Archivos Mensuales: agosto 2020

¿Sirve SERVIR? Un balance necesario a 7 años de la Ley del Servicio Civil

Etiquetas :

Categoría : Legislación

[Visto: 518 veces]

No hemos avanzado mucho.

Hace un mes se cumplieron 7 años de vigencia de la Ley del Servicio Civil, Ley 30057 (E.P. 03/07/2013), con la cual se daba el impulso central a la reforma del servicio civil peruano. Pese a la furia de la pandemia, bien cabe hacer un somero balance de este septenio.

Lo primero a mencionar es que no parece que el país haya avanzado mucho en alcanzar el objeto de la ley, a saber, establecer un régimen único y exclusivo para quienes prestan servicios en las entidades públicas, ni tampoco que nos acerquemos a sus tres fines: que las entidades públicas sean más eficaces y eficientes, que presten servicios de calidad mediante un mejor servicio civil, y que promuevan el desarrollo de las personas que lo integran.

La pandemia del coronavirus que nos azota ha expuesto todas las debilidades que sufrimos en materia de gestión de los recursos humanos del Estado, no sólo en el ámbito del sistema de salud pública, sino en los gobiernos regionales y locales, y en el propio Poder Ejecutivo. Hacer la casuística sería extenderme demasiado, y me basta referir como evidencia las continuas denuncias y escándalos que llegan a los medios de comunicación. Puedo decir que ahora la gente confía más en la Iglesia para recaudar fondos para comprar oxígeno que en el propio gobierno regional o local.

La corrupción, esa gran bestia negra.

Hay que decirlo con todas sus letras. La gran bestia negra de SERVIR, de una verdadera reforma del Servicio Civil y de un auténtico impulso meritocrático, es la corrupción estatal, que no sólo tiene que ver con el dinero público. Si influyes o decides darle un cargo público, directa o indirectamente, a un pariente, a un amigo, a un socio de negocios, y todas aquellas acciones que relegan al mérito a la nada, pues eso también es corrupción. Puede no ser delictiva, pero es ilegal porque se vulnera la Ley del Código de Ética de la Función Pública, y porque se incumple el principio meritocrático de la Ley 30057. Y eso sucede lamentablemente desde los más altos niveles del Estado, y en los tres poderes del Estado.

Mientras SERVIR no entienda que uno de sus procesos misionales (en esta etapa de nuestra vida democrática) es incentivar y elevar los estándares de integridad en toda la gestión pública, difícilmente podrá salir del auto-ostracismo en que se ha ubicado para transformar el Servicio Civil.

Se podrá objetar que tomará años cambiar una cultura de corrupción que viene desde la Colonia y tan extendida en el funcionariado y en la sociedad. Pero precisamente eso es lo que hace necesario un organismo rector en materia de gestión de recursos humanos. Ok, limitaré mi ambición. Bajo la meta y pregunto: ¿acaso no queremos entrar en la OCDE? ¿Podemos hacerlo si, según el ranking del World Economic Forum, estamos entre los 50 países más corruptos el 2019, bajando 11 puestos hasta la posición 91 en el indicador de transparencia y corrupción respecto del año 2018? Es decir, no hemos mejorado, hemos empeorado. No tengo data del presente año, pero con seguridad no hay un cambio sustantivo. Siquiera para entrar a la OCDE causemos una buena impresión avanzando resueltamente en una estrategia institucional hacia la integridad del servicio civil.

Un nuevo enfoque.

Tengo la impresión de que SERVIR amputó su capacidad de trascendencia institucional cuando en 2013, estableció como procesos misionales -y cito- : “habiéndose certificado bajo este estándar cuatro procesos misionales: i) Selección de Gerentes Públicos; ii) Acceso a la Información Pública; iii) Resolución de Controversias-Recurso de Apelación, y iv) Atención de Consultas Externas” (1).

