Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (I): la tesis de Martín Tanaka

Los siameses Fujimori y Montesinos, entrevistados por la Revista Dominical

El día de hoy, lunes 30 de junio de 2008, Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori, luego de ocho años, se han visto nuevamente frente a frente; esta vez ante el tribunal de justicia encargado de juzgar al ex presidente por los diversos delitos que presuntamente cometió durante su mandato.

Quiero aprovechar la ocasión para recordar y analizar la forma en que la relación entre ambos, tras varios años de estrecha unión (por algo el apelativo de “siameses” les caía como anillo al dedo), se deterioró y acabó raudamente el 2000, y cómo es que el fin de esa relación implicó también el colapsó del régimen autoritario montado por ambos personajes.
Son diversos los especialistas que han ensayado explicaciones respecto a las causas del colapso del régimen autoritario de Fujimori (y de su socio Montesinos). Como quien hace un balance de la literatura existente sobre el particular, reseñaremos las que son, a nuestro juicio, las explicaciones más destacadas: las elaboradas por Martín Tanaka, Sinesio López, Julio Cotler, Romeo Grompone, Henry Pease y Carlos Iván Degregori. Empecemos con Tanaka.

Tesis central de Tanaka: las contradicciones internas del régimen autoritario por la presión de actores internacionales

Martín Tanaka, en sus obras “¿Crónica de una muerte anunciada? Determinismo, voluntarismo, actores y poderes estructurales en el Perú, 1980-2000” (en Jane Marcus-Delgado y Martín Tanaka, Lecciones del final del Fujimorismo – La legitimidad presidencial y la acción política, Lima: IEP, 2001) y Situación de la democracia en Colombia, Perú y Venezuela a inicios de siglo, Lima: CAJ, 2002, considera que la caída del fujimorismo no puede deducirse de la acción de la oposición política o del vigor de los movimientos sociales de protesta, extremadamente debilitados en los últimos años, sino se explica por el agudizamiento de las contradicciones internas de un régimen altamente personalizado, desencadenadas por presiones de actores internacionales que ganaron un poder excesivo en los últimos años, en un contexto de pérdida de legitimidad (2001: 64; 2002: 104). Es decir, el fujimorismo se derrumbó por sus contradicciones internas y no por el vigor de la oposición social o política, cuando ya había más o menos superado los cuestionamientos que enfrentaba. Tras esta afirmación considera que quienes encabezaron la transición que se abrió con el derrumbe del régimen fujimorista fueron débiles, sin proyecto, programa o cohesión (2002: 105).

Portada del libro Lecciones del final del Fujimorismo – La legitimidad presidencial y la acción política, en que aparece en trabajo de Tanaka “¿Crónica de una muerte anunciada? Determinismo, voluntarismo, actores y poderes estructurales en el Perú, 1980-2000”

Tanaka realiza el siguiente recuento e interpretación de hechos para fundamentar su tesis:

– Entre la segunda vuelta electoral del 28 de mayo de 2000, con un solo candidato y sin observadores nacionales o internacionales, y el 28 de julio, fecha de inicio del tercer mandato de Fujimori, se abrieron tres frentes de batalla: el internacional, el del Congreso y el de la movilización en las calles. La oposición jugó en los tres escenarios a cuestionar las elecciones y descalificar el triunfo de Fujimori; pero en todos ellos este capeó el temporal.

– En el plano internacional Fujimori logró que se reconozca su nuevo gobierno, a cambio del establecimiento de una misión permanente de la OEA. En el Congreso, rápidamente logró construir la mayoría. Finalmente, la movilización ciudadana en las calles no hizo tambalear a su régimen. Las movilizaciones ciudadanas eran muy espontáneas, sin organización, sin capacidad de afectar la producción o la provisión de servicios esenciales, por lo que su capacidad de presión era sólo simbólica.

– En suma, el gobierno había logrado en lo básico superar todos los obstáculos que enfrentó inmediatamente después de las elecciones, iniciando un tercer periodo, aunque ciertamente acosado por una grave crisis de legitimidad y con una agenda democratizadora por delante.

