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20/11/10: Los recuerdos de la Lima de antaño

La Lima de antaño siempre estará presente. Quizás nos remontamos a su época cuando caminamos por alguna callecita del Centro Histórico de Lima o cuando relatamos la historia de cierto personaje que vivió en esos años. Siempre acudirán a nuestra mente recuerdos de otros tiempos, de una Lima como pocos la conocieron. Quisiera hacer un homenaje, hoy en una noche que se ofrece para tal, a nuestra Lima que aunque “vieja”, sigue de pie, con su habitual imponencia, como esperándo el próximo embate del destino, preparada, y sin embargo lista para demostrar una vez más que es la nueva ciudad pujante que conocemos. Estos son los recuerdos de la Lima de antaño, a través de documentos de entonces. Elijo, para la ocasión, los vals de César Miró Quesada, “Todos vuelven” y el de Augusto Polo Campos, “Lima de antaño”.

Jr. Jauja, Centro Histórico de Lima.

Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol,
todos vuelven al rincón donde vivieron,
donde acaso floreció más de un amor.

Paseo de Aguas y Casona de la Perricholi, Rímac.

Bajo el árbol solitario del silencio,
cuántas veces nos ponemos a soñar,
todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.
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13/11/10: Suárez: La casona que quiso ser Palacio

En la avenida Arequipa hay más de una historia: la casona Suárez es, pues, una de ellas. Su peculiar parecido a Palacio de Gobierno resalta en esta vía importante e invita a los transeúntes a echar sobre ella más de una mirada de curiosidad. Se ha intentado, sin embargo, demolerla -hecho que por cierto, demuestra la falta de conciencia por la cultura en el país-.

Casona Suárez (familia Suárez-Hudtwalker). Foto: Ricardo Granados.

La historia
La casona Suárez (Arequipa 4275. Miraflores), posiblemente del año 1939, es una construcción gótica, parecida también al neobarroco (por el estilo tan recargado en detalles). Lo cierto es que este palacete, erigido en pleno gobierno de Manuel Prado, por el destacado arquitecto polaco Ricardo de Jaxa Malachowski, fue hecho a pedido del médico Gay Suárez, personaje que ha sido centro de una particular historia curiosa. Se dice que este limeño quizo ser presidente del Perú, pero como no pudo llegar al cargo, decidió construir su propio Palacio.

La casona Suárez y el Palacio de Gobierno del Perú. Fotos: Lia/Repmariscalnieto. Ilustración: Marco Gamarra Galindo

Sobre esta casona existe una descripción interesante en el libro “Inventario y Evaluación del Patrimonio Turístico del Distrito de Miraflores”, de Dora Gallardo y Celeny Gutierrez (1993):

Actualmente este inmueble particular se encuentra habitado por sus parientes; esta bella casona tiene un estilo gótico, de recargado decorado por el exterior, consta de dos pisos, alrededor de todo el último piso se ven balcones salientes. Está protegido por un enrejado negro, con tres entradas, la principal y la más grande al centro y dos más pequeñas a los lados, las que a su vez van a dar entrada a los pasillos laterales. El patio de afuera tiene dos bancos hechos de marmolina al igual que el piso. Dirigiéndose a la puerta de entrada que es de fierro y enchapada de bronce dorado con vidrios iguales a la de las ventanas, se halla un escalón y el descanso respectivo, los cuales son de mármol. En el interior se puede apreciar una decoración gótica con cuadros en pan de oro, que pertenece a la familia; tienen, además, un bello jardín interior. Vale la pena mencionar y destacar que esta bella casona fue construida por el Ingeniero que construyó el Palacio de Gobierno, de ahí su semejanza con la casa de Pizarro, hasta en el decorado tipo francés.

