Archivo por meses: julio 2014

JUGANDO AL MUERTITO

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Sinesio López Jiménez

Lo que algunos temían y otros esperaban no se produjo en el tradicional mensaje de Fiestas patrias. Eso ha generado un alivio en los primeros y una cierta decepción en los segundos. Los neoliberales extremos y los conservadores temían que la desaceleración y la amenaza de la recesión llevaran al Presidente Humala a desplegar una gestión keynesiana del ciclo económico en apuros. Pese a que lo tienen capturado, ellos siguen temiendo que Humala mantenga in pectore el programa de la gran transformación y que lo saque a relucir en los momentos económicos difíciles que vive el país. El viejo truco de exagerar para mantenerlo a raya y para curarse en salud.

Los críticos del neoliberalismo extremo, por su parte, esperaban sin mucho entusiasmo que la desaceleración y la recesión del primer semestre de este año empujaran a Humala a anunciar y desplegar una gestión keynesiana de la demanda. Humala, sin embargo, solo ha tomado tímidas decisiones que van en esa dirección: un pequeño aumento de las gratificaciones, una disponibilidad mayor de las CTS, disminución de las tasas de interés de referencia para impulsar la actividad económica, un mayor impulso a la inversión pública. El Plan Nacional de Diversificación Productiva puede ir también en la misma dirección.

La batalla desigual entre los neoliberales extremos (de dentro y de fuera del gobierno) y los conservadores, por un lado, y los críticos del neoliberalismo, por otro, se viene librando desde hace un buen tiempo, pero se ha acentuando en el primer semestre de este año. En este lapso se abrió un pequeño frente entre los neoliberales que manejan los aparatos económicos del Estado y los neoliberales vinculados a la concentración mediática y a las fuerzas políticas de derecha. Estos acusaban al gobierno de ser el principal responsable de la desaceleración económica a través de la innecesaria producción del ¨ruido politico¨ y del supuesto cambio del modelo econonómico neoliberal. Esto último es a todas luces un despropósito que choca con la evidente continuidad del modelo. Coincidían, sin embargo, en el último paquete de medidas tomadas por el gobierno para atraer la inversión privada.

Los neoliberales de dentro y de fuera del gobierno están preocupados ahora con las bajas tasas de crecimiento del PBI, pero son optimistas en el futuro próximo y tratan de irradiar su optimismo a todo el país. Ellos sostienen que la desacelaración es coyuntural y que en el próximo semestre y sobre todo en el 2015 el Perú volverá a tener altas tasas de crecimiento gracias a las grandes inversiones que se avecinan. Mientras tanto los neoliberales extremos y la derecha política y mediática tratan de compensar estos momentos difíciles de debilidad económica con el enorme punche de la correlación de fuerzas a su favor (todos los partidos políticos de derecha, especialmente el fujimorismo, el PPC y el Apra y el cuasi monopolio de la concentración mediática).

Humala no ha querido tocar esta batalla de fondo que se libra en el país y que va a tener un desenlace complejo (económico, social, político e ideológico) si la desaceleración se acentúa y los conflictos socio-politicos se agudizan. En este campo ha jugado al muertito y ha preferido tocar más bien los temas sociales de la educación, la salud, la seguridad que, siendo importantes, son colaterales al modelo económico vigente. Al final, las soluciones que ellos tengan dependen mucho de lo que suceda con el modelo neoliberal, de las estrategias en juego para enfrentar la crisis, de los liderazgos políticos que existen y de los que emerjan y de la correlación sociopolítica de fuerzas. Las medidas propuestas sobre educación y salud no son poca cosa comparándolas con las de los gobiernos anteriores. La necesidad de un acuerdo nacional para enfrentar el grave problema de seguridad ciudadana puede ser la clave sociopolìtica para resolverlo.

