Las islas del Callao

Es el conjunto de islas e islotes que se encuentra al frente de las bahías de Miraflores y el Callao. Las islas son dos, San Lorenzo y El Frontón; los islotes son tres, Palominos, Cabinzas y La Horadada.

San Lorenzo.- Es la isla más grande del litoral peruano; mide casi 8 kilómetros de longitud y, en su parte más alta, alcanza los 404 metros. Aunque no tiene agua dulce, la humedad de la condensación nocturna permite el crecimiento de algunas plantas. Es la defensa natural de la costa del Callao contra las mareas. Sin embargo, la isla nunca tuvo ocupación humana permanente por la ausencia de fuentes de agua dulce. Fue visitada constantemente por habitantes del Perú prehispánico, quienes la usaron como lugar de pesca y cementerio. En efecto, las investigaciones comprueban que fue lugar de habitación temporal de pescadores nativos; en su zona sur existe un cementerio, con aproximadamente tres mil tumbas y, según el historiador Carlos Romero, existió también un templo de adoración a la Luna.

Relatos virreinales cuentan que, en 1544, sirvió de prisión al depuesto virrey Blasco Núñez de Vela y se sabe también que fue utilizada como cantera en la que trabajaban esclavos para obtener la piedra que se usaba en las construcciones limeñas. Otros relatos hablan que sirvió, por un tiempo, como depósito para delincuentes indios y negros, que luego debían purgar sus condenas en las minas de Huancavelica. El 13 de febrero de 1579, el corsario más famoso de la historia, sir Francis Drake, penetró al Callao doblando el extremo norte de la isla de San Lorenzo. Aprovechando la oscuridad, Drake se abasteció de vino y frutas que sustrajo de uno de los trece barcos que estaban fondeados y, además, cargó en el suyo 1,500 barras de plata y 200 mil pesos en moneda, que encontró en otro. Cuando el virrey Toledo organizó escuadrones de hombres armados para combatirlo, Drake ya se encontraba lejos, contando alegremente su botín. Durante el siglo XVII, los holandeses Joris van Spielbergen (Jorge de Spilberg, en español) y Jacobo L’Hermite causaron también pánico en el Callao. La escuadra de L’Hermite fue la más grande que haya atacado al Callao. Se componía de once navíos con 294 cañones y 1637 hombres. El pirata holandés llegó al Callao en mayo de 1624 y permaneció en el puerto hasta por más de un mes. Durante el asedio, muchos piratas murieron víctimas del escorbuto, enfermedad que habían contraído mientras navegaban hasta nuestras costas. Entre los enfermos se encontraba el mismo L´Hermite, quien murió en su buque y fue enterrado junto a 600 de sus hombres en la Isla San Lorenzo. Por ello, al norte de la isla yacen los restos de 600 holandeses que, al mando del famoso pirata Jacobo L´Hermite, en 1624 bloquearon el puerto del Callao y mantuvieron su flota invasora durante cinco meses, lanzando su artillería contra la ciudad, pero muriendo en el intento de saquear Lima y alrededores.

Iniciada la República, el sabio Charles Darwin hizo trabajos científicos en San Lorenzo (1835). Luego, en 1866, la escuadra española se retiró a San Lorenzo, durante ocho días, tras ser derrotada en el Combate del Dos de Mayo; el general hispano casto Méndez Núñez atendió aquí la curación de las heridas que recibió durante la contienda y supervisó la reparación de sus naves antes de su retorno a la Península. Desde 1872, un súbdito inglés, Josiah Harris (más conocido como el Coronel Harris), ocupó la isla. En la caleta Paraíso estableció una Fundición y Factoría de tubos de cañerías a vapor, con sus respectivos talleres de carpintería, herrería y ensogue de metales. Trajo desarmada, desde Boston, una lujosa casa de dos pisos. Lamentablemente, durante la guerra del Pacífico (1881-1883), San Lorenzo estuvo bajo el control del ejército chileno, que le sirvió de apostadero naval, factoría y campo de concentración. Los invasores destrozaron e incendiaron las pocas viviendas que existían en la isla, especialmente las instalaciones construidas por Harris. Luego de la guerra, según testimonios de la época, en 1890, unas 30 personas vivían en San Lorenzo, entre picapedreros, pescadores y empleados de la Casa y Factoría Harris; la mayoría eran inmigrantes (ingleses, franceses, italianos, suecos, y chinos). Cabe destacar que, formalmente, fue incorporada al territorio del Callao por ley dictada el 18 de noviembre de 1899.

A inicios del siglo XX, la Marina de Guerra inició su presencia en la isla con el establecimiento, en 1908, de un depósito para explosivos. Paralelamente, Carlos I. Lissón, como profesor de Geología y Petrografía, hizo incursiones e informes científicos de la isla. Asimismo, el arqueólogo alemán Max Uhle excavó en el cementerio prehispánico, en el extremo sur de la isla (Caleta de la Cruz) y halló objetos de metal y fardos funerarios que corresponderían a finales del Intermedio y Horizonte Tardío (900-1,532 d.C.). Cabe destacar que, en 1913, cuando el gobierno de Guillermo Billinghurst se interesó en realizar obras de expansión portuaria en el Callo, hubo el proyecto del ingeniero holandés J. Kraus de unir La Punta con San Lorenzo, a través de un puente, y construir un dique seco en la caleta Gaviotas. Afortunadamente, para la protección del ecosistema de la isla, el proyecto de Kraus no se ejecutó.

Cuando llegó el “Oncenio”, se habilitó, como prisión política, el Sanatorio Militar y la estación Cuarentenaria, construidos durante el primer gobierno de Leguía (1908-12), ubicadas en la caleta Sanitaria. Los adversarios del régimen eran enviados presos a San Lorenzo. En 1926, se inauguró, en la caleta Paraíso, la Base Naval de la Marina. En 1930, tras su caída, el presidente Leguía fue recluido aquí por unos días (luego sería trasladado al Panóptico). Años más tarde, en 1932, ocurrió otro acontecimiento polémico en la isla. A raíz de un motín de la marinería de los cruceros Almirante Grau y Coronel Bolognesi, y luego de un proceso sumario, ocho marineros fueron fusilados en el antiguo cementerio republicano, en la caleta Panteón. A inicios de la década de 1990, la Base Naval de isla sirvió de cárcel temporal a los recientemente capturados líderes de los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA mientras se construían cárceles de máxima seguridad para recibirlos. Por último, en febrero de 2010, el Instituto Nacional de Cultura declaró como “Patrimonio Cultural de la Nación” a veinte monumentos arqueológicos existentes en la isla

La fauna silvestre en San Lorenzo.- La isla alberga en su territorio una gran variedad de especies de flora y fauna, marina y terrestre; lamentablemente, su fauna silvestre se encuentra amenazada. Entre las especies que aún podemos encontrar en San Lorenzo tenemos:

1. Pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti)
2. Pelícano peruano o Alcatraz (Pelicanus thagus)
3. Guanay (Phalacrocorax bougainvillii)
4. Chuita (Phalacrocorax gaimardi)
5. Piquero común o peruano (Sula variegata)
6. Nutria marina o gato marino (Lutra felina o Lontra felina).
7. Lobo fino o de dos pelos (Arctocephalus australis).
8. Lobo chusco o de un pelo (Otaria flavescens o byronia).
9. Zarcillo (Larosterna inca).
10. Piquero camanay o de pata azul (Sula nebouxii).
11. Rayador negro (Rynchops niger)
12. Gaviota dominicana (Larus dominicus).
13. Cuervo de mar (Phalacrocorax brasilianus u olivaceus).
14. Halcón peregrino (Falco peregrinus)
15. Ostrero negro (Haematopus ater).
16. Ostrero común americano (Haematopus palliatus).

Según el arqueólogo José Antonio Hudtwalcker, la Ley Nº 28793 (octubre 2004) establece se declare de interés nacional la protección, conservación y repoblamiento de las islas, rocas y puntas guaneras del país. El Decreto Supremo Nº 024-2009 (diciembre 2009) crea la Reserva Nacional Sistema de Islas, Islotes y Puntas Guaneras; incluye 33 unidades territoriales (22 islas e islotes y 11 puntas guaneras). Específicamente, de la zona del Callao, solo se incluyó en este “sistema” a Cabinzas y Palominos. Inexplicablemente, San Lorenzo y El Frontón fueron excluidas. Hay que tener en cuenta que la conservación de las islas, islotes y puntas guaneras ayudará al desarrollo sostenible de la pesquería peruana, recuperando los recursos agotados y manteniendo oportunidades de trabajo a largo plazo para miles de pescadores artesanales peruanos. Por ello, el DS Nº 024-2009 debió incluir en su listado a todo el grupo de las islas del Callao (conformado por las islas San Lorenzo, El Frontón, Cabinzas, Palominos y la Roca Horada).

El Frontón.- Se encuentra al sureste de San Lorenzo, separada por un estrecho canal (es una prolongación natural a ésta y probablemente estuvo unida a ella en tiempos remotos); los pescadores del Callao también la llamaban “El Muerto”. Muy parecida a San Lorenzo, aunque de dimensiones más pequeñas (un kilómetro cuadrado), tiene pequeñas caletas donde, por muchos años, se embarcó el guano recolectado en sus terrazas. Sin embargo, de todas las caletas, la única abordable es la “Colonia Penal”, que mira hacia el Callao. Su nombre deriva de la colonia penal del Frontón, inaugurada en 1918 durante el gobierno de José Pardo y Barreda; los trabajos de construcción estuvieron a cargo del coronel Teobaldo González. En sus primeros años funcionaron canteras, donde los presos se encargaban de fabricar adoquines para pavimentar las calles de Lima. Con el tiempo, se convirtió también en “cárcel política”; por ejemplo, el ex-presidente Fernando Belaúnde Terry fue encerrado aquí durante 12 días (mayo de 1959) cuando se disponía a inaugurar en Arequipa una convención de su partido en contra del segundo gobierno de Manuel Prado Ugarteche (otros presos políticos fueron Pedro Beltrán y Sebastián Salazar Bondy). Sin embargo, el suceso por el que más se conoce esta isla es el motín ocurrido el 18 de junio de 1986, durante el primer gobierno de Alan García Pérez, de parte de los reclusos pertenecientes al movimiento terrorista Sendero Luminoso. De la historia carcelaria de la isla, han quedado los siguientes testimonios: Julio Garrido Malaver (El Frontón, 1966); Julián Petrovick (La isla y los trabajos, 1944); y Jesús Ángel García (Una isla que se metió a la ciudad, 1977).

Cabinzas.- Conjunto de islotes ubicados detrás de San Lorenzo, hacia el lado de afuera; en algunos mapas ingleses del XIX se les llama “islas Wells”. Hasta la década de 1920, se extrajo abundante guano. Hoy siguen habitados por aves guaneras (pelícanos, guanayes, chuitas, piqueros y patillos); posee grutas y cavernas naturales. Son visitadas habitualmente por turistas que arriban en botes y yates; también son refugio natural de leones marinos.

Palominos: el Faro.- Se trata de cuatro islotes ubicados a casi 2,5 kilómetros al sur de San Lorenzo, también al lado de afuera. En el islote mayor se encuentra un faro, construido en 1897, que reemplazó al faro de Terry, que se ubicaba en San Lorenzo. Por su antigüedad y valor histórico, debería ser declarado patrimonio cultural. Existe la historia de un joven de 20 años, José Salvador Ureta, guardián de este faro, quien tuvo que nadar cuatro horas desde este islote al Callao para traer una embarcación y rescatar a su amigo, de apellido Sormani, quien sufrió una grave afección respiratoria. El hecho ocurrió en abril de 1906; su valerosa actuación, salvó la vida del amigo. En estos islotes todavía sea precian terrazas guaneras y la mayor población de lobos marinos en el departamento de Lima.

La Horadada.- Es un conjunto de rocas o peñas ubicadas a cuatro kilómetros al este de la cabecera de El Frontón. Sus rocas son una buena referencia par los navegantes, sobre todo cuando se está viniendo del sur con dirección al Callao. Se llama así porque se trató de un islote horadado cuyo hueco miraba a la playa de Magdalena del Mar, a unos 5 kilómetros y medio del litoral. Sin embargo, un sismo ocurrido el 20 de septiembre de 1898, desplomó el “puente” que formaba la bóveda del agujero y convirtió al islote en dos peñas (algo similar a lo que ocurrió con la formación rocosa llamada “La Catedral”, en Paracas, durante el terremoto de agosto de 2007).

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