Archivo por meses: septiembre 2012

ACUERDOS Y CONFRONTACIONES

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Sinesio López Jiménez
Pese a que Humala se entregó a los brazos de la derecha desde el comienzo mismo de su gobierno, esta lo sigue combatiendo. Con menos saña, es cierto, pero lo hostiga y lo presiona. ¿En qué están de acuerdo y sobre qué disputan?. Concuerdan en el manejo económico, pero se enfrentan en el campo de la política. El gobierno de Humala, las derechas (fujimorismo, Alianza para el Gran Cambio, la CONFIEP, la mayoría de los medios) y el centro-derecha (Apra, Perú Posible, Solidaridad Nacional) están de acuerdo con el modelo económico neoliberal y con el equipo tecno-político que lo gestiona. Las discrepancias en este campo son menores. Las únicas fuerzas que se oponen al modelo neoliberal extremo son las izquierdas, los movimientos sociales de protesta y la mayoría de los gobiernos regionales. Los actores centrales del escenario económico son, por un lado, los poderes fácticos y el equipo tecno-político del MEF que, en la práctica, gobierna y, por otro, la oposición social.
La disputa de las derechas con el gobierno se centra en la política. A la derecha no le ha gustado el tímido desplazamiento de Humala hacia el ambiguo centro, expresado en el gabinete Jiménez. La derecha estaba feliz con el gabinete Valdés, autoritario y pro-fujimorista. ¿Qué le disgusta a la derecha del gabinete Jiménez?. No le gusta su comportamiento blandengue con los movimientos de protesta y con las huelgas. Ella prefiere la mano dura y la criminalización de la protesta. La oposición social prefiere, en cambio, el diálogo y la atención del gobierno a sus demandas.
Tampoco le gusta a la derecha la ambigüedad de Humala y de Jiménez en el campo de los derechos humanos y en la política seguida contra sus violadores. La oposición política de derechas, en particular el fujimorismo, ha puesto en la agenda el cuestionamiento de la CVR, los fallos judiciales contra la violación de los derechos humanos y el indulto a Fujimori. El fujimorismo y sus aliados pretenden que Humala se desplace también a la derecha en el manejo de estos temas. Las izquierdas y el centro liberal y democrático (Perú Posible y AP), por su parte, exigen al gobierno una política clara y firme en la defensa de los derechos humanos.
La lucha política se desarrolla en diversos escenarios oficiales (parlamento, poder judicial, JNE; TC y otras instituciones del Estado), sociales (socio-ambientales, sindicales y gremiales), mediáticos y de guerra (el VRAEM). En los escenarios oficiales el fujimorismo y el Apra tienen la iniciativa política. En la Fiscalía, en el TC, en el nuevo JNE y en la Contraloría opera el Apra para cubrir a sus principales dirigentes y disparar contra las instituciones independientes y las izquierdas. En el Parlamento el fujimorismo desplegó, con el apoyo agresivo de los medios de derecha, una ofensiva fallida contra la CVR. En el Poder Judicial, el fujimorismo tuvo la audacia de rebajar las penalidades a los integrantes del Grupo Colina y de negar los crímenes de lesa humanidad cometidos por el fujimontesinismo.
Con la notoria excepción de la DBA, los medios de derecha en este tema han sido más prudentes. Sabían quizás que el fallo de Villa Stein adolecía de serias fallas jurídicas y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lo rechazaría, tal y como efectivamente ha sucedido. La ofensiva fujimorista para liberar al Grupo Colina y al mismo Fujimori fracasó. La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema anuló el fallo de Villa Stein y acató el de la CIDH. Es justo reconocer que el gobierno de Humala, más allá de las iniciales dudas y vacilaciones, ha sabido pararse firme en la defensa de la CVR y de los derechos humanos frente al fujimorismo y las derechas.
No está sucediendo lo mismo con el posible indulto a Fujimori. Humala ha extendido al fujimorismo una rama de olivo, cuyo significado la portentosa inteligencia de Kenyi no ha logrado descifrar, pidiéndole a la familia Fujimori que solicite el indulto como parte interesada porque como Presidente de la República no puede otorgarlo de oficio. Fracasada la ofensiva fujimorista en la Corte Suprema, la familia se apresta a solicitar el indulto y Humala a concederla. ¿Esta generosidad de Humala compensa la firmeza en la defensa de la CVR y los derechos humanos o hace parte de una negociación mayor que aún no conocemos?.
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LA CVR: MEMORIA, HISTORIA Y POLITICA

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Sinesio López Jiménez
Para construir el futuro es necesario cambiar el pasado. La forja del porvenir requiere la construcción de una memoria. Ambos (pasado y futuro) se construyen en el presente a través de la política. La historia se hace, en gran medida, en la política, espacio por excelencia en el que operan la virtud y la fortuna, eso es, las mejores capacidades humanas y la incertidumbre. La política es, en ese sentido, una interminable aventura en la que los hombres y las mujeres crean la historia apelando a las capacidades más excelsas para domesticar la incertidumbre y hacerla predecible. La política (o la lucha por el poder) se despliega, a su vez, en diversos escenarios temporales (el pasado, el presente y el futuro) y espaciales (la economía, la sociedad, la cultura, el estado, las instituciones, las regiones, etc). La batalla por la memoria es un momento de la larga lucha por forjar la historia del país.
Los lectores que hayan logrado sobrevivir al párrafo anterior pueden entender entonces la encarnizada batalla y las pasiones encontradas que desata la CVR. Esta es, por un lado, una requisitoria brillante contra las fuerzas del terror (Sendero Luminosos, el MRTA y el terrorismo de estado) y las condiciones (económicas, sociales, políticas y culturales) que las generaron y, por otro, la forma como las fuerzas democráticas recuerdan uno de los traumas mayores de nuestra historia republicana. La CVR es la forma democrática de recordar la época del terror (1980-1992). Ella es la memoria democrática de los horrores del terror. Se entiende, por eso, la furia desplegada por las fuerzas no democráticas (el fujimorismo y las derechas de la caverna) contra la CVR.
La CVR surgió en una coyuntura política especial en la que, por un lado, habían sido derrotadas no sólo las fuerzas del terror sino también las fuerzas no-democráticas (el fujimorismo y sus aliados) que emergieron, se desarrollaron y pervirtieron gracias a la violencia terrorista y, por otro, habían triunfado las fuerzas democráticas (el gobierno de transición de Paniagua, el toledismo, el Apra, AP, el PPC, las izquierdas y un sector de la derecha mediática). El fujimorismo había construido una memoria oficial en la que aparecía él, Montesinos y su mafia como las fuerzas victoriosas. En esa memoria no aparecían la DIRCOTE, el GEIN, las rondas campesinas ni las fuerzas democráticas que, con aciertos y errores, se fajaron contra las fuerzas del terror.
Con la defección de Humala ante las fuerzas de la derecha y las ambigüedades de su gobierno en la defensa de los derechos humanos la situación política ha cambiado y ofrece al fujimorismo y a sus poderosos aliados de hoy la oportunidad para cuestionar a la CVR. El fujimorismo ya no está aislado sino que es la segunda fuerza electoral y parlamentaria, cuenta con el apoyo del Apra, de la derecha económica y mediática y cree que tiene la fuerza suficiente para revertir los resultados de la CVR y borrar la corrupción y los crímenes del pasado. La lucha por la memoria y por la historia retorna por el lado de la política. Que vuelva a ganar la verdad, la justicia y la libertad.
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TIBURONES Y PIRAÑAS

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Sinesio López Jiménez
¿Puede un pastor protestante separar la política de la religión?. ¿Puede diferenciar la política de la ética?. Sospecho que no. Me parece que el pastor Lay ve a los congresistas como unos malandrines y a los ciudadanos como unos pecadores. Si eso es así, ¿puede presidir la Comisión de Etica del Congreso?. ¿Por qué esta se inmiscuye en asuntos que no atañen a la representación ni a la función de los congresistas?. ¿Por qué se mete con la vida privada e íntima de los congresistas?. Que se meta con sus delitos, pero no con sus pecados. Pero incluso en este caso hay límites. Si un congresista comete una falta o un supuesto delito que no tiene que ver con la representación ni con sus funciones congresales no es la Comisión de Etica la que tiene que juzgarlo sino las instancias judiciales correspondientes siguiendo el debido proceso que las leyes y el Reglamento del Congreso establecen.
Algunos de los mayores logros del humanismo cívico y del republicanismo renacentista, en especial de Maquiavelo, son la separación de la política respecto de la religión, la diferenciación de la política y la ética y la introducción de una ética laica. Para Maquiavelo no existe un solo fin (la salvación de las almas) sino que hay otros fines igualmente legítimos (conquistar el poder en la tierra o la plena realización humana en este mundo, por ejemplo). La conquista de legítimos fines políticos requiere medios adecuados y laicos. El sermón de la montaña es una guía para ir al cielo, pero no sirve para conquistar el poder en la tierra. A veces es necesario echar mano a medios nuevos cuya moralidad es dudosa o ambigua. En esos casos interviene la ética que se coloca entre los medios no santos y los legítimos fines políticos.
Tengo la impresión que el pastor Lay busca santos o personas de biografía impecable (listos para ir al cielo) en medio de los políticos que son gente de carne y hueso. Se ha equivocado de lugar de búsqueda. A los santos tiene que buscarlos en su iglesia porque no los va a encontrar en el Congreso. Allí hay políticos (o gente que funge de tales) que buscan fines laicos y que se guían por una ética laica. Pero hay algo más. Cuando se trata de investigar supuestos delitos o pecados (que para él son lo mismo, sospecho), el pastor Lay y su comisión se dedican a pescar pirañitas y dejan escapar a los tiburones. Se ve entonces una situación que sería cómica sino fuera indignante: algunos defensores de los tiburones investigando a las pirañitas.
Todo esto se hace con el estímulo y el apoyo de cierta prensa derechista interesada en cubrir con el manto del olvido los grandes asaltos al fisco por parte de los políticos más corruptos de la historia. Sugiero dos grandes temas que debieran investigar las Comisiones de Etica y de Fiscalización: el enriquecimiento de los políticos de los últimos gobiernos y la probable corrupción que habría detrás de los virajes programáticos. Hay políticos que se empobrecieron (Haya, Belaúnde), pero sus entornos se enriquecieron. Otros se han enriquecido, sin duda, debido a los cargos públicos que desempeñaron. Eso está a la vista: compran empresas, adquieren centros culturales y (se dice) pretenden comprar una estación de TV para volver a las andadas gracias a las Comisiones de Etica y de Fiscalización que no investigan lo que deben investigar.
El tema de los virajes programáticos es difícil, pero amerita una investigación por parte de las Comisiones de Etica y de Fiscalización. La gran pregunta es: ¿el cambio de un programa popular y progresista por otro que sirve a los ricos obedece a la racionalidad política, a las relaciones de fuerza o a la corrupción?.
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CIPRIANI Y EL MEDIOEVO EN EL SIGLO XXI

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Sinesio López Jiménez
Las pretensiones de apropiarse de la PUCP de Monseñor Cipriani son tan retrógradas que conducen directa y violentamente hasta el Medioevo, no tanto por las motivaciones que las animan (que son modernas y capitalistas) como por los fundamentos teocráticos que las sustentan. La semana que pasó releía (para dictar una clase sobre Maquiavelo) The Machiavellian Moment (1975), la monumental obra de John Pocock sobre el tema y en algún momento de la lectura me detengo y digo para mí: esto me suena conocido y algo dejá vu. Al final exclamo: ¡Pero si esto es lo que está pasando ahora, mutatis mutandis, en la PUCP!.
Pocock sostiene que, para entender a Maquiavelo en su verdadera dimensión, es necesario situar su vida (1469-1527), sus luchas y su pensamiento en el cruce de cuatro historias en conflicto sobre los hombres: la historia de Dios, la historia de la Fortuna, la historia de las comunidades de ciudadanos y la historia del comercio. Maquiavelo expresa, defiende y desarrolla la historia de los ciudadanos que busca abrirse un camino propio en pugna con las otras historias.