– En verdad los acontecimientos se precipitaron tras la conferencia de prensa del 21 de agosto, en que Fujimori y Montesinos anunciaron el desbaratamiento de una red de traficantes de armas a las FARC colombianas. En los días siguientes salió a la luz que altos mandos militares peruanos y el propio Montesinos estaban implicados en dicho tráfico, lo que ponía al régimen en contradicción abierta con los intereses estratégicos de los Estados Unidos en la región. Esta y otras acciones de Montesinos hicieron que Fujimori lo aleje del círculo del poder; sin embargo, Montesinos contaba con un sólido respaldo de la cúpula de las Fuerzas Armadas, que incluso podría haber dado un golpe contra el Fujimori.

– Producido el divorcio entre Fujimori y Montesinos, se fracturó el núcleo mismo de los intereses en el poder, la entraña de un régimen altamente personalizado, por lo que no pudo sobrevivir. El 16 de setiembre Fujimori convocó a elecciones para evitar un golpe de estado en su contra y pretendiendo encabezar el proceso de transición. Para esto aprovechó la circunstancia del video Kouri-Montesinos propalado dos días antes. Sin embargo, el conflicto con Montesinos hizo que Fujimori perdiera el control del proceso político, lo que se expresó en la censura por parte de la oposición de la mesa directiva del Congreso el 13 de noviembre.

La insuficiencia de la “crisis de legitimidad” como variable explicativa: la importancia de los actores

Tanaka cuestiona las explicaciones sobre la caída del fujimorismo a partir de su crisis de legitimidad, y que dejan de lado las mediaciones políticas, las acciones y omisiones de los principales actores políticos y poderes estructurales (2001: 57, 58, 61). La visión convencional que Tanaka cuestiona es la que considera que el régimen fujimorista se vio enfrentado por “una parte cada vez más numerosa de la ciudadanía (particularmente los jóvenes), especialmente en las elecciones del año 2000, siendo Alejandro Toledo la expresión de este proceso. A pesar de su aislamiento y falta de legitimidad, el fujimorismo pretendió vana y desesperadamente mantenerse en el poder, pero terminó colapsando ante las múltiples evidencias de corrupción de un régimen autoritario que devino en una mafia inserta en el poder. Así, los peruanos tenemos nuevamente al frente, por méritos propios, la posibilidad de reencontrar el camino de la democracia.” (2001: 60-61).

Aunque admite que dicho recuento tiene muchos elementos de verdad, considera que es una descripción muy parcial de lo que verdaderamente ocurrió (2001: 61). Considera, más bien, que los procesos políticos estuvieron siempre abiertos a desenlaces diversos, situación propia de una coyuntura crítica y de situaciones de reestructuración (2001: 58).

El "chino" Tanaka explica el colapso del régimen del "chino" Fujimori. Fuente: agenciaperu.com

Para Tanaka la política tiene una lógica particular: la lucha por el poder, y está regida por reglas de juego institucionales (régimen político y electoral). El plano de la política y el de la interacción social se relacionan por medio de la representación (partidos, movimientos sociales, grupos de interés) y de la opinión pública. El vínculo representativo, que se actualiza por medio de las elecciones, puede generar o no legitimidad; si no lo hace, la crisis de legitimidad puede tener varios desenlaces: desafección, apatía, ausentismo, pero también la aparición de nuevas opciones, tanto dentro como fuera del sistema. Lo que ocurra en la política depende de los actores políticos, que administran y responden a las presiones sociales (2002: 86-87).

En tal sentido, la legitimidad es el principal mecanismo que relaciona la interacción social con la política. Carecer de legitimidad puede debilitar y hasta hacer desaparecer a los actores políticos, por más poder fáctico que posean. Sin embargo, la legitimidad se expresa mediante los actores políticos; por tanto, lo que pasa en el plano de la interacción es relevante en términos políticos en tanto afecte la conducta de los actores. Por ello, siendo la legitimidad importante, por sí sola no tiene ningún efecto, siendo siempre decisivo lo que ocurre en la política. En este sentido, Tanaka, siguiendo a PRZEWORSKI, considera que en la caída de un régimen autoritario la crisis de legitimidad no tiene casi implicancias, si es que no existe una alternativa política (2002: 87).