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06/11/10: La otra historia del distrito de San Miguel

En el distrito de San Miguel (1920) no solo se aprecia un desarrollo continuo de modernidad. Sus centros urbanos no solo se constituyen de edificios, boulevares y emporios comerciales, sino, más bien, de una gran cantidad de quintas, casonas e instituciones cerradas al común ciudadano. Un paseo por las entrañas de San Miguel permite apreciar un pasado que se mantiene, y que parece, por momentos, trasladar al visitante a lugares como los Barrios Altos o el Rímac. Es la otra historia de San Miguel -de sus suburbios-.

Las actividades cotidianas de sus habitantes también llaman la atención. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Es sin duda la avenida La Paz (que une el Callao con San Miguel) donde se halla gran parte de lo antiguo de San Miguel: una serie de quintas de un solo caño, casonas a medio caerse y peculiares manzanas sin viviendas a la vista -como si fuesen huertas-. Darse un paseo por esta avenida no es tan simple: muchas veces uno camina entre vándalos, lidia con drogadictos y tropieza con abandonados. El recorrido, como sucede casi siempre, será tranquilo si se realiza temprano. Por cierto, la otra avenida histórica es la Costanera, donde se aprecian el Leoncio Prado (La Perla) y el Reformatorio de Mujeres (San Miguel), por ejemplo. Cada calle que corta estas dos antiguas -Costanera y La Paz- ofrece un sin igual de vestigios antiguos -que difícilmente podrán ser visitados por todos puesto que el paso del tiempo hace lo suyo-.

Callejón de un solo caño en la Avenida La Paz, San Miguel. Foto: Marco Gamarra Galindo.

La semana pasada me adentré a estos suburbios, que conocen la vida en su faceta más dura, pero que observan su transcurso con humildad. Miraron a este curioso de la Lima antigua -yo- con respeto; tranquilo, empecé a indagar por su historia en lo más profundo de sus entrañas.

Reformatorio de Mujeres, Costanera (San Miguel). Foto: Marco Gamarra Galindo. Leer más »

06/11/10: De cómo conocí la Quinta Presa

Unas fotos de décadas pasadas -un par que en realidad ya perdían el color de la contemporaneidad- , acompañadas de un extraño llamado, despertaron en mi la curiosidad y el interés por conocer a fondo su historia: Quinta Presa, palacio construido en el siglo XVIII, era el momento de apreciar tu retrato de casona lujosa, de cerca.

Quinta Presa, en fotos antiguas.

Calor imperturbable. 10:00 am. Tomamos un taxi en el Jr. Trujillo. Nuestro rumbo a la Quinta Presa es observado por una conjunto de casonas y quintas, todas en desfile. Su presencia evoca recuerdos que quizás viví o que no he vivido. -Siempre queda algo-, digo, consolándome, mientras me dedico a observar los interiores de los solares. Sin embargo, pasamos por calles que solo conocen de valentía callejera, de maña criolla. Nada familiar. Su pasado de oro se ha ido olvidando, o más bien, lo hemos olvidado. Poco a poco, llegamos a la Av. Francisco Pizarro -más casonas, decadentes, como las anteriores-, es hora de bajar. Pintorescas tiendas de ropa policial nos reciben. -Curioso-, atino a opinar sobre ellas. Caminamos. El Callejón de Presa que conduce a la Quinta está a la vista, a la vuelta de la esquina. Doblamos. Balcones sobre nosotros. Ahora reconozco en el horizonte de la calle el retrato de casona añeja que contemplé en tantas fotos antiguachas. Estamos a unos pasos. -No debemos todavía descuidarnos, tengan en cuenta que estamos en Malambo, un barrio de los bravos-, irrumpe Manolito con su típico ‘ajuste’, cuando visitamos sitios que parecen peligrosos. -No hay de qué temer, por ahora al menos-, replico para continuar el trayecto.

