CUANDO LAS ÉLITES SE VACUNAN

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SEGUNDA OLA CON CUARENTENA Y VACUNAS-VIP

El Perú sufría en febrero el golpe brutal de la segunda ola del Covid-19, más mortífera que la primera, con una cuarentena durante todo el mes que afectaba diversos sectores económicos, y con un escándalo que fue un mazazo a la moral de la Nación: las Vacunas-VIP, por el cual políticos, académicos, diplomáticos, altos funcionarios, empresarios y un alto cargo religioso (y parientes de ellos), se vacunaron en secreto a espaldas del país.

Mientras enero representó la incertidumbre del gabinete sobre priorizar la salud o la economía, febrero empezó y terminó con una cuarentena focalizada no tan contundente como la del año pasado, que fue sobre todo una reacción tardía a la vertical elevación de la cifra de contagiados y fallecidos a fines de enero.

Aun así, la demanda sobrepasó la capacidad del gobierno para proveer de oxígeno a la población, una de las medidas más requeridas, por lo que tuvo que importarlo de Chile.

El Presidente Francisco Sagasti logró que un primer lote llegara el 9 de febrero y uno segundo el día 13, y le permitía exhibir al gobierno algún logro concreto aunque su aprobación apenas roza el 22% (IEP). El ingreso de las vacunas Sinopharm daban una enorme esperanza a la población, pero detalles del escándalo de las vacunas saltaron el lunes 15 siendo el epicentro el programa de ensayos clínicos de la Universidad Cayetano Heredia.

En medio del colapso sanitario, una encuesta de Datum revela que un 56% de la población sí quiere vacunarse pero un 33% aún se niega, y un 54% de la población cumple la inmovilización social, un 41% en forma parcial y un 5% no la cumple.

Febrero ha sido el mes en que casi en todo el mundo los países ya iniciaron procesos de vacunación a su población, aunque claramente se observa la diferencia de acceso a las vacunas según la fuerza económica y política de cada país, pese a los intentos de la OMS por democratizar el acceso a ellas.

POLÍTICA Y ECONOMÍA: EN MODO INCIERTO

La propuesta de Vizcarra de postergar las elecciones no tuvo el respaldo ciudadano, pasando a la defensiva luego de saberse que se reunió (siendo Presidente) con las fiscales a cargo del caso “Los Cuellos Blancos”. El Congreso conformó una Comisión para investigar el hecho y ya se adelanta la posible inhabilitación de Vizcarra mientras que la Fiscal de la Nación separó de inmediato a las dos fiscales, con su propia cabeza pendiendo de un hilo.

Los casos Vacunas-VIP y la reunión con las fiscales dieron alas a los partidos que ungieron a Merino como Presidente para querer mover el piso a la actual Mesa Directiva del Congreso, pidiendo algunos abiertamente la renuncia de la Presidente y otros la recomposición de la Mesa. Para algunos analistas, ello sería el paso previo antes de hacer caer al Poder Ejecutivo.

Mientras el jueves 25 se cumplían los 100 primeros días del gobierno de Sagasti, la política seguía incierta, la economía se estancaba y la inseguridad campeaba en todo el país.

Según el INEI, cerca de 600 mil personas entre noviembre y enero que perdieron su trabajo seguían desocupados. El ligero e imprevisto crecimiento de diciembre (0.51%) tuvo su otro lado de la moneda: el relajo de las medidas de distanciamiento, las aglomeraciones navideñas y las fiestas de fin de año dieron el empuje a la segunda ola. Aunque menos rígida, la cuarentena vivida en febrero también afectará al PBI.

ELECCIONES: LESCANO ESCALA ALTO

En las encuestas del 11-febrero de Ipsos, George Forsyth (luego excluido por el JEE) perdía 6 puntos y quedaba en 11%, Lescano daba la sorpresa al llegar a 10% y relegar a Keiko al tercer lugar con 8%, empatando con Verónika Mendoza. Casi un empate técnico. Les seguían Urresti con 7%, y De Soto y Julio Guzmán, ambos con 4%. La tendencia apunta a que Forsyth sigue en caída. El día 28, IEP ya le daba a Yonhy Lescano el 1° lugar (11.3%).

La sorpresa (negativa) la proporciona la votación congresal: según Ipsos, AP sería el partido más votado con 9%, seguido de Fuerza Popular (8%), Somos Perú y Partido Morado (7%), Juntos por el Perú, APP y Frepap con 5%. Todos los demás no pasan la valla. Siempre según la encuesta, sólo 7 partidos pasan la valla con votaciones ínfimas nunca vistas en nuestra historia electoral.

TRUMP SALVA SU FUTURO POLÍTICO

Donald Trump fue absuelto por el Senado del segundo juicio político en su contra por incitación a la insurrección del 6-Ene. Los demócratas no lograron más votos republicanos. Presidente Joe Biden dijo: “Ello muestra que la democracia es frágil y que sólo la verdad será capaz de curar el alma de la nación”.

EPÍLOGO

Un Bicentenario marcado por el alargamiento de la pandemia, la incertidumbre política y económica, y el golpe artero a la moral nacional con las Vacunas-VIP, obligan a nuestras élites a verse en el espejo de su mayor desprestigio e indignidad. Mientras a la sociedad, desde la urgencia de nuestra supervivencia, nos toca resistir y superar tantas crisis juntas. Lo demás será para después.

Lima, 28 de Febrero de 2021.

Reporte Febrero 2021

POBRES ASINTOMÁTICOS. INVISIBLES PARA EL ESTADO. (*)

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Autor: Julio Failoc Rivas.
Durante todo este tiempo de la pandemia, hemos sido invisibles para el Estado. Ellos no saben que existimos, porque solo están preocupados por los pobres sintomáticos, tal como lo están haciendo con los pacientes del COVID 19. Solo tratan y le hacen seguimiento a los pobres que tienen síntomas, y dejan a su libre albedrío a los asintomáticos, como si estos no fueran a contagiar al resto de las gentes de sus males y descontentos.
En todo el país existimos una legión de profesionales independientes confinados en nuestras casas, que otrora éramos algo así como la clase media, los que vivíamos algo cómodamente de nuestros servicios profesionales, para lo cual emitimos cada cierto tiempo –y en algunos casos, los que trabajaban para el Estado, mensualmente- un recibo de honorarios.
Pero la cosa no quedaba allí, sino que también el Estado nos retenía, y nos retiene, hasta ahora, el 8% del total de los ingresos, sin ninguna contraprestación por nuestros aportes. Dicho en otras palabras, no recibimos nada a cambio, porque los que percibimos rentas de cuarta categoría, no tenemos derecho a un seguro de salud, ni vacaciones, ni gratificaciones y menos una renta básica para nuestros días de jubilación.
Los que percibimos ingresos de cuarta, siempre hemos sido los patitos feos para el Estado, el cual solo nos toma en cuenta cada año para vigilar si hemos hecho o no la declaración jurada anual, y si por casualidad, alguien se olvidó de pagar sus impuestos, no solo les cobran con intereses, sino que embargan sus cuentas del banco a la mala.
No podemos calificar para un crédito “Mi Vivienda” si ganamos más de tres mil soles, como tampoco podemos acceder a un crédito decente de un banco porque no estamos en planillas o porque no tenemos un ingreso seguro. Esto nos obliga a vivir en viviendas alquiladas donde las rentas son relativamente onerosas y de pago puntual. Es verdad que algunos hemos logrado adquirir una casa, a punto de esfuerzo y de privaciones, pero no es el caso de la mayoría.
Al 30 de junio se cumplirán tres meses y medio de no haber recibido un solo centavo de ingresos. Tres meses y medio de alquileres, de agua, de luz, de teléfono e internet, de autoavalúo, de tarjetas de crédito u otras deudas impagas por la cuarentena.
Señor Presidente, no estamos exigiendo un bono de nada, ni una canasta de alimento y menos la condonación de los servicios que hemos recibido, sino algo que nos parece más justo y digno para nosotros. Devuélvanos el 8% que nos retuvieron por la renta de cuarta categoría.
¿Si a grandes, pequeños y microempresarios, les dieron una tabla de salvataje para que no quiebren, por qué no a los que tributamos puntualmente a cambio de nada y que estamos a punto de quebrar con todas las deudas acumuladas?
(*) Publicado en Prensa Regional el 04/06/2020. Link: https://www.prensaregional.pe/analisis-opinion/pobres-asintomaticos-ii/

LAS ACTAS DE LA PANDEMIA

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Es martes 18 de febrero de 2020. Lugar: ciudad de Solna, Suecia. Treinta personas inician una reunión de dos días en la sede del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades – ECDC. Todos ellos integran su Consejo Técnico Asesor. No son sólo los vigilantes de la salud pública europea. Es de presumir que son los mejores especialistas europeos. El tema principal de la agenda: el coronavirus en Europa. Aún no saben que cinco días después de la reunión, el tema les estallará en la cara cuando Italia vea en el norte de su territorio iniciar la pesadilla. Todo lo que hablaron queda registrado. Esas actas se han conocido hace unas horas, luego de tres meses de esa reunión y 166 mil fallecidos después. Lo que consta allí es asombroso. Es cierto que es imposible predecir el futuro, pero precisamente no poder hacerlo es una de las claves de la inmensa vulnerabilidad humana.

Nadie la vio venir. Ninguno de los presentes hace constar la enorme transformación que está por venir. Ya había para ese martes la información sobre 45 casos de coronavirus. Un turista chino procedente de Wuhan había fallecido en París el viernes 14, su paciente cero. Pero la opinión general del grupo es que el riesgo para la población europea es “bajo”, y que el riesgo para el sistema sanitario es de “bajo a moderado”. De esa unanimidad destaca la posición crítica y tímida del representante alemán que atina a cuestionar la estrategia de contención señalando que “no ha funcionado porque las enfermedades no respetan fronteras”. Plantea dar un paso más sugiriendo “recomendaciones”, pero al parecer no es escuchado y él no insiste.

El criterio burocrático. La inclinación de todo colegiado público (así sea europeo) a la mentalidad burocrática queda confirmada una vez más cuando se debate sobre los requisitos para que una persona se haga las pruebas de detección del coronavirus. La primera es que el enfermo debía proceder de Wuhan. Para esto hay que decir que el virus ya se estaba expandiendo por Europa a toda velocidad, al parecer aún en la fase asintomática. Por tanto, exigir que una persona con síntomas tenía que proceder de Wuhan para hacerle la prueba se antoja una locura. Nadie o muy pocos caerían en el perfil. En segundo lugar, se niega hacer la prueba a los pacientes ingresados en las UCI con neumonías de origen desconocido. Solo el representante danés parece tener un momento de lucidez al decir que “es importante saber dónde y cuándo buscar el virus, (…) y en un caso de neumonía severa sería lógico buscar el virus”. Pero solo queda en un comentario más. Esos requisitos se flexibilizarían recién 6 días después el 25 de febrero. En tercer lugar, ante la información de que Japón, Vietnam y Singapur ya registraban transmisión comunitaria y por tanto se sugiere que los viajeros procedentes de esos países sean sometidos a las pruebas, se señala que eso sería insostenible.

El problema principal. En las semanas siguientes se verá en muchos países (no solo en Europa) el gran problema que originará la pandemia: el colapso de los hospitales por la enorme demanda de atención médica en períodos cortos de tiempo y de espacio. El representante de Holanda una sola vez dice que su país “puede tener problemas con la capacidad de camas en los hospitales y que la principal preocupación es adoptar medidas que retrasen o mitiguen la epidemia”. Comentario que no tiene correlato ni como conclusión ni como recomendación. También se logra tratar el tema de la disponibilidad de material y equipamiento sanitario, que luego será uno de los grandes cuellos de botella de la atención hospitalaria. Pero tampoco hay una posición proactiva común ni recomendación, pese a que varias intervenciones destacan las dificultades de contar con ese material.