Los límites de la oposición

Según Tanaka, a pesar que el fujimorismo se consolidó tras el autogolpe de 1992, la oposición siempre tuvo oportunidad para establecer una lucha política efectiva que evitara la consolidación de un régimen autoritario. Sin embargo, la oposición fracasó en constituirse en alternativa, permitiendo que el fujimorismo ejerciera un poder sin contrapesos, por lo que fácilmente devino en un régimen autoritario y corrupto.

La oposición no logró sacar provecho del desgaste del fujimorismo, que se explica por la crisis económica y las maniobras autoritarias reeleccionistas desde 1996, y en lugar de articular una alternativa política y económica, sólo se concentró en temas institucionales y legales. De allí que el fujimorismo fuera más fuerte entre los sectores populares, beneficiados con los programas sociales, y la oposición entre sectores medios y altos. Así, a lo largo de 1999 el fujimorismo se recuperó sorprendentemente, debido a la precariedad de la oposición y a la debilidad extrema de los movimientos que emergieron como alternativas al fujimorismo, a tal punto que a pocas semanas de las elecciones muchos analistas especulaban con un triunfo de Fujimori en primera vuelta.

Tanaka reconoce que el proceso electoral fue muy desigual y que el gobierno empleó electoralmente los recursos del Estado, manipuló los medios de comunicación con maniobras ilegales, lo que hizo que todos los observadores internacionales condenaran la elección. Sin embargo, considera que “esas maniobras prosperaron por la debilidad de la oposición, incapaz de dar forma política a la insatisfacción existente frente al fujimorismo.” (2002: 100).

La oposición contra el fujimorato también se dio en las calles, aunque para Tanaka no fue suficiente

No obstante, al final de la primera vuelta Fujimori obtuvo una derrota y Toledo un enorme triunfo, debido a un hecho totalmente accidental y fortuito: todos los exit polls dieron como ganador a Toledo y los resultados de las actas a Fujimori. Las irregularidades de la campaña, la oscuridad del proceso de cómputo de votos, generaron la percepción de que un fraude grosero le estaba arrebatando el triunfo a Toledo, y ello desencadenó una movilización impresionante y fuertes presiones externas, que evitaron que el gobierno cayera en la tentación de ganar “en mesa” lo poquísimo que le faltaba para evitar una segunda vuelta (2001: 96; 2002: 101).

Consideraciones sobre la tesis de Tanaka

Consideramos que Martín Tanaka, en su afán de destacar la importancia de las acciones políticas de los actores y de enfatizar que la crisis de legitimidad no es el factor determinante, ya que por sí sola no es capaz de provocar la caída de un régimen, termina en la práctica por desestimar la indudable incidencia que en cualquier proceso político juega la crisis de legitimidad del régimen.

Sin negar que lo que determina finalmente en los sucesos políticos, que la variable inmediata, son las acciones y omisiones de los actores, es necesario determinar las razones de la crisis de legitimidad de un régimen para entender el proceso de manera integral. La crisis de legitimidad es, finalmente, la manifestación o resultado de otras variables y el objetivo de una investigación debería ser descubrir cuales son éstas y qué tan importantes han sido. De lo contrario, no sería posible tener una cabal comprensión del proceso político.

Los actores determinan los desenlaces finales, pero lo hacen inmersos en determinados contextos. Así como es cierto que fue debido al desempeño de los actores, a sus acciones, errores u omisiones, que se produjo el colapso del fujimorato, también es verdad que fue debido a que hubo un contexto previo de crisis de legitimidad que dicho desenlace pudo ocurrir. Sin embargo, Tanaka explica el colapso del régimen de Fujimori a partir de una sola variable. Consideramos que esa es la limitación principal de su explicación.

Habíamos referido que Tanaka hizo suyas las consideraciones de Przeworski en el sentido que en la caída de un régimen autoritario la crisis de legitimidad no tiene casi implicancias, si es que no existe una alternativa política. Consideramos que esa idea es verdadera, y que resulta de plena aplicación al caso peruano ya que la ausencia de alternativas al fujimorato desde el lado de la oposición es innegable. Sin embargo, ello no quiere decir que al estudiar la caída de un régimen, sólo deba estudiarse la alternativa política y no la crisis de legitimidad. Dicho de otro modo, el hecho que la crisis de legitimidad sea una variable insuficiente para explicar el colapso de un régimen no quiere decir que tenga que descartarse al momento de realizarse una explicación.