Calle del Rímac, Centro Histórico de Lima. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Cruzamos la última calle en la que desemboca el Callejón de Presa. Ahora sí estamos frente a la Casona Presa (Jr. Chira 344), despertada cada mañana por el desenfreno de los autos y del populacho rimense. Al costado de la Quinta unos muchachos empiezan a perseguir un balón. -¿Habrá que tocar no?-, dice irónica una acompañante nuestra. Tocamos. Ninguna respuesta. Solo un gato se asoma y camina campante, como jocoso. -Parece que se han de haber ido-, ¡caracóles!. No podríamos quedarnos todo el tiempo del mundo. Afuera acecharán. -Los que están a cargo tienen que regresar, esperemos un poco-, doy un esperanzador mensaje. En la canchita celebran, parece que alguien hizo un gol. De pronto, un señor llega e inmediatamente le explicamos que queremos conocer la tan famosa Quinta de la Perricholi -como dice la tradición- y le pedimos suplicantes que nos permitiera entrar al recinto con él.

La Quinta Presa, Rímac, está cerrada al público. Foto: Marco Gamarra Galindo. Leer más »

05/11/10: Tradiciones Peruanas: la leyenda de la Peña Horadada

He transcrito la tradición ‘La Peña Horadada’ que dedicó Ricardo Palma a esta leyenda urbana propia de nuestra Lima antigua, cuyo partícipe, por cierto, sigue intacto a pesar del embate de los años. Como recuerdan, conocí la Piedra en el 2009 en uno de mis paseos urbanos a los suburbios del Centro Histórico de Lima. “Si solo Lima quisiese ser más turística

Durante mi segunda visita a la Piedra Horadada, Barrios Altos. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Ricardo Palma sobre la Piedra Horadada

Unas cuantas palabras sobre el origen de mis dos calles predilectas. Cuéntase que el diablo allá por los tiempos oscuros coloniales, paseándose un día por la primera a sus anchas y con su habitual insolencia, se encontró de manos a boca, cuando menos lo esperaba, con el santísimo que, salido de Santa Ana, iba en sentido contrario al suyo, acompañado de muchos fieles y que, espantado con la divina visión, no supo cómo esconderse para no ser visto. Volteó la cara a todas partes, sin esperanza de escapatoria, y retrocediendo a trancos largos, hecho un infierno en llamas tropezó con enorme peña que, a modo de pared, le impedía proseguir su fuga vertiginosa, no teniendo entonces otro remedio que horadarla, abriéndole tamaño hueco por el cual logró escabullirse y pasar a la calle colindante por la izquierda dicha, donde al verse seguro y libre de los campanillazos celestiales que tanto lo amartillaban, lanzó a pulmón abierto un suspiro fenomenal que la ciudad escuchó atónita (¿no sería mejor decir bufido?). Los testigos quedaron asombrados de la diabólica escena, reflejando en sus rostros la indignación producida por la huida del maligno rabudo, y desde esa fecha, dice la tradición, las dos calles del cuento quedaron bautizadas con los pintorescos nombres de Peña Horadada una, y Suspiro, la otra. Viven aun en esos barrios gentes benditas convencidas de que un trozo de piedra existente en la primera, corresponde a la auténtica agujereada en hora maldita y que en algunas noches lóbregas, a la hora que cantan los gallos, suelen escucharse en la segunda unos suspiros, sin pizca de amorosos por cierto, capaces de hacer temblar a las piedras y de poner los pelos de punta al más valiente.. ¡Caracóles!

El video que realicé para los Corresponsales Escolares de El Comercio sobre la Peña Horadada.

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30/10/10: Recuerdos del Señor de los Milagros y de un periodista

Ha transcurrido un año desde que vi al Señor de los Milagros muy cerca, sereno, como nunca. Formé parte, entre fieles, zaumadoras y seguidores del Cristo de Pachacamilla, de ese cálido ambiente de costumbre y alegría, de hábito morado y rico turrón, de octubre. La tradición que acompaña los pasos del santo verenado son seguidos por las diversas cuadrillas que se han erigido en su remembranza. La bruma de la mañana se desdibuja para dar escenario a esta procesión, de religiosos y ciudadanos, innumerables por cierto y de todas partes. Ellos son parte de nuestra historia y muestra clara de cómo ésta se mantiene al pasar de los años.