Epílogo. Europa subestimó completamente el virus. No valoró su facilidad de transmisión ni el efecto de los viajes internacionales en su propagación. No lo vieron como una pandemia global. No faltaría a la verdad si dijera que sus mejores expertos en prevención de enfermedades verían, seguramente con asombro, que el lunes 24 de febrero (cinco días después de su reunión sueca), Italia decidía por el aislamiento extremo en las regiones de Lombardía, Véneto, Romaña, Piamonte y Lazio, para frenar la propagación del coronavirus. 50 mil personas iniciaban una cuarentena obligatoria. El resto de la historia aún la estamos contando en todo el planeta. Un lado positivo de este asunto es que las actas se han hecho públicas (permitirá sacar lecciones para el futuro), lo que no ha sucedido por ejemplo con China, reticente siempre a proporcionar información que perjudique la imagen de su gobierno. La transparencia y acceso a la información pública debe ser un principio universal de gobernanza que todo Estado asuma y aplique.

EL VIRUS QUE DIGITALIZÓ EL PODER JUDICIAL

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No, no fue un virus informático. El coronavirus logró en 3 meses lo que la legislación intentó por 3 años sin éxito. La gigantesca rémora burocrática, la resistencia institucional hacia una digitalización más célere, y una pesada cultura retrógada de todos los operadores de justicia, hacía que el expediente judicial en formato papel, cosido a mano con aguja (que viene desde tiempos coloniales), se resistiera a desparecer. El 11 de enero de 2017, con la Resolución Administrativa 005-2017-CE-PJ, nacía oficialmente en el Perú el Expediente Judicial Electrónico (EJE) y la Mesa de Partes Electrónica (MPE). Los cambios se venían dando tímidamente. Ha sido una pandemia biológica la que ha transformado este estado de cosas y la ha revolucionado por completo. Aquí veremos una pincelada inicial de los cambios inmediatos que están ocurriendo.

ACCESO REMOTO.

Los jueces están accediendo desde su domicilio a la información que tienen en la computadora de su despacho judicial. El acceso remoto desde casa (una extranet) a los aplicativos del Poder Judicial (una intranet) significará que el juez o el secretario no necesitan ir a su oficina para realizar su labor diaria. Si bien aún hay mil dificultades para un acceso limpio y rápido (la tecnología VPN que lo permite es antigua y la máquina de la oficina debe estar prendida, por dar dos ejemplos), lo cierto es que el escritorio remoto o teletrabajo en el Poder Judicial es ya una realidad. Un dato lo demuestra: antes del 16 de marzo existían 400 cuentas de VPN en el Poder Judicial. A la fecha hay 10,500 cuentas… y creciendo. Está normado por la Resolución Administrativa 053-2020-P-CE-PJ.

AUDIENCIAS VIRTUALES.

Las audiencias virtuales significan que no se necesita la presencia física de los operadores de justicia en una instalación del Poder Judicial para la comunicación entre abogados y litigantes con los jueces. Se podrá hacer en forma remota con pleno valor legal para las partes, el sistema judicial y el Estado en su conjunto. La tecnología que se ha elegido para las videoconferencias es el aplicativo Google Hangouts Meet, que es de carácter corporativo para el Poder Judicial. Los abogados pueden participar en las videoconferencias desde el Google Hangouts personal, que deben descargar en su computadora o en su celular. Las ventajas del Meet es que soporta hasta 250 usuarios y puede grabarse. Si no estoy errado, ello exigirá contar con una cuenta de correo electrónico de Gmail. Está normada por la Resolución Administrativa 123-2020-CE-PJ.

MESA DE PARTES ELECTRÓNICA.

Sólo se podrá acceder a la Mesa de Partes Electrónica (MPE) a través de una casilla electrónica, que se entrega gratuitamente a los abogados y entidades públicas. El abogado titular de la casilla es el responsable de la autenticidad de los escritos y documentos presentados.

En los expedientes que se llevan aún en soporte papel, los documentos (demandas o escritos) se presentan en formato pdf por la MPE con la firma gráfica escaneada, permaneciendo el original en poder de la parte que lo presentó y se presentará al juzgado a requerimiento del juez. Por su parte, en los expedientes judiciales electrónicos se debe contar con la firma digital (que cuenta con un certificado digital) y los anexos o documentos adjuntos deben estar escaneados con formato OCR para identificación rápida de palabras dentro del documento digitalizado. Se recomienda escaneado en blanco y negro. Mientras dure la emergencia, se acepta la firma gráfica escaneada. Se aplicará de inicio a todas las especialidades excepto la penal y la familiar-penal. Se inician en las sedes centrales de todas las cortes desde la tercera semana de mayo y luego se extenderá a todas las sedes. Los beneficios serán inmediatos: información en línea accesible desde cualquier lugar, ahorro en tiempo, los propios justiciables ingresan los documentos digitalizados, y la celeridad procesal. Está normada por la Resolución Administrativa 133-2020-CE-PJ.

DESCARGO DE RESOLUCIONES VÍA WEB.

Las resoluciones y sentencias que emita el juez desde su escritorio remoto en su domicilio podrá descargarlos directamente al Sistema Integrado Judicial – SIJ. Para ello, debe digitalizarse todo el expediente físico, a fin de permitir su visualización remota. Luego podrá efectuar de inmediato la notificación electrónica a las partes a través del Sistema de Notificaciones Electrónicas – SINOE, la cual llegará a la Casilla Electrónica del abogado en tiempo real. Para la validez de las resoluciones el juez debe contar con la firma digital, que tiene el certificado digital entregado por la RENIEC. Está normado por la Resolución Administrativa 134-2020-CE-PJ.

ELEVACIÓN DE RESOLUCIONES A LA CORTE SUPREMA.

El objetivo es lograr que todos los expedientes físicos puedan remitirse virtualmente desde todas las Cortes Superiores de Justicia a la Mesa de Partes de las Salas de la Corte Suprema de Justicia de la República. Esto requiere modificar el Sistema Integrado Judicial – SIJ de las Cortes Superiores de Justicia para poder remitirse al SIJ Supremo y evitar la digitalización en este último, como se viene haciendo a la fecha. Está normada por la Resolución Administrativa 135-2020-CE-PJ.

Epílogo

Una nueva era asoma aceleradamente en el Poder Judicial y su centro será el Expediente Judicial Electrónico (EJE). Los abogados deberán ahora entender más que nunca la sentencia darwiniana: adaptarse o morir.

¿PERÚ, PAÍS INDISCIPLINADO? DATOS DE GOOGLE MAPS LO DESMIENTE

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Un estudio efectuado por los economistas Nomura Rob Subbaraman y Rebecca Wang, en base al análisis de datos de Google Maps, concluyó que Perú, Singapur y Nueva Zelanda son los países con más alto nivel de cumplimiento de las medidas de cuarentena obligatoria dispuesta por sus gobiernos contra el coronavirus.

DATOS SOBRE EL ESTUDIO

Los autores elaboraron un Reporte de Movilidad Comunitaria de 132 países. En el Perú, el período analizado es entre el 21 de marzo al 02 de mayo de 2020. Cada informe muestra las tendencias de desplazamiento de las personas según 6 categorías de lugares: de venta minorista y recreación, tiendas de comestibles y farmacia, parques, estaciones de tránsito, lugares de trabajo y residencial. También incluye la duración de la estadía en cada lugar.

Para los cálculos, en primer lugar, se crearon conjuntos agregados de datos anónimos de los usuarios de Google que tienen activa la configuración de Historial de Ubicaciones. En segundo lugar, se hizo una línea de base según el promedio del movimiento de la persona durante el período de 5 semanas desde el 03 de enero al 06 de febrero de 2020. De este modo, un porcentaje positivo en cada categoría significa un mayor tiempo en ese lugar, y viceversa, un porcentaje negativo implicará un menor tiempo. Se hace una proyección por cada región del país, y luego se hace un consolidado nacional por cada categoría. El estudio no indica el número de personas o dispositivos móviles analizados, pero es de asumir que el tamaño de la muestra es lo suficientemente grande para ofrecer verosimilitud y confianza. En nuestro país debe haber en la actualidad más de 41 millones de líneas móviles activas.

RESULTADOS DEL ESTUDIO

En la categoría de venta minorista y recreación, que incluye restaurantes, cafeterías, centros comerciales, parques temáticos, museos, bibliotecas y cines, la caída de la movilidad (comparada con la línea de base) ha sido del -80%. De las seis, es la categoría que más ha sufrido el impacto de la cuarentena.

La segunda categoría afectada han sido las estaciones de tránsito, que se ha reducido un -78%. Aquí se consideran los centros de transporte público como estaciones de metro, autobús y tren.

La tercera categoría es la de parques, que además incluye parques nacionales, playas públicas, puertos deportivos, parques para perros, plazas y jardines públicos. La movilidad se ha reducido en un -70%.

En cuarto lugar, con una reducción del -64%, se encuentra la categoría de lugares de trabajo.

En quinto lugar, la categoría de tiendas de comestibles y farmacia, que incluye supermercados, almacenes de alimentos, mercados, tiendas especializadas de alimentos y farmacias, llega al -57% de baja. Este dato es consistente con nuestra realidad ya que la población ha seguido asistiendo a los centros de abastos diariamente.

Finalmente, la categoría residencial, que mide las tendencias de movilidad en los lugares de residencia, es la única que registra un incremento de +33%. Las razones son obvias y no ameritan mayor comentario.

Al analizar las regiones del Perú, particularmente la categoría de tiendas y farmacia, se aprecia que el Callao, Tumbes y La Libertad (con -50%, -51% y -52%, respectivamente), son las regiones que menos cumplieron la restricción de salir de casa, lo que también es consistente con la información ofrecida por los medios de comunicación. En la categoría centros de trabajo, la que más cumplió la cuarentena fue la Provincia de Lima Metropolitana (-70%), y las regiones que menos cumplieron fueron Huancavelica y Amazonas (-31% y -36%, respectivamente).

Es importante precisar que hay 13 regiones del país que no registraron datos en la categoría residencial, por no contar con suficiente volumen de datos para generar una tendencia agregada suficiente, por lo que es perfectamente posible que pueda ser un mayor porcentaje.

COMPARATIVO CON OTROS PAÍSES

Habiendo datos de 132 países, hemos seleccionado un par de países de América Latina: Brasil y México, que optaron por una estrategia diferente a la peruana. En el caso de Brasil, en la categoría de venta minorista y recreación tiene -57%, en estaciones de tránsito -50%, parques -54%, lugares de trabajo -27%, tiendas y farmacia -7%, y residencial +15%. Claramente se puede apreciar la sustancial diferencia con nuestro país, porque todos esos indicadores y sus porcentajes nos hablan de un país que no se inmovilizó tanto como Perú. El resultado está a la vista: a la fecha (09 de mayo) Brasil supera las 10 mil muertes.

Veamos México: venta minorista y recreación -59%, estaciones de tránsito -57%, parques -52%, lugares de trabajo -33%, tiendas y farmacia -21%, y residencial +18%. Las cifras muestran que México ha sido más restrictivo que Brasil pero no tanto como Perú. Resultado: 3160 defunciones al 08 de mayo.

