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LA UNIDAD NACIONAL DEL GABINETE MARTOS

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La caída del Gabinete Cateriano. Si la designación del Gabinete Cateriano generó sorpresa en el país, su caída causó casi estupor, pues no se esperaba una reacción así del Congreso. Veinte días duró su gestión al no lograr la confianza de las principales bancadas, teniendo duras palabras hacia una de ellas (Frepap) que luego debió retirar. Sin embargo, haber apostado todo a la reactivación económica mientras el país vivía la alarmante expansión del coronavirus por todas las regiones del Perú (expresado en el volumen de atención de ambos temas en su discurso), el olvido sobre la articulación con las regiones para enfrentar la pandemia, errores previos en la designación de su gabinete y cierto exceso de optimismo, no le permitieron obtener la confianza que reclamaba. Por otro lado, al iniciar el último año de gestión, toma vigencia la norma constitucional de impedimento de cierre del Congreso, lo que debilitará en todo este período la posición del Poder Ejecutivo en la complicada relación con el Legislativo que ha recorrido los últimos 4 años. A partir de ahora, la aguja del poder se posa más en el Congreso.

El martes de Martos: la confianza plena. El discurso del nuevo premier Walter Martos el martes once, logró la insólita decisión de 115 votos a favor, de un total de 130. Es lo más cercano a un gabinete de unidad nacional. ¿Qué explica su éxito? Con un tono conciliador, el general (r) Walter Martos puso todo el énfasis en la lucha contra el Covid-19: “Lo que ahora corresponde es…dictar medidas que pongan en el centro de las políticas de Estado la seguridad sanitaria”. Los decesos oficiales por Covid-19 en nuestro país ascienden ya a más de 21,500. El 09 de agosto, la ministra de Salud Pilar Mazzetti aceptaba que “como máximo” 47 mil personas habrían fallecido por Covid-19. Julio y estos días de agosto han sido los peores meses en contagiados y muertos de todo el período de emergencia. El levantamiento de la cuarentena ha tenido el efecto de relajar las medidas de bioseguridad en la población. Paradójicamente, la reapertura de la economía, al expandir los contagios, lo que ha provocado es la resistencia de la gente a salir, lo que, a su vez, baja la dinámica económica.

La señora Incertidumbre. La expansión de la pandemia en todas las regiones del país obliga al gobierno a rediseñar de inmediato su anterior relación voluntariosa y jerárquica con los gobiernos regionales y locales, y las comunidades. Es cierto que los gobiernos subnacionales muestran, en estas horas de apremio, su monstruosa falta de costura institucional. Pero es lo que se tiene. Tampoco debe olvidar el gobierno que la propia sociedad civil (voluntarios, iglesia, organizaciones sociales) intenta, unos más débiles que otros, enfrentar una situación sanitaria y humana, casi de terror. No es necesario decir la enorme debilidad del sistema de salud en las provincias que no son capital de departamento. Por eso, en medio de esta realidad, aparece absurda la crisis política, y la cuota de incertidumbre que le agrega a las familias peruanas.

La vacuna de Putin. La dura competencia internacional por la vacuna anti-coronavirus dio un paso sustancial con el anuncio oficial del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, del registro de la primera vacuna contra el Covid-19. Sin embargo, la opacidad de su desarrollo le ha generado rápidas dudas a la comunidad internacional. Rusia dice que en dos semanas ya se usarán para inmunizar a sus médicos, que 20 países ya han aceptado adquirirla y rechaza las advertencias. Lo real es que eso dará un mayor impulso a otros países para tener la vacuna cuanto antes, al parecer única solución para contener la propagación del virus por todo el planeta, que ya superó la cifra global de 743 mil muertos. En Estados Unidos, mientras siguen las protestas antiraciales, el Presidente Trump exigió a la empresa china dueña de la popular red social Tik Tok la venda a una empresa norteamericana, en un nuevo giro de rosca de la dura guerra comercial entre EE.UU y China, incluyendo acusaciones de espionaje mutuo. El candidato demócrata a la Casa Blanca en las próximas elecciones de noviembre, Joe Biden, quien aparece delante de Trump en las últimas encuestas, designó como su Vicepresidenta a la senadora Kamala Harris, quien se convierte en la primera mujer afroamericana en postular a ese cargo.

Epílogo. La pandemia devoró al gabinete Cateriano, y ponerla en el centro de su futura gestión le dio al nuevo gabinete Martos, la llave del Congreso. Pero los siguientes meses serán un camino áspero e incierto en la relación Ejecutivo-Legislativo. La gran mayoría de la sociedad reclama medidas y soluciones a la pandemia y a la débil reactivación económica. Enfocarse en ambas y asegurar unas elecciones limpias serán lo mínimo y lo máximo a lo que debe aspirar este gabinete. A ocho meses de las próximas elecciones, en el Perú, parece todo un mundo por recorrer.


LAS TRES PANDEMIAS DEL PERÚ Y EL CASO FREPAP

Categoría : Política

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El horror de la primera pandemia. En el Perú la pandemia sanitaria ya alcanza picos de verdadero terror: hospitales rebasados y colapsados en no menos de 16 regiones, directivas del MINSA para facultar “legalmente” a los médicos decidir quién vive y quién muere, y hasta 132 infectados de Covid… ¡en Palacio de Gobierno!!