Procesión del Señor de los Milagros: tradición que lleva historia. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Recuerdo muy bien cuando -días antes a la salida del Señor de los Milagros- había acordado con mi estimado compañero de mañanas interminables, de cafes y noticias en el diario El Comercio, Nicolás Rodríguez, para tomar la cobertura de esta festividad de octubre. Era el 2009 y nuestro segundo año en la Corresponsalía Escolar de El Comercio, sin embargo, nuestra primera vez que asumimos este compromiso que Aurora Escárate y Lisset Córdova, encargadas del programa, asintieron con gusto.

Era octubre y no solo la avenida Tacna hervía de gente. Todos los alrededores de Lima estaban pendientes por la salida del Cristo Moreno. En el edificio de El Comercio ya estabamos listos. Ese día, tres de octubre, habíamos llegado temprano, a pesar de que nuestro taxi había tenido que dar prácticamente saltos y volteretas para pasar por varias calles que habían sido habilitadas para la procesión. Con el paso de las horas llegaron algunos corresponsales quienes, al igual que Aurora y Lisset, no dudaron en desearnos lo mejor de las suertes en la cobertura.

Sin embargo, ninguno podía ocultar cierta nostalgia en el aire al vernos salir de la oficina, nos adentraríamos a la procesión para ser parte de la tradición. Pronto me enteré que este reportaje significó un gran progreso para el programa. En los interiores de nuestras mochilas, que se movian inquietas al compás de nuestros pasos, nuestras cámaras y cuadernillos esperaban, ansiosos, el trajín de la tarde.

Era tres de octubre, la primera salida del Señor de los Milagros, su regreso para bendecir nuestra patria; asumir una cobertura como aquella implicaba compromiso y buen trabajo. Eso lo supimos a la perfección, desde el comienzo.

En el primer recorrido (…) del Cristo de Pachacamilla o Señor de los Milagros, Marco Gamarra Galindo y Nicolás Rodríguez López estuvieron este sábado y domingo por las calles céntricas calles de Lima por donde la imagen del Cristo Moreno hizo su recorrido.

Caminamos con cierto apuro por el Jr. Huancavelica, desembocamos en la Av. Tacna y nos dirigimos a la iglesia de las Nazarenas. El ambiente era nuevo para nosotros. Nicolás observaba curioso a una abuelita de hábito morado mientras yo empezaba a tomar las primeras fotos y grabaciones. La gente venía por acá y por allá. No se detenían. Recordaba haber visto minutos antes cómo un considerable grupo de fieles se abría paso en el puente Trujillo para adentrarse en la procesión. Para cuando volví a la realidad, frente a mi, había un policía que miraba con cierto cansancio mañanero el sinparar de las personas. Era momento de comenzar. Nos dimos un minuto para convidar unos turrones y conversar sobre cómo ibamos a hacer el video. Todo estuvo en orden. La hora había llegado. Era el Señor de los Milagros, una de la tarde -empezaba diciendo Nicolás con fuerza en su voz-. Estaba cargado por varios fieles y rodeado de casonas de peculiares aromas y colores. Entramos en acción.

Fieles en la procesión del Señor de los Milagros. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Soltamos unos permisos y nos abrimos en el mar de gente. Avanzamos. La cámara sujetada con mucho cuidado. Toda comunicación inmediata con Nicolás es impedida por la profunda oración de los fieles. En esos momentos unas miradas bastan para decir lo suficiente. Aqui grabamos. Desde los balcones de cajón se arrojan flores rojas y blancas que combinan con las cuatro que cargan los fieles. Se respira tradición. El Señor de los Milagros está en sus corazones, sin duda. Poco a poco la imagen del Señor se aleja para dejar una sensación de que debemos seguirlo, pero esta vez más de cerca. De eso estamos seguros.

