INCAPACIDADES Y RESTRICCIONES


Sinesio López Jiménez

El gobierno se muestra incapaz para enfrentar y resolver las situaciones conflictivas. Hasta ahora no tiene una estrategia clara para resolver los conflictos políticos propios de un gobierno dividido dentro de un presidencialismo parlamentarizado. Si se ha llegado a una cierta tregua momentánea no ha sido por iniciativa del Presidente sino de KF, la lideresa de la oposición fujimorista.

Lo mismo pasa con los conflictos sociales. Parece que el gobierno no se ocupa de ellos, no los discute en el gabinete y no tiene sola mirada, un mismo discurso y una estrategia definida para resolverlos. Esto ha sido muy notorio en el manejo de la huelga magisterial. La ministra Martens dice una cosa; Basombrío, otra y PPK, otra diferente. El gobierno aparece tan fragmentado como el SUTEP al que enfrenta.

Otra dificultad que tiene el gobierno es la perspectiva tecnocrática en el manejo de los asuntos públicos que lo lleva desvalorizar la política y a los políticos como un elemento central en el funcionamiento del gobierno. PPK cree que a la gente le interesa “un pepino” la política porque lo que quiere es “ganar mejores sueldos y mejores servicios públicos” (Caretas, 10/08/17) y que eso se logra con crecimiento económico. A veces los liberales son más economicistas que los marxistas vulgares.

Las limitaciones anteriores impiden que cada ministerio tenga un equipo especializado en la resolución de conflictos propios de su área de incumbencia, encargado de diagnosticar y plantear las estrategias más adecuadas y eficaces para resolverlos.

Las dificultades señaladas se acrecientan si se tiene en cuenta las restricciones en las que muere el gobierno para resolver los conflictos sociales de los trabajadores estatales. Una primera restricción es tributaria. El gobierno asigna solo el 3.6 del PBI a la educación para atender necesidades insoslayables: sueldos para los profesores, infraestructura educativa, bibliotecas, capacitaciones, etc. No se puede tener maestros finlandeses con sueldos africanos. Finlandia dedica casi 7% del PBI a la educación. ¿Qué se puede hacer con una presión tributaria de 13% cuando las necesidades son enormes?

La segunda restricción es ideológica. Desde hace mucho tiempo los gobiernos han desvalorizado la educación pública para revalorar la educación privada. El neoliberalismo ha potenciado esta desvalorización porque ha hecho del bien público de la educación un negocio privado en todos los niveles, sobre todo en el nivel universitario. Incluso los maestros que trabajan en las escuelas públicas hacen estudiar a sus hijos en los colegios privados.

La tercera restricción es social. Las protestas y las demandas de los profesores son fragmentadas y el gobierno no sabe con quién negociar. El SUTEP ha dejado de ser un movimiento social unificado para convertirse en movimientos regionales cada uno con sus propias demandas y sus propias direcciones gremiales con distintas orientaciones políticas y con el CEN del SUTEP. Se cruzan y en enmarañan muchos conflictos.

Si el gobierno no supera sus propias limitaciones como actor político y las restricciones que la realidad le pone, no podrá enfrentar con éxito los diversos conflictos sociales.

LA JUSTICIA MEDIATICA

 

                                     Sinesio López Jiménez

El caso Humala y Nadine muestra con claridad la falta de autonomía de la Fiscalía y del Poder Judicial. Varios factores inciden en este problema, pero me parece que los más importantes son el Congreso fujimorista, el fujimorismo y el Apra como partidos, los medios concentrados y la mediocridad de muchos de sus cuadros.

El poder avasallador del Congreso (controlado por el fujimorismo y por su apéndice aprista) influye (y busca influir más) en todos los organismos de control (Poder Judicial, CNM y TC) y atemoriza o seduce a los fiscales y a los jueces. Ellos creen probablemente que su futuro depende, en gran medida, de la mayoría avasalladora del Congreso. Las Comisiones investigadores del Congreso también los intimidan. La Comisión de Lava Jato, por ejemplo, se ensaña con sus enemigos y encubre a sus jefes, amigos y compañeros.

