ACUERDOS Y CONFRONTACIONES

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Sinesio López Jiménez
Pese a que Humala se entregó a los brazos de la derecha desde el comienzo mismo de su gobierno, esta lo sigue combatiendo. Con menos saña, es cierto, pero lo hostiga y lo presiona. ¿En qué están de acuerdo y sobre qué disputan?. Concuerdan en el manejo económico, pero se enfrentan en el campo de la política. El gobierno de Humala, las derechas (fujimorismo, Alianza para el Gran Cambio, la CONFIEP, la mayoría de los medios) y el centro-derecha (Apra, Perú Posible, Solidaridad Nacional) están de acuerdo con el modelo económico neoliberal y con el equipo tecno-político que lo gestiona. Las discrepancias en este campo son menores. Las únicas fuerzas que se oponen al modelo neoliberal extremo son las izquierdas, los movimientos sociales de protesta y la mayoría de los gobiernos regionales. Los actores centrales del escenario económico son, por un lado, los poderes fácticos y el equipo tecno-político del MEF que, en la práctica, gobierna y, por otro, la oposición social.
La disputa de las derechas con el gobierno se centra en la política. A la derecha no le ha gustado el tímido desplazamiento de Humala hacia el ambiguo centro, expresado en el gabinete Jiménez. La derecha estaba feliz con el gabinete Valdés, autoritario y pro-fujimorista. ¿Qué le disgusta a la derecha del gabinete Jiménez?. No le gusta su comportamiento blandengue con los movimientos de protesta y con las huelgas. Ella prefiere la mano dura y la criminalización de la protesta. La oposición social prefiere, en cambio, el diálogo y la atención del gobierno a sus demandas.
Tampoco le gusta a la derecha la ambigüedad de Humala y de Jiménez en el campo de los derechos humanos y en la política seguida contra sus violadores. La oposición política de derechas, en particular el fujimorismo, ha puesto en la agenda el cuestionamiento de la CVR, los fallos judiciales contra la violación de los derechos humanos y el indulto a Fujimori. El fujimorismo y sus aliados pretenden que Humala se desplace también a la derecha en el manejo de estos temas. Las izquierdas y el centro liberal y democrático (Perú Posible y AP), por su parte, exigen al gobierno una política clara y firme en la defensa de los derechos humanos.
La lucha política se desarrolla en diversos escenarios oficiales (parlamento, poder judicial, JNE; TC y otras instituciones del Estado), sociales (socio-ambientales, sindicales y gremiales), mediáticos y de guerra (el VRAEM). En los escenarios oficiales el fujimorismo y el Apra tienen la iniciativa política. En la Fiscalía, en el TC, en el nuevo JNE y en la Contraloría opera el Apra para cubrir a sus principales dirigentes y disparar contra las instituciones independientes y las izquierdas. En el Parlamento el fujimorismo desplegó, con el apoyo agresivo de los medios de derecha, una ofensiva fallida contra la CVR. En el Poder Judicial, el fujimorismo tuvo la audacia de rebajar las penalidades a los integrantes del Grupo Colina y de negar los crímenes de lesa humanidad cometidos por el fujimontesinismo.
Con la notoria excepción de la DBA, los medios de derecha en este tema han sido más prudentes. Sabían quizás que el fallo de Villa Stein adolecía de serias fallas jurídicas y que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) lo rechazaría, tal y como efectivamente ha sucedido. La ofensiva fujimorista para liberar al Grupo Colina y al mismo Fujimori fracasó. La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema anuló el fallo de Villa Stein y acató el de la CIDH. Es justo reconocer que el gobierno de Humala, más allá de las iniciales dudas y vacilaciones, ha sabido pararse firme en la defensa de la CVR y de los derechos humanos frente al fujimorismo y las derechas.
No está sucediendo lo mismo con el posible indulto a Fujimori. Humala ha extendido al fujimorismo una rama de olivo, cuyo significado la portentosa inteligencia de Kenyi no ha logrado descifrar, pidiéndole a la familia Fujimori que solicite el indulto como parte interesada porque como Presidente de la República no puede otorgarlo de oficio. Fracasada la ofensiva fujimorista en la Corte Suprema, la familia se apresta a solicitar el indulto y Humala a concederla. ¿Esta generosidad de Humala compensa la firmeza en la defensa de la CVR y los derechos humanos o hace parte de una negociación mayor que aún no conocemos?.

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