TODO TIENE SU FINAL

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Sinesio López Jiménez

Estamos terminando el año turbulento del 2020. En seis meses más vamos a terminar también el ciclo en el que hemos vivido la concentración dramática de tres crisis: la crisis política, la crisis de la corrupción y la pandemia del COVID-19. Estas crisis están evaporando algunos mitos neoliberales: El modelo económico neoliberal ha producido un crecimiento nunca visto en historia peruana, ha reducido la pobreza, ha generado un milagro económico. Todos estos logros se deben a la Constitución de 1993. A estos mitos se añaden dos más: Todo lo que choca con el modelo neoliberal es populismo, el modelo neoliberal es el único modelo viable.

Todos estos mitos se fundan en un falseamiento consciente de la historia. Confunden a propósito el modelo neoliberal con el boom de las exportaciones, como si este hubiera sido generado por aquél. El largo boom exportador se produjo gracias a la demanda sostenida de materias primas y alimentos proveniente de China, USA y Europa que se convirtieron en los tres grandes motores de varias economías exportadoras del mundo, independientemente del modelo económico que tuvieran.  Bolivia, con un modelo de desarrollo distinto, tuvo iguales o mejores resultados que el Perú. Cuando esos motores se apagan, en nuestros países exportadores se produce la oscuridad. Y los mitos comienzan a evaporarse.

Las altas tasas de crecimiento económico que hemos tenido en más de una década y la reducción de la pobreza se deben, no al modelo neoliberal, sino al boom exportador más largo que hemos tenido en la historia del Perú. La economía primario-exportadora y de servicios se caracteriza, no por ofrecer empleo (la minería solo tiene el 1% estable de la PEA y ofrece empleo indirecto, la mayoría del cual es informal), sino por brindar altas tasas de rentabilidad empresarial e ingresos fiscales fáciles al Estado que sirven para desplegar políticas sociales que no eliminan la pobreza sino que la alivian.

Y ¿el milagro económico?. Este no es un mito sino un cuentazo. Invito a los lectores a mirar el mapa del Indice de Competividad Regional del Perú (ICRP) del 2019, elaborado por CENTRUM-PUCP), en particular el pilar de la economía (de los cinco que lo componen) que mide en cierto modo el crecimiento económico de las regiones. Este pilar tiene 15 indicadores entre los cuales están la inversión, el tamaño del PBI, el PBI per cápita, el empleo y el porcentaje de exportaciones. En una escala de septiles que va de muy bajo a muy alto, 25 regiones están en el nivel muy bajo y 1 (Lima) en el nivel medio bajo. El mapa del ICRP del 2013 (en pleno boom exportador) es igual. Ese mapa no muestra un milagro económico sino un abismal atraso.

Habría que mirar el Indice de Desarrollo Humano (IDH) que, con los indicadores de esperanza de vida, nivel de vida, alfabetización y nivel de educación),  mide un cierto nivel de bienestar de la gente. El IDH no ha cambiado significativamente. El PNUD ha cruzado el IDH con la localización agropecuaria, manufacturera y minera de las regiones y encuentra una relación inversa con la agricultura (a más agricultura menos IDH), directa con la manufactura (a más manufactura más IDH) y ninguna con la minería, la engreída de nuestros liberales. ¿Qué les parece?. Vuelvo sobre los otros mitos.

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