Mientras, sectores de la población persisten en la total irresponsabilidad ante sí y ante sus familias: no hay otra forma de entender por qué ayer noche, en pleno toque de queda, hinchas de la “U” celebraban el aniversario del club con cohetes pirotécnicos por toda la ciudad. Soy hincha de la “U” desde que tengo razón o recuerdo, pero condeno y repudio tamaña irresponsabilidad, como si un aniversario pelotero tuviera mayor valor que más de 20,400 vidas apagadas en solo 5 meses.

Hoy por hoy, para que no mueran más peruanos, la lucha contra la pandemia sanitaria es la absoluta prioridad tanto del gobierno como de la sociedad. De ésta porque cada ciudadano tiene la obligación de cuidarse y cuidar a los demás: en el trabajo, en la calle o en su propia casa.

La segunda pandemia también mata. Pero no, no es la única pandemia que padecemos los sufridos peruvianos. El coronavirus ha desnudado la precariedad absoluta de nuestra estructura económica y laboral. Ya no éramos el país subdesarrollado o del Tercer Mundo según dijo Bill Gates hace algunos años, nos sentíamos orgullosos de una floreciente clase media urbana, y hasta a inicios de la pandemia nuestra “fortaleza macroeconómica” era la envidia de otras naciones, y miles se ilusionaron con bonos que nunca les llegó.

Lo cierto y real es que millones de peruanos se encuentran sin empleo y sin ingresos porque en la “nueva normalidad” de cuarentenas focalizadas y agravamiento de la pandemia, la reactivación va lenta y la recuperación económica tomará más tiempo. Fue un error del gabinete Cateriano en su discurso en el Congreso poner todo el énfasis de la reactivación en la gran empresa, cuando el clamor nacional es reactivar la microeconomía especialmente del campo y de las regiones.

El gobierno tiene que reajustar este aspecto clave de la crisis actual. Es insostenible una dinámica en que el Ejecutivo toma decisiones económicas por su lado, y el Congreso toma sus propias decisiones en paralelo, cada cual queriendo ser “más popular”. Trabajar unidos es lo que pide la gente.

Y la tercera pandemia apareció. Pero resulta que no son las únicas pandemias que nos toca sufrir. Ahora aparece la tercera pandemia: la crisis política. En el Perú aún nos cuesta convivir democráticamente. Si el Ejecutivo es más fuerte, pues se impone a patadas y con la “fuerza del poder” aplasta a las minorías. Si el Congreso es más fuerte, busca tener de las orejas al Ejecutivo. Y cuando todas son minorías, las decisiones pueden ser imprevisibles.

La crisis del Gabinete Cateriano, que se explica por una crisis política que se arrastra de hace años, tiene dos elementos nuevos de la coyuntura: primero, la nueva situación de “blindaje” del Congreso de no poder ser disuelto por el Ejecutivo al ingresarse al último año de gobierno (art. 134 de la Constitución), lo que traslada el mango de la sartén del Ejecutivo al Legislativo; y en segundo lugar, la amenaza de vacancia de la Presidencia de la República por parte de algunos intereses dentro del Congreso. Esto significa que mientras las dos primeras pandemias nos aniquilan de covid o de hambre, esta tercera pandemia nos tendrá con la incertidumbre de una absurda crisis política hasta por lo menos fin de año. El nuevo gabinete Martos puede lograr la confianza si afina sus metas inmediatas, pero persistirá la incertidumbre sobre la continuidad de los ministros y hasta del propio Presidente de la República. A menos de ocho meses de las nuevas elecciones, con tantas calamidades por el covid-19 y la contracción económica, es absurdo darle alas a los que sólo ven sus menudos intereses. El Perú mayoritario tiene que dar una lección de civismo y unidad nacional.

El caso FREPAP. Pedro Cateriano no es el único discriminador del FREPAP con esa frase desafortunada que un día después tuvo que disculpar. Si medimos los minutos en TV (que es hoy la forma más exacta de medir la “apertura” de nuestra democracia), vemos que el partido del pescadito sigue siendo el gran marginado de la política peruana actual, pese a ser la tercera fuerza política nacional. Hay ninguneo clasista y ninguneo racista. Y es un grave error.

Es bueno entender que el FREPAP representa no sólo a quienes integran esa comunidad religiosa. Ha tenido la habilidad e inteligencia de representar otros sectores populares ávidos de representación política y profundamente decepcionados de otras alternativas. Sectores lejanos y asqueados de las grandes decisiones pero que, en materia de poder político, saben que la gran parte del jamón en el Perú se corta en el Consejo de Ministros y en el Palacio Legislativo. Por eso, si los grandes medios y los políticos y opinólogos creen que invisibilizarlos o menospreciarlos es una gran estrategia, puedo decir sin error, que tendrán una gran sorpresa en las próximas elecciones.


UNA LUZ ROJA EN LA QUE TODOS PERDEMOS

Categoría : Política

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Exceso de optimismo. Una de las primeras lecciones de esta crisis política es que, en un país donde para millones la perspectiva es apenas del día a día, todo político curtido no debe sentirse triunfador antes de tiempo. Pedro Cateriano anticipó la impresión de que tenía la luz verde parlamentaria en la confianza a su recién estrenado gabinete. Tal vez pensaría que ya era un gobierno de salida, que en décadas no se negaba la confianza a un nuevo gabinete, y no había una correlación contraria de bancadas en el Congreso. Más allá de las presiones y cubileteos propios de estas coyunturas, no había presagio de nube negra. Hasta que hoy en la madrugada revienta la bomba y tenemos un gabinete de tan sólo 20 días que tiene que hacer chivas para darle paso a otros protagonistas. Pero todo esto es la anécdota. Hay que ver más a profundidad.

