Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (V): la tesis de Carlos Iván Degregori

Extraordinaria caricatura de Alonso Núñez sobre los "siameses" Fujimori y Montesinos

Continuando con la serie de artículos que tratan sobre las principales explica-ciones del colapso del régimen autoritario de Alberto Fujimori (respecto a lo cual ya hemos reseñado las tesis de Martín Tanaka, Sinesio López, Julio Cotler y Romeo Grompone), en esta oportunidad vamos a reseñar el trabajo del ex comisionado de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) Carlos Iván Degregori.

Tesis central de Carlos Iván Degregori: El impacto del video kouri-montesinos
Carlos Iván Degregori propone sus explicaciones sobre el colapso del régimen de Alberto Fujimori en su libro: La década de la antipolítica: auge y huida de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, Lima: IEP, 2000. En adelante aludiremos a dicho texto únicamente como “Degregori, 2000”.

En el mismo sentido que Grompone, Degregori considera que el régimen de Fujimori, a pesar de su aparente solidez, era en realidad un régimen bastante frágil, hecho que se vio confirmado por el abrupto colapso de Fujimori, tan rápido y sorpresivo como su ascenso.

Para Degregori, el Fujimorismo, “sólo podía subsistir con el balón de oxigeno que le proporcionaban poderes fácticos, externos a un sistema político que Fujimori aborrecía.” Así, cuando a mediados del 2000 Estados Unidos, el poder fáctico más importante, bajó el dedo, “el castillo de naipes y billetes verdes se derrumbó casi sin estrépito.” (Degregori, 2000: 367)

Degregori, al igual que Tanaka, acota que luego de la marcha de los 4 Suyos y la accidentada juramentación de Fujimori, este parecía haber capeado lo peor del temporal, por lo que el Perú se preparaba para un tercer periodo más autoritario y represivo y las fuerzas democráticas apostaban, en el mejor de los casos, a un escenario dominicano (un recorte de mandato y una nueva elección presidencial antes del 2005). No obstante, cuando todo parecía consumado, la transmisión del video Kouri-Montesinos precipitó el colapso del régimen. Sin embargo, Degregori acota que “esta [la transmisión del video] no fue la causa principal. Creerlo le costó su curul a Fernando Olivera y de carambola quién sabe si la presidencia a Lourdes Flores.” (Degregori, 2000: 368)

Imagen del famoso Video Kouri-Montesinos, en que este último aparece comprando al primero

En tal sentido, Degregori suscribe la posición de Grompone respecto a que la difusión de dicho video fue el pretexto buscado cuando “ya se le había bajado el dedo al asesor”. Sin embargo, considera que dicha divulgación del video tuvo un efecto devastador para el régimen y puso en marcha una dinámica que “contribuyó a acelerar el derrumbe y, junto a los centenares que salieron a la luz en los meses siguientes, incidió significativamente en el rumbo que el gobierno de transición tomó a partir de noviembre del 2000.” (Degregori, 2000: 368)

El poder de la imagen

Degregori se pregunta por qué la exhibición del video tuvo un efecto tan devastador sobre el régimen de Fujimori. Para responder a esa pregunta, basándose en Deborah Poole [específicamente en el libro Visión, raza y modernidad. Una economía visual del mundo andino (Lima: Sur, 2000), de dicha antropóloga estadouni-dense], Degregori hace referencia a una lectura antropológica del concepto de Estado, a partir del cual se le puede considerar como “un artefacto cultural cuya legitimidad y modo de dominación depende no sólo de la estabilidad institucional y la racionalidad burocrática, sino también de las creencias y representaciones colectivas que sobre él existen. (…) [En este sentido, el Estado] administraría una suerte de ‘economía visual’, pautando aquello que se puede y aquello que no se puede ver.” (Degregori, 2000: 372)

A la propuesta de Poole, Degregori le añade algunas precisiones. Siendo cierto que el Estado dicta los términos del conocimiento y regula la visión, esos dictados: “1) están sujetos a contestación; 2) se configuran en ‘complicidad’ con la sociedad o, más precisamente, con ciertos sectores sociales; y 3) nunca tienen un éxito total.” (Degregori, 2000: 372)

