Conceptual

«Entre Yuyachkani y tallarines de helado, te quedaste en la Memoria del Mundo… (No le digas al Universo)»

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Foto tomada de Girl in London

– Y me quedé absorto cuando te conocí… como que tenías algo inexplicable que me hacía cosquillitas en el alma.

– Y tus ojos se hacían infinitos, como el instante del alma. ¡Hermosos, tus ojos!

– Es porque te miraba…

– Sí, así lo sentía. Me aceptaste y me dejaste ser, muy así, como muy yo… que también se hizo como muy tú.

– Y me desbordaste

– Me encanta ese verbo, es lindo.

– ¡Eras un concepto completamente nuevo para mi! Por eso cuando me dijiste que no me querías exclusivo, ya no te pude ver más.

– He ahí el quid del asunto, es que yo no soy un concepto.

– Lo siento, yo… ¿Pudiste cumplir tu sueño ingenieril?

– No era mi sueño, ese era tu sueño. Pero yo te dije, “nunca con los ingenieros”.

– Creí que eras universo cuando en realidad eras mundo.

– Somos mundo… y tus ojos son universos. ¡Hermosos tus ojos!

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