El fujimorismo y Apra son los partidos que tienen más militantes y simpatizantes en las filas de la Fiscalía y del Poder Judicial. Ellos se encargan de blindar a los políticos de sus simpatías y de acusar y juzgar con severidad a los que no gozan de las mismas. Hace poco AG se ufanaba de haber salido airoso e impoluto de más de una treintena de veces que ha sido investigado por el Poder Judicial. Los políticos honestos se ufanan, en cambio, de nunca haber pisado las oficinas de un juez.

Los medios concentrados son los que ejercen mayor presión sobre jueces y fiscales. Como todo oligopolio, su poder es inmenso y no tiene contrapesos. Ellos acusan, procesan y juzgan y los fiscales y jueces, que carecen de agenda propia de lucha contra la corrupción, terminan sometiéndose a sus designios. Es probable que la mayoría de la casuística judicial provenga de los medios concentrados que inflan y levantan las acusaciones contra sus enemigos y encubren y silencian las de sus amigos.

Para entender mejor su modus operandi es aleccionara la forma como se escandalizan por los finaciamientos de las campañas de Humala del 2006 y del 2011, pero enmudecen o minimizan los que se refieren a KF y a AG, pese a las declaraciones de Odebrecht que los involucran en el financiamiento de la campaña electoral del 2011. Hurgan en las finanzas de Humala el 2006, pero callan en todos los idiomas sobre las fuentes financieras de AG y Lourdes Flores en ese mismo año. Se comen el sapo, sin hacer ningún gesto, del financiamiento millonario de las campañas electorales de KF con rifas y cocteles. Ella fue el 2011 y es su candidata favorita para el 2021. La concentración de los medios es una seria amenaza contra la correcta administración de la justicia en el Perú. Ella debe entrar a formar parte de la agenda del debate público de hoy en adelante para encontrarle una solución.

Todos estos factores que anulan o menguan la autonomía del Poder Judicial podrían incidir menos en ella si los fiscales y los jueces fueran funcionarios altamente calificados y con entereza moral para resistir esas presiones y chantajes. La justicia necesita jueces y fiscales calificados, valientes y probos para ser creíble.

 

VENEZUELA: GOLPES Y CONTRAGOLPES

 

                                    Sinesio López Jiménez

Chávez llega al gobierno de Venezuela como parte de la pendulación hacia la izquierda (1999) de la ola democrática que se inicia en los 80 del siglo pasado. En el conjunto de presidentes de izquierda se pueden diferenciar a aquellos que asumen una orientación socialdemocrática (Uruguay, Brasil, Chile) de los que asumen una orientación populista democrática. Desde una perspectiva política, los primeros asumen una representación partidista y social mientras los segundos se caracterizan por tener una representación personalista (Venezuela, Ecuador y Bolivia). Estos llegan al gobierno más como representantes del antisistema que como representantes de la izquierda.

¿Por qué a Ecuador y a Bolivia les ha ido más o menos bien y a Venezuela le ha ido pésimo?. Hay varias razones que explican estos distintos resultados. Primera, pese a haber tenido la política social más agresiva de AL que redujo la desigualdad y la pobreza, su política económica ha sido y es mala, orientada principalmente a mantener el extractivismo. Segunda, el agotamiento del boom exportador de petróleo que afectó también a Ecuador pero a Venezuela más porque es el único recurso de exportación. Tercera, las derechas venezolanas no son democráticas porque nunca han aceptado como legítimos los triunfos electorales del chavismo.

Este carácter antidemocrático de las derechas las indujo a propiciar golpes y al gobierno chavista a responder con contragolpes. A la elección de Chávez el 1999, la derecha respondió con el golpe empresarial de Carmona (2002) que fracasó y luego (en 2004) con un referéndum revocatorio que Chávez ganó. En 2009 Chávez gana el plebiscito que aprueba la reelección indefinida.

A la elección de Maduro el 2013, la derecha de Leopoldo López respondió el 2014 con el intento de golpe ciudadano, apoyado por todas derechas de AL. Maduro respondió con una movilización igual o mayor que la de los golpistas. En 2015 las derechas ganan la Asamblea Nacional y Maduro acepta la derrota y sólo cuestiona a cuatro representantes de la selva venezolana. La Asamblea Nacional, en lugar de esperar los plazos constitucionales para realizar las elecciones generales, llama el 2016 a un referéndum revocatorio que Maduro bloquea en forma autoritaria y convoca a una Asamblea Constituyente que las derechas tratan de bloquear con el intervencionismo de USA, de Europa y de AL.

