14/01/11: Historia y anécdota del mirador Ingunza

Maravillarse con la vista panorámica de una Lima republicana, observar en el horizonte el mar porteño, o disfrutar de una de sus más íntimas pasiones: la lidia de toros, fueron quizás los motivos que llevaron a Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, intrépido viajero, acaudalado y prestigioso abogado huanuqueño, a construir el mirador Ingunza, ícono del Rímac que acompaña a la Plaza de Acho desde 1858, y último mirador de su tipo que ha contemplado Lima.

El Mirador de Ingunza fue declarado Monumento Histórico y Artístico en 1972. Posteriormente la UNESCO declaró a dicha propiedad conjuntamente con la Plaza de Acho como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Por lo tanto, la Plaza de Acho y el Mirador de Ingunza son complementos arquitectónicos e históricos, un conjunto monumental. Foto: André Ramirez.

Inspirado en las edificaciones de gran derroche artístico que observó en sus viajes por el norte de África, el lejano Oriente, América y Europa, tal vez atraído más por los minaretes árabes, don Francisco de Ingunza y Basualdo levantó en 1858, dentro de su casa –la Quinta Ingunza-, ubicada en la esquina de las calles Hualgayoc y Marañón, al lado de la Plaza de Acho, en el Rímac, el mirador Ingunza, pintoresco y tradicional rincón de Lima.

Francisco Esteban de Ingunza y el plano original que diseñó para la construcción del mirador. (Archivo familia Ingunza/Museo de la Nación). Ilustración: Marco Gamarra Galindo.

Elizabeth Ingunza Montero de Villegas, descendiente directa de Francisco Esteban de Ingunza y Basualdo, comenta que el recinto donde se construyó el mirador se caracterizaba por poseer “caballerizas y hermosos jardines adornados por estatuas de mármol y piletas, así como por una colección de cuadros del eximio pintor Juan de Dios del Carmen de Ingunza y Basualdo”. La construcción del mirador, pues, significó un atractivo más para el solar que, en la actualidad, se ha convertido en un modestísimo hotel signado con el número 511 del Jirón Marañón.

Acceso al mirador Ingunza. Fotos: Plazadeacho.galeon.com

Por pedido de Francisco Esteban de Ingunza, el encargado de la construcción del mirador fue el francés don Paul Nicolás Chalón. El costo, según el contrato inicial, ascendía a 964 pesos. Sin embargo, Chalón realizó gastos adicionales por las sucesivas modificaciones efectuadas al plano original, realizadas a lo largo del proyecto, por lo que se presentó, finalmente, una factura a cobrar por una mayor cantidad.

Se dice que el magistrado supervisaba personalmente los avances y los iba ajustando de acuerdo a sus observaciones de otros miradores limeños de la época, así como de monumentos vistos en sus viajes por España, Rusia, Palestina, Líbano, Siria, Turquía, Persia, Egipto, y demás países del Oriente, efectuados entre los años 1847 y 1849.Detalles arquitectónicos del Mirador Ingunza

El mirador Ingunza es una interesante pieza arquitectónica, con base octogonal y de tres cuerpos, en la forma de un alminar, coronada por un giraldillo o cúpula, que conjuga perfectamente con la construcción de Acho. Sus balcones circundantes y ventanales evocan tiempos pomposos y épocas de armonía en la construcción de las viviendas de Lima.

Además, el mirador consta de cuatro pisos interconectados por escaleras de caracol. En sus buenos tiempos tenía puertas de roble y cedro, con techos entablados en pino, ventanales con bastidores, vidrios y herrajes, así como barandas en el tercer y cuarto piso, donde además se colocó una cúpula de zinc que quedó aislada como un altillo. Fue recién en junio de 1860 que se añadió en el pináculo del mirador la estatua de madera de un indio o cacique con taparrabo.

Para su inauguración, en 1858, se convocaron a más de dos decenas de invitados. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Transcurrieron más de cien años para que en noviembre de 1961, con motivo de la ampliación de los exteriores de la Plaza de Acho, se adicionara otra edificación octogonal de menor diámetro recubierta con adobe, en cuyo interior arquitectónico se encuentra adosada una escalera de caracol que conecta el primer nivel con el segundo y el tercero. Esta última construcción tuvo como finalidad reforzar el mirador y librarlo de la amenaza latente de un posible derrumbamiento. En el tercer nivel se edificó una garita de madera que inicialmente sirvió como repostero y luego en un comedor familiar.

Mirador Ingunza visto desde las riberas del río Rímac. Su altura es de aproximadamente 19 metros.

La leyenda del Virrey Amat y el Mirador Ingunza

Por mucho tiempo se dijo públicamente que el Mirador Ingunza era una construcción colonial. Se decía también que el dueño, ante su negación de mostrar reverencia al virrey don Manuel de Amat y Juniet cada vez que coincidían en la Plaza de Acho, decidió erigir su propio mirador, para cual privilegiado espectador, poseer una vista panorámica de la corrida de toros, y lo mejor, sin tener que rendir pleitesía al amante de la ‘Perricholi’, el virrey Amat. Se aseguraba, inclusive, que el virrey y la ‘Perricholi’ estuvieron más de una vez presentes en el mirador, no sólo contemplando las corridas de toros, también dando rienda a sus amoríos.