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TAQUICARDIA POLITICA

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Sinesio López Jiménez

También los gabinetes son volátiles. La política peruana en general es volátil. Seis gabinetes en tres años sugieren la imagen de que ellos ocupan una silla voladora. Estamos llegando a los niveles de inestabilidad política del siglo XIX en el que la duración promedio de cada gobierno (no de cada gabinete) era de un año.  El Perú vivía una taquicardia política permanente. ¿De qué depende el alto nivel de volatilidad política?. Todo parece indicar que el colapso de los partidos (o la ausencia de ellos), el mal funcionamiento de las instituciones estatales, el caudillismo y la sobrevaloración del mercado  han producido una enorme volatilidad política.

Por cierto, los gabinetes contribuyen también a su propia inestabilidad. La situación de Cornejo era insostenible. Había entrado con calzador a la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) poniendo en riesgo el voto de investidura del Congreso; se mantuvo en el cargo gracias a su lealtad a la pareja presidencial, pese a que era acusado de aprovechar los cargos públicos para hacer negocios privados; y ahora es descubierto organizando una campaña de desprestigio contra uno de los líderes de la oposición justamente cuando el partido de gobierno (es un decir) tiene serios problemas para elegir al (o a la) Presidente del Congreso y en vísperas del discurso del 28 de julio del Presidente de la República.

El reemplazo de Cornejo es Ana Jara, uno de los mejores cuadros que tiene el nacionalismo. Otra líder política valiosa del nacionalismo que está siendo postergada y maltratada a todas luces por la pareja presidencial es Marisol Espinoza. Ana Jara ha sido usada por Humala como una especie de comodín ministerial (en el Ministerio de la Mujeres y en el de Trabajo) y ha tenido un buen desempeño en los lugares institucionales que ocupó. La PCM es, sin embargo, una especie de cajón de sastre en el que se amontonan diversas instituciones que poco tiene que ver entre ellas y que la hacen más compleja que cualquier otro ministerio. Por su estructura, tiene que coordinar con todos los ministerios y con todos los gobiernos regionales y con las diversas fuerzas políticas del Congreso. El activo de Jara es, además de su capacidad política, la confianza depositada en ella por la pareja presidencial.

El cambio de Cornejo por Jara parece tener varios sentidos, además de aliviar las tensiones con la oposición y de atraer algunos votos a favor de la candidata a la presidencia del Congreso apoyada por el Ejecutivo. En primer lugar, el reemplazo de un técnico por una política le da a la PCM una mayor amplitud de miras, una mayor flexibilidad en su manejo y una mejor relación con las fuerzas políticas de oposición. En segundo lugar, el encargo de puestos políticos de mucha responsabilidad a miembros de Gana Perú tiene como objetivo cohesionar a sus filas cada más decepcionadas por la entrega del gobierno a los neoliberales. En tercer lugar, esa medida busca también mantener la lealtad de  los congresistas nacionalistas, descontentos con el manejo partidario de la pareja presidencial. En los próximos días sabremos si los cambios en el gabinete han logrado alcanzar o no los objetivos buscados.

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EL DESENCANTO NEOLIBERAL

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Sinesio López Jiménez

Un inesperado fantasma recorre el estado de ánimo de nuestro neoliberales criollos: el desencanto. El mito del modelo neoliberal que impulsa un crecimiento avasallador se les ha derrumbado o se les está derrumbado. El milagro económico por los suelos: es lo último que esperaban. Para inyectar un poco de optimismo a sus desmoralizadas huestes, los intelectuales orgánicos del neoliberalismo criollo, especialmente los economistas de esa orientación, despliegan un voluntarismo a todo dar desde las páginas del decano de la prensa nacional.

La euforia del crecimiento de la década pasada está terminando en un frenazo porque los “dos importantes motores de la economía –la inversión privada y las exportaciones-  estuvieron apagados” en este primer trimestre (Abusada, El Comercio, 15/07/2014). Las razones de la desaceleración no provienen principalmente de los factores externos sino del “ruido político” generado por el gobierno: “Lo cierto es que, en el freno del crecimiento de la inversión privada, las causas internas tienen tanto o más peso que aquellas atribuidas a causas externas” (Ibidem). Abusada sostiene que cuando el presidente comenzó a hablar de vacas flacas, vientos en contra y desaceleración se instauró un pesimismo generalizado y se produjo un innecesario “ruido político” que redujo las expectativas empresariales y frenaron la inversión privada. Abusada pide una torre de cristal para el piloto automático.