Está dinámica de golpes y contragolpes ha agudizado la polarización política, ha unificado a las derechas, le ha quitado apoyo popular al chavismo, ha dado origen al chavismo crítico, ha convertido al populismo democrático en populismo autoritario y sobre todo ha ido cambiando el régimen político. De democracia defectuosa, como casi todas las de AL, ha pasado a régimen autoritario y se encamina a la dictadura pura y dura. Estas transformaciones han sido hechas a pulso tanto por el chavismo como por las derechas. Ahora Venezuela tiene una dualidad de poderes (AN y AC). ¿Podrán coexistir?. Teóricamente sí porque la AN es poder constituido y la AC es poder constituyente, pero en la práctica no porque ha dado origen a una situación de excepción cuya solución requiere una dictadura de izquierda o de derecha (Schmitt dixit).

LOS DESAFIOS DEL SEGUNDO AÑO

 

Sinesio López Jiménez

El primer año de gobierno, como lo ha reconocido el mismo PPK, ha sido un año mediocre, especialmente en el campo de la economía. La inversión pública y privada ha disminuido, la producción en diversos sectores económicos ha retrocedido y el empleo y las remuneraciones han caído. El crecimiento del PBI este año será a duras penas el 2%.

La polarización política entre el fujimorismo y el anti-fujimorismo se ha mantenido y ha sido atravesada por la fragmentación de las principales fuerzas políticas, incluida la misma FP que hasta ahora aparecía como una fuerza monolítica y disciplinada. El diálogo entre PPK y KF disminuyó por un tiempo breve las tensiones propias del gobierno dividido, pero la elección de Galarreta, un político confrontacional del fujimorismo, como Presidente del Congreso vuelve probablemente a intensificarlas.

La debilidad del Ejecutivo impidió un buen manejo de los conflictos y tensiones que genera un gobierno dividido en un presidencialismo parlamentarizado. No logró llegar a un cierto tipo de acuerdo con FP a través del diálogo ni puso límites oportunos a los hostigamientos permanentes del fujimorismo mediante la exigencia del voto de confianza al gabinete por parte del Congreso. En este pulseo de fuerzas ha salido ganando, en la opinión de los ciudadanos, la lidereza de FP.

Según las encuestas, la sociedad está decepcionada por el desempeño de PPK en el primer año de gobierno y algunos sectores sociales han pasado del descontento a la irritación y a la protesta social abierta a la que el gobierno no sabe cómo responder.

Dos son los principales desafíos que tiene PPK en este segundo año de gobierno: el establecimiento de una agenda que oriente su acción gubernamental y la definición de una estrategia que le permita hacerla viable en el difícil contexto político del país y en su condición de Ejecutivo débil.

Los temas centrales de la agenda son, sin duda, la aplicación de un shok de inversiones (públicas y privadas) que mueva la producción y el empleo, la definición de una política eficaz de lucha contra la corrupción que el Ejecutivo debe liderar en coordinación con las organizaciones e instituciones de control, el reforzamiento de las políticas de seguridad ciudadana que viene implementando el Ministerio del Interior y el aceleramiento de la Reconstrucción con cambios del norte en coordinación con los gobiernos regionales y con los poderes locales.

Supongo que la estrategia de PPK para hacer viable la agenda en el campo político pasa por llegar a un cierto acuerdo con FP para llevar la fiesta en paz y, si eso no es posible, limitar el obstruccionismo del Congreso mediante la exigencia del voto de confianza. En el campo social tendría que hacer un llamado a las medianas y pequeñas empresas, además de la CONFIEP, para que participen activamente en la reactivación de la economía. Lo mismo tendría que hacer con los gobiernos regionales y locales que deben recibir un mayor apoyo del gobierno central. Todo este despliegue de iniciativas políticas le permitirá al Ejecutivo fortalecerse como actor político.

 

CON LA MISMA VARA

 

Sinesio López Jiménez

La justicia tiene que ser igual para todos.  Si los fiscales han transformado los financiamientos de las campañas electorales (que no son delitos) en lavado de activos para acusar de corrupción a Humala y a Nadine, entonces deben hacer la misma acusación a KF y AG quienes, según Marcelo Odrebecht, han recibido igual o mayor financiamiento. Si este es un delito, todos los candidatos que lo recibieron deben estar presos.