Pues, admito que la historia es bastante curiosa. Sin embargo, carece de sustento histórico: ambos personajes del relato, en realidad, fallecieron antes de que se inicie la construcción del mirador (aunque hubiera sido un lugar perfecto para que estuviesen alejados de las miradas del ‘populacho’ limeño). El Comercio en una edición de 1990 derrumba las hipótesis de una supuesta relación entre el mirador y la pareja:

Al mirador Ingunza se le ha vinculado –con demasiada imaginación- al propietario de la Plaza de Acho, don Agustín Hipólito de Landaburú y Rivera, de quien se dice fue amigo y socio de Ingunza; asimismo se ha dicho y hasta se ha aceptado como historia verídica, que Ingunza no quería rendir pleitesía al virrey don Manuel de Amat, y por ello ideó la forma de eludirlo y no perder su espectáculo favorito; algún periodista atrevido llego a asegurar que el virrey Amat y la ‘Perricholi’ estuvieron en el mirador. Todas esas no son sino pseudohistorias, pues como sabemos, el coso se Acho se inauguró en enero de 1766 con asistencia de Amat y Landaburú, mientras que el mirador lo puso en uso su creador y propietario, doctor de Ingunza, en diciembre de 1858, es decir 93 años después. Para entonces el señor Agustín Hipólito de Landaburú y su hijo, el doctor don Agustín Leocadio de Landaburú y Belsunse, habían fallecido; el virrey don Manuel Amat y Juniet falleció en febrero de 1782, y su hijo don Manuel Amat y Villegas, nacido el 13 de noviembre de 1770, también había fallecido; y por último doña María Michaela Villegas Hurtado (la ‘Perricholi’) nació en Lima el 28 de septiembre de1748 y falleció en el Rímac el 26 de mayo de 1819. Por lo expuesto, ninguno de estos personajes tuvo vinculación alguna con el mirador ni con su autor, el doctor Francisco Ingunza.

El torreón de Ingunza, llamado así también, es uno de los últimos miradores de Lima. Solo quedan tres. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Al fallecer el propietario del mirador, Francisco de Ingunza, lo heredó su hijo don Francisco Esteban de Ingunza y Bedoya, que vendió la finca el 1 de febrero de 1899 a doña Juana Herrera de Espantoso. Fue así como los Ingunza cedieron finalmente los terrenos de la “Huerta de Acho”, donde se hallaba el peculiar mirador.

Mirador Ingunza desde la primera cuadra de la av. Hualgayoc. Foto: Jhon Romro.

El mirador Ingunza es una evidencia cierta del carácter suntuoso del Centro de Lima, que para ese entonces ostentaba casonas, palacios y miradores de resaltante y vistosa arquitectura. Aunque no tuvo el mismo final que el Palacete Veneciano o la iglesia de los Desamparados (cuyos destinos fueron conducidos a la destrucción innecesaria), el mirador Ingunza no debe permanecer ajeno al ciudadano común, no debe hundirse en el olvido y menos derrumbarse en la desidia de las autoridades. Todavía tenemos tiempo para revertir su estado.

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Comentarios

  1. Daniel escribió:

    Un buen relato de como describes la historia perdida del mirador que en la actualidad esta olvidada apesar que es Patrimonio Cultural, es una lastima que puedan inagurar monumentos de menos importancia y olvidarse de lo que nos caracterisa a todos nosotros, por eso el paìs esta como esta ahora. Por ello tenemos que hacer algo al respecto con lo que esta pasando en nuestra Lima querida, y gracias a ti podemos apreciar un poco mas de este mirador, entre otros momumentos que estan a la vista pero con un secreto guardado.

  2. carlos escribió:

    la historia que alguna vez lei si mal no recuerdo en el comercio o somos es que el dueño de acho don agusto creia que su esposa tenia una relacion con ingunza por lo que le prohibio el ingreso a la plaza de acho en visto de esto y por no perderse el espetaculo ingunza manda a construir el mirador para no perderse los espetaculos que se realizaban ahi

  3. gabriela lavarello de velaochaga escribió:

    Felicitaciones por este maravilloso informe del señor Gamarra Galindo.
    La memoria es débil,trabajemos y guardemos no solo lo de Lima sino también lo de provincias.
    La maravilla de la modernidad nos permite ciertas licencias y sobre todo respetar el derecho de autor.

  4. Julio Medina Moren escribió:

    Soy un autor y compositor venezolano, de San Cristóbal, Estado Táchira, sede de la famosa Feria Internacional de San Sebastián, creador del Pasodoble “El Paseíllo de la Reina” y “Vicente Barrera” y he compuesto un pasodoble para banda de conciertos intitulado “Plaza Firme de Acho”, donde al final expreso “Es mi deseo y se me tiene que dar, del Mirador de Ingunza, una corrida contemplar” , que estimo lo entregaré a las autoridades del Municipio del Rímac, para septiembre del corriente 2016. Saludos.

  5. Julio Medina Moren escribió:

    Ya elaboré mi comentario en el anterior.

  6. Luis Miguel Saravia Canales escribió:

    Breve relato con excelentes fotos, que permiten apreciar lo que es el Mirador. Gracias por el rescate de la historia del Mirador y su contexto arquitectónico. Sigamos aportando a la Memoria Histórica de la Ciudad de Lima, tan descuidada últimamente. Por el bien de los peruanos, sus familias y descendientes. No debemos perder la identidad limeña y peruana.

  7. Mario Vargas escribió:

    Lo visitamos hace poco, fantastica arquitectura y mucha historia, debe ser puesto en valor turístico, debeince¿rementarse la seguridad de la zon a

  8. Ana Arana Del Carpio escribió:

    Gracias por esta información tan valiosa de uno de los tesoros arquitectónicos de nuestro Perú

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