EPÍLOGO

  1. La inmensa mayoría de personas y familias peruanas sí acataron la inmovilización social obligatoria, y quienes no lo hicieron fueron un reducido porcentaje de la sociedad.
  2. La enorme atención mediática que reciben estas conductas disociativas es lo que tal vez explique la errónea percepción que no pocos expresan en las redes sociales que somos un país repleto de indisciplinados incurables. Pero los irresponsables, que sí los hay, no pueden ocultar el dato real que la mayoría de los peruanos hicieron un esfuerzo extremo al respetar la cuarentena.
  3. La decisión del gobierno de dar el martillazo fue acertada. Las cifras lo demuestran. Pero también es verdad que no puede dormirse en sus laureles. La realidad de marzo y abril es ya muy diferente a la del 09 de mayo y hay nuevos retos (en especial la reactivación económica) que afrontar de inmediato.

Link: https://www.gstatic.com/covid19/mobility/2020-05-02_PE_Mobility_Report_en.pdf.

EL MARTILLAZO Y EL HUAYNO. UN RESUMEN LIBRE.

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Ragi Burhum es un ingeniero geoespacial peruano, CEO de la empresa tecnológica AmigoCloud, que ha logrado una repentina y extraordinaria repercusión internacional luego de publicar el 02/05/2020 un artículo titulado “El martillazo y el huayno”. Ayer 05 de mayo fue citado para explicar su propuesta ante el Presidente Vizcarra y el Acuerdo Nacional. Me tomo la libertad de “traducir” y resumir lo que dice por considerarlo un valioso y sereno aporte en estos tiempos de incertidumbre sobre qué hacer luego de que se levante la cuarentena el 10 de mayo. Cualquier error de interpretación es mi entera responsabilidad.

  1. Ragi Burhum plantea la aplicación a la realidad peruana de la estrategia llamada “El martillo y el baile” propuesta por el español Tomás Pueyo, quien a su vez se basó en un trabajo del Imperial College of London, que explica las opciones que tienen los líderes globales para reaccionar frente a la pandemia. Básicamente, luego de analizar las tres opciones posibles (no hacer nada, mitigación y supresión), Pueyo opta por la de supresión, la cual consiste en una primera etapa de restricción estricta (como la vivida en Perú), llamada por eso “el martillo”, y una siguiente etapa (“el baile”), en la que se adoptan medidas de ajuste y relajo según se localice el avance del virus. El gran beneficio de esta estrategia según Pueyo es ganar tiempo, aprender de la evolución del virus y planificar nuestra respuesta. Ragi Burhum se basa en esta propuesta y la hace suya a tal punto que la redacción de su artículo tiene la misma forma que el trabajo de Pueyo. La adaptación que hace la denomina “el martillazo y el huayno”.
  2. Pasemos a Burhum. Para aplicar la estrategia de supresión, hay que entender antes un concepto esencial llamado “R”, que es el número de reproducción de personas infectadas. Así, R>1 significa que una persona contagia a dos o más personas, R=1 que una persona contagia en promedio a otra persona, y R<1 que una persona infectada no contagia a nadie. Cuando aparece una pandemia, el R va subiendo, llega a un pico, pasa a una meseta y luego baja. La figura que se forma es un cerrito. El objetivo es llegar a R<1, situación en que la enfermedad es derrotada. Todo esto es hasta que aparezca una vacuna.
  3. Para Burhum, el “martillazo” de Martin Vizcarra ha sido efectivo. Lo dice con estas palabras: “Es indudable que hasta el día de hoy, esta medida ha salvado vidas peruanas. Lo podemos demostrar con estadísticas”. Dice que el martillazo (las restricciones) ha funcionado y han permitido que la curva R se acerque a 1 (el 03 de mayo llegó a 1.43). En teoría, el objetivo con el martillazo es llegar a R<1. La indisciplina social explica el 1.43 pero tampoco es un mal resultado. Señala sin embargo, que en la actualidad, los mercados son los focos infecciosos más grandes (aunque no es el único foco de infección), y si no se ataca ese problema, R puede elevarse nuevamente. En resumen, son las decisiones del gobierno de los próximos días las que decidirán si la curva R sube o baja.
  4. Después del “martillazo” dice Burhum, viene “el huayno”, un baile constante de ajustar y relajar restricciones teniendo en cuenta las características de la realidad peruana. Por ejemplo, en nuestro país no todos los hogares tienen refrigeradora o acceso a una computadora, y no todos tienen cuenta bancaria o tarjeta de crédito. Por lo tanto, para ir monitoreando mejor alcanzar la meta R<1, hay que usar unos indicadores que nos puedan ayudar a medir el avance y éxito de las medidas adoptadas. Esos dos indicadores serían: la cantidad de camas UCIs (Unidad de Cuidados Intensivos) disponibles por región, y la curva R localizada (por región, provincia o distrito si se pudiera) para ir aplicando la dinámica de ajuste o relajo de manera más eficiente. Se entiende que cada huayno regional, este trabajo territorial más de cirugía, debe hacerse articuladamente entre los tres niveles de gobierno con un sistema de geolocalización como plataforma tecnológica.
  5. Opinión personal. Desde mi punto de vista, las consecuencias que se derivan de la propuesta son:
    1. Luego del 10 de mayo ya no debe haber una cuarentena nacional, sino localizadas por región o provincia, y siempre que la curva R no se eleve peligrosamente en buen número de regiones.
    2. La información estadística, si es posible geolocalizada, es crucial para medir mejor los avances. Además no sólo tiene que ser transparente (accesible al público) sino además precisa a nivel regional y provincial, por lo menos.
    3. No es inevitable la reducción de la curva. Puede elevarse el número de contagios y muertes. La gestión gubernamental es esencial para dirigir esta dinámica hacia R<1. Dentro de esta, tiene carácter de urgencia proteger a los que están en la primera línea de combate contra el virus: personal de salud y policial-militar. Hay que admitir que el gobierno se siente rebasado.
    4. En la etapa del huayno es indispensable la conciencia y conducta de la población. Llámese cuarentena voluntaria o cuarentena inteligente, lo importante es que si la población no pone su grano de arena, si no aplica las reglas de distanciamiento social, higiene y control personal, tomará más tiempo llegar a la nueva normalidad o a R<1. Y lamentablemente, habrá más muertos.
    5. Este artículo no toma en cuenta las recientes informaciones sobre la conducta del coronavirus respecto a su efecto trombótico inflamatorio, que obliga a priorizar las etapas previas a los balones de oxígeno y las camas UCI. Aquí sería importante algún indicador estadístico que debería precisarlo el Ministerio de Salud.
    6. Los Comandos Regionales Covid-19, como espacios de articulación intergubernamental en cada región, tendrán mayor protagonismo en esta guerra, y deben superar el divisionismo político y la escasa conexión con el máximo nivel nacional.

Links: https://medium.com/@rburhum/el-martillazo-y-el-huayno-278716f49938.

https://medium.com/tomas-pueyo/coronavirus-el-martillo-y-la-danza-32abc4dd4ebb 

EL FIN DE LA CUARENTENA – PICO TV

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Soy, como miles de peruanos, un lector voraz de Pico TV, la ya legendaria columna diaria de TROME. Reproduzco en su integridad la de hoy porque la suscribo palabra por palabra. Especialmente su frase al final: “La certeza es que los peruanos que hacen de esta nación una nación maravillosa, son mayoría”.

 Este Búho ve con mucha preocupación el levantamiento de la cuarentena, que tiene como fecha el 11 de mayo. A pesar de que estamos a una semana de esa medida, es evidente que desde hace varias, la población empezó a hacer su vida con casi normalidad. No solo lo informan los noticieros, uno mismo puede constatarlo cuando va a realizar sus compras de víveres de primera necesidad: las parejitas de la mano, papás con sus pequeños hijos, deportistas que sobreponen la vanidad sobre la salud. Pero al otro lado también está ese sector de la población que necesita trabajar, pues nunca se benefició con los bonos solidarios ni con las canastas de víveres. Ellos tienen que poner sobre una balanza el hambre o la salud. Y se les entiende.

En días en que las cifras de contagiados por el maldito coronavirus se disparan y las muertes aumentan desproporcionadamente, abrirle las puertas a la población puede ser una mala idea, pero como declaró el destacado doctor peruano Elmer Huerta en entrevista con este diario, si la gente no acató la cuarentena con rigurosidad en 48 días, menos lo hará en 60.

“Ya se tiene que levantar. Hay mucha gente pobre en el Perú. Seis millones de personas no tienen qué comer, entonces ya es demasiado. Hemos llegado al tope del distanciamiento social obligatorio. Vamos a tener que aprender ahora a vivir, a identificar casos. Se van a producir brotes por aquí y por allá”, dijo el especialista en salud pública.

En este punto, con los números en rojo por los estragos que viene generando el Covid-19 en todo el país, deberá primar la conciencia ciudadana, la responsabilidad propia. El ciudadano deberá ponerse sus propios límites. En redes sociales se ha compartido mensajes de aislamiento voluntario y es una buena opción, si los recursos económicos lo permiten. Ya los hospitales han colapsado y los cadáveres se apilan unos sobre otros. Es un panorama desalentador, que bien hubiéramos evitado si la cuarentena se cumplía estrictamente. Eso sí, aún estamos a tiempo de evitar una situación aún más dramática si después del ‘Día de la madre’ optamos por ser prudentes y continuamos con la recomendación de los especialistas.

“Lo prioritario aquí es que se mantenga el distanciamiento social ya sea voluntario, que se sigan usando las mascarillas de manera obligatoria, que se insista en la higiene, que se trate de mantener al máximo la atención de los casos en los hospitales y se evite que se desborde todo. Si en 48 días ya estamos desbordándonos, sería terrible que nos desbordemos más”, recomienda Huertas. Aunque parezca que en este país hay más irresponsables que responsables, más imprudentes que prudentes, aunque parezca que existen más malos que buenos, la certeza es que los peruanos que hacen de esta nación una nación maravillosa, son mayoría. Y desde el próximo lunes hay una tarea titánica, en la que debemos ‘unir’ esfuerzos, tanto la población como las autoridades: la de evitar contagios y muertes por conductas imprudentes. Apago el televisor.

EL FIN DEL MARTILLAZO. ¿MORIR DE VIRUS O DE HAMBRE ES LA ÚNICA ELECCIÓN?

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La estrategia del “martillazo” muestra su agotamiento para detener al coronavirus en el Perú. Exitosa en las primeras semanas para evitar la propagación masiva del patógeno, ya muestra un enorme desgaste en su aplicación, que debe obligar al gobierno a un cambio sustancial de su estrategia. En un contexto en que la OMS dice que “lo peor está por llegar” y la ONU dice que el mundo está “al borde de una pandemia alimentaria”, se hace urgente que el gobierno decida un nuevo rumbo para los meses siguientes.

¿Por qué se rajó el martillo? Los grandes golpes al martillazo han venido en primer lugar por la persistente indisciplina de un sector de la población al no respetar las medidas de confinamiento, una de las primeras en aplicarse rigurosamente en América Latina. En segundo lugar, la enorme masa de independientes e informales (cuya subsistencia es prácticamente día a día) empieza a sentir en sus estómagos los efectos de la parálisis económica. Se suma ahora el éxodo de provincianos desde Lima a sus regiones de origen, ante la falta de recursos mínimos para subsistir en la capital. En cuarto lugar, la enorme debilidad del Estado para sostener la ayuda social a los más pobres (la indolencia burocrática que casi pierde 17 mil toneladas de alimentos de Qali Warma es casi una traición a la patria). Y finalmente, la fragilidad del sistema de salud pública nacional, que a la fecha ya colmó su capacidad para atender a los que llegan al último escalón de la enfermedad: las camas UCI para uso del ventilador mecánico. Seguramente, en los próximos días, los médicos peruanos estarán obligados a decidir quién vive y quién muere. Esa es nuestra realidad, no es solamente un problema médico. Es un problema integral y complejo propio de nuestra condición de sociedad aún en vías de desarrollo. Eso es lo que explica el fin del “martillazo”.