Humala y Nadine atraen los odios de las derechas y las izquierdas. Las derechas no superan el trauma y la humillación de la derrota del 2011. Las izquierdas no olvidan la traición de Humala para ponerse al servicio de las derechas, pero estas no se sienten satisfechas. Ellas quieren más sangre para saciar su sed de venganza. Ya los tienen presos. Ahora celebran la prisión en sus portadas, en sus editoriales y en sus columnas de opinión. Moraleja: Nadie se atreva disputarle el poder a la derecha y menos a ganarle.

El caso de Ollanta y Nadine saca a luz las limitaciones y los sesgos de la justicia en el Perú: el peso de los medios concentrados en el funcionamiento de los poderes del Estado, la captura partidaria y la falta de autonomía del poder judicial y la mediocridad (¿y corrupción?) de ciertos jueces y fiscales. Los medios concentrados le ponen la agenda al poder judicial, levantan exageradamente los casos que los fiscales y jueces deben mirar y juzgar y tapan y encubren otros casos para que la justicia no los vea.

González Prada escribió en 1914 lo siguiente: “Mas nada debe sorprendernos en un país donde la corrupción corre a chorro continuo, donde se vive en verdadera bancarrota moral, donde los hombres se han convertido no solo en mercenarios sino en mercaderías sujetas a las fluctuaciones de la oferta y la demanda. Una conciencia se vende y se revende hoy en el Perú, como se vende y se revende un caballo, un automóvil o un mueble. Admira que en las cotizaciones de la Bolsa no figure el precio corriente de un ministro, de un juez, de un parlamentario, de un regidor, de un prefecto, de un coronel, de un periodista, etcétera”. ¿Qué ha cambiado un siglo después?. Nada o casi nada.

¿DONDE ESTÁ LA TRABA?

 

Sinesio López Jiménez

Es cierto que el gobierno está trabado, pero ¿dónde está la traba?. Está en el Congreso que es obstruccionista?, ¿está en el Ejecutivo que no sabe destrabar?, ¿está en la relación de ambos poderes?, ¿está en el gobierno dividido?, ¿está en la forma de gobierno (presidencialismo parlamentarizado) que le otorga muchos controles al Congreso sobre el Ejecutivo?.

Hasta ahora los analistas hemos estado viendo las trabas en las relaciones complejas del gobierno dividido. Es probable que todos los elementos que lo conforman contribuyan con su propia cuota a la trabazón gubernamental, pero hemos sobrevalorado a algunos de ellos y hemos subvalorado a otros en esta tarea trabadora. Bien vistas las cosas, me parece que la responsabilidad mayor de este problema reposa en el Ejecutivo que no sabe destrabar porque es un gobierno débil, lleno de tecnócratas, sin liderazgo político, sin partido, sin una coherente bancada congresal y sin una agenda pública definida que oriente su acción de gobierno.

Más aún, es probable que la traba mayor no provenga del gobierno dividido, sino del Ejecutivo mismo cuando asumió como agenda principal el destrabe de los grandes proyectos de inversión que estaban paralizados por supuestas trabas burocráticas y sociales. Pero las trabas estaban en los proyectos mismos, mal elaborados, con enormes sobrecostos, hechos para favorecer a las grandes corporaciones dentro de una probable lógica de corrupción. Todo esto salió a luz con los escándalos de corrupción de Lava Jato que terminaron paralizando los grandes proyectos de inversión.

El gobierno ha fracasado en esta tarea y está fallando también en el control de daños de la corrupción sobre la economía. Miles de personas que trabajan en algunas empresas, que están comprometidas con la corrupción, pueden perder el empleo sin tener responsabilidad alguna, lo que es a todas luces injusto. El gobierno está fallando también en reactivar la economía a través del impulso a la inversión pública en infraestructura y en miles de pequeños proyectos que pueden ayudar a mover la economía, especialmente en las zonas más pobres del país.

Para superar las trabas que el gobierno se ha puesto, PPK no debe olvidar que la política está constituida por tres elementos fundamentales: los técnicos, los políticos y los ciudadanos. Los tecnócratas saben cuáles son los mejores medios para alcanzar los diversos fines que se propone el gobierno. Los políticos saben decidir sobre los medios propuestos por los técnicos haciéndolos compatibles con las demandas, los valores, los intereses y los sueños de la gente para conducir al país a buen puerto en tiempos de paz y de borrasca. Los ciudadanos pifian o aplauden. Si los políticos y los tecnócratas tienen éxito los aplauden; si fracasan, los pifian.