No. No es una broma. Establecer como procesos misionales acceso a la información pública y atención de consultas externas (además certificados bajo la Norma ISO 9001), te hace ver qué tan poco se valoró SERVIR, qué tan lejos está de ser un auténtico organismo rector del sistema nacional de gestión de recursos humanos, y qué tan difícil le será cumplir el objeto y los fines de la Ley 30057.

SERVIR sirve al Perú, pero necesita un nuevo enfoque. La ciudadanía sigue reclamando una meritocracia estatal, pero para mejorar los servicios que brinda el Estado a los ciudadanos. Este es el objetivo que debe guiar toda la acción institucional.

Sabemos los desafíos actuales. No se parte de cero. Se sabe que las capacidades profesionales en todo el Estado son heterogéneas y de baja calidad, que hay una desconfianza histórica ante el Estado (mucho más en las regiones), que el número de cargos de confianza no se reduce, que hay resistencias sindicales a la reforma, que los decisores del Estado no se guían por el principio meritocrático para contratar, que el Poder Ejecutivo sigue concentrando más del 45% del gasto de remuneraciones del Estado.

Todo ello ocasiona pérdida de confianza ciudadana en la reforma. Por eso, la profesionalización del servicio civil no puede ser prácticamente el único gran reto misional. Lograr una atención de calidad a la ciudadanía por parte de todo el aparato público, con información transparente multicanal, comunicación y accesibilidad tecnológica, geográfica y social, no es imposible.

Necesitamos un servicio civil más cerca de los ciudadanos y esmerando y mejorando constantemente la calidad de sus servicios, elevar los estándares de integridad, avanzar en el uso intensivo de las nuevas tecnologías y arraigar el trabajo articulado entre todos los niveles de gobierno.

(1) SERVIR. “Implementación de la Reforma del Servicio Civil. Avances y logros durante el año 2014”. Pág. 14.


LA REVOLUCIÓN NEUROCIENTÍFICA DIGITAL. SU IMPACTO EN TODAS LAS PROFESIONES

Etiquetas :

Categoría : Neurociencia

[Visto: 236 veces]

No sólo la pandemia está cambiando el mundo drásticamente. Una revolución científica y tecnológica, con varias vertientes, lo venía transformando sustantivamente. Una de ellas es la Revolución neurocientífica digital. Con la llegada de las técnicas digitales de neuroimagen, se ha alterado profundamente el mundo del conocimiento: tanto del ser humano como de su cerebro, y, consecuentemente, de la sociedad y del planeta.

Las profesiones, tal como las conocemos, ya no serán las mismas en la próxima década. No sólo vendrán nuevas profesiones, sino que las actuales, tal como las ejercemos ahora, serán obsoletas. Según el Observatorio para el Empleo en la Era Digital, de cada diez jóvenes entre 20 a 30 años, ocho realizarán actividades -en entornos digitales- en trabajos que aún no existen. El dilema es simple y complicado a la vez: la adaptación o la obsolescencia, renovarse o morir.

Por ejemplo, un médico ahora emite una receta médica a mano, y usted la lleva a la farmacia para comprar un medicamento. En un futuro cercano, mediante una aplicación en su celular o en su computadora, la recibirá usted y la farmacia digitalmente, el pago será también digital, e incluso si usted prefiere, se le enviará a su domicilio.

Otro ejemplo, la profesión del Derecho. En la actualidad existen las audiencias remotas. Ya no se necesita ir al despacho del juez para “reunirse” con él. Y éste ya firma las sentencias con su firma digital, la cual tiene certificación RENIEC. No necesita la firma manuscrita. Con las neurociencias, el sistema judicial será profundamente transformado.

Ni que decir de los educadores de todos los niveles del sistema educativo, que, por la suspensión de las clases presenciales, están innovando sobre la marcha, y en no pocos casos, demostrando una inventiva sorprendente.

Si pasamos a describir profesión por profesión, veremos que cada una ya tiene hechos, acciones o procedimientos donde hay una fuerte integración de la tecnología en sus procesos de producción de bienes y servicios. En realidad, todo esto no es más que el cumplimiento de la predicción de Gordon Moore en 1975 (la Ley de Moore) de que la duplicación de la capacidad de la microelectrónica se lograría cada dos años. Con el actual uso del silicio con seguridad ese tiempo de renovación de la tecnología se reducirá.