La caracterización de la crisis. En primer lugar, esta es una crisis en la que perdemos todos. Rechazo aquellas posiciones -desde la izquierda y la derecha-, que asumen esto como un triunfo, esto en ningún lado del planeta puede ser un éxito para el Perú, es una crisis de suma cero: ha perdido el Ejecutivo, ha perdido el Congreso, han perdido los aún mudos futuros candidatos, y, sobre todo, han perdido los ciudadanos que quieren soluciones concretas a la crisis sanitaria que está lejos de aplacarse, y salidas inmediatas a la asfixia económica luego de un parón brutal de más de tres meses. Aquí tampoco hay crisis revolucionaria o pre-revolucionaria, una caída total del sistema capitalista como algunos ideologizados aún sueñan, demostrando una absoluta irrealidad.

La responsabilidad del Ejecutivo. El Presidente Martin Vizcarra sale golpeado de esta crisis. Pedro Cateriano debió entender a tiempo que tenía ante sí una incertidumbre y no un optimismo sobre la decisión congresal. Primero, el craso error de la designación del ministro de Trabajo y el escándalo de las laptops en el Ministerio de Educación. Segundo, la elevación de los infectados y fallecidos luego de derogar la cuarentena y la extensión de la pandemia por todo el territorio, obligaba a poner la lucha contra el Covid-19 como el centro de su discurso, y no lo hizo. Y tercero, un discurso que se esforzó en la reactivación macroeconómica más que en la reactivación microeconómica, que es lo que millones necesitan, terminó de sepultar su neonato gabinete.

Una larga crisis partidista. La caída del gabinete Cateriano es una nueva expresión de la crisis política con la que convivimos los peruanos hace varios años, que las urgencias de la pandemia y la crisis económica dejaron atrás por un breve lapso, y que ahora nos explota en el rostro: partidos políticos que sólo ven sus intereses pequeños que ya ni siquiera se preguntan qué necesita el Perú como totalidad (lo que los libros llaman la razón de Estado), como si ellos en el poder nunca necesitarán un consenso nacional frente a un cataclismo de cualquier índole. En una guerra como la que vivimos ahora, no ver lo importante (salvar vidas) es casi una traición, una triste repetición de la conducta de los Prado y los Piérola en la guerra con Chile. Hemos llegado a un punto que cada partido tiene su razón que defender: su razón ideológica, su razón programática, su razón táctica, y hasta su razón “universitaria” hay.

Lo que cuesta entender. Esa pequeñez de miras, ojo, no se resuelve con una revolución socialista, un fusilamiento general o una dictadura neoderechista. Se resolverá en un largo proceso de conciencia ciudadana, participación democrática y control de los poderosos, un permanente flujo y reflujo de victorias y derrotas por varias generaciones hasta que los políticos entiendan que sólo administran un poder, que no son dueños ni del poder ni del relato del poder, que la soberanía no la pierde la gente así tengas una maestría en Harvard, una eterna militancia marxista-leninista, o así creas que los millones de peruanos necesitamos “un gran guía” o “un partido guía” para ser una gran nación. Sólo lo seremos si hacemos fluir la gran energía individual y colectiva que por milenios aflora en estas tierras y gentes.


CUANDO TU PROPIO PODER TE DESTRUYE

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Categoría : Política

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Mandatory Credit: Photo by Keystone Pictures USA/Shutterstock (5614774ca)
Queen Sofia and King Juan Carlos
Various

Érase una vez un rey que nació en el exilio en 1938, regresó a su patria a los 10 años de edad casi como un rehén del Generalísimo Dictador de ese entonces, lo sucedió a su muerte décadas después en 1975, conoció la miel de la popularidad cuando defendió la democracia española (y su reinado) de un golpe de estado en 1981, creyó luego estar más allá del bien y del mal pero excesos de alcoba y sobre todo negocios turbios lo obligaron a abdicar en favor de su hijo el 2014, y ahora, en su ocaso personal, como si la vida no fuera más que un eterno retorno, parte al exilio con 82 años de edad, del que, todo parece indicar, ya no regresará jamás.

Juan Carlos Alfonso Victor María de Borbón y Borbón, el penúltimo Borbón de una Casa reinante en España desde 1700, tuvo que elegir estos últimos días entre la cárcel o el exilio. Comisiones ilegales, imposibles de barrer ahora bajo la alfombra real, escriben la última fase de su legado, luego de 38 años de reinado. El problema es que el exilio trae su propia mina destructora: no se sabe aún si salvarlo de la prisión puede destruir a la propia monarquía en una España que ya sufre el obsesivo independentismo republicano de Cataluña, y en una sociedad española hastiada hasta la coronilla de una polarización política que parece nunca acabar.

Juanito, como se le decía de niño porque su padre se llamaba Juan, nació para ser rey. Desde que era príncipe las estrellas lo iluminaron. En la Semana Santa de 1956, ya con 18 años, jugando con una pistola dispara accidentalmente matando a su hermano menor Alfonso. El hecho lo afectó profundamente pero no lo sacó de la carrera por el trono, pese a que su propio tío Jaime de Borbón solicitara abrir una investigación judicial. En 1958, un tórrido romance con nuestra Miss Universo Gladys Zender en Lima aliviaría algo ese pesar fraternal. En 1969, acepta la designación del dictador Franco como su Sucesor a título de Rey, lo que generó por años una amarga relación con su padre (el verdadero heredero de los derechos dinásticos del abuelo Alfonso XIII), que no acabó ni cuando él renunció a sus derechos de sucesión en 1977 en favor de Juan Carlos.