En tal sentido, consideramos pertinentes las consideraciones que realiza Samuel Huntington en su obra La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX, Buenos Aires, Barcelona, México: Paidós, 1994, sobre las diversas variables explicativas de los procesos de democratización. Para Huntington las creencias y acciones de las elites políticas constituyen una variable explicativa muy importante, pero insuficiente, para explicar los procesos de democratización: “probablemente es la variable más inmediata y significativa desde el punto de vista explicativo… Es una variable explicativa poderosa, pero insatisfactoria. La democracia puede ser creada, aun si la gente no la quiere. Así tal vez no sea tautológico decir que la democracia será creada si la gente quiere democracia, pero está cerca de serlo. Una explicación… es el lugar en el que la mente descansa. ¿Por qué las relevantes elites políticas quieren democracia? Inevitablemente, la mente quiere avanzar para ir más allá de la cadena causal.” (1994: 45-46)

Huntington parte de una premisa que nos parece sumamente importante, que en política casi todos los acontecimientos tienen muchas causas: “Claramente, se necesitan distintas variables, y diferentes teorías detrás de aquellas variables, para explicar algo tan simple como el resultado de unas elecciones.” (1994: 46) A partir de esto realiza las siguientes proposiciones (1994: 47-48):

– No es suficiente un solo factor para explicar el desarrollo de la democracia en todos los países o en un solo país.
– En cada país, la democratización es el resultado de una combinación de causas.
– La combinación de causas que produce la democracia varía de un país a otro.

En suma, para Huntington, aunque resulta crucial el papel del liderazgo político y de la capacidad política en la obtención de la democracia, sin embargo, esto “no debería conducir a dejar de lado totalmente los factores generales, contextuales, sociales, económicos y culturales al explicar el desarrollo de la democracia. Existe una cadena de causas o un embudo…, y operan todos los factores (internacionales, sociales, económicos, culturales), principalmente los políticos, a menudo de manera conflictiva, y otras veces para facilitar la creación de la democracia o sostener el autoritarismo.” (1994: 48)

Fujimori y Montesinos en conferencia de prensa del 21 de agosto de 2000, anunciando el desbaratamiento de una operación de tráfico de armas a las FARC. Fuente: Caretas

Al revisar el trabajo de Tanaka se tiene la impresión que el colapso del régimen autoritario de Fujimori (y, con ello, el inicio de la transición a la democracia) ocurrió, finalmente, debido a dos hechos totalmente fortuitos. De un lado, un error de las empresas encuestadoras que dieron como ganador a Toledo, mientras los resultados de las actas electorales se lo daban a Fujimori, generando una percepción de fraude que desencadenó una movilización impresionante y fuertes presiones externas para forzar la segunda vuelta; de otro lado, la conferencia de prensa sobre el presunto desbaratamiento de un red de tráfico de armas a las FARC colombianas que terminó involucrando al propio régimen. Entonces, si las encuestadoras no se hubieran equivocado nunca se habría pasado a la segunda vuelta (por tanto, nunca se habría iniciado el proceso de transición a la democracia); y si es que Montesinos y Fujimori no hubieran dado dicha conferencia de prensa el régimen no habría colapsado. Al desconectar dichas variables de otros factores, la explicación de Tanaka deja interrogantes sin responder.

Más allá de algunas críticas que se le pueden hacer, no puede dejar de reconocerse, sin embargo, que el trabajo de Tanaka es, metodológicamente, uno de los más rigurosos. Por tanto, el suyo es un aporte que no se puede dejar de tener en cuenta.

AMPLIACIÓN (02/jul/2008): En este post, al realizar una revisión crítica del trabajo de Tanaka, he señalado como su limitación fundamental que únicamente haya considerado una variable explicativa: las acciones y omisiones de los principales actores políticos y poderes estructurales, dándole menor importancia a la variable de la crisis de legitimidad del régimen. En tal sentido, siguiendo a Huntington, he considerado que para analizar las razones del colapso del fujimorato resulta necesario analizar distintas variables.