Pero viene ya otra ola que impactará directamente en la vida profesional. No me refiero a la robótica (tema para otro artículo), sino a la repercusión de las Neurociencias en los modelos de enseñanza a todo nivel educativo, y en el ejercicio de todas las profesiones.

Los extraordinarios aportes de las Neurociencias.

Son tantos los cambios (y además tan veloces) que no hay forma de mantener los modelos “jurásicos” de enseñanza. No se crea que lo dicho se circunscribe a la educación básica, cuyos sujetos son los niños y adolescentes. Es un grave error pensar así. Esto afecta a quienes hoy ya son profesionales, tanto en el sector público como en el privado, e impacta a quienes toman decisiones en sus empresas, entidades gubernamentales, institutos militares, cuerpos diplomáticos, partidos, etc. Esa es la nueva realidad.

¿Piensa usted que no estamos preparados? En Neurociencia existe un concepto llamado neuroplasticidad, que es una propiedad neuronal para modular la percepción de los estímulos y de recordarlos en el tiempo, así como de transferir mejor esa información. Dicho fácilmente, el cerebro está preparado para los cambios, incluso los más audaces.

La fórmula tradicional de aprendizaje en todos los niveles educativos ha sido “repetir lo aprendido”. Bueno, eso ya no va más. Seguir ese modelo es quedarse en el tiempo. Si a todas las profesiones se nos ha enseñado hasta ahora “cómo resolver un problema”, el nuevo paradigma es “enseñar a pensar en el problema”, para que cada estudiante hoy -profesional mañana- pueda adoptar soluciones creativas a esos problemas.

El conocimiento del cerebro a través de las técnicas digitales de neuroimagen nos permite reconocer y abordar la fantástica capacidad creativa de cada ser humano. El proceso clásico de procesar los datos en cualquier campo del conocimiento es lógico-racional-secuencial, y seguirá siendo así por mucho tiempo. Pero se demuestra ahora insuficiente para la dinámica contemporánea de la información y el conocimiento.

Adiestrar sólo la memoria, memorizar los datos, es limitativo en el estadio actual de la humanidad. Necesitamos perfeccionar y adiestrar la creatividad en cada persona, lo cual ahora es perfectamente posible. Y precisamente el cerebro humano nos puede enseñar cómo integra el pensamiento lógico-racional (labor del hemisferio izquierdo) con el pensamiento integral, sintetizador, crítico e intuitivo del hemisferio derecho.

En 1976, John Byrd planteó el ciclo OODA: los cambios constantes en la realidad -y la imposibilidad de conocerla plenamente- obligan a ciclos continuos de interacción con el medio ambiente para observar esos cambios, orientarse, decidir y actuar exitosamente.

Pero hay otro elemento tan o más importante hoy. Siempre hemos asumido que la ciencia tiene que ver con precisión, técnica, método. Por lo tanto, el ejercicio profesional se basa fundamentalmente en la capacidad técnica para enfrentar situaciones y ofrecer soluciones. Hasta la política ha visto florecer el “gobierno de los técnicos”. Lo real es que entornos de cambios constantes generan en los profesionales situaciones frecuentes de estrés, por lo que desarrollar su inteligencia emocional devienen en imperativa, tanto en quienes asumen posiciones de liderazgo como en los que integran grupos de trabajo, inician un emprendimiento, un oficio o un nuevo reto profesional. En resumen, razón y emoción están indisolublemente unidas para afrontar los nuevos retos profesionales.

Howard Gardner planteó en 1983 la teoría de las Inteligencias Múltiples, refutando la idea de un solo tipo de inteligencia. Cada individuo (e incluso grupos de personas) puede estimular y mejorar algunas de sus propias inteligencias. Un desarrollo paralelo ha logrado el concepto de “habilidades blandas”: un conjunto de rasgos productivos de la personalidad que caracterizan las relaciones de cada persona dentro de un entorno.La Revolucion Neurocientifica Digital


LA UNIDAD NACIONAL DEL GABINETE MARTOS

Etiquetas :

Categoría : Política

[Visto: 302 veces]

La caída del Gabinete Cateriano. Si la designación del Gabinete Cateriano generó sorpresa en el país, su caída causó casi estupor, pues no se esperaba una reacción así del Congreso. Veinte días duró su gestión al no lograr la confianza de las principales bancadas, teniendo duras palabras hacia una de ellas (Frepap) que luego debió retirar. Sin embargo, haber apostado todo a la reactivación económica mientras el país vivía la alarmante expansión del coronavirus por todas las regiones del Perú (expresado en el volumen de atención de ambos temas en su discurso), el olvido sobre la articulación con las regiones para enfrentar la pandemia, errores previos en la designación de su gabinete y cierto exceso de optimismo, no le permitieron obtener la confianza que reclamaba. Por otro lado, al iniciar el último año de gestión, toma vigencia la norma constitucional de impedimento de cierre del Congreso, lo que debilitará en todo este período la posición del Poder Ejecutivo en la complicada relación con el Legislativo que ha recorrido los últimos 4 años. A partir de ahora, la aguja del poder se posa más en el Congreso.

El martes de Martos: la confianza plena. El discurso del nuevo premier Walter Martos el martes once, logró la insólita decisión de 115 votos a favor, de un total de 130. Es lo más cercano a un gabinete de unidad nacional. ¿Qué explica su éxito? Con un tono conciliador, el general (r) Walter Martos puso todo el énfasis en la lucha contra el Covid-19: “Lo que ahora corresponde es…dictar medidas que pongan en el centro de las políticas de Estado la seguridad sanitaria”. Los decesos oficiales por Covid-19 en nuestro país ascienden ya a más de 21,500. El 09 de agosto, la ministra de Salud Pilar Mazzetti aceptaba que “como máximo” 47 mil personas habrían fallecido por Covid-19. Julio y estos días de agosto han sido los peores meses en contagiados y muertos de todo el período de emergencia. El levantamiento de la cuarentena ha tenido el efecto de relajar las medidas de bioseguridad en la población. Paradójicamente, la reapertura de la economía, al expandir los contagios, lo que ha provocado es la resistencia de la gente a salir, lo que, a su vez, baja la dinámica económica.

La señora Incertidumbre. La expansión de la pandemia en todas las regiones del país obliga al gobierno a rediseñar de inmediato su anterior relación voluntariosa y jerárquica con los gobiernos regionales y locales, y las comunidades. Es cierto que los gobiernos subnacionales muestran, en estas horas de apremio, su monstruosa falta de costura institucional. Pero es lo que se tiene. Tampoco debe olvidar el gobierno que la propia sociedad civil (voluntarios, iglesia, organizaciones sociales) intenta, unos más débiles que otros, enfrentar una situación sanitaria y humana, casi de terror. No es necesario decir la enorme debilidad del sistema de salud en las provincias que no son capital de departamento. Por eso, en medio de esta realidad, aparece absurda la crisis política, y la cuota de incertidumbre que le agrega a las familias peruanas.

La vacuna de Putin. La dura competencia internacional por la vacuna anti-coronavirus dio un paso sustancial con el anuncio oficial del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, del registro de la primera vacuna contra el Covid-19. Sin embargo, la opacidad de su desarrollo le ha generado rápidas dudas a la comunidad internacional. Rusia dice que en dos semanas ya se usarán para inmunizar a sus médicos, que 20 países ya han aceptado adquirirla y rechaza las advertencias. Lo real es que eso dará un mayor impulso a otros países para tener la vacuna cuanto antes, al parecer única solución para contener la propagación del virus por todo el planeta, que ya superó la cifra global de 743 mil muertos. En Estados Unidos, mientras siguen las protestas antiraciales, el Presidente Trump exigió a la empresa china dueña de la popular red social Tik Tok la venda a una empresa norteamericana, en un nuevo giro de rosca de la dura guerra comercial entre EE.UU y China, incluyendo acusaciones de espionaje mutuo. El candidato demócrata a la Casa Blanca en las próximas elecciones de noviembre, Joe Biden, quien aparece delante de Trump en las últimas encuestas, designó como su Vicepresidenta a la senadora Kamala Harris, quien se convierte en la primera mujer afroamericana en postular a ese cargo.

Epílogo. La pandemia devoró al gabinete Cateriano, y ponerla en el centro de su futura gestión le dio al nuevo gabinete Martos, la llave del Congreso. Pero los siguientes meses serán un camino áspero e incierto en la relación Ejecutivo-Legislativo. La gran mayoría de la sociedad reclama medidas y soluciones a la pandemia y a la débil reactivación económica. Enfocarse en ambas y asegurar unas elecciones limpias serán lo mínimo y lo máximo a lo que debe aspirar este gabinete. A ocho meses de las próximas elecciones, en el Perú, parece todo un mundo por recorrer.


LAS TRES PANDEMIAS DEL PERÚ Y EL CASO FREPAP

Categoría : Política

[Visto: 547 veces]

El horror de la primera pandemia. En el Perú la pandemia sanitaria ya alcanza picos de verdadero terror: hospitales rebasados y colapsados en no menos de 16 regiones, directivas del MINSA para facultar “legalmente” a los médicos decidir quién vive y quién muere, y hasta 132 infectados de Covid… ¡en Palacio de Gobierno!!

Mientras, sectores de la población persisten en la total irresponsabilidad ante sí y ante sus familias: no hay otra forma de entender por qué ayer noche, en pleno toque de queda, hinchas de la “U” celebraban el aniversario del club con cohetes pirotécnicos por toda la ciudad. Soy hincha de la “U” desde que tengo razón o recuerdo, pero condeno y repudio tamaña irresponsabilidad, como si un aniversario pelotero tuviera mayor valor que más de 20,400 vidas apagadas en solo 5 meses.

Hoy por hoy, para que no mueran más peruanos, la lucha contra la pandemia sanitaria es la absoluta prioridad tanto del gobierno como de la sociedad. De ésta porque cada ciudadano tiene la obligación de cuidarse y cuidar a los demás: en el trabajo, en la calle o en su propia casa.

La segunda pandemia también mata. Pero no, no es la única pandemia que padecemos los sufridos peruvianos. El coronavirus ha desnudado la precariedad absoluta de nuestra estructura económica y laboral. Ya no éramos el país subdesarrollado o del Tercer Mundo según dijo Bill Gates hace algunos años, nos sentíamos orgullosos de una floreciente clase media urbana, y hasta a inicios de la pandemia nuestra “fortaleza macroeconómica” era la envidia de otras naciones, y miles se ilusionaron con bonos que nunca les llegó.

Lo cierto y real es que millones de peruanos se encuentran sin empleo y sin ingresos porque en la “nueva normalidad” de cuarentenas focalizadas y agravamiento de la pandemia, la reactivación va lenta y la recuperación económica tomará más tiempo. Fue un error del gabinete Cateriano en su discurso en el Congreso poner todo el énfasis de la reactivación en la gran empresa, cuando el clamor nacional es reactivar la microeconomía especialmente del campo y de las regiones.

El gobierno tiene que reajustar este aspecto clave de la crisis actual. Es insostenible una dinámica en que el Ejecutivo toma decisiones económicas por su lado, y el Congreso toma sus propias decisiones en paralelo, cada cual queriendo ser “más popular”. Trabajar unidos es lo que pide la gente.

Y la tercera pandemia apareció. Pero resulta que no son las únicas pandemias que nos toca sufrir. Ahora aparece la tercera pandemia: la crisis política. En el Perú aún nos cuesta convivir democráticamente. Si el Ejecutivo es más fuerte, pues se impone a patadas y con la “fuerza del poder” aplasta a las minorías. Si el Congreso es más fuerte, busca tener de las orejas al Ejecutivo. Y cuando todas son minorías, las decisiones pueden ser imprevisibles.