Ya Rey, su firme posición en contra del golpe de estado de 1981 lo encumbró hasta el cénit de la aceptación popular, legitimidad necesaria para una Corona basada en el respaldo de la sociedad. Hay que decir que fue por mucho tiempo un Rey muy querido por su pueblo, y el veloz desarrollo económico de España lo explica en parte. Pero a fines de 2011 revienta el que se conoce después como el Caso Noos, en el que el Rey evita ser implicado (pese a pruebas evidentes) pero su yerno Iñaki Urdangarin termina acusado y sentenciado. Desde allí sólo han sucedido escándalos uno tras otro. El 2013 sale a luz lo que ya era una larga relación con una amante alemana Corinna Larsen (no fue la única ciertamente) y gastos públicos indebidos, y el 2014 abdica en favor de su hijo Felipe VI.

A Juan Carlos I (quien no tuvo una gran herencia), se le estima una fortuna (y voy a ser en extremo ponderado) mayor de mil quinientos millones de dólares. La revista Forbes lo incluye entre los seis monarcas más ricos del mundo. Actualmente se le investiga por una supuesta coima recibida por la buena pro de un tren bala en Arabia Saudita. Se sospecha también de comisiones por contratos petroleros con este país. La referida amante Corinna Larsen admitió ante una fiscal suiza haber recibido del ex-rey casi 65 millones de euros “por gratitud y amor”. Por cierto, la relación de Juan Carlos con su esposa Sofía ya estaba destruida hace años, así que esto no es más que el clavo final en el ataúd de ese matrimonio. El actual Rey Felipe tuvo que renunciar públicamente a la herencia de su padre en marzo de este año y retirarle la asignación presupuestal como rey emérito.

En el comunicado de su exilio firmado ayer 03 de agosto explica “su meditada decisión de trasladarse fuera de España”, en razón a “la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”. En respuesta, el Rey Felipe “desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre como legado y obra política institucional de servicio a España y la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución”. Traducción popular: Juan Carlos I: “Me voy por esas pequeñeces en los medios”, Felipe VI: “Reafirmo que todos los españoles somos iguales ante la ley menos mi viejo”.

¿Haber dejado ir a su padre sin rendir cuentas ante la justicia le pasará la factura al Rey Felipe?¿No hubiera sido mejor para el futuro de la Monarquía Española que Juan Carlos reconociese sus errores, entregue todo su patrimonio al Estado español y sujetarse a la decisión de la justicia en respeto al principio constitucional de que “todos somos iguales ante la ley”?

Sólo el tiempo dirá si Felipe VI tomó la decisión correcta. No faltará quien diga que es preferible llegar a la vejez con un inmenso patrimonio material aunque su patrimonio inmaterial (el prestigio personal) sea cero. Pero de lo que ya no hay dudas es que el Rey Emérito se destruyó a sí mismo, que el gran enemigo del Rey Juan Carlos I fue el hombre llamado Juan Carlos Alfonso Victor María de Borbón y Borbón.


PERÚ: MEMORIA HISTÓRICA

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Categoría : Política

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Feliz 28 julio


¿GABINETE PECHADOR, GABINETE DE SALIDA O GABINETE BICENTENARIO?

Categoría : Política

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¿Qué pasó? Llama la atención que, a 13 días de su último discurso presidencial, el Presidente se decida por un recambio ministerial que, a ojos de la opinión pública, aparece entre sorpresivo y precipitado. Ciertamente había ya un desgaste del gabinete Zeballos y se hubiera sentido lógico y natural anunciar los cambios al momento de hablarle al país para iniciar el último año de este atribulado quinquenio 2016-2021. Pero parece que don Martin ya no aguantaba un día más. La gestión del timing aquí ya no importaba mucho. Con seguridad, algún día se sabrá qué desató la crisis.

Los factores de la caída. La pandemia ciertamente ha sido el monstruo que devoró al Gabinete Zeballos. Día a día, las enormes dificultades de un Estado anquilosado, burocrático y corrupto, puesto como la casi única gran herramienta para controlar el virus, desnudaron nuestras diferencias sociales, nuestras incompetencias y también nuestras limitaciones estructurales como nación y como sociedad. Los martillazos, además, fueron brutales para los bolsillos de los peruanos, y llegamos así a una nueva normalidad con más contagiados que nunca y más muertos que nunca, en momentos que las cifras oficiales ya no las cree nadie. Pero un tercer elemento, creo crucial, explica la crisis. Vicente Zeballos, por personalidad y carácter, se inclinó por el modelo de “gestión selfie”, para sí mismo, endogámico, aislándose y cortando los necesarios vínculos que todo aquel que maneja poder político debe mantener con otros actores.

La tarea principal. Aún no he escuchado al nuevo premier, pero la imagen que se proyecta es el de un gabinete que apostará con todo a la reactivación económica, como la palanca para tener alta de paso la imagen presidencial hasta julio de 2021. En la sociedad peruana se percibe unas ganas inmensas de recuperar los meses perdidos así que un rebote económico es perfectamente posible. Eso tampoco es extraño, ya que la historia registra ese comportamiento social en pandemias pasadas. Pero toda esa expectativa caería si más bien hay una segunda ola del virus y se ordena una nueva cuarentena. Por eso estas semanas son cruciales para el derrotero de esta reapertura con pandemia sin meseta.