La historia de Dios sobre los hombres tiene un pasado (el pecado original), un futuro (la redención) y un presente (el saeculum o el tiempo y las circunstancias que viven los seres humanos). En el presente los hombres, a través de la fe o mediante el uso de la razón y la libertad para hacer el bien o el mal, pueden revertir el pecado y lograr la redención. Pero el saeculum (o presente) no constituye una historia propiamente humana sino que es un momento de la historia de Dios. Tiene un sentido escatológico marcado por el pecado y por la redención. En aras de la simplicidad podría decirse que la visión cristiana del mundo –aún conteniendo los gérmenes para superarla- excluía fundamentalmente cualquier consideración de la historia secular y temporal.
La historia de la Fortuna es una herencia del mundo clásico. Aristóteles identificaba el cambio con la Physis y adoptaba una concepción circular del proceso y del tiempo para hacerlos inteligibles por ser la esfera la figura geométrica más perfecta y, por eso mismo, la mejor unidad de medida. La aplicación de la Physis a los asuntos humanos era una conveniencia intelectual y una metáfora, pues fueron sobre todo los griegos los pioneros en escribir la historia como lo que ha terminado siendo.
La comunidad de ciudadanos busca construir una historia propiamente humana a través de la política republicana y de la virtud cívica. Esta consiste en la búsqueda del bien común, en la compatibilidad de este con los intereses particulares de los ciudadanos, en el desarrollo de una ciudadanía activa para defender la república y en la elección de los mejores ciudadanos (gobierno representativo) para gobernarla. El ciudadano debe poseer una teoría de conocimiento que le confiera una gran libertad para tomar decisiones políticas en el quehacer público. Tratar de erigir un modo de vida cívico sobre un fundamento epistemológico que permita el reconocimiento de un orden universal y de las tradiciones particulares, significa aceptar que los hombres están sujetos a ciertas restricciones de las que, sin embargo, pueden emanciparse.
Con el desarrollo del capital comercial de fines del siglo XV y comienzos del XVI, se produjeron dos cosas importantes. Primera, el humanismo se reafirmó en el republicanismo cívico y tomó distancia del discurso liberal que comenzaba a aparecer con el proto-mercado y con la mano invisible que amenazaba la acción libre de los ciudadanos en la república. Segunda, Maquiavelo, Guiciardini y Giannotti crearon neologismos, reconstruyeron conceptos y nuevos códigos para aferrarse al esquema republicano. De eso deriva la contraposición de la naturaleza humana con la condición humana, del individuo con la comunidad política, de la sociedad con el Estado, del mercado con la virtud cívica, de la representación parlamentaria con el gobierno representativo.
Salvo la de la Fortuna, todas estas historias en conflicto tienen actores concretos y mundanos: El papado, la comunidad de ciudadanos y la emergente burguesía comercial. En el siglo IX el Papado inventó una historia teocrática que otorgaba la titularidad del poder a Dios, asignaba su administración al Papa como su representante en la tierra y lo autorizaba a coronar a los emperadores para que ejerzan legítimamente el poder. En el siglo XI emergió el republicanismo pre-renacentista en algunas ciudades italianas, a fines del siglo XIII y durante el siglo XIV aparecieron, por un lado, el humanismo cívico –que articulaba el humanismo con el republicanismo- y por otro, el escolasticismo republicano de Tomás de Aquino (que fusionaba la razón de Aristólteles con la fe cristiana) y a fines del siglo XV surgió el republicanismo renacentista de Maquiavelo, Salutatti y Guicciardini.
Si se reemplaza la historia teocrática por corrientes cristianas conservadoras (una minoría pro-Cipriani); escolasticismo republicano, por corriente cristianas progresistas y moderadas que defiende la coexistencia de la fe y la razón (que son la mayoría); y los republicanos pre-renacentistas, cívicos y renacentistas, por pensamiento laico tenemos el escenario actual de los actores en el conflicto de la PUCP.
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