Nos contactamos con Mauricio Vivanco, Corresponsal Escolar, al igual que nosotros. Nos encontramos en la iglesia de Santa Rosa. Lo vemos. -Doctor, ya era hora- alcanzo a decir. Vestido de hábito nos estrecha la mano. Es devoto desde los diez años. Después de unos intercambios de palabras le pregunto si nos puede conducir a la procesión. -Claro que sí, de eso no duden, los llevo donde están mis compañeros de la cuadrilla- dijo alegre… y minutos después ya estábamos en los interiores, dentro de los cordones.

Jirón Callao. 3:00 pm. Vamos con Mauricio a tomar unas Coca Colas.
-Por cierto, Mauricio… serías buena entrevista para el video: jóvenes devotos como tú merecen aparecer en el video.
Ahí estaba Mauricio, impaciente. Como queriendo salir en el video pero con temor de decirlo.
-Vamos Maureco, anímese… dijo Nicolás y esbozó una sonrisa, sin dejar de sujetar la Coca Cola.
Mauricio y hasta se atrevió a dar detalles; era sus quince segundos de fama. Asintió.
-Verdad… una foto no vendría nada mal para recordar este día.
– Va… dicen ambos al mismo tiempo.

Foto para el recuerdo. Marco Gamarra, Nicolás Rodríguez y Mauricio Vivanco.

Mauricio -antes de ingresar a los cordones- nos pidió ser prudentes y guardar nuestras mochilas por debajo de nuestras casacas. -Uno no sabe cuando puede suceder- vociferó como si fuese un adulto entrado en años. Entramos. Lo logramos. Algunos fieles nos miran de reojo, curiosos. No utilizábamos hábito, mas solo una cámara y cuadernillos. Son periodistas, más de uno habrá dicho para sí. Y sí, nos sentíamos periodistas, atrás las épocas de escolares. Pensamos en lo grandioso de la carrera, de las muchas comisiones, de los viajes. Nos ilusionábamos. Carajo, vamos a ser los mejores periodistas que haya visto el mundo.

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23/10/10: El Rímac y el olvido por su historia

“Histórico distrito del Rímac en el olvido”, titula un pequeño pero ilustrativo artículo en La República sobre la situación actual del Rímac, en el Centro Histórico de Lima. La imagen que muestra es de un balcón de cajón, sucumbido por el tiempo y el desaire de sus autoridades. Su otrora fina estampa se refleja en matices grises que indignan y ,por poco, ensucian la mirada. Cada vez menos son los vestigios coloniales con los que se queda Lima. La sociedad los maltrata, agrede, los olvida. De pronto una indignación infiltrada en el ambiente se siente y mientras recuerdo mis caminatas por el Rímac pienso que no soy el único que percibe esta desgracia. Algunos como yo se han detenido a observar la magnitud de la ignorancia general, propia, lastimosamente, del ciudadano común. Muchos tienen la voluntad de cuidar lo nuestro. Sin embargo, somos pocos.

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Mencionado artículo “Histórico distrito del Rímac en el olvido” en el diario La República.

(…) No se preocupan de nada; dónde están esas instituciones restauradores que no se preocupan de lo nuestro. Soy peruano y me duele en el alma ver que en nuestro pais no valoramos lo que tenemos; si resusitara Chabuca Granda se volvería a morir al ver tanta ruina.

Barrio del Rímac, barrio de San Lázaro, de grandes y lujosas construcciones coloniales, atrás quedaron tus épocas de oro cuando toda Lima te iba a visitar, recorrían tus bellas Pampas, las veraniegas de Amancay, ¿recuerdas?, para ver florecer, a ritmo de fiesta rompe y raja, tus hermosos pétalos amarillos. Atrás también quedaron los días de paseos interminables por haciendas que acogiste en tus tierras fértiles de fruto eterno. Atrás, con nostalgia, quedaron los bosques y la fauna tan tuya, al igual que los días de tertulias pintorescas surgidas alrededor de tu damicela cautivadora de virreyes. Barrio del Rímac, de Abajo el puente, de entrañables recuerdos, me compadezco ante tu deteriorada situación. Leer más »

22/10/10: El lago Junín y su problemática

Por: Yuriko Conde Dolci
Estudiante EPSU (Escuela Preparatoria y Refuerzo Universitario), Ginebra – Suiza.