Hoy miércoles 22 de abril, el Perú ya superó el umbral de las 500 muertes. Es bueno recordar que el 06 de abril pasado no se llegaban a los 100 decesos, y el 26 de marzo apenas se contaban en nueve los fallecidos. Es decir y por poner un ejemplo, los fallecidos en la última semana (41 diarios en promedio) se infectaron en plena inmovilización social obligatoria, y todo indica que seguirá subiendo en las siguientes dos o tres semanas.

El virus se vuelve clasista y provinciano. Cuando el paciente cero llegó al Perú el 06 de marzo, se supo que uno de sus familiares era alumno del exclusivo colegio Newton de La Molina, lo que daba cuenta del alto nivel socioeconómico de quien trajo el virus al territorio nacional. El propio colegio suspendió sus clases tres días después. El 21 de marzo Surco y Miraflores eran los distritos con más casos (23 y 20 respectivamente). El 09 de abril era Jesús María el distrito de mayor número de contagios con 414 personas. Ayer 21 de abril, Essalud presentó su Mapa de Calor mostrando que San Juan de Lurigancho, San Martin de Porres y Villa El Salvador eran los distritos con más casos de nuevos infectados. Si además se agrega que la pandemia sigue en ascenso casi vertical, que ya se encuentra en todas las regiones del país, y que continuará el éxodo de provincianos desde Lima a sus lugares de origen, vemos que el virus se viene expandiendo a toda velocidad hacia los sectores más pobres de nuestra sociedad y a casi todas las provincias urbanas y rurales donde la atención sanitaria es más débil a medida que se alejan de la capital. Conclusión: no hay forma de achatar o aplanar la curva de infección (y los decesos) no ya en las próximas dos semanas, sino con seguridad en los siguientes 30 días.

Si a todo lo dicho le agregamos la renuencia de muchos ciudadanos en los sectores populares para asumir el distanciamiento social o medidas elementales de autoprotección e higiene, vemos que el riesgo de tener no un Guayaquil, sino varios Guayaquil en diferentes regiones del Perú es real y preocupante. Desearía estar totalmente equivocado pero las evidencias y la data dura no dejan lugar a dudas del escalofriante escenario que viene en los próximos días.

Una nueva estrategia. El Presidente Martin Vizcarra tiene la responsabilidad de trazar un nuevo rumbo para los próximos meses. Lo que tiene entre manos va más allá de elegir entre morir por el virus o morir de hambre. Tiene que presentar un esfuerzo de liderazgo político que demanda este nuevo tipo de guerra que estamos librando. Un liderazgo que le plantee al país un camino común para lo que queda de su gobierno, una suerte de Nuevo Pacto Nacional de Emergencia, basado en los siguientes cuatro pilares: acción cívico-estatal contra la pandemia, recuperación progresiva de la economía y las actividades de la sociedad, pacto por la seguridad y la libertad ciudadanas, y la renovación democrática del gobierno. Simbólicamente, es algo así como adelantar el Discurso a la Nación del 28 de julio a los próximos días.

El primer pilar se basa en la idea de demandar a la población el más grande compromiso cívico de toda nuestra historia republicana. Seguir confinando a la población en sus hogares no hará más que debilitar la paz social y la legitimidad del gobierno con una estrategia que ya hace agua por todos lados. Máximo puede pedir dos semanas más de esfuerzo (hasta el Día de la Madre el 10 de mayo). Tiene que ser la propia población la que asuma la obligación del distanciamiento social, y de la protección e higiene personal permanente. El principal vehículo es un shock comunicacional y la coacción legal. El gobierno tiene que lograr, a través de todos los medios de comunicación y día a día, que la población sea la que alcance niveles elementales de autodisciplina en la nueva etapa que se abre. Dado que la vacuna o la inmunidad de rebaño están lejos de conseguirse, y el confinamiento ya ocasiona hambre en millones de peruanos, no hay otra manera para enfrentar al virus en esta etapa. La población tiene que aprender de inmediato a cuidarse ella misma. El riesgo sólo es uno: la muerte. El esfuerzo del Estado tiene que enfocarse en cuidar la vida de las personas infectadas, especialmente de la tercera edad, y mejorar rápidamente la infraestructura de salud siquiera para poder recibir oxígeno y alcanzar camas UCI en los hospitales. Lo triste es que hoy ni siquiera esas dos cosas puede garantizar. Y cuidar al personal de salud porque un soldado menos en la primera línea del frente puede significar menos vidas recuperadas. También hay que ver la nueva evidencia médica sobre la letalidad del coronavirus por trombosis diseminada lo que podría dar un giro extraordinario a la forma de enfrentarlo.

El segundo pilar es que la economía tiene que abrirse progresivamente. La estructura productiva del país ha soportado bien la severidad de la cuarentena, pero la inmensa cantidad de micro y pequeñas empresas pueden estar al borde de la quiebra técnica, es decir, no la suspensión sino el cierre de sus actividades, además de llenos de deudas. Pero el mayor problema es que los millones de independientes e informales que sustentan su calidad de vida en sus ingresos día a día, ya están en el límite, y no hay más que ver los noticieros para dar cuenta que ya no aguantan más la inmovilidad económica. Tiene que abrirse la economía aunque en forma progresiva. Respecto al accionar del Estado, aquí también es una oportunidad para digitalizar el Estado a toda velocidad, especialmente la Educación Remota y los Servicios al Ciudadano en todas las entidades públicas que le permita tramitar por internet la mayor cantidad de procedimientos sin tener que salir de casa.

El tercer pilar es que no puede debilitarse la seguridad de la sociedad, y que en este proceso que tomará varios meses, algunas libertades constitucionales tienen que continuar limitadas. Las Fuerzas Armadas y Policiales vienen actuando a la altura de la responsabilidad que la Nación hoy les exige (lo cual explica el enorme respaldo ciudadano a las primeras), y deben continuar garantizando la seguridad del país con todas las herramientas legales posibles. Pero no se les puede exponer a la enfermedad sin la bioseguridad que necesitan para cumplir su labor. Por supuesto también hay que combatir severamente la corrupción que parece darse en las adquisiciones en ambos sectores. Soy un convencido que una sociedad sana es aquella en la que sus ciudadanos gozan de las libertades establecidas en nuestra Constitución, pero vivimos circunstancias excepcionales que requieren soluciones excepcionales.

El cuarto pilar es que la renovación del gobierno es esencial para el éxito de este proceso. El Presidente tiene que cortar de plano esas irracionales voces desde el Congreso de ampliar el mandato parlamentario hasta el 2022, de cambiar el esquema electoral a una sola vuelta planteado por algunos politólogos, o de otros cambios en la Constitución. En las actuales condiciones eso es inviable. Tendremos que hacer una buena reforma política ya en el período 2021-2026. Debemos garantizar por lo menos elecciones transparentes e intachables y un traspaso del poder pacífico y oportuno en el plazo previsto por la Carta Magna. A lo más, puede reducirse el período de elecciones internas y apostar por el voto electrónico. No podemos permitir que nuevamente los intereses menudos y miopes, que ya empiezan a expresarse sin vergüenza en el Congreso, quieran prevalecer aprovechándose de que los ojos del país están en superar la pandemia.

Epílogo. No son decisiones fáciles las que tiene que tomar el Presidente de la República. Hace unos años, alguien dijo que tuvo que elegir entre el cáncer y el sida para elegir un gobernante. Ahora, nuestra elección es de vida o muerte: entre el virus o el hambre. Pero como en ningún otro momento de nuestra historia, continuar viviendo depende muchísimo de los cambios inmediatos que haga cada persona para su propia supervivencia. Que Dios nos ampare.

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LA EDUCACIÓN ESCOLAR EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

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Según la ONU, unos 850 millones de jóvenes han dejado de asistir a clases, “un desafío sin precedentes” para los gobiernos en todo el mundo. Desde el 06 de abril, el gobierno peruano inició la estrategia virtual “Aprendo en Casa” para garantizar la continuidad del servicio educativo a nivel nacional en el marco de la emergencia por el Covid-19, que fue aprobada por Resolución Ministerial 160-2020-MINEDU. El día de hoy 15 de abril, el Presidente Martin Vizcarra expresó que no será hasta el 2021 que el país recobrará “un estado más o menos de normalidad”, que nos encontramos en la primera etapa del avance del coronavirus que se estima dure hasta mayo, que a partir del 27 de abril se retomarán algunas actividades productivas gradualmente, y que “la concentración de personas tendrá que esperar”. Esta última frase está relacionada con la inquietud de miles de padres de familia sobre cuándo sus hijos retornarán a las aulas para sus clases presenciales. Por ello, hacemos un breve repaso de la situación educativa en varios países del mundo.

Italia. El 06 de abril el gobierno italiano tomó una decisión drástica: aprobó un decreto ley por el cual todos los estudiantes pasarán de cursos para terminar con éxito el año escolar 2019-2020. No obstante, de todos modos se hará una evaluación de los alumnos con modalidades telemáticas. La intención del gobierno es que nadie se quede atrás por culpa del coronavirus, y la gran mayoría de italianos da por descontado que el confinamiento se extenderá hasta mayo.

Francia. Ayer 14 de abril el Presidente Macron anunció la reapertura de las escuelas el próximo 11 de mayo, decisión tomada al parecer bajo el supuesto de que los niños “no contribuyen de manera significativa a la circulación del virus”. El gobierno plantea clases en grupos pequeños, menor carga horaria y mascarillas obligatorias. Sin embargo, las maestras francesas ya han amenazado: “será sin nosotras” y los padres no quieren enviar sus hijos al colegio: “el gobierno crea un escenario de ciencia ficción”. Las universidades seguirán cerradas hasta julio.

Chile. El ministro de Educación Raúl Figueroa anunció la suspensión de las clases en todos los establecimientos educacionales hasta finales de abril, y la extensión del año escolar hasta finales de diciembre. El Mineduc ha habilitado una plataforma online para entregar recursos educativos a todos los niveles, y ya tiene listo un plan de retorno a clases de tres etapas: diagnóstico del nivel de aprendizaje, nivelación y la adecuación curricular (priorizando las unidades de aprendizaje más importantes).

España. El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez decretó el estado de alarma en vigor desde el 14 de marzo, que incluye la suspensión de las clases escolares. Sin embargo, sólo se declara por un plazo máximo de 15 días, por lo que el Congreso debe aprobar su prórroga cada quincena. No obstante, el martes 14 de abril, la ministra de Educación Isabel Celáa, declaró que “ningún alumno español perderá el curso escolar por causa del Covid-19”, siguiendo los pasos de Italia. En España los niños no pueden ni salir a pasear alrededor del domicilio.

Ecuador. En Ecuador las clases se encuentran suspendidas indefinidamente desde el jueves 12 de marzo. La ministra de Educación, Monserrat Creamer, anunció la puesta a disposición una plataforma virtual para que los alumnos reciban clases a fin de no atrasar su formación académica.

Uruguay. El 02 de abril, cuando en el país sólo habían 369 infectados por coronavirus, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, anunció la suspensión indefinida de las clases de primaria y secundaria, a nivel nacional. Las clases se encontraban suspendidas desde el 13 de marzo.

Colombia. El Presidente Iván Duque suspendió las clases escolares el lunes 16 de marzo. Anunció que el 20 de abril, según la evolución del coronavirus, se determinará si se retoma el calendario académico presencial. Luego extendió el aislamiento preventivo para estudiantes hasta el 31 de mayo. La ministra de Educación María Victoria Angulo declaró luego que las clases virtuales continuarán hasta esa fecha.