Es obvio que el norte que orienta la acción de gobierno es una agenda pública discutida y acordada por los técnicos, los políticos y los ciudadanos, esto, por el país. Es obvio también que todo esto requiere la recomposición del gabinete presidido por un político.

 

EL USO PUBLICO DE LA RAZON

 

Sinesio López Jiménez

El Perú atraviesa un conjunto de problemas que el gobierno (Ejecutivo y Congreso), las fuerzas políticas, económicas y sociales tienen que enfrentar y resolver. Los enumero brevemente: El gobierno está trabado, la economía está casi paralizada, la gente está y se siente insegura y atemorizada, la lucha contra la corrupción no está siendo bien conducida, la reconstrucción del norte es lenta y parcial, el país está polarizado.

Aunque estos problemas, unos más que otros, son importantes, el prioritario es la trabazón del gobierno porque si esta se resuelve, los diversos actores tienen mejores condiciones políticas para enfrentar y resolver los otros problemas. En qué consiste este problema?. En lo siguiente: Los resultados electorales del año pasado produjeron un gobierno dividido en el que el Ejecutivo está en manos de PPK y el Congreso en manos del fujimorismo cuya lideresa es KF. El Poder Ejecutivo en el Perú, a diferencia de otros presidencialismos, está sometido a un conjunto de controles parlamentarios (voto de investidura, censura a ministros, injerencias diversas en la administración pública) que lo traban y generan ingobernabilidad. El problema no radica en el gobierno dividido sino en la forma de gobierno: el presidencialismo parlamentarizado peruano que Sartori erróneamente coloca en el semi-parlamentarismo.

Hay otros problemas que derivan del gobierno dividido y del uso abusivo de la mayoría parlamente que, en la práctica, la convierten en dictadura parlamentaria. La negación de los derechos a las minorías sexuales y la voluntad de imponer las creencias religiosas de grupos minoritarios de católicos y protestantes a todos los peruanos a través de leyes del Congreso constituyen claras violaciones a la Constitución y a la ley. La democracia de regla de mayoría consiste en que la mayoría decide respetando los derechos de las minorías y sin afectar los derechos fundamentales de los ciudadanos. La democracia de regla de mayoría se somete a la regla de reglas: la Constitución.

Hay dos maneras de resolver esta trabazón del gobierno: el diálogo y la confrontación. El diálogo en este caso, para ser productivo, tiene que ser entre PPK y KF sin intermediarios y en Palacio de gobierno. El primer tema de agenda tendría que ser la destrabazón del gobierno, con la clara comprensión de que la solución definitiva es una reforma constitucional de la forma de gobierno (presidencialismo parlamentarizado), pero con la decidida intención de encontrar ahora algunas fórmulas viables que acaben con el acoso parlamentario al gobierno para darle gobernabilidad al país.

Si el diálogo fracasara, PPK debiera estar decidido a usar la confrontación que no es la guerra sino que consiste en la apelación al recurso constitucional que limita el accionar de la mayoría parlamentaria fujimorista a través de la exigencia del voto de confianza al gabinete. Si los dos caminos fracasaran entonces seguiremos con un gobierno dividido a la deriva que acelera su deterioro y que pierde legitimidad y que puede acabar con el grito ciudadano de desesperanza: ¡Que se vayan todos!. Por eso, no hay que tomar a la ligera ni mirar con sospecha el diálogo entre PPK y KF. El destino del país está en juego.

 

HORA DE DEFINICIONES

 

                                               Sinesio López Jiménez

El discurso emotivo y esperanzado de la toma de mando en julio del año pasado se evaporó. El sueño de la “revolución social” para los de abajo se transformó en la pesadilla de las supuestas trabas burocráticas y sociales que impedían la gran inversión de capitales. La verdadera trabazón era y es, sin embargo, política: gobierno débil, falta de liderazgo, incapacidad para plantear una agenda pública de cara al país y a las oposiciones, ineptitud para definir una estrategia precisa que le permita una relación viable con el fujimorismo que controla el Congreso, errores en la lucha contra la corrupción y en el control de daños del Lava Jato en el campo de la economía, falta de pantalones para poner en su sitio al Controlar que, en coordinación con el fujimorismo, genera inestabilidad en el gobierno, lentitud en la reconstrucción con cambios que contrasta con la respuesta rápida y eficaz en el momento de los desastres naturales.

Analizar cada una de estas trabas políticas exigiría un largo artículo, casi un ensayo. Aquí y ahora me voy a referir solo a las cuestiones de la agenda y, en especial, a la definición de una estrategia de relación con el fujimorismo. Hay varios temas de una urgente agenda pública nacional que el gobierno debe precisar y presentar al país y a las oposiciones: inversión (privada y pública), empleo e informalidad; reconstrucción con cambios; seguridad ciudadana; salud y educación; lucha contra la corrupción y reforma de la Fiscalía y la Judicatura; reorganización de la Contraloría; reforma electoral y reforma política. Del examen de estos temas debiera salir un conjunto de propuestas básicas que den lugar a un Acuerdo Nacional por el Perú.

El gobierno no puede seguir a la deriva por la falta de una definición estratégica en su relación con el fujimorismo. El gobierno y el fujimorismo están obligados a resolver los problemas que plantea la existencia de un gobierno dividido (en el que PPK tiene en sus manos el Ejecutivo y KF controla el Congreso) que no funciona en un presidencialismo parlamentarizado (en el que el jefe de Estado y jefe de gobierno tiene excesivos controles parlamentarios). En este tema hay dos posibilidades: Acuerdo con el fujimorismo o confrontación con él a través del rayado de la cancha que supone el voto de confianza.

El acuerdo con el fujimorismo tiene por lo menos tres variantes principales. La primera es el cogobierno de PPK y el fujimorismo. Esta propuesta tiene el apoyo entusiasta de los poderes fácticos y de la prensa concentrada, pero no tiene, al parecer, el respaldo de los protagonistas. Sería una especie de traición a sus electores. El fujimorismo no quiere, además, desgastarse ni quemarse porque se prepara para ganar en el 2018 y en el 2021.

La segunda variante estratégica es el establecimiento de una política de concertación entre el Ejecutivo y el fujimorismo que controla el Congreso sobre algunas propuestas de la agenda pública en la que ambos ganen en términos políticos. Esta salida sería la más viable si PPK y KF tuvieran voluntad de diálogo y de acuerdo para llevar la fiesta en paz y tendría un significativo respaldo ciudadano. La tercera variante, la más difícil de todas pero quizás la más necesaria, sería una Propuesta de Reconciliación Nacional que nos involucre a todos. Sobre esta estrategia volveré en el próximo artículo.

BALANCE PROVISORIO

 

Sinesio López Jiménez

Faltando un mes para el primer año del gobierno de PPK ya se puede hacer un balance provisorio:

  1. El gobierno tiene un bajo nivel de desempeño (en unos ministerios más bajo que en otros) que obedece no sólo a un difícil contexto internacional y nacional sino también a los errores y a la debilidad del gobierno, a su incapacidad para limitar la voracidad política y la arbitrariedad del fujimorismo en el Congreso, a los problemas que plantea un gobierno dividido en un presidencialismo parlamentarizado y a la debilidad del Estado.
  2. El agotamiento del boom exportador produjo una drástica disminución de la inversión privada (nacional y extranjera) y una errática inversión pública. El diagnóstico equivocado del gobierno (y de las derechas) sostenía que la disminución de la inversión privada se debía a las trabas burocráticas y sociales y apostó a acabar con ellas. El gobierno ha fracasado en esta tarea porque las trabas son más políticas que burocráticas y sociales, pero mostró rapidez y eficacia en el manejo del niño costero.
  3. El gobierno ha mostrado una debilidad extrema en el ejercicio del poder porque es un actor político muy débil. No tiene partido que lo sostenga, su bancada parlamentaria es minoritaria y poco articulada, su gabinete está integrado principalmente por tecnócratas (algunos de ellos excelentes) y empresarios con muy poca participación de buenos políticos cuando más los necesita. Las políticas públicas pueden tener éxito si hay un gran respaldo político que las haga viables: correlaciones de fuerza, coaliciones, capacidad de administrar al adversario, voluntad firme, virtud política.
  4. PPK ha sido incapaz de poner límites a la arbitrariedad y a la voracidad política de la mayoría fujimorista en el Congreso. Tenía y tiene dos formas de hacerlo. La primera es la concertación en ciertos temas centrales (inversión, crecimiento económico y empleo, seguridad ciudadana, educación, salud y reconstrucción con cambios) en la que ambos ganen. La segunda es trazar la cancha para frenar el obstruccionismo del fujimorismo (y de sus apéndices en que se han convertido los otros grupos de oposición, incluido el FA) a través del recurso constitucional del voto de confianza. La indefinición ha producido un gobierno inestable y a la deriva.
  5. Un gobierno dividido (en el que el Ejecutivo está en manos de un partido y el Congreso es controlado por otro partido) en un presidencialismo parlamentarizado (en el que el Ejecutivo está sometido a excesivos controles del Congreso) genera una aguda polarización política, afecta el buen desempeño del gobierno, anula la división de poderes y produce inestabilidad en el régimen democrático. El problema no es el gobierno dividido sino el presidencialismo parlamentarizado. El presidencialismo puro de USA ha tenido cincuenta años de exitosos gobiernos divididos.
  6. La debilidad del Estado (debido a sus pocas capacidades coercitivas, legales, burocráticas, impositivas, de provisión de bienes públicos en todo el territorio, etc) incide en el bajo desempeño del gobierno. PPK era consciente de este déficit, pero nada ha hecho hasta ahora para superarlo.

