kármico

– Aló

– Aló, Diana

– [noooooooooooooooo] hola

– ¿cómo andas?

– Bien

– oye, vi que estabas escribiendo en tu facebook en francés. ¿Sabes acaso francés?

– [¿cómo eme sabes que escribo francés? Si te he bloqueado en el facebook y por ti he bloqueado a la mayoría de mis contactos. Por ti me entraron los escrúpulos con este tema de la privacidad en la internet y por tu culpa me cambié de nombre…. ¡acosador!] ¿cuándo viste eso?

– No recuerdo…. ¿hace un mes? ¿sabes francés?

– [md! ¿y si se me pasó bloquearte del facebook? ¡la pavada! pero estaba segura de haberlo hecho] ah ya… la verdad no… solamente algo. Sigo aprendiendo a hablar español aún.

– ¿y tu prima ya se fue?

– [ahhhhhhhh noooooooo…. mi primita hermosa, mi primita bella… el sólo hecho de imaginarme que también la has estado acosando a ella por el facebook, sólo porque se llama como yo, me pone la piel de gallina] Sí ya se fue.

– Ah… las pensaba invitar a salir…

– [noooooooooooooo] Ah, bueno, gracias. Mira, me debo ir y ya cuelgo. Adieu!

Lo paradójico, es que – si bien el acoso es virtual y por la internet – no llegará a leer este escrito nunca. Y si lo lee, no se reconocerá en él.

Debe ser una suerte de equilibrio cósmico del mundo kármico por todas las veces que he sido una stalker detestablemente acosadora.

Puntuación: 2.50 / Votos: 2

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