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20/01/11: La ‘Chalina de la Esperanza’ conmueve a Lima

Una chalina que abriga innumerables esperanzas y que busca reinvindicar a los caidos y desaparecidos durante el conflicto interno en nuestro país. Eso es lo que se han propuesto las diversas familias que con sus habilidosas manos tejieron durante día y noche la chalina que ayer se expuso en el salón Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima, evento donde asistieron personalidades como el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, la actriz Magaly Solier, el pintor Fernando de Szyzlo, el activista de derechos humanos Ronald Gamarra, la defensora del pueblo Beatriz Merino y el abogado Wilfredo Ardito, entre otros.

La galería Pancho Fierro de la Municipalidad de Lima se adornó de preciosas chalinas en conmemoración de los desaparecidos. Foto: Marco Gamarra Galindo.

La ceremonia fue presidida por Susana Villarán, alcaldesa de Lima, en presencia de las impulsadoras de la iniciativa, el colectivo Desvela Perú (conformado por Paola Ugaz, Morgana Vargas Llosa y Marina García Burgos) y sobretodo con algunas representantes de familiares de desaparecidos en Ayacucho. La periodista Paola Ugaz manifestó su agradecimiento por la extendida concurrencia reunida en la galería y que la chalina representa “un símbolo vivo de los familiares de las víctimas de la violencia política para exigir justicia”.

Paola Ugaz, Marina García y Morgana Llosa acompañan la lucha por la justicia que estas cuatro familiares emprenden todos los días. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Por otro lado, Mario Vargas Llosa, quien acudió al evento junto a su esposa Patricia, declaró que la ‘Chalina de la Esperanza’ es “un esfuerzo para desagraviar a las víctimas de la violencia terrible que experimentó el Perú los años 80’. Sobre todo para recordar a los desaparecidos y hacer un llamado de atención al país para que no vuelva a repetirse en nuestra historia una tragedia tan terrible como la que llenó de luto, de tristeza, de sangre a tantos hogares peruanos”.

Mario Vargas Llosa, detallista, permitiendo que el acceso de su esposa Patricia por la galería sea cómoda. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Una de las más emocionadas por el evento fue la actriz y cantante nacional Magaly Solier, quien no pudo evitar las lágrimas al evocar el recuerdo de su querida abuela, víctima del conflicto político vivido en Ayacucho. “Como siempre me pongo nerviosa, quería decirles que también he tejido una chalina para recordar a mi abuelita (Herminia Ramos Soto). Mi madre nos decía ‘shhh’ porque teníamos que estar en silencio, era el miedo”, dijo y añadió conmovida que “hoy es un día muy especial para mí pues jamás me imaginé ver tantas chalinas tejidas”. Leer más »

18/01/11: Los tipos de balcones de Lima

Lima cumple hoy 476 años de historia. Durante esa continuidad de vivencias diversas, nuestra ciudad ha vivido y contemplado diversos acontecimientos que la han ido cambiado, que le han permitido apropiarse de una personalidad única y distinta. Desde épocas como capital del Virreinato español en América hasta tiempos como la acogedora de un sector nuevo y pujante, Lima, siempre creciendo, ha sido parte de nuestra historia pasada, de nuestro presente y nuestro futuro. Lima es nuestro reducto de sueños y metas, la forjadora de nuestra identidad. Lima somos todos.

Lima celebra un año más camino al medio milenio. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Hoy Lima cumple un año más de edad, y como mi regalo de cumpleaños hacia ella, quiero dedicar un artículo sobre los tipos de balcones que alberga Lima. Los balcones, pues, son los personajes que hasta hoy en día siguen asombrando por su belleza arquitectónica a todo visitante que los observa. Hablar sobre los balcones de Lima es estudiar cómo ciertos detalles que habitan en la ciudad pueden influir en la vida y definir las costumbres de sus habitantes, de los limeños de antaño y los de hoy.

Tipos de balcones de Lima

a) Balcones abiertos
Su estructura solo la formaba el antepecho colocado sobre la plataforma y, en algunos casos, un guardapolvos de madera en la parte superior para protegerlo de la lluvia.

La casona Agua Viva presenta dos balcones abiertos. El primer balcón no posee protección contra la lluvia, mientras que el otro sí. Foto: Lia. Leer más »

14/01/11: Historia y anécdota del mirador Ingunza

Maravillarse con la vista panorámica de una Lima republicana, observar en el horizonte el mar porteño, o disfrutar de una de sus más íntimas pasiones: la lidia de toros, fueron quizás los motivos que llevaron a Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, intrépido viajero, acaudalado y prestigioso abogado huanuqueño, a construir el mirador Ingunza, ícono del Rímac que acompaña a la Plaza de Acho desde 1858, y último mirador de su tipo que ha contemplado Lima.

El Mirador de Ingunza fue declarado Monumento Histórico y Artístico en 1972. Posteriormente la UNESCO declaró a dicha propiedad conjuntamente con la Plaza de Acho como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por lo tanto, la Plaza de Acho y el Mirador de Ingunza son complementos arquitectónicos e históricos, un conjunto monumental. Foto: André Ramirez.

Inspirado en las edificaciones de gran derroche artístico que observó en sus viajes por el norte de África, el lejano Oriente, América y Europa, tal vez atraído más por los minaretes árabes, don Francisco de Ingunza y Basualdo levantó en 1858, dentro de su casa –la Quinta Ingunza-, ubicada en la esquina de las calles Hualgayoc y Marañón, al lado de la Plaza de Acho, en el Rímac, el mirador Ingunza, pintoresco y tradicional rincón de Lima.

Francisco Esteban de Ingunza y el plano original que diseñó para la construcción del mirador. (Archivo familia Ingunza/Museo de la Nación). Ilustración: Marco Gamarra Galindo.

