Archivo por meses: marzo 2013

BALANCES Y PERSPECTIVAS

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Sinesio López Jiménez

El titular es propio de la época en la que las convicciones eran firmes, los triunfos, contundentes y las realidades, macizas. Hoy, “cuando todo lo sólido se desvanece en el aire” (Marx dixit), las dudas nos visitan y los matices invaden nuestros balances y nuestras perspectivas. Hablo en plural porque lo que digo no es solo un caso personal. Lo que digo, además, no afecta en nada mi firme apuesta por la izquierda y por la unidad de la izquierda democrática. Esta apuesta, por lo demás, no sesga mi objetividad o, en todo caso, mi voluntad de mantenerla. El analista está obligado a ver la realidad tal como ella es y no como quisiera que fuera (Lenin dixit en Cartas desde lejos).

Los estrechos resultados de las elecciones dan pie a diversas lecturas, comenzando por el carácter de las mismas. Algunos analistas piensan que tras ellas ha existido un debate ideológico: Era una batalla entre la izquierda y la derecha, dicen unos; entre la DBA y la derecha liberal, sostienen otros. La mayoría (me incluyo) ha subrayado el sentido ético y político de la contienda electoral: corruptos – transparentes, promotores del caos-defensores de la gobernabilidad democrática. No han faltado los que vieron en ellas una confrontación étnico-social: el pueblo cholo y pobre versus los pitucos.

La verdad de las cosas es que ha habido de todo en esa batalla electoral. La teoría es gris, pero el árbol de la vida es verde. Lo que predominó y comprometió a más gente en la lucha electoral ha sido, sin embargo, el componente ético-político, especialmente el elemento de la gobernabilidad democrática. Muchos optaron por el NO porque la opción del SI conducía al caos y a la ingobernabilidad. Esta forma de partir la torta política produjo mezclas ideológicas (la izquierda y la derecha democrática por el NO y apristas, castañedistas y DBA por el SI) y étnico-sociales que siempre son “odiosas” porque atentan contra la igualdad en la política más allá de las diferencias.

Otros balances electorales han subrayado el resultado de la polarización electoral, lo que es evidente si se observan los resultados estrechos entre el NO y el SI. El tema aquí es si la polarización electoral expresa también otras polarizaciones: ideológicas, políticas y sociales. La polarización ideológica sólo alcanzó a las minorías intensas de uno y otro lado. La polarización predominante y mayoritaria fue política entre los angurrientos por el retorno al poder y la por defensa de intereses personales y de grupo (SI) y la gobernabilidad democrática (NO). ¿Hubo polarización social? Sin duda la hubo, los sectores populares votaron mayoritariamente por el SI y las clases medias y los ricos votaron mayoritariamente por el NO.

Esta polarización se redujo, sin embargo, con la campaña y la lucha política. Gruesos sectores de la clases medias no acomodadas (C) y de los sectores populares y pobres (Dy E) se desplazaron del SI al NO.  En algunos distritos populares (Ate, San Martín de Porres) el NO ganó, en otros (los más poblados San Juan de Luringancho, Villa el Salvador y otros) hay casi un empate. Recuperar a estos sectores para la izquierda es un gran desafío. Volveré sobre ganadores y perdedores y sobre las proyecciones políticas.

 

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ERRORES Y LECCIONES PARA LA IZQUIERDA

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Sinesio López Jiménez

Los resultados electorales de la revocatoria han sido inesperados, pueden tener interpretaciones diversas y tienen algunas lecciones precisas para izquierda. Para comenzar, la revocatoria no sólo fue promovida por políticos corruptos, los medios vinculados a la DBA y los operadores mafiosos sino que ella se alimentó también de los errores de la izquierda que dirige el gobierno municipal de Lima. ¿Cuáles son esos errores?. Son varios, pero voy a concentrarme en los principales.

El primer error fue creer que la elección de Susana como alcaldesa de Lima era exclusivo mérito personal y de Fuerza Social y no producto de circunstancias, muchas de ellas azarosas, que contribuyeron a su éxito electoral. Ese error produjo tensiones y distanciamientos con otras fuerzas de izquierda que fueron luego superados. Un segundo error fue definir al gobierno municipal como un gobierno de técnicos de FS y de sus aliados, dejando de lado a los políticos. La política tiene tres componentes básicos: los políticos, los técnicos y la gente común y corriente. Los políticos deciden sobre la base de valores e intereses, los técnicos conocen los medios para conseguir los fines buscados y la gente exige, aplaude o pifia.