¿Gabinete pechador? Por otro lado, Pedro Cateriano podría ir por la senda del “gabinete pechador” no solo contra el Congreso actual (para forzar ciertos avances en la reforma política), sino especialmente contra las opciones políticas que el nuevo premier valora como extremas: el fujimorismo y el antaurismo. Ello significará ser un actor proactivo de la próxima campaña electoral, lo que tiene sus riesgos para un gobierno cuya única base de poder es el respaldo popular. Por otro lado, pasar de un gabinete de centro izquierda a uno de centro derecha también tendrá una factura que aun no se puede prever.

¿Gabinete de salida? En Estados Unidos, al gobierno ya en período de salida se le conoce el “período del pato cojo”. Un gabinete como el que inicia hoy en el Perú se entiende que debe gestionar su propia salida, y desde la centralidad política pasar en poco tiempo a las sombras de la despedida. No parece ser el talante del nuevo premier, pero por lo menos asegurar unas elecciones pulcras e incuestionables producirán mejor capital político que intentar ser un gallito de pelea en un circo que ya no es suyo.

¿Gabinete Bicentenario? Pero hay otro elemento muy importante de la coyuntura: la celebración del Bicentenario. Ser un gabinete que inicia el año bicentenario de nuestra independencia tiene una gran carga simbólica. En el 2021, Vizcarra y Cateriano tienen 7 meses para establecer un legado que puede proyectarse más allá de su estancia en el poder, lo que implica gestionar el capital simbólico y cultural de dicha efeméride. Como Presidente de origen provinciano, ojalá Martin Vizcarra pueda entender que una impronta visionaria, refundacional, reclama integrar y darle voz a la diversidad regional de nuestro país. De primera impresión, parece tratarse de un gabinete inclinado al centralismo. Esperemos que el gabinete Cateriano pueda tener la estatura de estadista que se reclama a cualquier gabinete, pero por la ocasión este debe parecerlo más.

Epílogo. Considero que las debilidades inherentes al actual gobierno hacen muy difícil guardar grandes expectativas al nuevo gabinete. Siguen pendientes las grandes tareas nacionales en un mundo que se vuelve más tempestuoso. Por lo menos, reducir el daño de la pandemia, reactivar la economía y elecciones limpias sí son su absoluta obligación.


CONVOCATORIA A ELECCIONES. RAZONES Y SINRAZONES.

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Categoría : Política

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Mediante Decreto Supremo 122-2020-PCM, publicado ayer 09/07/2020, el Presidente Martin Vizcarra convocó a elecciones generales para el domingo 11 de abril de 2021, y abrió el inicio del fin de su mandato presidencial y una nueva etapa del quinquenio de gobierno PPK-Vizcarra que acabará el 28 de julio de 2021.

Las sinrazones de la incertidumbre. Una de las palabras que definirán la gestión del Presidente Vizcarra será la incertidumbre. En su única gran base de poder -la opinión pública- ha caminado entre el afecto y desafecto ciudadanos. Por otro lado, desde el cierre del Congreso anterior y la elección del actual, una corriente de opinólogos contrarios a él, no tuvieron límite para aventurar y denunciar su supuesta intención de “alargar su dictadura” más allá del plazo constitucional. El decreto supremo corta por lo sano esos vandálicos augurios. Había una segunda sinrazón en el escenario: por increíble que parezca, en el actual Congreso hubo ímpetus para permanecer más allá del 28/07/2021, alegando la pandemia del coronavirus. Además, el Congreso aprobó la Ley 31010, con lo que puede hacer modificaciones para las elecciones de abril hasta el 28 de setiembre, vía por la cual se podrían cambiar las reglas de juego vigentes. Por si no fuera suficiente, un analista político planteó -me parece irrealmente- que se eliminara la segunda vuelta. La convocatoria cancela la incertidumbre y todas estas sinrazones.

¿Una decisión táctica? No han dejado de haber opiniones en las redes de que la convocatoria ha sido una jugada táctica del Presidente para dejar en off-side a sus críticos y lograr un nuevo respaldo ciudadano, en medio de la actual pugna con el Poder Legislativo que le eliminó la inmunidad presidencial, dejándolos con el menor margen de maniobra para realizar modificaciones a la Constitución y al proceso electoral. No sé si algún día se podrán conocer las intrigas palaciegas, pero por el momento cuenta principalmente el hecho que el plazo de convocarlas era el miércoles 15 de julio. Adelantar la decisión seis días y firmar el decreto supremo en público puede darles la razón a esas teorías. Una suerte de convocatoria con gel y mascarilla: se limpia de los liosos cubriendo su real intención. Si fue deliberado, creo que lo ha hecho simbolizando apropiadamente esta coyuntura pandémica.

Los nuevos actores. Al darse el pistoletazo de salida, el gran cambio que propiciará esta decisión es que obliga a los que quieren ser protagonistas del nuevo quinquenio 2021-2026 a salir de sus cuarteles de invierno. El coronavirus ha sido la excusa o el límite, en primer lugar, de los futuros candidatos presidenciales. Ahora ya no hay excusa, y en verdad, el país necesita escucharlos. En segundo lugar, obligará a los partidos políticos a iniciar el siempre accidentado proceso interno de selección de candidatos, aunque una mejor frase podría ser: “luchas intestinas a chaveta limpia”. Que nadie dude que así serán. Y finalmente, deja en ficha al actual Congreso, cuyos integrantes tendrán que seguir lejos de los reflectores mediáticos ya hasta el final de su mandato.