Marco Gamarra Galindo es estudiante de periodismo de la PUCP. Se interesa por temas tan importantes como la situación actual del medio ambiente en nuestro país. A través de la problemática de la Rerserva de Junín entenderemos cómo se encuentra el tema medioambiental peruano y cómo sus consecuencias pueden ser revertidas de una manera eficiente.

Marco Gamarra durante su viaje a la Reserva de Junín. Foto: Archivo Personal.

¿Cuál es la situación actual de la Reserva de Junín?
Existe en la actualidad una mayor conciencia de las autoridades para preservar y mejorar el lago Junín y su medio ambiente. Los pobladores de las comunidades que rodean el lago -aproximadamente 43 mil- están preocupados por el factor que continuamente amenaza la reserva: la contaminación. Sin embargo, es evidente que el lago ya está gravemente contaminado: los relaves mineros de la zona producen que, poco a poco, la fauna y flora única de este lago se vaya reduciendo. Uno se pregunta dónde está el compromiso con el medio ambiente que tanto pregonan las empresas mineras.

Lago Junín, Reserva de Junín. Foto: Marco Gamarra Galindo.

¿Qué medios te llevaron a conocer el lago, cómo te enteraste de la problemática?
Conocí el lago Junín a través de mis viajes a la sierra centro del país. Antes no había escuchado de su existencia, a pesar de que siempre he estado en constante actividad informativa, lo cual demuestra que el tema no está tan difundido en la población, al menos en su mayoría. Me enteré de la problemática del lago mediante unas noticias sobre la contaminación del rio Mantaro (Valle del Mantaro), cuyo origen es el lago Junín, también con polución.

¿Podrías decribir esta reserva -el lago y sus pampas-, qué es lo que mas te atrajo de tus visitas a este lugar?
En verdad, son pocos los lugares en el país donde se puede observar nuestra biodiversidad tal cual es. El lago Chinchaycocha o Junín es uno de ellos. La incontable fauna, entre las que se ubican las gallaretas, ojojos, zambullidores de Junín -ésta última una de las especies del lago más importante-, es realmente impresionante. La reserva constituye un espacio donde estas aves acuáticas pueden estar en cuidado permanente -eso es lo ideal- y resguardadas ante amenazas que pongan en peligro su integridad. Las pampas que rodean el lago son muestra de lo imponente del paisaje andino, prueba de la inmensidad y riqueza del país que habitamos y lo vistoso que resulta también la puna para el comun habitante, en especial del viajero. Desde la carretera, es increíble el paisaje que se forja, que se dibuja: las pampas y el lago, cual pintura.

Inmensidad de las carreteras, Pampas de Junín. Foto: Marco Gamarra Galindo.

¿Qué problemas percibiste durantes tus visitas?
En mi visitas observé que algunos sectores de las pampas estaban quemados, lo cual demuestra que no solamente las empresas mineras contribuyen en gran parte con la destrucción del ecosistema del lago, sino que también ciertos pobladores no tienen un buen conocimiento de cómo utilizar su entorno de manera correcta y sin dañar la reserva para alimentar a sus ganados.