A partir de tales apreciaciones mías, que aparecen en la parte final del post, podría suponerse que no comparto las conclusiones específicas de Tanaka, lo cual no es verdad. Comparto sus conclusiones respecto a la variable que prioriza (las acciones y omisiones de los principales actores políticos y poderes estructurales) y considero también que el fujimorato no colapsó como resultado de la acción de la oposición política o debido al vigor de los movimientos sociales de protesta, sino por la agudización de las contradicciones internas del régimen, desencadenadas por la presión de actores internacionales (este último hecho ocurrido debido al quiebre de la alianza entre el régimen de Fujimori y el gobierno de los Estados Unidos). En ese sentido, comparto la idea de Tanaka de que, durante todo el fujimorato, la oposición fracasó en su intento de constituirse en alternativa.

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Comentarios

  1. Martin escribió:

    CM,

    gracias por el comentario. Te comento dos temas puntuales:

    – no es que el problema de legitimidad me parezca irrelevante. Pero cuando tienes que explicar el por qué de algo, tienes que optar entre distintas hipótesis. Para mí es claro que explicar el derrumbe por la crisis de legitimidad no es correcto. Y no me parece que sea válido decir algo así como "es muy complejo, intervienen muchos factores". A mí eso me suena a que no tienes una explicación, y la barajas con el argumento de la interrelación de muchas variables.

    De otro lado, realmente pienso que las protestas después de las elecciones probablemente no hubieran ocurrido sin el incidente de los exit polls, que generó la percepción de fraude. Sin embargo, Transparencia convalidó los resultados de la ONPE.

    – Respecto a la conferencia de prensa, el tema no es la conferencia en sí, sino la relación de Vladi con las FARC, que se hizo visible desde entonces.

    Saludos.

  2. Martin Tanaka escribió:

    Carlo Magno,

    te agradecería me mandes un email para poder escribirte y hacerte una consulta. Gracias de antemano, saludos

  3. cmsalcedo Autor escribió:

    Martin,

    Gracias por los comentarios.

    De acuerdo contigo en que hay que optar por una hipótesis. Ciertamente, como lo indico en la ampliación del post, comparto tus conclusiones en el sentido que el fujimorato no colapsó por la acción de la oposición política o del vigor de los movimientos sociales de protesta, sino por las propias contradicciones del régimen; y que durante todo el fujimorato, la oposición fracasó en su intento de constituirse en alternativa.

    Sin embargo, la necesidad de un análisis de la agencia, no quita que también tenga importancia tener una lectura sobre el "contexto" en el que operan los actores.

    Ciertamente, más allá de la observación que es más bien formal, me parece que tu conclusión es acertada y, además, tiene la virtud de desbaratar las explicaciones que encuentran en la "oposición democrática" a los heroicos gestores del colapso del fujimorato.

    Saludos.

  4. elcira menendez escribió:

    LA VERDAD, ES QUE EL REGIMEN DICTATORIAL , ASESINOS Y LADRONES DE FUJIMORI Y SUS SOCIOS, QUE AHORA QUIEREN APARECER COMO GRANDES LIBERTADORES Y QUE ADEMAS QUIEREN VOLVER A ENQUISTARSE EN EL PODER POR INTERMEDIO DE SU HIJA KEIKO Y DEMAS ALLEGADOS,, QUE MUY SOBERBIAMENTESE PRESENTAN A DAR DECLARACIONES, CUANDODEBERIAN DE ESTAR AVERGONZADOS PORTANTA BASURA QUE DESPERDIGARON EN NUESTRO PAIS. CUANDO FUERON LAS ELECCIONESDEL AÑO 1995, YO VI PERSONALMENTECUANDO LA VISPERADE LASELECCIONES MAS OMENOS 8PM, PASABA UN CAMION DEL EJERCITO TIRANDOVOLANTES, LO RECOGI Y ERA UNA HOJA CON UNACARICATIRA DE PEREZDECUELLAR, PRESENTADO COMO UN TITERE Y UNA LISTA DE IMPROPERIOS CONTRA SU PERSONA, ESO HA SIDO EL REGIMEN DE FUJIMORI Y SU BANDA DE DLINCUENTES, AHORA QUIERE DAR PENA CON EL TEMA DE SU LENGUA, POBRECITO ,OH QUEPENA, PENA DEBEMOS TENER POR SER TAN TONTOS DE DEJARNOS EMBAUCAR POR ESTOS DELINCUENTES BASTA YAAAAAAA!!!!!!

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