La crisis del Gabinete Cateriano, que se explica por una crisis política que se arrastra de hace años, tiene dos elementos nuevos de la coyuntura: primero, la nueva situación de “blindaje” del Congreso de no poder ser disuelto por el Ejecutivo al ingresarse al último año de gobierno (art. 134 de la Constitución), lo que traslada el mango de la sartén del Ejecutivo al Legislativo; y en segundo lugar, la amenaza de vacancia de la Presidencia de la República por parte de algunos intereses dentro del Congreso. Esto significa que mientras las dos primeras pandemias nos aniquilan de covid o de hambre, esta tercera pandemia nos tendrá con la incertidumbre de una absurda crisis política hasta por lo menos fin de año. El nuevo gabinete Martos puede lograr la confianza si afina sus metas inmediatas, pero persistirá la incertidumbre sobre la continuidad de los ministros y hasta del propio Presidente de la República. A menos de ocho meses de las nuevas elecciones, con tantas calamidades por el covid-19 y la contracción económica, es absurdo darle alas a los que sólo ven sus menudos intereses. El Perú mayoritario tiene que dar una lección de civismo y unidad nacional.

El caso FREPAP. Pedro Cateriano no es el único discriminador del FREPAP con esa frase desafortunada que un día después tuvo que disculpar. Si medimos los minutos en TV (que es hoy la forma más exacta de medir la “apertura” de nuestra democracia), vemos que el partido del pescadito sigue siendo el gran marginado de la política peruana actual, pese a ser la tercera fuerza política nacional. Hay ninguneo clasista y ninguneo racista. Y es un grave error.

Es bueno entender que el FREPAP representa no sólo a quienes integran esa comunidad religiosa. Ha tenido la habilidad e inteligencia de representar otros sectores populares ávidos de representación política y profundamente decepcionados de otras alternativas. Sectores lejanos y asqueados de las grandes decisiones pero que, en materia de poder político, saben que la gran parte del jamón en el Perú se corta en el Consejo de Ministros y en el Palacio Legislativo. Por eso, si los grandes medios y los políticos y opinólogos creen que invisibilizarlos o menospreciarlos es una gran estrategia, puedo decir sin error, que tendrán una gran sorpresa en las próximas elecciones.


UNA LUZ ROJA EN LA QUE TODOS PERDEMOS

Categoría : Política

[Visto: 581 veces]

Exceso de optimismo. Una de las primeras lecciones de esta crisis política es que, en un país donde para millones la perspectiva es apenas del día a día, todo político curtido no debe sentirse triunfador antes de tiempo. Pedro Cateriano anticipó la impresión de que tenía la luz verde parlamentaria en la confianza a su recién estrenado gabinete. Tal vez pensaría que ya era un gobierno de salida, que en décadas no se negaba la confianza a un nuevo gabinete, y no había una correlación contraria de bancadas en el Congreso. Más allá de las presiones y cubileteos propios de estas coyunturas, no había presagio de nube negra. Hasta que hoy en la madrugada revienta la bomba y tenemos un gabinete de tan sólo 20 días que tiene que hacer chivas para darle paso a otros protagonistas. Pero todo esto es la anécdota. Hay que ver más a profundidad.

La caracterización de la crisis. En primer lugar, esta es una crisis en la que perdemos todos. Rechazo aquellas posiciones -desde la izquierda y la derecha-, que asumen esto como un triunfo, esto en ningún lado del planeta puede ser un éxito para el Perú, es una crisis de suma cero: ha perdido el Ejecutivo, ha perdido el Congreso, han perdido los aún mudos futuros candidatos, y, sobre todo, han perdido los ciudadanos que quieren soluciones concretas a la crisis sanitaria que está lejos de aplacarse, y salidas inmediatas a la asfixia económica luego de un parón brutal de más de tres meses. Aquí tampoco hay crisis revolucionaria o pre-revolucionaria, una caída total del sistema capitalista como algunos ideologizados aún sueñan, demostrando una absoluta irrealidad.