Argentina. El Presidente Alberto Fernández suspendió las clases en jardines, primarias y secundarias el 15 de marzo, y presuntamente deben volver a las escuelas el 13 de abril. Sin embargo, el ministro de Educación Nicolás Trotta adelantó que “no hay certeza de cuándo vamos a volver físicamente a las clases”. Expresó también que puede haber una extensión del año lectivo y que la decisión del retorno será de nivel nacional no de cada ciudad o provincia. Luego de reunirse con representantes de colegios privados no comentó sobre reducción de las cuotas, y sólo habló de pagos escalonados, no pago de punitorios por retrasos y eliminar pagos extra-cuotas.

México. El Secretario de Educación Esteban Moctezuma dijo que las clases se suspenden el 20 de marzo y se retorna el 20 de abril. Anunció también un trabajo permanente de higiene escolar mediante la instalación de filtros de protección en todos los colegios. Luego el gobierno estableció el aislamiento preventivo y receso escolar hasta el 30 de abril.

Estados Unidos. En este país no hay una decisión federal sobre el cierre de las escuelas. Ni siquiera a nivel de cada estado. Dentro de cada estado, los diversos distritos escolares vienen tomando diversidad de decisiones: algunos 15 días, otros 30 y algunos indefinidamente.

Comentario final.

No parece que retornará la normalidad al sector educativo a fines de abril. Es muy probable que la restricción para los escolares permanezca durante el mes de mayo. Toma relevancia la importancia de la Educación Virtual. Es imperativo que el gobierno le otorgue la debida prioridad política. Para el sector privado y más al sector público significa un enorme reto ya que no basta una plataforma virtual: también se necesita la capacitación digital a los docentes, la logística de telecomunicaciones que se requiere, y los contenidos que se deben transmitir. Todo al mismo tiempo y en tiempo real. Los gobiernos regionales y locales deben sentirse parte de este esfuerzo. Las empresas de telecomunicaciones y de contenidos digitales también tienen que ser parte de esta tarea común. Aquí no vale mirar al costado ni estar en plan de “espero desde el balcón”. Es momento de poner el hombro. Por los niños del Perú.

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PRESIDENTE VIZCARRA: ¿Y EL “MARTILLAZO” A LOS IRRESPONSABLES, PA CUÁNDO?

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El Presidente Martin Vizcarra nos presentó su estrategia llamada “el segundo martillazo” para aplanar la curva de infección del coronavirus en nuestro país. Pero van 29 días de cuarentena obligatoria y sigue en aumento el número de infectados y fallecidos. El inapropiado comportamiento social de los peruanos es un factor decisivo que parece explicarlo, entre otros. Por ello cabe preguntarse si no son necesarias acciones de control social más drásticas para bajar la curva de infección. Dicho de otro modo: ¿cabe aplicar un “martillazo” a la población renuente a cumplir la obligación de inmovilización social establecida por el gobierno?

El contexto internacional. Ni los rigurosos cálculos matemáticos para anticipar la curva le han servido a Inglaterra para evitar las más de 11,300 muertes que le deja hasta hoy la pandemia. Con ello queremos enfatizar que es una guerra inédita, singular, ante un enemigo casi desconocido y ante el cual no parece haber vacuna hasta el 2021. Estamos hablando entonces de una pandemia que la está sufriendo todo el planeta y si bien todos los gobiernos quisieran ya levantar las restricciones sanitarias para reactivar sus propias economías, ellos mismos especulan con un rebote, una suerte de segunda curva de crecimiento. Pero ni eso es seguro. Mientras Singapur, uno de los países con mayor éxito de control, anuncia ahora un rebrote de infectados, Sudáfrica dice que luego de cinco semanas de su primer caso, la curva de infección se ha caído en picada en los últimos días. Tampoco podemos anticipar nada de Estados Unidos con sus más de 22,100 muertes hasta hoy lunes 13. España ha tomado hoy la decisión de reabrir parcialmente su economía, y en realidad con más de 17,400 muertos esa decisión es un verdadero callejón oscuro. La India, con 1,353 millones de habitantes en confinamiento nacional hasta el martes 14 de abril, ha decidido extenderlo sin tiempo preciso. En resumen, el contexto internacional nos indica que en su conjunto el planeta está en la fase de expansión del virus, aún sin llegar al pico y faltando cruzar la famosa meseta. Para el Perú todo ello significa que también buena parte del mes de mayo deberá tener cerradas sus fronteras y prolongar la inmovilización. En teoría, si el confinamiento durase como en Wuhan que fue 76 días (de cuarentena absoluta más obediencia absoluta), en nuestro país cesaría el 31 de mayo. Tal como están las cosas, no hay otra. Corresponde al gobierno ir definiendo los sectores económicos que uno tras otro deberán reactivarse progresivamente más o menos a fines de mayo.

Martillazo contra la desobediencia. Pero ¿qué hacer contra los que incumplen el confinamiento? La pandemia ha cobrado ya muchas vidas en nuestro país. Es un virus exógeno, llegado desde el exterior, y nunca sabremos si donde éste se originó las cosas pudieron ser diferentes si no se hubieran ocultado los primeros casos. El hecho es que ya está en etapa endógena y nos toca enfrentarlo con decisión, inteligencia y oportunidad. Decisión porque para bien o para mal, Papá Estado se convierte en nuestro Comandante en Jefe en esta guerra, y como en toda guerra, no puede haber debates democráticos para cada decisión que se tome. Después se evaluará la gestión de Martin Vizcarra. Habrá tiempo para eso. Ahora hay que tomar decisiones, y si tienen que ser drásticas, tienen que tomarse. Inteligencia porque no partimos de una infraestructura de salud pública excelente. Es exactamente lo contrario. La realidad es que, sin necesidad de ser detallista, necesitamos más días para organizar una infraestructura de atención mínimamente aceptable para atender casos de coronavirus por lo menos todo el presente año. Se podrán abrir las puertas de los hogares a fines de mayo, pero los infectados no desaparecerán de un día para otro. Por eso, preparar y mejorar todo el sistema de salud pública debe ser la prioridad durante todo el ejercicio. Y finalmente oportunidad, porque esta pandemia nos ha enseñado con ferocidad que un día que se demora una decisión puede costarnos más vidas. Así de simple.

Por eso en estos días, además del brazo médico que está haciendo su labor, el otro gran brazo es el de la seguridad. Causa una sincera y justificada irritación que nuestros policías y militares caigan infectados por estar en primera línea de batalla, porque realizan su labor sin las condiciones de bioseguridad que en verdad, hasta el personal médico y de la salud carece. El gobierno tiene que tomar decisiones tajantes en este punto a fin de protegerlos en ambos frentes. Pero sigue persistiendo el incumplimiento de la población, y de las grandes ciudades (ahora más controladas), se han trasladado a los distritos populosos de las ciudades medianas, en las provincias del país. Proponemos que una decisión clara que debe tomar el Ejecutivo es un martillazo claro a la desobediencia. Tiene que llamar a licenciados de años anteriores si es necesario para aumentar los efectivos y extender el control en las ciudades intermedias. Tiene que elevar el toque de queda a las 3 pm todos los días. Y si fuere necesario, extender el toque de queda de 24 horas los martes y jueves. Y por supuesto, detención inmediata a todos los que incumplen, además de las multas. A diferencia de otros países en que su realidad política los hace estar en permanente conflicto entre oficialismo y oposición sobre las medidas a adoptar, en el Perú no existe tal situación, además de existir un total respaldo de la población a la iniciativa presidencial. Por otro lado, el gobierno debe prepararse a más velocidad en su brazo médico para la etapa post-cuarentena. La llamada estrategia del “bisturí y el judo” (focalizar fuerzas de tarea médicas en distritos con mayor infección) puede tener el problema de que una reducción del control social en las grandes ciudades estire de nuevo la curva hacia arriba. Ser más estrictos ahora permitirá que todos los independientes e informales podrán salir a trabajar más pronto sin el riesgo de una segunda ola de infección. Evitar una segunda cuarentena (con todos sus riesgos) debe ser un objetivo de todos.

Asimismo, es importante la provisión del agua potable a todos los peruanos, y más que servicio esencial debe ser de máxima prioridad nacional. Si el compromiso de la población está basado en pocas decisiones: quedarse en casa, asumir el distanciamiento social y lavarse las manos, éste último deber no se cumple en miles de hogares por la falta del líquido elemento, lo que debe dar cuenta al gobierno que todas las obras de agua y saneamiento en curso no deben detenerse, que debe apoyarse presupuestalmente a los gobiernos regionales y locales en alternativas de aprovisionamiento principalmente definitivas, o si no de emergencia como las cisternas. Si en cada hogar se pueden cumplir esos tres deberes, se haría mucho para ganar esta guerra y aceleraría la victoria. Por eso, soy de la opinión que hace falta una estrategia comunicacional del gobierno para que la población asuma ella misma (o la gran mayoría) las conductas básicas de distanciamiento social para después de la cuarentena.

Una gran ofensiva tecnológica para el teletrabajo. El Estado Digital y el Teletrabajo deben ser el gran impulso de este gobierno. Para que funcione el teletrabajo en el Perú, el primero que tiene que hacerlo es el propio Estado, porque es el primer gran empleador de nuestro país. Y es el que tiene la mayor capacidad económica y la infraestructura instalada para telematizar todo: desde las clases escolares hasta los registros, los procedimientos y todo cuanto servicio pueda ser realizado en forma digital. Esa es la gran actividad que ya debería realizar el Estado. Todas las acciones y gestiones para virtualizar todo lo que sea posible en cada entidad pública debería ser una actividad esencial y todas las cabezas de cada entidad deberían estar focalizadas en ello. No existe la opción de digitalizar o no el Estado, esa discusión ya es obsoleta. Hay que hacerlo sí o sí para beneficiar a millones de administrados. Y ya. Hay que aprovechar esta crisis para que sea parte de las decisiones del propio Presidente de la República, y parte de sus informes diarios.

Elecciones a la vuelta de la esquina. El coronavirus tendrá como una de sus varias consecuencias que la reforma política debe pensarse para las elecciones del 2026. Ahora lo que debe asegurar el gobierno son unas elecciones limpias y transparentes para elegir a los nuevos gobernantes el 11 de abril del próximo año, con las normas vigentes y ajustando tiempos y procesos. El Presidente Martin Vizcarra cerraría muy bien su gestión al frente del país si da paso a una transición de gobierno pacífica e intachable. Ojalá que Dios no nos castigue con una segunda ola de la pandemia y se tenga, como en Bolivia, que postergar las elecciones. Por eso, mejor es quedarse en casa para salir más pronto mañana.

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SEMANA SANTA EN TIEMPOS DE COVID-19. ¿CÓMO FUNCIONA EL CEREBRO ENTRE LA ESPIRITUALIDAD Y EL MIEDO?

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El coronavirus nos hace vivir tiempos excepcionales. Una misa oficiada por el Papa Francisco en la Plaza San Pedro completamente vacía de fieles es una imagen que impresiona y sobrecoge, ya que hasta la fe tiene que ceder ante el temor a la muerte, aun cuando quien la ocasione sea un enemigo completamente invisible. Hoy y mañana en el Perú, los católicos celebraremos Jueves y Viernes Santo en aislamiento absoluto, sin poder salir ni un momento siquiera a persignarse a la iglesia de la localidad. Desde la perspectiva de la neurociencia queremos intentar una respuesta a la interrogante del título.