Uno de los problemas centrales de la política es la definición de los fines. Ellos están a cargo de los políticos y de la gente (con sus demandas), pero un gobierno de técnicos cree que, además del manejo adecuado de los medios, éstos definen también los fines y pretenden echar al mar a los políticos. Este error tiene múltiples consecuencias: alejamiento de los políticos de su propio campo, incomprensión de la necesidad de hacer coaliciones políticas con otras fuerzas  para hacer viable el gobierno municipal y, sobre todo, distanciamiento de la gente, en especial, de los sectores populares y pobres que los eligieron.

Un tercer error es pensar que la campaña resuelve todos los problemas electorales y la política estorba. El marketing, sin duda, cuenta y es un factor importante en los resultados electorales. Reducir la relación 70-30 a favor del SI a 54-46 es un éxito indudable del marketing. Pero el descenso del SI y el ascenso del NO se congelaron en esas cifras.  Una semana antes, todas las encuestas señalaban un triunfo del SI, pero todo cambió en la semana final gracias a la política, al buen performance de los representantes del NO en el debate político, a la ofensiva política de Lourdes Flores y de Bedoya Reyes en contra de la revocatoria.

¿Qué lecciones dejan los resultados electorales de la revocatoria para la izquierda? Sólo las enumero por razones de espacio: Recomposición de la unidad de la izquierda democrática como actor central de la política en el país, respaldo político y técnico de la izquierda a Susana Villarán, reconexión de la izquierda y del municipio limeño con los sectores populares y pobres a través de políticas sociales agresivas, establecimiento de una coalición política con el PPC para darle gobernabilidad a la alcaldía de Susana Villarán. La batalla electoral de la revocatoria ha dejado muertos y heridos. En la izquierda han sobrevivido el general (Susana) y sus soldados, pero han muerto sus capitanes. Pese a este contratiempo  circunstancial, se proyecta con luz propia y con fuerza Maritza Glave, la candidata de la izquierda a la alcaldía de Lima en el 2014. Alas y buen viento.

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EL TRIUNFO DEL CAOS Y LA CORRUPCION

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                                               Sinesio López Jiménez

La suerte está echada. Si nos atenemos a las últimas encuestas, el SI gana y decapita al municipio de Lima y los votos nulos y blancos triunfan sobre el SI y el NO en todo el cuerpo de regidores y lo expulsa para instalar la nada política. Para efectos prácticos, el caos triunfa sobre un cierto orden y cualquier cosa puede pasar en Lima en los próximos dos años. Detrás del caos viene la voracidad de los corruptos y mafiosos de siempre. En las filas del SI, como en las filas del NO, hay que distinguir los promotores o dirigentes, los operadores y los electores.

Los dirigentes políticos del SI, aunque han mantenido un perfil bajo, son García y Castañeda cuyo CV político, de acuerdo a las acusaciones que todos conocen, se aproxima a un prontuario. Para ellos la revocatoria es una forma de recuperar el poder perdido para volver a las andadas que todos los limeños (y peruanos) conocen. Los operadores, muchos de ellos de buena fe, buscan la chambita perdida en el Estado (el municipio en este caso). Otros, como Marco Tulio Gutiérrez, por propia confesión, han hecho de la revocatoria un lucrativo negocio personal. Estos (como MTG) han perdido todo sentido de dignidad y no tienen ningún problema en mostrarse como son: zafios, vulgares, mentirosos. Hay mucho de farsa desenfada en ellos.

Los electores del SI provienen en su mayoría de los sectores populares y pobres (D y E). Esta opción política de los pobres constituye una gran requisitoria contra el gobierno municipal que se autoproclama de izquierda. Ellos constituyen una franja social que, independientemente de la orientación ideológica y política de los que triunfan en las elecciones, siempre han perdido en el proceso político. Susana y sus regidores estaban (y están) llamados a devolverles la esperanza (largamente frustrada) a través de políticas sociales agresivas promovidas por el Municipio de Lima. Su obligación era (y es) mayor si se tiene en cuenta que  estos sectores fueron una fuerza central en su acceso al gobierno municipal.

