¿Dónde estás?

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En Jules et Jim, de Truffaut hay una escena preciosa donde Jim le confiesa a Catherine que él adoraba su cuello, que era la parte más exquisita que siempre anheló de ella. Recordó que cuando viajaban en bicicleta los tres, él siempre estaba detrás de ella para poder observar minuciosamente su cuello y la bufanda que lo envolvía. Así Jules no podía darse cuenta de que Jim admiraba -secretamente- a su mujer.

Luego de todos esos años, de la guerra, de la visita de Jim a Alemania y del comentario de que un angel pasa por el mundo a las 9.20 no importa si de día o si de noche; y luego de que Jim hiciera la confesión de la veneración por el cuello de Catherine, ella se lo ofreció “tómalo, ahora es todo tuyo”

¿Donde encuentro el erotismo? ¿Dónde se fue aquel ser de mis sinceros respetos que veneraba a la mujer hasta los extremos más sublimes? ¿Donde está Bertrand con su espíritu idealista que caía perdidamente enamorado de la idea misma de la mujer, que creía que todas las mujeres eran únicas e irremplazables, la obra cumbre de su vida, su inspiración profunda, artística, literaria… poesía hecha piel, razón valedera incluso para morir amando…?

Pareciera que todavía lo escuchara decir: «les jambes de femmes sont des compas qui arpentent le globe terrestre en tous sens, lui donnant son équilibre et son harmonie». Truffaut también tenía un fetiche con las piernas de una dama… y con varias partes más de la anatomía femenina. Exquisito.

http://www.youtube.com/watch?v=NB8NexdDBA0

Puntuación: 5.00 / Votos: 1

Comentarios

  1. Bambino escribió:

    En la saga de Antoine Doinel la fijación se centra en los pies. Por ello incluso Antoine ingresa a trabajar a una zapatería. Aunque allí la excusa es que Doinel es el detective privado más despistado desde mr. Smart.

    Salsera Chapulina, el ojo zahorí siempre está presente en busca del perfil, del ángulo femenino que anhela asir desesperadamente. Todo depende también del objeto de deseo y cómo maneja su belleza. Desencuentros los hay desde tiempos ancestrales, y la música se encarga de narrarlos eficazmente.

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