Neurología de la espiritualidad y el miedo. ¿Puede el cerebro humano explicar la espiritualidad? Sí. El cerebro humano está dividido en dos hemisferios, el izquierdo y el derecho. Está unido por el llamado cuerpo calloso que a través de las fibras comisurales los conecta y transfiere información en doble sentido vía impulsos nerviosos. Ambas mitades se complementan, cada una ha desarrollado su propia especialización en algunas competencias, y un hemisferio puede ser dominante en una forma única según cada persona. Dentro de cada hemisferio, el lóbulo frontal (el área del cerebro más “reciente” evolutivamente hablando) parece concentrar las principales funciones complejas. El cerebro actúa como una orquesta sinfónica, si un área falla otra puede reemplazar parcialmente sus funciones, y está probado que el hemisferio izquierdo controla el lado derecho del cuerpo y viceversa. Una teoría sostiene que el hemisferio izquierdo procesa la información como una “secuencia lineal” mientras que el derecho la procesa en el modo “simultaneidad visual”. Esto significa que el izquierdo procesa paso a paso, dato por dato, tiene que procesar el anterior para seguir con el siguiente. En cambio el derecho procesa varios datos en simultáneo, es multitarea, ve la totalidad, el conjunto. Esto tiene importantes consecuencias en la conducta del individuo: el izquierdo regula el lenguaje, la numeración y la memoria. Procesa la información mediante el análisis, examinando una por una las partes de un problema. En cambio, el hemisferio derecho integra, articula holísticamente los sonidos, imágenes, olores y sensaciones. Es el que desarrolla las habilidades artísticas, emocionales, visoespaciales y espirituales, entre otras. Procesa la información mediante la síntesis, desde las partes forma un conjunto. Así, el impulso espiritual parece darse por una interacción del hemisferio derecho (más holístico que analítico) con una mayor actividad del sistema límbico y una elevación de la producción de dopamina. Todas las religiones intentan responder a los grandes dilemas existenciales, por ejemplo, nuestra fragilidad ante la muerte. Una pandemia nos pone cara a cara ante ella, y sin duda, el cerebro activa el bagaje espiritual de nuestra memoria para reducir la ansiedad que ella nos produce.

¿Qué sucede con el miedo? Este es un recurso fisiológico de los seres vivos para preservar su supervivencia. El miedo puede hacerte huir, luchar o paralizarte. El sistema límbico del cerebro, compuesto por varias de sus estructuras, es el regulador de la respuesta fisiológica frente a los instintos y emociones humanas, una de ellas el miedo. Es la parte más primitiva del cerebro y activa tres impulsos integradores esenciales para la vida humana: motivar la preservación del individuo y la especie, integrar nuestra información genética con la del medio ambiente en el que estamos, y preparar nuestra respuesta interna ante los estímulos externos. El otro sistema que entra en acción es el sistema nervioso simpático que es el que prepara la reacción automática de todo el organismo con una activación masiva de varios órganos: se dilatan la pupila y los bronquios, aumenta la frecuencia respiratoria y cardiaca, se contrae el aparato digestivo y aumenta la adrenalina y el sudor. El miedo, al hacer visible nuestra vulnerabilidad, multiplica el deseo instintivo de que “algo o alguien” más fuerte que la amenaza pueda detenerla. Con frecuencia, el primer concepto que aparece en nuestra mente es “Dios mío”.

Un gran dilema existencial. Las pandemias han sido parte de la historia de la humanidad. De ellas el cerebro humano recogió enfermedad, dolor y muerte. Las conductas que vemos hoy (barcos con infectados que los puertos no aceptan, vecinos que repudian a afectados pese a que ya sanaron, dejar a los muertos en las calles, etc.) ya han sucedido antes, de otras formas pero en el mismo sentido: el pánico se apodera de la mente de las personas, las reacciones son instintivas y básicamente es la lucha pura y dura por la supervivencia. No obstante, toda pandemia también ha ofrecido las pruebas más excelsas de solidaridad y amor al prójimo que la humanidad es capaz de ofrecerse a sí misma. Instinto de supervivencia y sentimiento de solidaridad han sido los dos grandes impulsos que las pandemias nos dejan como grandes lecciones humanas. De ello emerge uno de los grandes dilemas que las personas nos hemos hecho siempre: somos la especie animal más poderosa de la naturaleza, la que ha subordinado a ésta (muchas veces de la peor forma) para nuestro beneficio aún a costa de la extinción de otras especies, incluso más antiguas que la nuestra. Y sin embargo, una pandemia (como un terremoto, un tsunami o un tornado), desnuda nuestra absoluta vulnerabilidad. Somos tan poderosos como increíblemente débiles. Y entonces, en ese momento de fragilidad, nos preguntamos por qué la divinidad a la que respetamos o adoramos se vuelve tan hostil contra nosotros. Es propio del ser humano el pecado de orgullo y su antropocentrismo desmedido, y sin embargo, es su mayor debilidad. Destruimos la naturaleza pero nos parece una insolencia que ella nos responda. Y entonces le pedimos a Dios, en condición de víctimas (sin ningún reconocimiento de nuestra culpa como agresores) que cese la pandemia, que se acabe el sufrimiento, que ya no sucedan más muertes. ¿Cómo resuelve nuestro cerebro el dilema de no respetar la Creación pero invocar de inmediato al Creador para que nos salve ante el peligro de morir? En plena Semana Santa y en plena cuarentena por el coronavirus, resulta oportunísimo reflexionar sobre ello. Es evidente que no hay una respuesta única, que cada persona tiene que responderse a sí mismo. También es evidente que está inscrito en nuestro ADN que somos parte de la Naturaleza (aunque muchos crean que ya no somos parte de ella), y por lo tanto, es esencial el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad, no sólo individual, sino como especie. Por algo las pandemias han sido recurrentes en la historia humana, y no desgracias pasajeras.

Espiritualidad y Prójimo. Existe una extensa literatura sobre la intensa cohesión que alcanzan los integrantes de unidades militares durante una guerra. Al estar juntos con riesgo de muerte, la supervivencia colectiva depende de la máxima cooperación y coordinación entre los miembros del grupo ya que un error puede costar la vida a uno o a todos. El mismo proceso puede aplicarse a los profesionales de la salud que están en primera línea en la lucha contra el Covid-19. El cerebro procesa el miedo mediante la frecuencia de ondas gamma (ondas de alta frecuencia que dispara la acción neuronal), y éstas parecen sincronizar entre varios individuos cuando el peligro es común. Una amenaza puede dar lugar al sálvese quien pueda, pero individuos agrupados en algún sentido (una familia, una comunidad, una nación) pueden generar una interacción social que vía la sincronización cerebral ayuda a tomar decisiones mutua y dinámicamente entre los miembros del grupo. Lo curioso es que una investigación a monjes budistas registró también lectura de ondas gamma de mayor frecuencia y amplitud, lo que se relaciona con una alta activación emocional y procesos cognitivos superiores en situaciones místicas o espirituales. Karen Armstrong, una autoridad mundial en el estudio de las religiones, señala que no es la religión la que separa a las personas, sino nuestra naturaleza, ya que somos una especie violenta. Pero es nuestra capacidad de poder tratarnos como iguales lo que permite superar ese atavismo: “Todas las religiones sin excepción nos dicen que la espiritualidad no es un fin en sí mismo. No tiene valor a menos que se exprese en la regla de oro de la compasión: nunca trates a los demás como no quieres que te traten. La espiritualidad es innata en los humanos, todos buscamos experiencias trascendentes”.

Religiones y Naturaleza. Partiendo del concepto recientemente confirmado que el coronavirus tiene origen natural y no de laboratorio, no faltamos a la verdad al sostener que la humanidad es hoy una especie absolutamente depredadora del planeta que la acoge, incluyendo la extinción de especies animales y vegetales sólo por el valor económico de alguna de sus partes. Costumbres ancestrales de comer animales silvestres o salvajes van en ese sentido, y los gobiernos no las han combatido o sancionado. También es un hecho cierto que las religiones no han tenido la fuerza suficiente para impedir esa depredación. Pero sin duda su fuerza moral sería inspiradora para cambiar las cosas. El día de hoy el Papa Francisco expresó su consideración de que la pandemia del Covid-19 sería una respuesta de la naturaleza a la humanidad para poder reflexionar cómo utilizamos sus recursos, y que le llamaba la atención cómo la sociedad humana permite que la economía sea la primera consideración antes que la vida de las personas. La referida escritora británica Karen Armstrong dice sobre la actual crisis del coronavirus: “Las escrituras orientales, especialmente las chinas, siempre han estado muy preocupadas por el entorno natural, que consideran frágil. En cambio, en las escrituras budistas, la naturaleza puede ser feroz y aterradora. Ahora estamos encerrados, y sabemos qué son el miedo, la ansiedad y la pérdida de libertad. Las escrituras nos dicen que debemos sanar el dolor del mundo y que esta experiencia debe cambiar nuestra cortedad de miras (respecto a la naturaleza).

Epílogo. En esta Semana Santa nuestra espiritualidad debe expresarse en el respeto a quienes exponen su vida por cuidar la nuestra, en pensar nuestra responsabilidad personal en adelante frente a la Naturaleza, y en quedarse en casa como expresión de amor y humildad ante Dios, la Naturaleza y la Humanidad.

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EL DISCURSO PRESIDENCIAL. SU FUNCIÓN SOCIAL Y COMUNICACIONAL DURANTE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

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Decía el semiólogo argentino Eliseo Verón, que para el desarrollo fecundo de las ciencias de la comunicación, los procesos de la personalidad, la sociedad y la cultura, deben ser vistos como procesos de comunicación. Esta idea es pertinente para un hecho que puede caracterizarse como insólito para los peruanos: el Presidente Martin Vizcarra aparece día a día en las pantallas de televisión a mediodía para informar cotidianamente las medidas que va disponiendo su gobierno para enfrentar la pandemia del coronavirus. No pretendo centrarme en lo que dice en cada uno de sus discursos, pues millones los escuchamos a diario. Sí es interesante abordar todo lo que “no dice” su discurso, es decir, lo que es contextual o está implícito; tanto por sus decisiones personales, por lo que espera la sociedad, y por los signos culturales con los que transmite sus iniciativas, ya que todas esas cosas “comunican” tanto como lo que dice a diario.

El discurso presidencial como centro y espacio único de la política nacional. Quien conoce el Perú sabe la diversidad de rostros y opiniones políticas que pasan a diario por los programas de televisión. Entonces es una sorpresa mayúscula ver al Presidente Vizcarra como el único centro de interés político desde la declaratoria de inmovilización obligatoria. Prácticamente todos los demás actores políticos han desaparecido. Además del Presidente, aparecen los ministros de Salud, Interior y Defensa, por razones obvias. Casi nadie más llega a los sets de televisión como estábamos acostumbrados por tanto tiempo. No hay duda de que la evolución de la pandemia y sobre todo, el temor que recorre a toda la sociedad peruana, ha dado lugar a que no importe otra opinión sino la del Presidente para conocer las medidas que va tomando y ejecutando. En tiempos excepcionales como éste, parece dispararse la relación emocional entre las grandes masas y el jefe del Estado, porque se le otorga inconscientemente la condición de protector, y ya no importa ninguna intermediación. En la ciencia política este fenómeno es llamado “to rally around the flag“. Es sorprendente que hasta el propio Presidente del Consejo de Ministros no tenga casi protagonismo alguno. Menos el Presidente del Congreso. El discurso presidencial ya no sólo es el eje central diario sobre el que gira la política nacional, sino también su espacio casi exclusivo. Por supuesto, el Presidente ha captado esta doble energía: la necesidad de informar a diario lo que se hace y el deseo de la población que sea él quien lo haga (no un subalterno). Y sin dudarlo, se ha entregado a la tarea con ahínco. No sorprende entonces que su aprobación alcance más del 80%. En medio del mayor desafío para su Presidencia, Vizcarra sabe que tiene firme en sus manos las riendas de la nación, y que la nación está con él. Su mayor reto será -así como acertó el momento preciso de meter a todos a sus casas-, determinar el momento exacto de levantar la cuarentena para que la economía no se desplome por su propia parálisis o para evitar que la gente salga a saquear por hambre.