Elizabeth Ingunza Montero de Villegas, descendiente directa de Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, comenta que el recinto donde se construyó el mirador se caracterizaba por poseer “caballerizas y hermosos jardines adornados por estatuas de mármol y piletas, así como por una colección de cuadros del eximio pintor Juan de Dios del Carmen de Ingunza y Basualdo”. La construcción del mirador, pues, significó un atractivo más para el solar que, en la actualidad, se ha convertido en un modestísimo hotel signado con el número 511 del Jirón Marañón.

Acceso al mirador Ingunza. Fotos: Plazadeacho.galeon.com

Por pedido de Francisco Esteban de Ingunza, el encargado de la construcción del mirador fue el francés don Paul Nicolás Chalón. El costo, según el contrato inicial, ascendía a 964 pesos. Sin embargo, Chalón realizó gastos adicionales por las sucesivas modificaciones efectuadas al plano original, realizadas a lo largo del proyecto, por lo que se presentó, finalmente, una factura a cobrar por una mayor cantidad.

Se dice que el magistrado supervisaba personalmente los avances y los iba ajustando de acuerdo a sus observaciones de otros miradores limeños de la época, así como de monumentos vistos en sus viajes por España, Rusia, Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Persia, Egipto, y demás países del Oriente, efectuados entre los años 1847 y 1849. Leer más »

09/01/11: Un pintoresco día recorriendo Lurín

Visité Lurín, una alegre ciudad que por momentos se asemeja a una campiña. Hice mi recorrido por este distrito de Lima con la finalidad de realizar una obra social. Sin embargo, sus atractivos turísticos coparon también mi atención. Lurín me hizo recordar mi viaje a Piura, por los algarrobos y arboledas que adornan el camino, además del sofocante sol que acompaña y u gente atenta al visitante.

Paisajes de Lurín, Lima. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Árboles añejos y casas de barro acompañan nuestro trayecto. Lo irregular de la trocha obliga a cada uno de nosotros a cuidar con mayor atención los regalos que amenazan con caerse. En el colegio, niños como Jennifer y Marco están esperando entusiasmados sus respectivos presentes. Un letrero, de pronto, aparece y nos indica que nos hallamos en La Rinconada, urbanización rústica que habitan dedicados agricultores. Sus hijos estudian en el colegio de educación pública 6012 y presencian, curiosos, nuestra llegada. Las pequeñas de la Casa Hogar Caritas Felices no tardan en hacer lo mismo.

Camino al colegio La Rinconada, Lurín. Foto: Marco Gamarra Galindo.

El profesor Alejandro García se dispone a poner orden entre sus alumnos, quienes juegan en un campo de fútbol que todos los días se improvisa como patio de formación. Una vez impuesto el orden, empieza el show que CUCARES ha organizado. Cada uno de estos infantes tendrá una tarde diferente, llena de color y diversión plena. Una serie de juegos y bailes pintan la mañana de un tono alegre y divertido, que cada niño goza. Leer más »

06/01/11: Conversaciones en el Parque Castilla

Lo he visto siempre. Cada vez que lo miro, me saluda. Le hablo y me muestra el interior de su ser. Su corazón de guerrero triste se expresa ante mí y sospecho que no soy el único que lo conoce. Parece estar así siempre, tranquilo, sigiloso, pero también pendiente, como esperando el momento preciso para despertar. Su rostro evidencia un sufrimiento ancestral, pero no logro sabér a qué se debe. De pronto, me cuenta sus problemas y su aspecto misterioso parece inspirar humildad.

Su estado pétreo, de extrema rigidez, parece por momentos quebrantarse y tratar de manifestar sentimientos profundos. Foto: Marco Gamarra Galindo.

-Antes fui un gran árbol, de esos que ves atrás mío -dijo el huarango-, por cierto, me puedes llamar Domingo-.
Ante la sorpresa de que ese árbol añejo podía comunicarse, y lo hacía conmigo, no desisti de mi intención por conocerlo más -Mucho gusto, mi nombre es Marco, de verdad no sé qué decir, no sabía que podías hablar-.
-No puedo hablar del mismo modo que ustedes lo hacen, no tengo verbo ni emito palabra pero mi imagen puede hablar por sí sola-. Y añadió -en realidad, siempre estoy dispuesto a conversar, a platicar, pero sólo algunos me prestan atención, algunos como tú-
-Entiendo perfectamente- atiné a decir sin ser consciente de lo que verdaderamente estaba afirmando. El huarango no parecía sorprenderse de mi curiosidad impresionante.

Un pequeño hombre que puede sentir y ver todo como un árbol vive entre las calles de Lince. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Semanas después llegaría el momento en que recordaba cómo una mañana regresé a ver el huarango. Permanecía descansando en pleno sol, sobresaliente como siempre, situado allí por una carga que traía consigo, ancestral, y rodeado de voluntariosos jóvenes y señores de tercera edad que corrían incesantemente el diámetro del parque Castilla. Había sido un guerrero de batallas interminables, de combates que desconocían la tolerancia del tiempo, de campañas que desplegaron estrategias inmortales y llevaron el curso de los tiempos adelante. Voluntariamente se deshizo de su estado de permanente alerta, de su maña para adivinar los sueños, de su presencia vigorosa y quedó convertido practicamente en nada. Se quedó tan solo con su pensamiento recóndito, abierto y valiente. La ciudad y la calle, y algunos curiosos, fueron sus acompañantes de frías y calurosas tardes limeñas.