De qué manera piensas que podrías contribuir con su preservacion o si ya lo estas haciendo, cómo?
Como buen cuidadano trato de crear conciencia y responsabilidad para la preservación de las riquezas del país. Mi labor para ello es la escritura: difundir en la población la problemática de nuestros patrimonios históricos, culturales y ecológicos, de los posibles riesgos que los aquejan y de lo importante que es cuidarlos. Así, incentivo a las autoridades, a que se pongan a derecho y, de igual manera, al ciudadanode, ya sea de una comunidad o de una urbe, que conserve más su entorno, que empiece por no botar desperdicios en los patrimonios. Está también el interés de los jóvenes por el cariño a lo nuestro, de proteger el medio ambiente. Este es el gran aporte que, por ejemplo, observo en el trabajo que realizas sobre el lago Junín.

¿De qué manera piensas que el gobierno peruano y en general todo los peruanos podríamos contribuir?
El gobierno peruano debería tener un mayor seguimiento a las empresas mineras. Debe estar más pendiente con las reservas naturales, en especial, con las que están cercanas a las mineras. De esta manera el Estado podrá detener desde un principio las consecuencias de una posible contaminación. Los peruanos, en conjunto, debemos conocer que tampoco es bueno maltratar nuestro entorno: no es nada ecológico ensuciar o dañar nuestras reservas, por otro lado, en zonas rurales, como en el caso del lago Junín, debemos tener una mayor responsabilidad al momento de criar ganado. Cada peruano, con la finalidad de que exista una mayor conciencia en el cuidado cotidiano, debe alertar o difundir los problemas que aquejan a un patrimonio.

¿De qué manera estos problemas ambientales están afectando nuestro pais?
Estos problemas ambientales afectan la vida saludable de todos nosotros, sus habitantes. Reducen la calidad de vida de la fauna y flora y, como mencioné antes, de nosotros también. Al estar contaminados, no podemos utilizar los recursos -agua, alimentos- que nos brinda el territorio, el ambiente nuestro para las necesidades primarias. El país, al atravesar una serie de problemas ambientales, está en riesgo de perder su biodiversidad y vida.

¿Qué tan indiferente es la sociedad limena y/o peruana a esta problemática?
No podríamos generalizar a la sociedad limeña en cuanto al tema. Existen muchos jóvenes en la capital que están dispuestos a trabajar con el fin de solucionar la problemática de la contaminación en nuestras riquezas naturales. Sin embargo, en la sociedad limeña, también hay un alto grado de indiferencia sobre estos temas. Cada vez más se va rompiendo la indiferencia y se está empezando a valorar lo nuestro.

Algo que desees agregar…
Las pampas de Junín tienen también un valor histórico. Sobre sus suelos se luchó por la independencia del Perú: en la batalla de Junín (1824), Bolívar al mando de las tropas patriotas venció a los españoles acantonados en la sierra (ver el monumento de Chacamarca). Esta batalla fue la penúltima para lograr la libertad del territorio nacional. Unos días después de la mencionada, los patriotas vencieron en Ayacucho y, a partir de ahí, el Perú se declaró independiente hasta nuestros días. Leer más »

08/10/10: La Mina de Santa Barbara: otrora joya de España

Uno de los sitios más misteriosos de nuestra serranía. Se trata de la mina de Santa Bárbara, conocida como “la Mina de la Muerte”, fue descubierta en 1561 por los españoles. Sin embargo, su uso viene de mucho antes, los antiguos peruanos también emplearon sus minerales.

Entrada antigua a los interiores de la mina Santa Bárbara, Huancavelica. Ubicada a quince minutos de la Plaza de Armas de Huancavelica. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Acerca de su riqueza -considerada como una de las más preciadas minas de azogue del Reino de España- se les informó a los reyes de España en esta carta escrita en 1764 por Diego de Holgado, fiscal de la Real Audiencia de Lima:

La mina de Huancavelica, no produce plata, ni oro; pero produce el azogue, un ingrediente tan necesario, para el beneficio de todas las minas de oro, y plata del Reino. Es la única que se trabaja en este metal, y es propia, y perteneciente a Vuestra Majestad. Provee al Perú, y ha proveído a México, a donde en muchas ocasiones se han remitido cantidades crecidas de Azogue“.