Los electores populares y pobres tienen una bronca sorda y contenida contra Susana Villarán que los promotores acusados de corrupción y los operadores mafiosos están explotando y canalizando a su favor. Es obvio que los sectores populares y pobres no son mafiosos ni asaltantes del fisco. A lo máximo, su situación de pobreza y miseria los lleva a relativizar la ética y a desarrollar una cultura política permisiva con la corrupción: No importa que (el gobierno) robe con tal que haga obra. Algo de esta (obra) puede aliviar su situación muchas veces desesperada. Del lobo un pelo. Es probable que esta cultura éticamente permisiva sea el vínculo de los elementos que integran el SI.

¿Es posible revertir la posible derrota del NO a estas alturas de la historia? La campaña por el NO ha mostrado sus potencialidades y sus límites. Pasar de la relación 70%-30% a la relación 55%-45% es un logro significativo. Ahora le toca (siempre le tocó) a la política combatiendo a los promotores corruptos y a los operadores mafiosos e impulsando una política social agresiva a favor de los sectores populares y pobres con Susana y todos los líderes políticos que apoyan el NO a la cabeza. Con audacia, virtud y fortuna. La prudencia nada grande ha producido en la historia. 

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CHAVEZ Y EL CHAVISMO

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                                    Sinesio López Jiménez

Amado por los de abajo y odiado por los de arriba como todo caudillo carismático que busca el cambio y la trascendencia. Chávez era un hombre apasionado que vivió la política con intensidad. Tenía una gran voluntad política y buscaba con tenacidad realizar los sueños de la independencia y la unidad de América Latina y de lo que él llamaba el socialismo del siglo XXI más allá de las fronteras de Venezuela. Quería ser un líder latinoamericano. Buscó incidir también en la política mundial. No se inclinó ni se achicó ante ningún poderoso del mundo.

Era un político confrontacional que cultivó con esmero una concepción schmittiana de la política poblada por amigos y enemigos. De convicciones profundas, temperamental y exagerado,  no distinguía los matices ni aceptaba las medias tintas. Chávez ya pasó, sin duda, a la historia como él deseaba con vehemencia. Será siempre un hombre controvertido. Hay, por los menos, dos temas que se discuten y se discutirán en los medios académicos y políticos a propósito de los gobiernos de Chávez: la democracia y el modelo económico.

Para la mayoría de los venezolanos, los gobiernos de Chávez eran una democracia; para los medios, especialmente para los extranjeros, Chávez era un dictador. ¿Qué eran realmente los gobiernos de Chávez?. Ciertamente no eran una democracia liberal al estilo uruguayo, chileno o costarricense. Pero tampoco eran una dictadura como califican los monopolios u oligopolios mediáticos a todos los gobiernos que se les oponen. Una dictadura es un régimen cerrado que no se abre a los derechos de los ciudadanos, al juego de poderes y a la competencia política. Chávez, por el contrario, compitió en varios procesos electorales, sólo perdió uno y siempre se sometió al veredicto de las urnas.

Quizá el asunto más censurable es la voluntad de perpetuarse en el poder, previos cambios de la constitución venezolana. Las reelecciones indefinidas constituyen un camino seguro a la dictadura y a la corrupción. La alternancia en el poder hace parte esencial de la salud de la democracia. Steven Levitsky llama a los regímenes chavistas (también a los fujimoristas y a otros similares) autoritarismos competitivos que se abren a la competencia electoral, pero tienden a concentrar el poder en el Ejecutivo sin controles.

Los cambios mayores promovidos por Chávez se realizaron, sin embargo, en el campo económico y social: incremento de la participación y del control del Estado en la economía, nacionalización de empresas estratégicas, manejo centralizado de la hacienda pública, anclaje subsidiado de los precios de los alimentos y de las medicinas, distribución del ingreso a través de políticas sociales agresivas, reducción sustantiva de la desigualdad económica. Para hacer viable este modelo y para combatir sin concesiones al modelo neoliberal organizó las fuerzas políticas, sociales y mediáticas necesarias y les dio un cauce institucional. El populismo económico y el reeleccionismo indefinido definen lo que se llama el chavismo en AL, diferente a la izquierda moderada que administra con pequeños ajustes el modelo neoliberal.

¿Qué se viene en Venezuela después de la muerte de Chávez?. Probablemente una transición política y económica con tensiones internas y externas, pero gradual con una presencia del chavismo para rato.

 

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