¿El fin de Vizcarra? La convocatoria, si bien por lógica reducirá la atención mediática que ha venido gozando el Presidente, trae otra consecuencia: Martin Vizcarra puede estar seguro de que concluirá su mandato el 2021. Los nuevos candidatos necesitan el escenario más normalizado posible, el piso más parejo, sin batallas entre otros actores, para que la campaña se centre en ellos. Vizcarra sólo necesita controlar bien la pandemia, empujar fuerte la reactivación y no caer en un escándalo grave de corrupción para llegar sentado en el sillón de Pizarro hasta julio de 2021, sin mayores problemas. Y me atrevo a aventurar que puede llegar con niveles superiores al 50% de aprobación. No es su única fortaleza: Martin Vizcarra logra acumular el capital político suficiente para una próxima aventura política el 2026. En resumen, el decreto supremo tiene el significado político que es un doble salto adelante de Martin Vizcarra: a corto y a largo plazo.

Una tercera gran responsabilidad. Con esta decisión el gobierno asume, además de la lucha contra el Covid-19 y la reactivación económica, la tercera gran responsabilidad con que deberá culminar su gestión: garantizar unas elecciones limpias y transparentes, que den lugar a un traspaso del poder sin ninguna sombra de duda. Si apreciamos la escena internacional, no es un tema menor o de puro trámite. Hace unos días, Vladimir Putin cambió la Constitución Rusa para poder permanecer en el poder hasta el 2036. Si los cumpliera, duraría más que Stalin y solo el Zar Iván el Terrible lo superaría. Eso sí, Putin, ahora un gran conservador, no olvida los modales soviéticos: goza de mínimos de aprobación, pero ganó con el 78% de los votos. En el 2018, el Presidente Xi-Jinping también reformó la Constitución de China para poder reelegirse indefinidamente. En Turquía, el Presidente Recep Erdogan, con una reforma constitucional que se aplica desde el 2019, podrá gobernar hasta el 2034. En Bolivia, el intento de Evo Morales de continuar indefinidamente en la Presidencia, le costó perder el poder. Y Venezuela. Bueno, Venezuela sólo se supera a sí misma. El régimen de partido único ahora va a un nuevo proceso electoral interviniendo los principales partidos de oposición, para hacer una ficción de elecciones.

Epílogo. La llegada del Bicentenario debería ser una excelente oportunidad para debatir una nueva visión del Perú para continuar su historia milenaria, para iniciar el nuevo centenario y para unirnos frente a los grandes problemas que necesitamos enfrentar y superar. Más parece que, a tenor de lo que vivimos en el país y en el mundo, hacer un traspaso limpio e incuestionable del poder político, es ya una gran hazaña en estos tiempos tumultuosos.


REFLEJOS, SEÑOR PRESIDENTE

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Categoría : Neurociencia , Política

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Cuando un arquero, ante los ataques incesantes a su portería, se defiende hasta con las uñas incluso con reacciones automáticas más veloces que su vista, decimos que es un guardameta con reflejos.

En neurología, lo que hace ese arquero se llama reflejo condicionado, que se desarrolla a partir de la continua experiencia y aprendizaje en la defensa de su arco. A esa reacción compleja y veloz se le llama “movimiento balístico”: es rápido, previamente aprendido, perfeccionado y responde a estímulos extremos.

El punto es que esa capacidad no es privativa de los deportistas de élite. También se le puede exigir a los políticos, y específicamente a un Jefe de Estado. En este caso, se trataría de la capacidad de un gobernante para reaccionar oportunamente en la toma de decisiones ante una situación límite. El Perú pasa ahora por una situación límite, Señor Presidente. Y el país reclama sus reflejos.

Ya hay más de siete análisis nacionales e internacionales que estiman que la economía nacional caería -15%. Es una cifra brutal y sin embargo el país sigue aguantando estoico el confinamiento. Algunos agoreros, despistados como siempre, hablaron de caos en las calles y masas enfervorizadas bajándose al gobierno. No ha sucedido y no sucederá por razones que ahora no es el tema explicar. Pero sí hay agotamiento, los ciudadanos y las familias están exhaustas del largo encierro, y en todos los niveles sociales, el mensaje es uno sólo: no espere hasta el 30 de junio. ¡Abra ya la economía! ¡Hasta el Colegio Médico pide que la levante antes del 30!!

El Perú ya no respeta la cuarentena. Han sido los más pobres los primeros en entender que en estos tiempos no hay ni puede haber un Estado que les regale los panes por 90 días seguidos, que la idea de burócratas o políticos buenos alimentando al pueblo desde sus oficinas ya el chavismo venezolano se ha encargado de pulverizar. Está mal que salgan sin distancia social, sin cuidado por su salud y la de los demás, pero prefieren ejercer su libertad, aunque sea en forma desordenada, para conseguirse los frejoles. ¿Y qué hace la autoridad? La reprime, le quita su ínfimo capital, la mueve de una calle a otra. Lo que es más absurdo, muchos trabajan en las galerías aledañas que están cerradas. ¿No es muchísimo mejor un control biosanitario en esos locales que en la calle?

La pandemia ha desnudado el peor rostro de nuestra sociedad: la atroz desigualdad, la corrupción inacabable y un sistema de salud prehistórico. Y en su solución no hay recetas previas. Por eso es indispensable una coordinación entre los diversos niveles de gobierno. Lo real es que ahora no lo hay. La inmensa espalda económica del Poder Ejecutivo puede producir la ilusión de que a punta de chequera pueden avanzar las cosas. Lo real es que los sectores y ministerios, ahora centralizados y burocratizados más que nunca en comparación con los anteriores cuatro gobiernos, no parecen tener la capacidad para gobernar país tan complicado como el nuestro. Llama la atención que el gobierno no requiera más la participación del sector privado que, aunque su principal gremio no parece entender al resto de la población en esta pandemia, sí tiene en la experiencia de los Panamericanos un gran referente de capacidad ejecutiva reciente que el resto de la sociedad valora.