La pandemia como fenómeno comunicacional global. Cuando la información inicial del coronavirus procedía de China, no se veía el tema sino como un lejano asunto asiático. Cuando saltó a Italia la situación cambió por completo. En días, el coronavirus ya era información monopólica en toda Europa, Estados Unidos, América Latina y Asia. Las informaciones de fallecidos en Italia y luego en España estremecieron al mundo entero. El tercer escalón, ya como fenómeno global, han sido las escenas de la televisión ecuatoriana quemando los cadáveres en las calles porque las autoridades no se daban abasto en recogerlos. Ello desató en muchos países de América Latina la condición de pánico social, y la exigencia de mayores restricciones a la movilidad social, que por ejemplo los Presidentes de México y Brasil se han resistido a tomar. Este contexto externo ha dado lugar a que las posturas negacionistas de la pandemia (los dos mencionados y Donald Trump como su ejemplo emblemático) se hayan desacreditado no sólo en sus propios países, sino en la comunidad internacional. Es un fenómeno nunca antes visto que la información sobre la pandemia sea simultánea en decenas de países, tanto sobre sus realidades nacionales como lo que pasa a nivel internacional. El ataque del virus es a escala global, sin importar el desarrollo de las naciones ni las clases sociales, pero sin embargo, las respuestas son nacionales, no hay una estrategia mundial anti-coronavirus. Cada país reacciona como una tribu aislándose de otras, aunque todos sabemos que estamos pasando por el mismo miedo y dolor. La solidaridad internacional ha sido hasta ahora, simbólica en algunos casos. Puede decirse que los peruanos, como nunca antes, somos hoy conscientes de que no sólo se trata de una crisis nacional, pero en lo que estamos unidos con el resto de la humanidad es en reconocer que, pese al más grande desarrollo científico y tecnológico logrado por dos o tres generaciones humanas, no dejamos de ser absolutamente vulnerables ante la naturaleza. Y viendo los problemas políticos que viven otros países respecto a cómo enfrentar el coronavirus, el Perú es una tribu que ha podido enfrentarlo mucho más unida que otras. Parece una paradoja pero el coronavirus reforzará nuestra identidad y sentimiento nacional.

La comunicación no verbal del Presidente. Rafaella León, autora del libro “Vizcarra, retrato de un poder en construcción”, refiere la relación conflictuada del Presidente con la política, expresada en el muro materno entre sus hijos y el padre (un connotado político regional aprista) a quien culpaba de las muchas puertas cerradas a la familia, en la relación de su propia esposa con la política (una profesora que debe acompañar al cónyuge extrañando ella estar en su escuela de niños), y en el estilo cíclico de su forma de hacer política entre trayectos erráticos y de incertidumbre y picos de decisiones radicales y arriesgadas (actitud “kamikaze” fue la frase de León). Esto es lo que puede explicar, además de su perfil profesional de ingeniero, su dificultad para ser un animal mediático, para sumergirse en las aguas, siempre tempestuosas, del vínculo emocional con las masas. Digámoslo así: su vínculo es más racional, más matemático. Parece estar más a gusto demostrando su capacidad para resolver los problemas inmediatos de la gente, el mundo de la eficiencia y eficacia del poder. Lo curioso es que ello no ha limitado sus niveles de popularidad al saber recoger las demandas ciudadanas en cada coyuntura. Tiene un perfil que también puede ser muy útil para conectar con la gente: cuando tuvo que anunciar nuevas medidas restrictivas el 02 de abril, se levantó de la mesa, fue a la pizarra y se veían datos y líneas que seguramente pocos entendían. Pero lo que seguro todos entendimos fue la frase “el segundo martillazo” para achatar la curva de transmisión del virus. No hay duda de que Martín Vizcarra sigue siendo un líder en construcción, y ha ido mejorando en el camino tanto su comunicación verbal como no verbal, aunque en ésta última pueda tener mucho camino por hacer. Creo no equivocarme al decir que su gestión en esta crisis ya le ha dado el oxígeno suficiente para terminar su mandato (recordarán que hace poco hasta eso estaba en duda), y para, en comparación con otros actuales presidentes, ser ubicado como uno de los líderes más resilientes de la actual crisis. Falta saber si logrará ingresar a la historia política nacional como él quisiera que lo recuerden, anhelo que muy pocos políticos alcanzan.

La épica como parte esencial del discurso político. La vida cotidiana la sentimos a veces tan brutal e insignificante que trascender de ella y hacernos parte de propósitos extraordinarios o hazañas legendarias nos conecta con los demás, con nuestra historia humana, con el universo o con su Creador. Por eso el discurso político tienen la capacidad de convocar multitudes diversas, porque conecta nuestro accionar diario con fines loables que individualmente nos es imposible alcanzar. Conectar la rutina con la épica es el secreto del éxito del discurso político. En esta coyuntura del coronavirus, los ejemplos de lo que decimos no se han hecho esperar. El mandatario que apeló a la épica militar fue el Presidente chino Xi Jinping, al denominarla como “la guerra del pueblo contra el coronavirus”. El primer ministro italiano Giuseppe Conte tocó la sensibilidad de los italianos con una frase que han repetido otros gobernantes: “Mantengámonos alejados hoy para poder abrazarnos mañana”. Ese discurso (del 11/03/20) lo inició así: “He hecho un pacto con mi conciencia: en primer lugar, está la salud de los italianos”, marcando su opción en la disyuntiva entre salud o economía, debate que ha recorrido varios países. La canciller Angela Merkel, en su discurso para exhortar a los alemanes a cumplir las normas para combatir la pandemia (18/03/20), dijo: “desde la Segunda Guerra Mundial nuestro país no ha afrontado un desafío que dependa tanto de nuestra solidaridad colectiva. Estamos ante un desafío histórico y solo juntos podremos superarlo”. La invocación a la unidad máxima entre el pueblo y su liderazgo para lograr objetivos extraordinarios está en la esencia del discurso político. Y el Presidente Martin Vizcarra tampoco ha sido ajeno a esta postura. En su mensaje a la Nación del 15 de marzo, declarando el estado de emergencia, expresó: “Lo he dicho hoy y lo repito: no escatimaremos ningún esfuerzo porque la salud es el bien más preciado que tenemos todos. Estamos seguros que lograremos superar esta circunstancia difícil y pronto reiniciaremos el crecimiento del país, y retomaremos el rumbo de desarrollo y progreso de nuestra Patria.” Obviamente, para no caer en la retórica, sus hechos tienen que confirmar sus dichos.

Héroes y villanos. Toda guerra, y esta naturalmente lo es, tiene sus villanos. En un primer momento, por su carácter exógeno, fueron los extranjeros que llegaban al país los que alguna sospecha levantaban. Incluso en los primeros días, los turistas asiáticos tuvieron rechazo en varios países. Trump contribuyó con el desaguisado al llamarlo el “virus chino”. Pero cuando la epidemia ya estaba instalada en cada país, los villanos pasaron a ser los que incumplían las normas de restricción que daban las autoridades. Esto no es un problema exclusivamente peruano. Ha sucedido en casi todos los países: algunos con la idea que el problema no era con ellos, otros dando cualquier otra justificación, y los demás tal vez porque su gen solidario es mínimo. El hecho es que en muchos países las normas penales se han elevado para enfrentar esas inconductas. El caso mayor fue el de Filipinas, país en que su presidente Duterte ordenó disparar a matar a los que se resistan a policías y militares. La opinión pública exige medidas más drásticas contra esos villanos porque siente que el esfuerzo que la mayoría hace se va al desagüe por estos incumplidos. Del mismo modo pero en sentido inverso puede decirse de los héroes: el personal de salud y policías y militares, entre otros, aparecen en primera fila en la lucha, y ello genera un amplio reconocimiento social. En sus últimos discursos, Vizcarra ha sido más sistemático en atacar a los villanos e insistir en el reconocimiento a los héroes.

En resumen, el discurso presidencial tiene una finalidad informativa pero además comunicacional en un sentido integral, y del que se desprenden consecuencias a nivel político y social. En tiempos de coronavirus, el discurso presidencial puede convertirse, por dinámica política, en el centro y el espacio privilegiado de la acción política. Al vivirla como un fenómeno comunicacional global, la pandemia patentiza nuestra absoluta vulnerabilidad como humanidad y nuestras reacciones tribales ante el miedo y la muerte. Y ya propiamente en el análisis del discurso presidencial, existe una comunicación no verbal de doble vía, tan intensa y extensa como la oral, con sus dimensiones épicas para intensificar la unidad pueblo-líder, y con la presencia de héroes y villanos, como corresponde a la cualidad antagónica que tiene la política para llegar a las grandes mayorías.

RITMO CIRCADIANO. ¿CAMBIA NUESTRO RELOJ BIOLÓGICO SI ESTAMOS EN AISLAMIENTO EXTREMO TODO EL DÍA?

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Todos los seres vivos desarrollan adaptaciones fisiológicas cíclicas en consonancia a los cambios rítmicos ambientales. La biología los llama ritmos circadianos, y los seres humanos también los tienen. Se les llama “el reloj interior” porque son propios del ser vivo, y si bien pueden modificarse por factores ambientales exógenos, funcionan básicamente desde adentro intentando adecuarse al ciclo ambiental. En los humanos el ciclo circadiano endógeno es de 24 horas, y se rige por los ciclos de la luz y la temperatura exterior. Los ciclos pueden variar según las estaciones, el lugar, la edad y la salud. El ritmo circadiano regula el patrón de alimentación, la actividad hormonal, la regeneración celular y la actividad cerebral incluyendo el sueño, entre otras funciones. Está gobernado por el núcleo supraquiasmático (NSQ), un grupo de neuronas del hipotálamo medial que recibe la información de la luz solar captada por fotoreceptores de la retina, la procesa y la redirige a la glándula pineal que es la que produce la neurohormona melatonina, la cual es baja durante el día y alta en la noche. Por eso cabe hacerse la pregunta si ese “reloj interior” se desincroniza cuando estamos en cuarentena obligados a permanecer en casa todo el día por un mes. Desde el punto de vista de la neurociencia, hay cambios, tanto físicos como psicológicos, que afectan al individuo y al grupo familiar. Veamos qué cambios pueden darse.