La responsabilidad del Ejecutivo. El Presidente Martin Vizcarra sale golpeado de esta crisis. Pedro Cateriano debió entender a tiempo que tenía ante sí una incertidumbre y no un optimismo sobre la decisión congresal. Primero, el craso error de la designación del ministro de Trabajo y el escándalo de las laptops en el Ministerio de Educación. Segundo, la elevación de los infectados y fallecidos luego de derogar la cuarentena y la extensión de la pandemia por todo el territorio, obligaba a poner la lucha contra el Covid-19 como el centro de su discurso, y no lo hizo. Y tercero, un discurso que se esforzó en la reactivación macroeconómica más que en la reactivación microeconómica, que es lo que millones necesitan, terminó de sepultar su neonato gabinete.

Una larga crisis partidista. La caída del gabinete Cateriano es una nueva expresión de la crisis política con la que convivimos los peruanos hace varios años, que las urgencias de la pandemia y la crisis económica dejaron atrás por un breve lapso, y que ahora nos explota en el rostro: partidos políticos que sólo ven sus intereses pequeños que ya ni siquiera se preguntan qué necesita el Perú como totalidad (lo que los libros llaman la razón de Estado), como si ellos en el poder nunca necesitarán un consenso nacional frente a un cataclismo de cualquier índole. En una guerra como la que vivimos ahora, no ver lo importante (salvar vidas) es casi una traición, una triste repetición de la conducta de los Prado y los Piérola en la guerra con Chile. Hemos llegado a un punto que cada partido tiene su razón que defender: su razón ideológica, su razón programática, su razón táctica, y hasta su razón “universitaria” hay.

Lo que cuesta entender. Esa pequeñez de miras, ojo, no se resuelve con una revolución socialista, un fusilamiento general o una dictadura neoderechista. Se resolverá en un largo proceso de conciencia ciudadana, participación democrática y control de los poderosos, un permanente flujo y reflujo de victorias y derrotas por varias generaciones hasta que los políticos entiendan que sólo administran un poder, que no son dueños ni del poder ni del relato del poder, que la soberanía no la pierde la gente así tengas una maestría en Harvard, una eterna militancia marxista-leninista, o así creas que los millones de peruanos necesitamos “un gran guía” o “un partido guía” para ser una gran nación. Sólo lo seremos si hacemos fluir la gran energía individual y colectiva que por milenios aflora en estas tierras y gentes.


CUANDO TU PROPIO PODER TE DESTRUYE

Etiquetas :

Categoría : Política

[Visto: 237 veces]

Mandatory Credit: Photo by Keystone Pictures USA/Shutterstock (5614774ca)
Queen Sofia and King Juan Carlos
Various

Érase una vez un rey que nació en el exilio en 1938, regresó a su patria a los 10 años de edad casi como un rehén del Generalísimo Dictador de ese entonces, lo sucedió a su muerte décadas después en 1975, conoció la miel de la popularidad cuando defendió la democracia española (y su reinado) de un golpe de estado en 1981, creyó luego estar más allá del bien y del mal pero excesos de alcoba y sobre todo negocios turbios lo obligaron a abdicar en favor de su hijo el 2014, y ahora, en su ocaso personal, como si la vida no fuera más que un eterno retorno, parte al exilio con 82 años de edad, del que, todo parece indicar, ya no regresará jamás.

Juan Carlos Alfonso Victor María de Borbón y Borbón, el penúltimo Borbón de una Casa reinante en España desde 1700, tuvo que elegir estos últimos días entre la cárcel o el exilio. Comisiones ilegales, imposibles de barrer ahora bajo la alfombra real, escriben la última fase de su legado, luego de 38 años de reinado. El problema es que el exilio trae su propia mina destructora: no se sabe aún si salvarlo de la prisión puede destruir a la propia monarquía en una España que ya sufre el obsesivo independentismo republicano de Cataluña, y en una sociedad española hastiada hasta la coronilla de una polarización política que parece nunca acabar.