Y lo más importante, valore Señor Presidente, el comportamiento de la mayoría de la población que ha respetado la orden de confinamiento. Lo han hecho todos los sectores sociales, en todas las regiones. El golpe a las economías personales y familiares ha sido durísimo, pero hay aún mucha voluntad de seguir adelante. Por eso, no cometa el error de tener como única palanca para enfrentar esta crisis a su burocracia nacional. No basta ahora con tener el respaldo pasivo de la población (el apoyo estadístico a su gestión): tiene que liderar una reconversión ciudadana, tanto comunicacional como cultural, para que los propios ciudadanos adquieran los nuevos hábitos biosanitarios. Abrir la economía tendrá inevitablemente un impacto en la situación sanitaria. Pero los ciudadanos tendremos que aprender a cuidarnos, no a esperar la solución de Papá Estado, que, a cuatro días del Día del Padre, no lo parece tanto. Le corresponde sí a su gobierno mejorar la capacidad de atención médica y combatir con la máxima energía la corrupción estatal y la insanía delincuencial de aquellos que encarecen el oxígeno, las medicinas y otras cosas.

Reflejos Señor Presidente. Y en el Día del Padre, un saludo y un abrazo a cada padre peruano, que ahora ya no es de un solo género. Saldremos adelante, con libertad e igualdad.


A PROPÓSITO DEL CASO RICHARD SWING. EL PAPEL DEL BUFÓN EN LA HISTORIA DEL PODER POLÍTICO

Categoría : Política

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Si hiciéramos una mirada a vuelo de pájaro por la historia del poder político, veríamos, seguramente con asombro por su frecuencia, la cercanía entre el todopoderoso gobernante y un sujeto llamado el bufón. El bufón es un personaje cómico, que ha deleitado a los monarcas desde la antigüedad en muchas de las cortes del mundo, y tragicómico a la vez por su naturaleza marginal. Es escuchado y prohibido, es deseado cuando el gobernante lo acoge en su círculo más íntimo, y es odiado precisamente por eso. El bufón ha merecido la atención de filósofos, grandes artistas y por supuesto, de los propios gobernantes, que, en medio de las grandes decisiones políticas, militares y económicas que tomaban a diario, pues, necesitaban un poco de diversión y esparcimiento.

La figura del bufón tiene referencias en el antiguo Egipto, Grecia y Roma. El emperador romano Augusto tenía varios a su servicio y tuvo que desterrar a uno de ellos (Pilades) por alborotar el orden público. Pedro el Grande, el gran zar ruso, contrató como “bufón real” al bufón más famoso de la historia, Jan Lakosta, dándole luego un gran reino dentro de sus dominios. Estuvo a punto de darle Siberia, pero fue disuadido por sus asesores reales de no hacerlo.

En la cultura, no ha sido menor su presencia. Una de las más famosas óperas, repetida en muchos teatros del mundo, es “Rigoletto” de Giuseppe Verdi, basada en la obra de Victor Hugo “El rey se divierte”, a su vez basada en la historia del rey francés Francisco I y el bufón Troboulet. En la ópera, Rigoletto es un bufón que intenta matar a su amo el Duque de Mantua en venganza por seducir a su preciada hija Gilda, siendo ella quien al final da su vida por su amado, cumpliéndose así una maldición previa contra el bufón por incitar al duque a apresar y matar a varios cortesanos. El escritor español Francisco de Quevedo, dejó escrito: “Costumbre antigua de príncipes, tener cerca de sí locos para su entretenimiento”. El famoso pintor de la España del siglo XVII, Diego Velásquez, dejó una galería de enanos y bufones de la corte de los Austrias españoles. El no menos extraordinario escritor inglés, William Shakespeare, en su tragedia “El rey Lear”, incluye a un bufón, quien en medio de la tragedia absoluta en que vive el rey por sus propios errores, lo entretiene a la vez que le hace ver la estupidez de sus acciones. Hasta el filósofo alemán Theodor Adorno haría una definición del bufón: “En el parecido de los payasos con los animales se ilumina el parecido del hombre con el mono: la constelación animal-loco-payaso es uno de los fundamentos del arte”.

En estos días, en nuestro país, una bufonada lanzada por una persona, ufanándose de su cercanía con el máximo mandatario y de haber sacado de su puesto a una ministra, en el contexto de una opinión pública devastada por una pandemia que la encierra en sus hogares y destruye toda su capacidad adquisitiva, ha hecho ver cuán actual y peligrosa puede ser esa relación, de la que parece trascender poco a poco, un vínculo personal de antigua data. Al exponerla al escrutinio público y deslizar sospechas de ilicitud directamente a la primera magistratura, no hace falta adivinar por dónde se romperá la soga, pues tiene que hacerse y pronto.

Lo que sí podemos decir es que la función social del bufón ha cambiado: si en el pasado humanizaba la naturaleza “divina” de los reyes ante sus súbditos, hoy con frecuencia suelen ser, a cambio de pingues favores, parte del lado oscuro dentro del máximo nivel de gobierno. Y eso, ya no es divertido.


¿PERÚ, PAÍS INDISCIPLINADO? DATOS DE GOOGLE MAPS LO DESMIENTE

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Categoría : General , Política

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Un estudio efectuado por los economistas Nomura Rob Subbaraman y Rebecca Wang, en base al análisis de datos de Google Maps, concluyó que Perú, Singapur y Nueva Zelanda son los países con más alto nivel de cumplimiento de las medidas de cuarentena obligatoria dispuesta por sus gobiernos contra el coronavirus.