LA IZQUIERDA Y LA DEMOCRACIA

 

Sinesio López Jiménez

La tercera ola de la democracia, la más larga de su historia, se mueve como un péndulo, en particular en América Latina (AL). Comenzó con una movida hacia la derecha en los 80, dejando atrás a las dictaduras militares y al populismo agotado y acompañando al desarrollo agresivo del neoliberalismo.

El cuestionamiento del consenso de Washington, el incremento de la pobreza y la desigualdad y la crisis económica de 1998-2002 empujaron el péndulo hacia la izquierda comenzando con la elección de Hugo Chávez en 1999 en Venezuela e involucrando a once países, entre ellos a dos (Brasil y Argentina) de los tres más grandes de AL. Cada movimiento pendular ha durado más o menos 18 años.  Con las elecciones de Cartes en Paraguay y de Macri en Argentina y con el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil se inicia la pendulación hacia la derecha que aún no termina.

Cada pendulación involucra no sólo a la democracia sino también al modelo de desarrollo y al contexto en el que ambos se desarrollan. Las izquierdas cuestionan las reformas neoliberales y buscan recuperar capacidades estatales y se presentan como postneoliberales para aludir a las continuidades y cambios del modelo neoliberal. El postneoliberalismo ha sido pensado como un modelo de desarrollo que aspira a lograr crecimiento económico y redistribución social a favor de los más desfavorecidos y a definir una matriz de inclusión socio-política que combina diversos formatos democráticos (Stoessel). La pendulación hacia la izquierda fue acompañada por un largo boom exportador de materias primas y por los altos precios de las commodities que permitieron a los gobiernos de izquierda impulsar una política distributiva de ingresos para reducir la desigualdad y agresivas políticas sociales para reducir la pobreza.

En los 80 la izquierda de AL abandona la revolución y apuesta a la democracia. Acepta que al gobierno se llega a través de las elecciones en competencias electorales dentro de un sistema político plural. Reconoce la democracia representativa, pero critica su exclusivo procedimentalismo, sin negarlo, y apuesta a una democracia de contenidos que reivindique la igualdad, el bienestar y la participación.

Estas apuestas izquierdistas por la democracia se han desarrollado a través de diversas formas de representación: partidista, societalista e individualista (Panizza). La combinación de estos tipos de representación ha dado origen a dos tipos de gobiernos izquierdistas en AL: los socialdemócratas y los populistas. No hay representaciones puras: todas ellas se presentan en forma combinada. Los gobiernos socialdemócratas (Brasil, Chile y Uruguay) tienen grados altos de representación partidista combinada con otras formas de representación.  Los gobiernos populistas (Bolivia, Ecuador, Venezuela) tienen altos grados de representación personalista y bajos grados de representación institucional, pero exhiben también grados diversos de representación societalista.

La cuestión de la Democracia, los Movimientos social y el Contexto Internacional serán los temas que se discutirán  el 14 y el 15 de Junio en un Congreso Internacional sobre la crisis de los gobiernos progresistas de AL organizado por la UNMSM.