El ex -Ministro Carranza piensa más bien, contrariamente a lo que todo el mundo cree y contra toda evidencia, que ha cambiado el modelo de desarrollo: “Cuando a inicio del gobierno se planteó la tesis de “incluir para crecer”, se estaba cuestionando el modelo anterior y se pensaba que hay que redistribuir y transferir recursos de unos a otros para acelerar el crecimiento” (Carranza, El Comercio, 8/7/14). Sostiene que ese cambio en las políticas ha producido la desaceleración y concluye contradictoriamente que “por razones de orden cognitivo no se entiende que las políticas asistencialistas no reemplazan ni sustituyen  a la inversión privada, y que se puede hacer lo uno sin descuidar ni afectar lo otro”. La mayoría de los economistas y de la opinión pública cree que esto último es justamente lo que ha hecho Humala. Parece que el “sesgo cognitivo” está en el cerebro del señor Carranza.

Los neoliberales de la oposición, sin embargo, están de acuerdo con los neoliberales del gobierno en la propuesta del paquete de reformas para impulsar la inversión privada, aunque critican su presentación tardía. El voluntarismo de los neoliberales de oposición los induce a relativizar la importancia de los factores externos (desaceleración de China y subida de las tasas de interés) y a sobrevalorar (e incluso distorsionar) los factores internos (supuestos costos laborales, políticas ambientales, la permisología, etc) en la caída de la inversión privada y de las tasas de crecimiento.  Unos y otros compiten en profundizar la oferta para impulsar la inversión privada cuando lo que se ha caído es la demanda.  La oferta es el reino de la burguesía mientras la demanda y los consumidores representan el interés general.

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LAS CUATRO OPERACIONES

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Sinesio López Jiménez

No me refiero a las archiconocidas cuatro operaciones matemáticas sino a las cuatro operaciones ideológico-políticas que los neoliberalesd hacen para convertir a los bienes públicos en pingües negocios privados: El bien público es una mercancía cualquiera, la desvalorización del Estado como macro-estructura y como agente del bien público, la revalorización de los negocios privados y la identificación de estos con el bienestar general.

El mundo moderno es un arsenal de mercancías. Los bienes públicos (educación, salud, saneamiento, etc) son también mercancías que se venden y se compran en el mercado. Ellos están sometidos, por eso mismo, a la ley de la oferta y la demanda y a la competencia. Sobrevivirán aquellas empresas que son más eficientes y competitivas. En todo caso, las empresas menos eficientes  podrán atender a sectores del mercado que no son tan exigentes con la calidad del producto. Esta indiferenciación entre lo público y lo privado trae serias implicancias teóricas y prácticas. Para tocar sólo una de ellas: los criterios de justicia. Si se trata de la educación universitaria el criterio justo para ingresar a ella ya no es el mérito sino el dinero. Eso ya lo estamos viendo en las universidades societarias (o empresas).

La ruta para desvalorizar al Estado como agente del bien público y del interés general es más o menos conocida. En primer lugar, las elites, que  controlan o influyen en los gobiernos, construyen un Estado ineficiente como agente, sin una burocracia weberiana y con enmarañados procedimientos que lo traban y luego gritan: ¿qué nos puede enseñar la burocracia?. En segundo lugar, esas mismas élites le niegan al Estado los recursos necesarios (impuestos y otros ingresos) para que puedan ser eficientes y autónomos. El Perú tiene una de las presiones tributarias más bajas de AL. En tercer lugar, ellas desconocen al Estado el papel rector de los bienes públicos y del interés general. Y cuando la tecnocracia reivindica ese rol acusan al Estado de intervencionista. La única intervención estatal que ellas aceptan es aquella que favorece a sus intereses privados (el paquetazo).