-Mi tiempo no es este, pero siento que podría aportar para que los ideales de paz y armonía puedan prevalecer -confesó mientras un vientecito parecía limpiar el entorno. Entonces continuó, -hubo un día en que dejé de ser un árbol fuerte, me volví, pues, viejo. Eran épocas difíciles, duras, cuando de pronto un joven de aura bondadosa y penetrante, me convirtió en lo que soy: un pequeño hombre que puede sentir y ver todo como un árbol. Antes había sido un guerrero de mil batallas, de batallas por la libertad y la prevalencia de la vida-. Leer más »

02/01/11: Churubamba: momias y atracción en Huánuco

Visitamos Churubamba, un hermoso pueblo a treinta minutos de Huánuco. Su bella estampa de campiña, su pasado milenario, representado en las momias que el pueblo orgulloso muestra al mundo, además de su pintoresca plaza e iglesia, crean un ambiente acogedor, encantador e interesante para el visitante. Churubamba, ubicado en la carretera camino a Tingo María, se ha convertido en el nuevo point de Huánuco.

En Churubamba se practican danzas ancestrales como “la Palla”. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Hemos dejado atras el Centro de Huánuco y nos topamos con campos de color trigo. Una cadena de montañas contemplan, imponentes y silenciosas, nuestro recorrido. La ruta a Churubamba se vuelve cada vez más serpenteante, mientras más nos alejamos de Huánuco.

Paisajes de Churubamba, Huánuco. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Atras quedan los recuerdos previos; acuden nuevos, rodeados del verdor que alcanza la zona en su éxtasis máximo, cuando uno se acerca más a la selva interior del departamento. De pronto, un desvio nos anuncia que estamos entrando a Churubamba.

Pintoresco sacerdote se anima a tocar guitarra en la iglesia de Churubamba. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Tejados andinos, banderas patrias, rostros amigables, pintan las primeras calles de Churubamba. Frente a algunas casas hay 4×4 todo terreno estacionados. Las casas, humildes y preciosas, evidencian el caracter tradicional del distrito. El museo que abre sus puertas a los visitantes, a su turno, muestra lo histórico que este pueblo andino conserva. Las momias de Papahuasi, un interesante hallazgo de restos humanos, nos permiten conocer la presencia de nuestros antepasados en esta zona.

Momias de Papahuasi, Churubamba. Una gran cantidad de ellas son de niños. Foto: Marco Gamarra Galindo. Leer más »

31/12/10: Cómo fue mi 2010: un balance del año que dejamos

Muchos coincidirán en que el 2010 se pasó volando, que pareció ser una ráfaga instantánea frente a nuestros ojos. Sin embargo, este año ha dejado muchas cosas que trascenderán de lo corriente y de lo efímero. Para mí, el 2010 fue un año de aprendizaje constante, de viajes apasionantes, de cosas y experiencias nuevas. El 2010 fueron las obras literarias que leí, los paseos suburbanos por los Barrios Altos y el Rímac, los artículos del blog, la Universidad Católica, el fortalecimiento de mis expectativas por el Periodismo, los viajes, los amigos y sus ocurrencias.

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Un turista descansando en la Plaza Mayor de Lima, durante el aniversario de Lima. En el 2010 no se debió parpadear ante las oportunidades que ofreció el año. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Difícilmente algo que se mencione en este artículo desaparecerá de los recuerdos de este joven universitario de mente brillante y perturbada. Relataré los momentos más divertidos, interesantes o valiosos que viví en el 2010. Quizás la narración por momentos se vuelva alegre y, por otros, nostálgica.

Corresponsales Escolares de El Comercio
Aquella época como corresponsal escolar de El Comercio tuvo su fin en los primeros meses del 2010. Este programa que ofrece el diario para escolares me mostró la vida periodística, mucho antes de haber ingresado a la universidad (inicié en 2008). El 2010 era mi primer año como no escolar y, pues, el programa era para los que todavía cursaban materias en el colegio. Así que para el 2010 terminaba mi ciclo en el programa que dirigía Aurora Escárate. Aunque ya no debía continuar escribiendo este año para el blog de los Corresponsales, lo hice hasta marzo. Artículos como “Barranco, donde vive la tradición“, “Huacas en el valle del río Chillón“, “Del puente a la Alameda” y “Orca: respeto y protección por los mamíferos marinos“, fueron los últimos que escribí y que anunciaron (o retuvieron) mi despedida.

Los Corresponsales Escolares de El Comercio en una reunión con Miguel Bellido, fotógrafo del diario. Fue la última reunión del 2010.

Dichos tres meses me permitieron escribir notas interesantes. Conocí, por ejemplo, mucho más sobre la historia del distrito de Barranco. Por cierto, me agrada mucho el video que hice por ese artículo. Sobre las huacas del río Chillón, me quedé fascinado cuando las vi. El hecho de haber escrito un artículo sobre su existencia sirvió para que se tome más conciencia y cuidado hacia nuestros patrimonios históricos. Son sorprendentes las murallas que este valle conserva celosamente, desde hace muchos siglos. “Del Puente a la Alameda” es un reportaje sobre el Rímac y, en especial, de la Alameda de los Descalzos, hermoso rincón que heredamos de la Colonia y que, por cierto, merece también más cuidado. Por último, en marzo, hice la nota sobre ORCA, una organización muy joven que vela por el respeto y protección de los mamíferos marinos. Durante la visita que les hice, en San Bartolo, tuve contacto directo con Sil, Lis, Isl y Leo, cuatro pequeños y traviesos lobos marinos.

En mi visita a ORCA conocí más de cerca la diversidad marina del Perú. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Mi ingreso a la Universidad
En realidad, debería llamarse este capítulo: “mi ingreso a las universidades”. Entré a inicios del 2010 a la Universidad Mayor de San Marcos, en un primer momento y, luego, a la Pontificia Universidad Católica. ¿Cómo lo hice? Escuchando siempre las sugerencias de mis padres y profesores: tener siempre presente la voluntad de estudiar, abrigando el ánimo de querer aprender cada día más. Aunque me preparé en la pre San Marcos, la CEPREUNMSM, y ya habiendo ingresado a la “Decana de América”, decidí postular a la Católica, y por un tema más de tiempo, ya saben por cual de las dos universidades me incliné. Aún recuerdo con simpatía mi incertidumbre por el ingreso. Para afrontar aquello, el respaldo de mis padres y cercanos fue vital.

