Una historia de amor matemática – y paradójicamente – imposible

– Supongamos, entonces, para simplificar la situación, que la tortuga no es la tortuga, sino que eres tú

– Gracias por lo que me toca…

– Y que Aquiles no es Aquiles, sino que es tú chico… ¿Cómo te gustaría que se llame tu chico?

– Glaucón

– Será Glaucón entonces. Tú, lo estás esperando…

– Para variar…

– Glaucón se encontrará a una distancia «d» de ti y comenzará a caminar en tu dirección para estamparte un beso apasionado.

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– Te darás cuenta de que en un siguiente instante, él estará a una distancia «d/2» , luego «d/4» , luego «d/8» y así sucesivamente…

– Hasta el infinito…

– ¿Te das cuenta de la paradoja?

– Eso es amorosamente terrible… matemáticamente Glaucón nunca llegará a encontrarme – y chaparme – porque él siempre estará a una distancia de mi, por más pequeña que sea… la sucesión seguirá eternamente

– Ecoooo… él nunca te alcanzará

– Oh… esta paradoja matemática es demasiado triste para mí…

«Llegará un momento en que las matemáticas ya no podrán ser una abstracción de tu realidad, sino que reposarán gloriosamente en el perfecto mundo de las ideas… date cuenta, que el tiempo es contínuo. Tu Glaucón ha estado en una dimensión donde el tiempo no lo fue.»

PD: Mil gracias a Randall Munroe porque me inspira con sus dibujitos

Puntuación: 3.33 / Votos: 6

Comentarios

  1. Jonathan escribió:

    Pero llegará un momento en que la distancia que la separa de Glaucon será tan pequeña que bastará una leve inclinación de su cuerpo para alcanzar el beso. De repente nunca fue necesario que estén en un mismo punto de la recta.

  2. diana-horqque Autor escribió:

    ¿y si Glaucón y yo somos simplemente dos puntos? ajajhá…

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