Juanito, como se le decía de niño porque su padre se llamaba Juan, nació para ser rey. Desde que era príncipe las estrellas lo iluminaron. En la Semana Santa de 1956, ya con 18 años, jugando con una pistola dispara accidentalmente matando a su hermano menor Alfonso. El hecho lo afectó profundamente pero no lo sacó de la carrera por el trono, pese a que su propio tío Jaime de Borbón solicitara abrir una investigación judicial. En 1958, un tórrido romance con nuestra Miss Universo Gladys Zender en Lima aliviaría algo ese pesar fraternal. En 1969, acepta la designación del dictador Franco como su Sucesor a título de Rey, lo que generó por años una amarga relación con su padre (el verdadero heredero de los derechos dinásticos del abuelo Alfonso XIII), que no acabó ni cuando él renunció a sus derechos de sucesión en 1977 en favor de Juan Carlos.

Ya Rey, su firme posición en contra del golpe de estado de 1981 lo encumbró hasta el cénit de la aceptación popular, legitimidad necesaria para una Corona basada en el respaldo de la sociedad. Hay que decir que fue por mucho tiempo un Rey muy querido por su pueblo, y el veloz desarrollo económico de España lo explica en parte. Pero a fines de 2011 revienta el que se conoce después como el Caso Noos, en el que el Rey evita ser implicado (pese a pruebas evidentes) pero su yerno Iñaki Urdangarin termina acusado y sentenciado. Desde allí sólo han sucedido escándalos uno tras otro. El 2013 sale a luz lo que ya era una larga relación con una amante alemana Corinna Larsen (no fue la única ciertamente) y gastos públicos indebidos, y el 2014 abdica en favor de su hijo Felipe VI.

A Juan Carlos I (quien no tuvo una gran herencia), se le estima una fortuna (y voy a ser en extremo ponderado) mayor de mil quinientos millones de dólares. La revista Forbes lo incluye entre los seis monarcas más ricos del mundo. Actualmente se le investiga por una supuesta coima recibida por la buena pro de un tren bala en Arabia Saudita. Se sospecha también de comisiones por contratos petroleros con este país. La referida amante Corinna Larsen admitió ante una fiscal suiza haber recibido del ex-rey casi 65 millones de euros “por gratitud y amor”. Por cierto, la relación de Juan Carlos con su esposa Sofía ya estaba destruida hace años, así que esto no es más que el clavo final en el ataúd de ese matrimonio. El actual Rey Felipe tuvo que renunciar públicamente a la herencia de su padre en marzo de este año y retirarle la asignación presupuestal como rey emérito.

En el comunicado de su exilio firmado ayer 03 de agosto explica “su meditada decisión de trasladarse fuera de España”, en razón a “la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”. En respuesta, el Rey Felipe “desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre como legado y obra política institucional de servicio a España y la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución”. Traducción popular: Juan Carlos I: “Me voy por esas pequeñeces en los medios”, Felipe VI: “Reafirmo que todos los españoles somos iguales ante la ley menos mi viejo”.

¿Haber dejado ir a su padre sin rendir cuentas ante la justicia le pasará la factura al Rey Felipe?¿No hubiera sido mejor para el futuro de la Monarquía Española que Juan Carlos reconociese sus errores, entregue todo su patrimonio al Estado español y sujetarse a la decisión de la justicia en respeto al principio constitucional de que “todos somos iguales ante la ley”?

Sólo el tiempo dirá si Felipe VI tomó la decisión correcta. No faltará quien diga que es preferible llegar a la vejez con un inmenso patrimonio material aunque su patrimonio inmaterial (el prestigio personal) sea cero. Pero de lo que ya no hay dudas es que el Rey Emérito se destruyó a sí mismo, que el gran enemigo del Rey Juan Carlos I fue el hombre llamado Juan Carlos Alfonso Victor María de Borbón y Borbón.


Suscripción

Ingrese su correo electrónico para notificarlo de las actualizaciones de este blog:

22 subscribers

Categorías

Enlaces

Archivos