Respecto a la “complicidad” de la sociedad, Degregori afirma que en los primeros años de los noventa, el régimen obtuvo la complicidad de una mayoría necesitada de orden y estabilidad para relegar la democracia y la violación de los derechos humanos a un segundo plano de la agenda; sin embargo, esas mismas mayorías no optaron por avalar la corrupción, por el contrario, “el pacto implícito del 5 de abril era doble: terminar con la violencia y también con los políticos tradicionales corruptos que la dejaron crecer.” (Degregori, 2000: 376)

Dadas las características autoritarias del régimen, su legitimidad se basaba en la obtención de resultados y no en el respecto a los procedimientos legales, por lo que Fujimori tenía que validar constantemente su legitimidad sembrando en el imaginario público la percepción de que “redistribuía, ya no quitándole a la oligarquía o a las empresas imperialistas como durante el populismo clásico latinoamericano, sino a los ‘políticos tradicionales’ corruptos, para beneficiar al pueblo en una suerte de complicidad robinhoodesca, que acabó siendo traicionada.” (Degregori, 2000: 376-377)

Carlos Iván Degregori, ex comisionado de la CVR . Fuente: http://sobresanmarcos.blogspot.com

Que nunca el éxito es total quiere decir que el Estado, en ciertas circunstancias, deja ver su lado obsceno; es decir, algún aspecto oscuro se filtra y sale a la luz, causándole daño. Ahora, que el Estado puede controlar los daños “depende de lo que se ve, cuándo se ve y desde qué ubicación.” (Degregori, 2000: 372) Conforme a esto, no fue lo mismo ver las imágenes de los asesinados en la matanza de la Cantuta en 1993, cuando el régimen se encontraba en pleno auge de su popularidad, que ver el cuerpo descuartizado de Mariella Barreto en 1997, cuando la popularidad del régimen iba en declive.

Teniendo en cuenta lo mencionado, resulta que cuando el video fue exhibido el 14 de setiembre, “(…) La ciudadanía vio, y supo, ya sin lugar a dudas, lo que para entonces era un secreto a voces: la corrupción generalizada del régimen (…) A diferencia de La Cantuta, que era un caso de violación brutal de DDHH, lo que ‘visionamos’ el 14 de setiembre fue un delito de corrupción, que atentaba contra el pacto fundacional del régimen.” (Degregori, 2000: 374-375)

Consideraciones sobre la tesis de Carlos Iván Degregori

El principal problema de las consideraciones de Degregori sobre este tema, y sobre el fujimorismo en general, es que su libro La década de la antipolítico: auge y huida de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, no es un estudio sistemático, sino un conjunto de artículos, con un tono periodístico muy marcado, sobre el régimen de Fujimori. No se trata, pues, de un texto académico, ni parece tener pretensiones científicas.

No obstante, hemos considerado este texto debido a que Degregori es uno de los autores más influyentes en nuestro país y porque ofrece algunas perspectivas interesantes, a pesar de las limitaciones propias, para efectos de un estudio científico, de un texto con carácter más bien coloquial o periodístico.

Nos referimos, entre otras cuestiones, a su tratamiento de la “imagen del poder y del poder de la imagen”, porque consideramos que contribuyen a analizar uno de los hitos importantes en el colapso del fujimorato, el famoso video Kouri-Montesinos.

Puntuación: 4.81 / Votos: 21

Comentarios

  1. Carlos Cumandá escribió:

    Mucho palabreo. El video K-M produjo el rompimiento entre Fujimori y Montesinos porque éste no quiso retirarse del gobierno como se lo requirió el presidente, ya sea por estar reclutando congresistas indebidamente (sin su consentimiento), o ya sea por haber fallado fatalmente en el ocultamiento de dicho soborno. COMO Fujimori no podía echar fácilmente a su poderoso asesor (manejaba las fuerzas armadas policía y poder judicial) optó por disolver el Sistema Nac.de Inteligencia y renunciar a la presidencia convocando a nuevas eleciones "en el menor tiempo posible". Pero fue un exabrupto excesivo, tenía derecho a renunciar pero no a convocar a nuevas elecciones, había 2 vice presidentes que debieron continuar con el régimen recién elegido, haciendo todas as correccones y cambios que considere necesarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *