaces de articular al ciudadano con las actividades que realizan los políticos incluso después de cualquier contexto electoral, sin tomar en cuenta, mayoritariamente, la democracia interna, construcción de propuestas de largo plazo para el país y que no cuenten con un sólido respaldo político en el electorado, no cabe otra cosa que referirnos a un sistema de partidos de débil institucionalización que a pesar de sus dificultades, resultan ser piezas fundamentales para el funcionamiento de los sistemas políticos democráticos y más aun para aquellos que se encuentran ascenso.
    BENJAMIN TAQUI RAMOS ROJAS.
    Estudiante de la catedra Partidos Politicos del 3º año de Ciencia Politica de la UNMSM.

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