La Pontificia Universidad Católica (PUCP)
Si digo que el 2010 fue la Universidad Católica es porque en ella y con ella aprendí mucho. Lo intelectual se consolidó parte vital de mis necesidades. Los cursos, profesores y amigos desarrollaron mi carácter extrovertido. El estudio se forjó totalmente como hábito cotidiano. La responsabilidad y el buen trato fueron valores que estuvieron de mi lado diariamente. Conocí a muchos valiosos amigos y, supongo que es porque se trata de algo que no se olvida, aún recuerdo la primera amistad que trabé: Samantha Chávez, una joven de personalidad tajante, que muchas veces se declaró harta de mis bromas y jodas. Aunque todavía no lo admita abiertamente, sé que le agrada mi chispa. Una improvisación mía era capaz de dibujar una sonrisa en su rostro, una de esas que se consideran pesadas pero que divierten.

La universidad y sus desafíos irrumpieron satisfactoriamente la escena personal del 2010. Foto: Marco Gamarra Galindo.

La universidad en el 2010 fue toda una experiencia, una protagonista durante este año. Desde marzo hasta diciembre (dos ciclos), estuve cursando diversas materias. Veamos cuáles fueron: 2010-I. Matemática, Introducción a la Lengua y Literatura, Formación del Perú hasta el siglo XVIII, Cine, Taller de Interpretación y Redacción de Textos. 2010-II: Narrativa, El Perú en Tiempos Modernos, Teoría General del Lenguaje, Argumentación y Ética. Todos aprobados. El 2010 se convirtió en el año del primer puesto en Cine y Argumentación. También del aprendizaje valioso en cada materia académica, de los profesores y amigos compañeros que conocí; de las conferencias y charlas que concurrí (de Velasco Alvarado, una y, otra, del bicentenario de Chile y México). Para conocer más de cada ciclo, pueden revisar los siguientes links: “Los profesores de mi primer ciclo” y “Los profesores de mi segundo ciclo“.

El catedrático Daniel Parodi fue uno de los ponentes de la mesa sobre el velascato. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Quisiese evocar también el primer día de clases. Al contrario de lo que me propuse días antes, llegué tarde a mi primera clase. El aula estaba llena, hervía de gente. El matemático Juan Accostupa inauguró, aquel día de marzo, mi vida universitaria. Teniendo en cuenta quizás que sus alumnos, por ser el día de la apertura del curso, se demorarían un poco, decidió no increpar a los “tardones”. Yo fui, pues, uno de ellos. De ahí en adelante procuro ser puntual y sí que lo cumplo.

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Junto a Gary, Chiara y Jose, en clase de Matemática.

El T-19, aquel grupo de jóvenes cachimbos, movidos por algo más que sus hormonas, y que fueron los primeros amigos que conocí en la universidad, también merecen ser recordados como lo mejor del 2010. El “T” puede ser, para algunos como yo, un espacio donde no estás solo en el proceso de adaptación. Consigues un valioso apoyo de cachimbos que son como tú, curiosos, ya sea para los primeros días de clase, como también para toda la vida. Junto a ellos participamos y, aunque no ganamos mucho en las “cachimbadas” (competencia para recién admitidos), nos divertimos y reímos a montones. Recuerdo con alegría la “búsqueda del tesoro”, las gincanas, etc. A muchos de ellos ya no los veo, pero siempre quedarán en mi recuerdo. Si tienes suerte, puede ser que también conozcas al amor de tu vida, quien sabe.

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El “T 19” (y no la “T 19”) en el famoso hueco.

El blog “La Biblioteca Marquense”
Una vez dentro de la universidad, decidí continuar escribiendo en una plataforma de blogs, en un espacio también más personal. Es así que creé un blog en el sistema de la universidad: la “Biblioteca Marquense”. La “Biblioteca” fue la continuación de “El blog del Filósofo Moderno”, uno que había creado cuando era Corresponsal Escolar y que, ante su modelo carente de multiplicidad de opciones, me incliné por renovar. La Biblioteca Marquense inició oficialmente el 17 de febrero del 2010 con el reportaje “La imponente Quinta Heeren de los Barrios Altos“. En La “Biblioteca”, he escrito más de sesenta artículos, crónicas y reportajes. Así, el 2010 significó también, el año de mi fortalecimiento como escritor. Durante el 2010, las notas que más cercanas han estado de lo poético literario, a mi humilde opinión, son “Exequias en Puerto Nuevo” y “De cómo conocí la Quinta Presa“, entre otros.

Pozuzo y a Oxapampa: mi viaje a las colonias austroalemanas de la selva del Perú
En julio del 2010 viajé nuevamente a Pozuzo y a Oxapampa, y quedé encantado como la primera vez. A diferencia de los otros viajes, esta vez hice la travesía con mi Canon G11 y pude captar mejor los paisajes maravillosos que albergan estos sitios. Fueron días interesantes y asombrosos en la selva de Pasco, caminando entre bosques, observando a la madre naturaleza desde dentro y conociendo mucho del entorno europeo que conservan estas pequeñas ciudades. Pozuzo y sus casas tirolesas, su naranjito, sus ciudadanos amistosos como Andrés Egg, sus bosques coposos y calientes, el Restaurante El Mirador y sus deliciosos platos, el Wiener, sus motos, y Oxapampa, y su plaza, su aspecto de pueblo encantador, sus casonas, su mercado y su “agachado”, su miel, me cautivaron una vez más.

Asombrosos parajes de Pozuzo, Pasco. Foto: Marco Gamarra Galindo.

El contacto con la Lima profunda, popular y suburbana
El 2010 fueron los barrios limeños que conocí. Los Barrios Altos, el Rímac, Gamarra, La Parada y San Miguel sintieron mi caminar, observaron mi mirada tímida y documental, y supongo porque no sufrí algún “atraco” y me permitieron retratar su atmósfera, me recibieron gratamente. Mientras estuve en estos sitios de nuestra Lima profunda, popular o suburbana, atravesé diversos estados. En sitios como Barrios Altos, San Miguel y el Rímac, distritos históricos, sentí fascinación por las casonas, quintas e iglesias que aún se mantienen de pie. En Gamarra me quedé asombrado por las tantas galerías que adornan el emporio comercial. El cerro San Cosme, ubicado en los horizontes de Gamarra, fue una de las realidades que más me impactó: una infinitud de casas grises, que aún dejan ver los ladrillos, juntas sin dejar entrar ni un alfiler, en un cerro que parece estar hecho de concreto. La Parada fue otra historia, otro mundo, diría. El mercado mayorista número uno del país tiene muchas razones por qué cambiar: delincuencia, suciedad e informalidad. Me quedaré eternamente con esa imagen de calles sucias, de basura desparramada a montones y de jóvenes que, con el torso al aire y pobreza de por medio, persiguen incesantemente un balón.

En La Parada se puede apreciar el inmenso trabajo que cada vendedor realiza. Es un ejemplo de esfuerzo y dedicación, de superación pura. No todo es malo en La Parada. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Entrevista al historiador José Agustín de la Puente
Tras varias fechas postergadas por el profesor (es evidente que para una persona de su altura existen muchos horarios), entrevisté al historiador José Agustín de la Puente, una de las mentes más brillantes que ha conocido la historia peruana. El doctor De la Puente ha investigado largamente el tema de lo peruano: desde la Independencia hasta la formación de la identidad nacional. Tuvimos una conversación detenida, amena, donde hablamos sobre su pasión por la historia, de sus posturas y pensamientos, de cómo Lima ha cambiado desde su punto de vista. Una gran persona, amable, bondadosa e interesante. Agradezco mucho el haber sido su alumno. Esta entrevista puede considerársela como la primera en su estilo que he realizado. Espero que en el 2011 vengan muchas más.

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29/12/10: La casona Rospigliosi: un rincón tradicional de La Punta

La casona Rospigliosi, ubicada en el malecón Pardo, a pasos de la Plaza de Armas de La Punta, y que podría merecer fácilmente el título de castillo o palacio, constituye un rincón único en el Callao, caracterizado por el gusto al arte, al atardecer imponente y a la arquitectura de otros aires.

Casona Rospigliosi, imponente por lo colosal de su edificación y vistosa por el ingenioso estilo arquitectónico. La pareja une el entorno tradicional y aristocrático del palacio. Foto: Cecilia Gómez Palacios.

Por las calles del barrio chalaco de La Punta descansan muchas añejas historias. Las más emblemáticas, quizás, son las que han acompañado el compás de una ola recién descargada, sin sucumbir jamás al pasar de los años, o las que han adornado sus parajes de puerto pintoresco con las más vistosas figuras y formas arquitectónicas que uno podría imaginar. Cada parte de una anécdota, curiosidad o relato han construido una pared, un ventanal, un balcón, los cimientos de un lugar especial y, a la vez, inédito.

La casona Rospigliosi, una de las más llamativas de La Punta durante los años 20’s, época de oro del balneario chalaco. Foto: Humberto Currarino.

Uno de los rincones más tradicionales de La Punta es, pues, la casona Rospigliosi, palacio que lleva dicho nombre en honor a la familia que cobijó a principios del siglo XX. El atardecer yace inexpugnable por encima de las cúpulas rojas que coronan su fachada. El sol, que había servido como puente en el horizonte entre San Lorenzo y El Frontón, renace en el reflejo que sus ventanas de arco de herradura, construidas al más puro estilo morisco, dejan avizorar. ¿Será que aún no hemos culminado la época de oro que vivió alguna vez la casona?

Interiores de la casona Rospigliosi. Su belleza sobreresalta en las costas de La Punta. Foto: DodiMiraflorino.

El palacio Rospigliosi, sin embargo, desde hace muchas décadas, ha dejado de ser la casona exclusiva o residencial de sus primeros años. En los últimos años ha sido sede de múltiples oficinas, empresas, instituciones y hasta de una morgue. Su mantenimiento, a pesar de ello, ha sido siempre un deber para los propietarios o inquilinos, como observamos durante nuestra visita en diciembre del 2010. Leer más »

28/12/10: José Agustín de la Puente: una vida dedicada al estudio de lo peruano

Por: Marco Gamarra Galindo

La Biblioteca Marquense entrevista al ilustre y reconocido historiador José Agustín de la Puente Candamo, uno de los personajes que más ha estudiado los temas de la Independencia y la formación de la identidad peruana. En esta conversación, el Dr. de la Puente comenta los orígenes de su tan apasionada afición por la historia peruana, su identificación con el proceso de mestizaje y sus paseos diarios por el Centro de Lima. Asimismo, explica cómo el estudio de lo cotidiano es una fuente valiosa para conocer cómo nació el Perú. Confía, además, en que los jóvenes fomentarán la creencia en el Perú. El Dr. De la Puente recibió la Orden del Sol del Perú este año, la más alta distinción otorgada por el estado peruano.

¿Cómo surge su pasión por la historia del Perú?
Yo diría que nació en mi vida de familia. Mi abuelo José de la Puente fue historiador y mi padre conservaba en la casa sus papeles y sus libros. Me acuerdo el entusiasmo que yo viví cuando descubrí los libros de Paz Soldan y de Manuel Mendiburu que él había conservado. Ese contacto con el abuelo y los recuerdos que mi padre contaba en la casa, además de los relatos que mi madre también compartía, alimentaron mucho a mi vocación por la historia.

Los libros que su familia conservaba en casa permitieron que José Agustín de la Puente se sienta involucrado con los pasajes más anecdóticos de nuestra historia.

¿El hecho de haber tenido un entorno familiar dedicado al servicio del país influyó también en su interés por conocer la historia de lo peruano? Por ejemplo, su padre fue alcalde de Magdalena Vieja y su abuelo Manuel Candamo Iriarte, presidente dos veces del Perú.
Es verdad. El ambiente de familia fue muy fuerte en mi caso, y diria que allí nació mi cariño por la historia. A mi abuelo presidente no lo pude alcanzar. Pero sí recuerdo vivamente las historias que mi abuela nos contaba sobre los tiempos de la guerra con Chile, de lo temas políticos. Tenía muy buena memoria. Cuando fui al colegio, a La Recoleta, habian unos muy buenos profesores de historia que despertaron más entusiasmo en los alumnos por la historia misma. En la universidad ya confirmé mi devoción por la historia a través del contacto con profesores importantes que fueron para mí un apoyo y un ejemplo.

Sus paseos cotidianos por la Casa Hacienda Orbea, propiedad suya en Pueblo Libre, permitieron que usted estuviera en contacto cercano con lo cultural y lo histórico, desde muy temprano.
Claro que sí. Un poco de lo que nuestro padre nos decía, el cariño a la casa como parte de la vida. Sin duda, tiene su importancia. Como usualmente incentivo en las clases: cada alumno debería fomentar el conocimiento de su propia familia y conocerse. Recuerdo el ejemplo de una chica que quería hacer su tesis y no sabía que era bisnieta de un personaje de la guerra con Chile, y yo le explique que seguramente tenía los papeles en su casa, y sí los tenia pero la chica no les daba importancia. Por eso el conocerse a uno mismo y a su familia es fundamental para la historia. Ahí observa cómo uno no está solo en la vida, cómo uno esta acompañado por otras persona, por recuerdos y por memorias.

José Agustín de la Puente solía compartir reuniones de materia con personalidades como Jorge Basadre y José de la Riva Agüero, a quienes recuerda con gratitud y agradecimiento por las amplias conversaciones de historia que mantuvieron.

¿Qué debemos apreciar de la historia?
La idea de continuidad, de cómo las cosas no comienzan con uno ni uno las ha inventado, sino que uno es parte de una continuidad histórica. El cariño y respeto al libro, a la carta y a la fotografía antiguas, eso lo viví desde chico. Me acuerdo que mi padre repetía una tesis de Riva Aguero: “que los papeles se deben romper solos”, y cómo la propia historia personal es importante, de cómo la historia no es solo, pues, de Bolívar ni de Napoleón sino también de los comunes. Somos fruto de la historia y al mismo tiempo hacemos historia.

¿Con qué suceso de la historia del Perú se identifica más, qué hecho lo embarga más de interés y curiosidad?
La pregunta es terrible, es difícil. Hay muchos, de distintos estilos. A mí me apasiona el tema del mestizaje: el encuentro del español, del negro y del andino, de cómo nacimos a pesar de que nadie se pusiera a pensar en cómo ibamos a crear el Perú, de cómo surgimos de la vida cotidiana y de lo espontáneo. El país, pues, nació en esa relación de culturas. Por ejemplo, me resulta apasionante lo que mencionó Garcilaso: “Soy mestizo y lo digo a boca llena, me honro con ello”. Él era hijo de una ñusta imperial y de un conquistador español y aún así, une ambas herencias. Yo creo que es uno de los momentos más interesantes de la historia del Perú porque es como la partida de nacimiento del país.

Cómo olvidaremos, cuando a puertas del salón L214, algunos alumnos eramos testigos de su caminar lento pero imponente, paciente pero firme. Lucía un elegante saco y era propietario de una amable presencia. Junto a él, siempre un par de libros. Para nosotros la escena advertía el momento de ingresar y escoger, muchas veces intempestivamente, las carpetas mejor posicionadas.

Una fuente valiosa para entender y conocer cómo se hizo el Perú es el estudio de lo cotidiano. Usted respalda mucha esa idea, podría comentarlo con nuestros lectores?
Claro que sí. Yo diría que se ha vivido mucho la historia de lo político, de lo militar, de lo ideológico y se ha olvidado la historia de lo corriente. Yo siempre pienso que ese ha sido el meollo del nacimiento del Perú. Uno puede poner una serie de ejemplos: el encuentro del trigo con el maiz, el encuentro de la llama con la mula, el encuentro de las frutas europeas como la uva o la naranja con la papaya o la palta. Comó ese encuentro de mundos distintos generó un tercer mundo. Evidentemente los españoles eran los que lo gobernaban pero en la vida cotidiana no mandaba nadie. Ahí apareció la influencia del mundo andino, español y negro, y nació una sociedad que no era ninguna de ellas, sino peruana. Yo creo que lo cotidiano explica bien el surgimiento del Perú.

¿El resultado de esta convivencia de personajes se refleja claramente, por tomar un ejemplo que hoy está en boca de todos, en el tema de nuestra gastronomía?
Exactamente. Otro tema que está de moda es la cocina nacional que es un signo del Perú. ¿Por qué la cocina española o la andina no es la cocina peruana en sí? Es porque se ha creado una sociedada distinta, sin que eso signifique necesariamente que todo fuese perfecto, pero hay algo que es la originalidad. Lo que, por ejemplo, dijo Bolívar: “no somos europeos, no somos aborígenes, somos una especie nueva”. Eso es muy lindo.

Dr. De la Puente, usted siempre ha tenido una vision positiva de lo significa ser peruano ¿es una opinión que deberiamos respaldar todos y por qué?
Yo creo que sí. El tener certeza de que tenemos un país legítimo, una sociedad que no es fruto de una guerra o de la imposición de un hombre. El Perú es fruto de una historia de miles de años que nos ha creado como somos hoy día. Nuestro país es consecuencia de cosas buenas, y de cosas negativas también, pero que todas forman el pasado peruano. El tener conciencia de que el Perú es un pais materialmente pequeño en el mundo pero es un país legítimo, no una nación inventada, sino es obra de la historia.

El doctor José Agustín de la Puente Candamo tiene el orgullo de ser el catedrático con más años de docencia en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Inició en 1947.

Una de las etapas más difíciles que tuvo que afrontar el Perú fue la guerra con Chile. ¿Es cierto que el Perú, después del conflicto, pudo desaparecer?
Está muy bien formulada la pregunta. Después de la guerra no teníamos Ejército, no teníamos Marina, no teníamos economía: el Estado estaba desecho. El país se levanta por la voluntad de las persona, voluntad que les decía que querian seguir siendo peruanos. El Perú pudo desaparecer, las naciones no son eternas, pero no desaparece por su fuerza espiritual en el alma de su gente. Basadre es una figura muy bonita que lo explica muy bien: un peruano, al amanecer, comenzaba a trabajar porque quería seguir siendo peruano. Yo creo que es el momento mas interesante en la historia de la República, un momento terrible pero de gran fuerza espiritual al mismo tiempo. Piense que en aquel tiempo no había un órgano internacional, nadie moderaba el espíritu del vencedor. El Perú no tenía ningun apoyo de afuera, más que de su soledad, y nos levantamos con el trabajo.

En cuanto a Lima, nuestra capital ha dejado de ser la de antaño. ¿Cómo ha visto usted ese cambio? Muchos acontecimientos inéditos han sucedido en Lima como la expansión demográfica de la ciudad, por ejemplo.
Veo positvo el cambio de Lima. Hay mucha gente contemporánea que no está de acuerdo y piensa que el cambio ha sido malo. Yo creo que hay algo muy interesante: podemos tener dificultades por los servicios, por la congestión de gente, pero hoy día Lima es una miniatura del Perú. Como dije alguna vez en clase: hoy Lima no es la ciudad criolla que miraba más al mar que a la sierra. Hoy día Lima es un muestrario del Perú. Todas las provincias están representadas en la capital, todas la urbanizaciones nuevas son interesantísimas porque son obra de esas personas que llegaron aquí. Lima, a principios del XX, tenia 100,000 habitantes y vivia de sí misma. Hoy tiene 8 millones y se abastece de Cañete o del Mantaro. Hoy los peruanos nos conocemos más. Yo lo veo con optimismo.

¿Le parece que la Lima que conoció en su juventud ha perdido mucho de sus costumbres? ¿Qué le gustaría que regresara?
No Lima específicamente sino el mundo ha perdido mucho en la crisis de la conversación. Muchas veces por el horario corrido una familia no se encuentra en el almuerzo ni en la cena. La vida de familia ha sufrido mucho por las exigencias materiales de nuestro tiempo. En mi generación, la conversación después de almorzar o de comer era un ingrediente de nuestra vida y de nuestra educación. Ahora una conversación así ya no se da. Inclusive en las fiestas la música es tan fuerte que no hay posibilidad de conversar. Recuerdo con nostalgia la conversación, pues se aprendía mucho de ella, del escuchar a los mayores. Por ahí viene un recuerdo que quisiese vivir ahora.

¿En sus épocas de estudiante, qué lugares tradicionales de Lima solía concurrir?
El restaurante más concurrido era “La Cabaña”, ubicado en la Exposicion, por el zanjón. Era un sitio que se iba con frecuencia a reuniones. Recuerdo también el bar “El Romano”, por Colmena. Estaba, además, un restaurante simpático, el “Raymondi”, que cruzaba La Merced y que se especializaba en comida criolla.

El Centro de Lima era el punto de reunión por excelencia. Muchas frases como ‘El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert, soy yo’ inmortalizaron los sitios más emblemáticos del Centro. ¿Recuerda, por ejemplo, la expresión ‘vamos a jironear’?
El Centro de Lima era de la plaza San Martín a la Plaza de Armas. Era un poco el nucleo, la columna vertebral de Lima. Una señora, por ejemplo, salía sin necesidad de comprar alguna cosa, iba ‘a jironear’, y pues se vestía elegante, con sombrero, como era costumbre de la época, con un vestido bien puesto porque era como un encontrarse con otra gente. Lima era una ciudad chica. Yo no vivía en el Centro pero el colegio estaba ahí, y sí, el Centro era el lugar de reunión de todos. El que vivía en San Isidro, Miraflores o Pueblo Libre iba al Centro para cualquier cosa, ahí estaba todo. En esa época ir al Centro era como una necesidad vital. Era grato ese ambiente. Hoy en dia hay, pues, muchos ‘Centros’.

Por cierto, Dr. de la Puente, usted ha dedicado más de sesenta años a la docencia como profesor de historia, ya sea peruana o universal, en la PUCP. ¿Recuerda con cariño el primer dia?
Sí, lo recuerdo. Yo comencé a enseñar en el 47. En esa época el curso era anual, de abril a noviembre, inclusive hasta diciembre. El Padre Vargas Ugarte había sido mi profesror y, a fin del año anterior, me comentó que había tomado la decisión de retirarse y me preguntó si quería reemplazarlo. Fue como una noticia terrible pero grata, al mismo tiempo. Al principio sentía una mezcla de ilusión y de temor. A mi me preocupaban dos temas: la disciplina y el hecho de cómo saber que la materia que a preparar iba a alcanzar para la hora de clase, inquietud de la cual el Padre se reía. Una gran mayoría de mis alumnos eran amigos míos, de edad muy parecida. Por ello mi miedo también era la disciplina: qué iban a pensar ahora que yo era el profesor. Yo recuerdo algo que me dijo el Padre Vargas Ugarte y que nunca olvido: mantenga la autoridad desde el primer día porque si la pierde no la va recuperar. Me acuerdé de ese consejo y me fue bien. Poco a poco le tome cariño al tema. Recuerdo la clase, fue en la tarde, de 4 a 5. Leer más »

25/12/10: Una breve historia del distrito de La Victoria

Estudiar la historia de La Victoria nos permite apreciar cómo fue la expansión urbana de Lima sobre las zonas agrícolas de la ciudad. El distrito recien fue creado en 1920 (en época de Leguía), pero guardaba ya desde épocas anteriores, anécdotas y relatos que contar, hechos que permitían a La Victoria apropiarla de una tradición histórica muy rica, inclusive mucho antes de su creación como distrito capitalino.