DATOS SOBRE EL ESTUDIO

Los autores elaboraron un Reporte de Movilidad Comunitaria de 132 países. En el Perú, el período analizado es entre el 21 de marzo al 02 de mayo de 2020. Cada informe muestra las tendencias de desplazamiento de las personas según 6 categorías de lugares: de venta minorista y recreación, tiendas de comestibles y farmacia, parques, estaciones de tránsito, lugares de trabajo y residencial. También incluye la duración de la estadía en cada lugar.

Para los cálculos, en primer lugar, se crearon conjuntos agregados de datos anónimos de los usuarios de Google que tienen activa la configuración de Historial de Ubicaciones. En segundo lugar, se hizo una línea de base según el promedio del movimiento de la persona durante el período de 5 semanas desde el 03 de enero al 06 de febrero de 2020. De este modo, un porcentaje positivo en cada categoría significa un mayor tiempo en ese lugar, y viceversa, un porcentaje negativo implicará un menor tiempo. Se hace una proyección por cada región del país, y luego se hace un consolidado nacional por cada categoría. El estudio no indica el número de personas o dispositivos móviles analizados, pero es de asumir que el tamaño de la muestra es lo suficientemente grande para ofrecer verosimilitud y confianza. En nuestro país debe haber en la actualidad más de 41 millones de líneas móviles activas.

RESULTADOS DEL ESTUDIO

En la categoría de venta minorista y recreación, que incluye restaurantes, cafeterías, centros comerciales, parques temáticos, museos, bibliotecas y cines, la caída de la movilidad (comparada con la línea de base) ha sido del -80%. De las seis, es la categoría que más ha sufrido el impacto de la cuarentena.

La segunda categoría afectada han sido las estaciones de tránsito, que se ha reducido un -78%. Aquí se consideran los centros de transporte público como estaciones de metro, autobús y tren.

La tercera categoría es la de parques, que además incluye parques nacionales, playas públicas, puertos deportivos, parques para perros, plazas y jardines públicos. La movilidad se ha reducido en un -70%.

En cuarto lugar, con una reducción del -64%, se encuentra la categoría de lugares de trabajo.

En quinto lugar, la categoría de tiendas de comestibles y farmacia, que incluye supermercados, almacenes de alimentos, mercados, tiendas especializadas de alimentos y farmacias, llega al -57% de baja. Este dato es consistente con nuestra realidad ya que la población ha seguido asistiendo a los centros de abastos diariamente.

Finalmente, la categoría residencial, que mide las tendencias de movilidad en los lugares de residencia, es la única que registra un incremento de +33%. Las razones son obvias y no ameritan mayor comentario.

Al analizar las regiones del Perú, particularmente la categoría de tiendas y farmacia, se aprecia que el Callao, Tumbes y La Libertad (con -50%, -51% y -52%, respectivamente), son las regiones que menos cumplieron la restricción de salir de casa, lo que también es consistente con la información ofrecida por los medios de comunicación. En la categoría centros de trabajo, la que más cumplió la cuarentena fue la Provincia de Lima Metropolitana (-70%), y las regiones que menos cumplieron fueron Huancavelica y Amazonas (-31% y -36%, respectivamente).

Es importante precisar que hay 13 regiones del país que no registraron datos en la categoría residencial, por no contar con suficiente volumen de datos para generar una tendencia agregada suficiente, por lo que es perfectamente posible que pueda ser un mayor porcentaje.

COMPARATIVO CON OTROS PAÍSES

Habiendo datos de 132 países, hemos seleccionado un par de países de América Latina: Brasil y México, que optaron por una estrategia diferente a la peruana. En el caso de Brasil, en la categoría de venta minorista y recreación tiene -57%, en estaciones de tránsito -50%, parques -54%, lugares de trabajo -27%, tiendas y farmacia -7%, y residencial +15%. Claramente se puede apreciar la sustancial diferencia con nuestro país, porque todos esos indicadores y sus porcentajes nos hablan de un país que no se inmovilizó tanto como Perú. El resultado está a la vista: a la fecha (09 de mayo) Brasil supera las 10 mil muertes.

Veamos México: venta minorista y recreación -59%, estaciones de tránsito -57%, parques -52%, lugares de trabajo -33%, tiendas y farmacia -21%, y residencial +18%. Las cifras muestran que México ha sido más restrictivo que Brasil pero no tanto como Perú. Resultado: 3160 defunciones al 08 de mayo.

EPÍLOGO

  1. La inmensa mayoría de personas y familias peruanas sí acataron la inmovilización social obligatoria, y quienes no lo hicieron fueron un reducido porcentaje de la sociedad.
  2. La enorme atención mediática que reciben estas conductas disociativas es lo que tal vez explique la errónea percepción que no pocos expresan en las redes sociales que somos un país repleto de indisciplinados incurables. Pero los irresponsables, que sí los hay, no pueden ocultar el dato real que la mayoría de los peruanos hicieron un esfuerzo extremo al respetar la cuarentena.
  3. La decisión del gobierno de dar el martillazo fue acertada. Las cifras lo demuestran. Pero también es verdad que no puede dormirse en sus laureles. La realidad de marzo y abril es ya muy diferente a la del 09 de mayo y hay nuevos retos (en especial la reactivación económica) que afrontar de inmediato.

Link: https://www.gstatic.com/covid19/mobility/2020-05-02_PE_Mobility_Report_en.pdf.


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