Los españoles sabían que mineros (indígenas “enganchados”) nunca más volverían a ver la luz después de entrar a los más profundo del socavón. Cuentan las tradiciones orales que algunas madres, con la finalidad de que sus hijos no asistan a la mina, tomaban medidas drásticas como el de cercenarles la mano o crearles algún tipo enfermedad.

En la actualidad, a causa del terrorismo y falta de cuidado de la zona por parte de las autoridades, el pueblo está deshabitado. Aun así, diversos turistas la visitan por el misterio que guarda. Uno de los socavones, el Belen, está clausurado por el riesgo de que los visitantes puedan aspirar los diversos gases dormidos dentro de la mina y que pueden causar la muerte.

Desde fuera, el visitante puede ver la antigua entrada a la mina, al igual que un escudo del Reino de España, grabado en piedra. La ciudad mantiene su Plaza de Armas y algunas casonas cuyas puertas han sido bloqueadas con pedrerías. Hace muy poco, en 2006, la diócesis y el Departemento estaban reconstruyendo la iglesia del pueblo.

Escudocolonial de España en la mina de Santa Bárbara, Huancavelica. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Curiosidades de la Mina Santa Bárbara
La leyenda cuenta que en el interior de esa mina -en la época colonial- existian 5 capillas con sus respectivos altares donde se celebraban misas para los operarios y ,sorprendentemente, existía una plaza de toros en una de sus calles llamada “Jauregui”. Los cronistas de la época la consideraban como una ciudadela subterranea. (Ver los planos de 1742 de Juan esteban de oliva y jofre y de Pedro Subiela 1795). Leer más »

05/10/10: Un paseo por La Oroya

De este pueblo, seguramente, ya han escuchado en diversos reportajes nacionales e incluso internacionales: La Oroya, pueblo golpeado por la irresposanbilidad de varias empresas mineras que explotan, en sus tierras, el tan preciado mineral. Es tan alto el grado de contaminación que varias revistas del exterior han catalogado a esta ciudad entre las cinco ciudades más contaminadas del planeta. Aunque claro, hay yacimientos mineros super eficientes pero es de conocimiento más que general que esto no ha ocurrido.

¿Contaminación en las montañas?. Foto: Marco Gamarra Galindo.

En cuanto a la historia de La Oroya, empecemos por su nombre, el cual hace alución a un puente colgante que atraviesa el río Mantaro y transporta personas con sus respectivas cargas en recipientes llamados “Oroyas”, que tienen forma de canasta. Con respecto a su ubicación: se encuentra en la provincia de Yauli (Junín) en la sierra central de nuestro país.

Ciudad de La Oroya, Junín. Foto: Sergio Núñez.

Este pueblo es muy importante porque alcanza al viajero los recursos que necesita para continuar el viaje a Huancayo o Chanchamayo. Sucede aquello porque La Oroya es como un nudo que desprende sus brasos a dos rutas: una a la capital de la región a la que pertenece (Huancayo) y otro a la selva Central (Chanchamayo, Satipo, Oxapampa, Pozuzo). Es por esta razón que en La Oroya se pueden apreciar diversos mercados, juguerías, bodegas, restaurantes, hospedajes, grifos, vulcanizadoras, etc.

También se la conoce por poseer las chimeneas más altas de Sudamérica y por la alta magnitud de contaminación -ello observado en la sangre de sus pobladores, a través del plomo-.Pero para beneficio y cuidado de esta gente pobre, el estado ha tomado algo de conciencia y ha podido imponer a las empresas metalúrgicas que bajen el nivel de emisión de gases tóxicos. Pero el tema de los ríos aún falta resolver. Se sabe que éstas empresas contaminan también el agua de los ríos Mantaro y Yauli, razón por la cual éstos no poseen vegetación y vida acuífera. Cabe recalcar que también hay algunos pobladores que botan sus desperdicios a estos lastimados ríos. Leer más »