La Victoria tradicional.

Toda el área que ocupa actualmente este distrito limeño correspondía al fundo “La Victoria”, cuya propietaria era doña Victoria Tristán, esposa del Presidente Don Rufino Echenique. Estas tierras, antes de la creación oficial del distrito, eran ampliamente conocidas como la Villa Victoria, en honor justamente a esta dama de renombre. Doña Victoria era hija del reconocido y poderoso don Pío Tristán y Moscoso, tío de la eminente escritora y luchadora social francoperuana Flora Tristán. La esposa de Don Rufino tenía en estos lares una vasta residencia con varios salones y un hermoso patio, en cuyo centro se erguía un soberbio pino australiano, que se podía avizorar desde muy lejos. Su casa-hacienda estaba situada aproximadamente en lugar que hoy ocupa el teatro La Cabaña, en el Parque de la Exposición.

Con motivo de la elección de Don Rufino Echenique como Presidente de la República, su esposa resolvió dar un baile que marcara época. Se cuenta que en aquella fiesta hubo invitadas que lucían noblísimas más de S/. 100.000 en joyas. Tal es así que la narra una tradición de don Ricardo Palma, quien por cierto asistió a esta inolvidable fiesta en la casona de doña Victoria, relata con exquisitos detalles la magnificencia, boato y esplendor del muy famoso baile que se desarrolló en la noche del sábado 15 de octubre de 1853.

El ilustre tradicionista describe el lujo deslumbrador e insultante de muchas damas limeñas que se habían enriquecido por los favores políticos de ‘La Consolidación’ (beneficiados con el pago de la deuda interna). Lucían alhajas, piedras preciosas, collares de perlas, brillantes y rubíes; mientras que la anfitriona mostraba, con modestia y buen gusto, solamente algunos sobrios adornos de plata. Desde los días anteriores al gran sarao se agotaron todas las flores de los jardines limeños. Se tendió una alfombra roja de aproximadamente cincuenta metros de extensión y, a sotavento, se colocaron unos barriles con brea para proteger, con el humo que producía, la ‘toilet’ de las damas de la tierra que levantaban los carruajes que conducían. Pues bien, el baile resultó impresionante y por muchos años se habló del ‘Baile de la Victoria’.

El extinto río Huática atravesaba La Victoria.

Los nuevos urbanísticos del nuevo poblado fueron realizados, por encargo del Gobierno, por el constructor Enrique Meiggs, después de haber dirigido el derrumbe de las viejas murallas que rodeaba el Cercado de Lima construidas en la Colonia. En la construcción de calles y veredas intervinieron la Compañía Urbanizadora de Mariano Felipe Paz Soldan y la Compañía Urbanizadora La Victoria. Afuera de las murallas se ubicaban algunas casas que, con esa modificación, dieron más posicionamiento al barrio de La Victoria. Una de las primeras vías establecidas en dicho barrio fue la vía que actualmente es la avenida Manco Cápac, nombrada así en honor a Manco Cápac, primer emperador inca del Tawantinsuyo.


“Diferentes linajes, el mismo país”. La plaza Manco Capac lució dos monumentos a lo largo de su historia: en un inicio, un peculiar monumento de Leguía. Luego del gobierno del Oncenio, se lo cambió por uno del inca.

En ese entonces, los predios de La Victoria pertenecían al distrito de Miraflores, hasta que en 1920 el Presidente Augusto Bernandino Leguía anuncia su creación como distrito. La Victoria ha sabido convocar en su seno, por ejemplo, a inmigrantes extranjeros, en especial, representantes de la colonia italiana, en los dorados años 20.

“Durante los años 30, la reacción de los grupos oligárquicos frente a la coyuntura de convulsión social y política desatada por el aprismo y el comunismo fue la de una política que combinaba la represión militar y un activo paternalismo asistencial como mecanismos para “desmovilizar” a los grupos populares; esa fue la política que intentó impulsar Sánchez Cerro (su asesinato, en 1933, frenó este proyecto) y la dictadura del general Benavides, entre 1933 y 1939. En esta década, se construyeron más de 4 mil unidades de vivienda para los obreros, como parte sustancial de este plan por neutralizar la violencia social” (Orrego 2005). Así como en el Callao, Rímac, en La Victoria, en efecto, se desarrolló un plan de construcción de vivienda para obreros.

Con la construcción de barrios obreros en La Victoria y en otros distritos se esperó satisfacer los pedidos de los cientos de trabajadores.

El catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), el historiador Juan Luis Orrego, manifiesta que “el Barrio Obrero de La Victoria tenía 60 casas en un terreno situado en las inmediaciones de la Escuela de Artes y Oficios (Hoy Politécnico José Pardo), entre los jirones Andahuaylas, García Naranjo, 28 de Julio, Obreros y el antiguo callejón de la Huerta de Mendoza. Contaba con campos deportivos, piscina, agua potable y parques”. Algunas unidades vecinales se llamaron ‘Matute’ (ubicado a los alrededores del Estadio Alejandro Villanueva, del club Alianza Lima) y ‘El Porvenir’ (zona del conocido mercado). Leer más »