La revalorización de los negocios privados se mide por su productividad y competitividad y estas, a vez, se fundan en los incentivos materiales que reciben los agentes privados y que no tienen las tecnocracias y burocracias del Estado. Por la plata baila el mono, parecen decir. Con estos criterios chatos, los neoliberales nunca podrán comprender la grandeza de otras actividades humanas (la política, la cultura, etc) diferentes a las económicas. Nunca podrán entender a Jefferson (que entró millonario a la política y salió quebrado), a Haya de la Torre, a Fernando Belaúnde, a Javier Diez Canseco. La eficiencia de los negocios es, en gran medida, un mito. El salvataje de los bancos por el Estado, el subsidio al capital por los consumidores a través de tarifas altas de los servicios públicos, el actual paquetazo (que también es un subsidio al capital), revelan los límites de la supuesta eficacia privada.

Finalmente, los negocios privados no sólo favorecen a sus propietarios, sino que sus beneficios alcanzan a todos. No es el Estado sino los hombres de negocios los que producen el bienestar, sostuvo Ludwig von Mises, uno de los ideólogos del neoliberalismo. Es la teoría del chorreo en toda su pureza que confunde el crecimiento con el desarrollo y el bienestar. Todos conocemos sus alcances y sus límites en AL.

 

 

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DURA LEX, SED LEX

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                                   Sinesio López Jiménez

La ley universitaria es una reforma que nace con fórceps. Ha demorado mucho en ser aprobada y ha sido más resistida que apoyada. La oposición a la ley ha sido muy estridente  porque ha tenido como vocero a la prensa concentrada. El debate fue demorado por la existencia de lobbies opositores. Finalmente ha sido aprobada por una mayoría no tan contundente en el Congreso. Ahora los opositores han desplegado una campaña para que Humala la observe y no la promulgue y, una vez que sea promulgada, presentarán seguramente todas las acciones de amparo necesarias para que sea declarada inconstitucional.

La ley trae, sin embargo, algunas buenas noticias. Preserva la autonomía universitaria (normativa, de gobierno, académico, administrativa y económica); defiende la educación universitaria como un bien público que debe ser regulado por el Estado como ente rector, aunque en algunos casos sea un negocio privado; exige condiciones de calidad (locales universitarios, bibliotecas, laboratorios, docentes universitarios con alta calificación) para otorgar licencias de funcionamiento a las universidades públicas y privadas; obliga a pagar impuestos a las universidades societarias (de lucro), descontando un porcentaje en caso de reinversión en la mejora de la misma universidad; promueve la investigación científica y tecnológica; democratiza la universidad pública y la libera de argollas perniciosas.

Toda reforma suscita resistencias en los grupos de interés que se sienten afectados y despierta simpatías en los grupos que se sienten favorecidos. ¿Cuáles son los grupos de interés que se sienten perjudicados? En primer lugar, las pequeñas argollas de muchas universidades públicas que las manejan con métodos mafiosos; en segundo lugar, las camarillas (enquistadas por años)  de algunas universidades asociativas que manejan arbitrariamente los fondos de sus respectivas universidades y en tercer lugar, muchas universidades privadas cuya calidad académica es deplorable. Todos estos grupos opositores se han expresado con estridencia en la agonizante ANR cuyo presidente ha llegado a decir exageradamente que la nueva ley resucitará a Sendero Luminoso.

La crítica más descalificadora de la ley ha sido formulada por García y Fujimori. Este ha dicho que tiene un “tinte velasquista” y García, que es chavista humalista. Se ve que han opinado sin conocerla. En los medios universitarios, opuestos mayoritariamente a estos cuestionados políticos, sus opiniones críticas terminan legitimando la ley. Las opiniones y los puntos de vista de la prensa concentrada, que consideran a la educación como una mercancía cualquiera y que buscan, por eso mismo, transformarla en un negocio privado muy lucrativo y sin regulación, merecen una crítica especial.

La crítica más fundada se dirige a la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) cuyo superintendente es nombrado por el Ministro de Educación y no es docente ni investigador. Mejor hubiera sido que lo eligiera el Consejo Directivo de la SUNEDU sin que el mencionado ministerio pierda su rol rector. Finalmenete, me permito una reivindicación generacional. La ley jubila (en la universidad pública) a los profesores de más de 70 años. En la educación universitaria, los viejos y destacados profesores son como el buen vino: mientras más viejo, mejor.

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