  1. Somos seres de día completo. El cuerpo humano vive ciclos completos de 24 horas, es decir, vive y actúa en el día y en la noche, no sólo cuando estamos despiertos. Existe un mito extendido en casi todas las culturas del planeta que somos o existimos mientras estamos despiertos, y que la etapa del sueño es tiempo muerto o tiempo perdido. Esto es completamente inexacto y la ciencia se ha encargado de explicar el enorme valor (sí, valor) del sueño en nuestras vidas. Este concepto nos obliga a entender que también es importante gestionar el sueño, tanto de la persona como del núcleo familiar, tanto más en una circunstancia excepcional como es una cuarentena, con la singularidad (y ventaja) de que es en nuestro propio hogar. La inmensa mayoría de personas hace una organización de su día en forma mental, sin una agenda escrita o digital, pero sólo de su período de vigilia, es decir, despierto. Pero el cerebro sigue funcionando durante el sueño y hace sus propias tareas, como veremos más adelante. En resumen, nuestro ciclo vital más básico es de 24 horas completas, y así lo debemos entender.
  2. El valor del día. El inicio del día y la aparición de la luz solar conlleva una serie de procesos biológicos y neurológicos en el cuerpo humano para hacer la transición del descanso nocturno al activismo diurno. Aproximadamente a las seis de la mañana empieza la producción de cortisol, a las siete de la mañana se incrementa la presión sanguínea, por su parte la glándula pineal a eso de las siete y treinta a.m. deja de producir melatonina (hormona que induce al sueño), a las ocho y treinta se dan los primeros movimientos intestinales, a las nueve a.m. hay un pico en la liberación de testosterona, y a las diez a.m. se alcanza el estado de máximo despertar y es el momento de mayor atención y capacidad cognitiva. A las catorce horas es el mejor momento de coordinación motora, y a las diecisiete la hora de mayor eficiencia muscular y cardiovascular. A las dieciocho y treinta hay un pico de presión arterial, y a las diecinueve el cuerpo alcanza el mayor nivel de temperatura. A las veintiún horas, se reinicia la secreción de melatonina y a las veintidós se suprime el movimiento intestinal. Por supuesto que cada persona tiene su propio horario, pero conocer el funcionamiento periódico del cuerpo y adecuar nuestras actividades a esa secuencia diaria, puede permitirnos mejorar la salud y la calidad de vida. Entonces, ¿cómo hay que pasar el día si estamos en cuarentena? Básicamente se recomienda organizar los horarios de las comidas, de la actividad mental y de la actividad física de los miembros de la casa. La situación actual nos genera la idea de que estamos seguros en nuestra casa a la vez que se siente inseguridad sobre el futuro inmediato. El hogar es el espacio de seguridad frente a un enemigo viral que no se sabe cuándo, dónde ni cómo nos infectará, pero al mismo tiempo vivimos una intensa incertidumbre tanto por evitar el contagio como por el tema económico, que es el más sensible y de mayor urgencia para millones de personas y que puede disparar reacciones sociales inusitadas.
  3. El valor del sueño. El sueño es esencial para que el cuerpo actúe y funcione sanamente. Pero hay un enorme desconocimiento sobre este estado. Creemos que nos quedamos dormidos y ya. Falso. El sueño es un proceso de microciclos (unos 4 a 6 desde que empezamos a dormir hasta que nos despertamos), y cada microciclo pasa por dos fases: sueño No REM y sueño REM. A su vez la fase No REM tiene 4 etapas: adormecimiento, sueño ligero, transición al sueño profundo y el sueño profundo (también llamado sueño delta). Este último es el que determina la buena o mala calidad del sueño, si ha sido reparador. En la fase REM (llamada así por el rápido movimiento de los ojos) el cerebro está muy activo, casi como el estado de vigilia (despierto). El total del sueño no REM es 75% aproximadamente, y el REM el 25%. ¿Qué consecuencias tiene esto? El descanso en horas suficientes es esencial para la persona, tanto para restaurar la energía corporal como para el grado adecuado de vigilia y atención al día siguiente. Una pobre calidad del sueño puede acarrear depresión, irritabilidad, desorientación existencial, etc. Un concepto con un desarrollo reciente es la “higiene del sueño”, que requiere la acción consciente de la persona que sufre alguna forma de alteración o trastorno del sueño, cuyo número es sorprendentemente alto en las sociedades actuales. Los trastornos del sueño alteran el ritmo circadiano, con efectos negativos a corto plazo, con síntomas de fatiga, baja concentración y predisposición al conflicto. A largo plazo, tienen consecuencias adversas en varios sistemas, pero especialmente en enfermedades cardiovasculares. En conclusión, no por estar en casa sin ninguna obligación de salir en la mañana siguiente, signifique que los niños, jóvenes y adultos puedan dormir cada uno a cualquier hora. Hay que organizar y gestionar el sueño en el hogar, lo que también implica prácticas profilácticas previas adecuadas: no consumir bebidas o productos estimulantes antes de acostarse, comer ligero en la cena, no hacer ejercicios antes de dormir, reducir la luz y el ruido, evitar temperaturas extremas en los dormitorios, e intentar una regularidad de los horarios de sueño.
  4. Dinámica individuo-grupo. Decíamos en un artículo anterior, que en confinamiento, más si es en espacios pequeños y con un pequeño número de personas, el día parece durar una eternidad y la ansiedad se dispara. Una investigación del MIT en EEUU estableció que en la mayoría de las personas, cuando están en grupo, se reduce la actividad neuronal de la corteza prefrontal medial, área del cerebro vinculada al estado de alerta y el control emocional. En el hogar, la familia es el grupo básico de la sociedad, y donde además los vínculos emocionales son muy fuertes, por lo tanto, dependiendo de la interacción entre quienes la integran, puede establecerse tanto un comportamiento individual como un comportamiento de manada, y por otro lado, pueden darse dinámicas de conductas positivas y negativas. Para explicarnos mejor, al estar en cuarentena en casa, tenemos cierta “desconexión de uno mismo”, además tenemos la “desconexión de los otros” (de todos aquellos fuera de nuestra casa), y se vuelven más intensas y continuas las interacciones personales de los miembros de la familia, para bien o para mal. Si no se logra armonizar los intereses y conductas de sus integrantes, ese hogar puede ser un polvorín diario. Dicho de otro modo, las personas podemos hacer de nuestro hogar un paraíso o un infierno. De todos modos, por ser una situación anómala, sobre todo en la última quincena de la cuarentena, el aislamiento afectará hasta el ser humano más racional y calmado. El psiquiatra inglés Simon Wessely dice sobre la actual cuarentena mundial: “El aislamiento no es la forma como funcionamos los seres humanos. La gente necesita alguna forma real de contacto humano. No es necesario ser psiquiatra para saber que las emociones (que se sentirán día a día) son aburrimiento, frustración, ira, irritabilidad, así como una tensión en las relaciones”. Cada día será un reto vivirlo. En suma, es recomendable organizar nuestro “reloj interior personal” tanto como el “reloj familiar” en esta cuarentena.
  5. Relación hombremujer. La ciencia ha logrado detallar las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino, por lo que conocerlas nos puede ayudar a comprender parte de nuestra convivencia diaria. De manera resumida y por mencionar sólo algunas: el cerebro en la mujer madura entre 2 a 4 años antes que el del hombre (puede ayudar a entender el comportamiento adolescente); en los centros de lenguaje del cerebro, la mujer tiene 10% más de neuronas que el hombre, lo que explica que muchas de ellas usen 20,000 palabras al día mientras que los varones usan 7,000 en promedio (sino menos); en cuanto a las conexiones entre el hemisferio derecho e izquierdo, las mujeres tienen 4 veces más que el hombre, lo cual permite que puedan realizar varias actividades a la vez, así como tomar decisiones simultáneamente (lo cual derrumba el mito de la supuesta inteligencia inferior de la mujer). En contraste, el centro cerebral de la sexualidad es dos y medio veces más grande en el hombre, por eso la mayor atención varonil en este tema. Por último, el miedo y la agresión son emociones que se producen más en los hombres que en las mujeres. Dejo claro que no sostengo que las diferencias neurológicas determinen roles sociales diferentes, pero sin duda la convivencia diaria en un hogar, más intensa en períodos de aislamiento e inmovilización social como el actual, va a estar marcada por las características fisiológicas y psicológicas de cada individuo del grupo. Por eso conocerlas puede ayudar a organizar nuestro reloj interior individual y grupal.

El gobierno peruano ha aumentado a trece días más la inmovilización obligatoria, hasta el domingo 12 de abril. Las dos semanas que faltan serán críticas porque pondrán a prueba el temple y la fortaleza emocional de las familias y las personas, y es clave evitar sumergirse en conflictos intrafamiliares que hagan explotar la cohesión y unidad familiar con heridas que a veces duran demasiado tiempo. Quedarse en casa será un reto inmenso. Pero podremos salir adelante. Conocer nuestro reloj interior puede ayudar a lograrlo.

#YoMeQuedoenCasa

NEUROCIENCIA Y CORONAVIRUS ¿CÓMO ACTÚA NUESTRO CEREBRO EN UNA CUARENTENA OBLIGATORIA? SEIS IDEAS PARA EXPLICARLO.

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La pandemia del coronavirus ha tenido como una de sus primeras víctimas a nuestra mente. En pocos días tuvimos que pasar del distanciamiento social al aislamiento social obligatorio y luego a la inmovilización social obligatoria, conceptos además desconocidos para millones de personas. Este virus ha cambiado por completo al mundo y a nuestro mundo personal, y avizoramos que no serán sólo 15 días de cuarentena, sino tal vez más. Así, el número de muertes que provoca, y luego, las medidas coercitivas que toman los gobiernos enclaustrando a millones de personas en sus casas, nos genera a todos variados estados psicológicos como ansiedad, irritación, impulsividad, depresión, etc., las cuales hasta cierto punto son respuestas lógicas del organismo, pero que puede terminar afectándonos si no nos preparamos para afrontarla. La neurociencia puede ofrecernos algunas luces al respecto.

  1. Asimilar el cambio. Un miedo natural en las personas es el temor a un cambio radical en tu modo de vida. La posibilidad de una medida extrema (una cuarentena) nos causa temor a perder el control de nuestras vidas. Para algunas personas, no perder ese control en el nuevo escenario significa reactivamente adquirir o acopiar bienes, algunos realmente en exceso. Eso es lo que explica que muchas personas se lancen a los supermercados a vaciar los estantes empezando por el papel higiénico. Para otras, no perder el control significa la percepción de que todo es una exageración (y hasta una conspiración) del gobierno y de los medios, y que todo sigue normal, que no hay razón para modificar su modus vivendi, y por consiguiente, seguir su vida saliendo a la calle, intentando ir a trabajar, o en general, realizando actividades fuera del hogar o en horario prohibido que la mayoría percibe ya como riesgosas. Por supuesto, también hay las que creen estar por encima de la ley (alguna incluso llamando a un General del Aire para que la saque del apuro). No es fácil asimilar un cambio drástico, cada ser humano lo procesa a su modo, vemos que por la irresponsabilidad de otros se puede prolongar la medida, y eso nos enoja. Lo importante es aceptar la nueva realidad, ser consciente de sus características (fenómeno mundial, temporalidad, vulnerabilidad de ciertos sectores, prevención en el hogar), y planificar la nueva etapa.
  2. Selecciona la información. Otro efecto psicológico que se produce es la ansiedad de saber absolutamente todo acerca del coronavirus ante la sospecha y el temor de padecerla o tener síntomas de ella, primer paso hacia la hipocondría, que es la preocupación obsesiva de padecer una enfermedad grave. Esta obsesión por la información del virus debe regularse y seleccionarse, buscando la calidad informativa (especialmente en las redes sociales) para saber cómo actuar. Es cierto que se trata de un virus desconocido, que aún no tiene vacuna, y si los medios de comunicación informan que, por ejemplo, Italia tuvo ayer 24 de marzo más de 740 muertes, pues es difícil no alarmarse. Una situación como esta pandemia nos genera ansiedad y dispara el sistema nervioso simpático, que nos pone en modo huida o lucha frente a cualquier estímulo intenso externo (eso explica que nadie quisiera atender a la canadiense presumiblemente con coronavirus que tuvo que dormir a la intemperie en el parque Larcomar de Miraflores). Pero el cerebro puede pasar de la respuesta instintiva (del sistema límbico) a la racional (a cargo de la corteza cerebral) en poco tiempo, por lo que puede prevalecer el juicio adecuado y la decisión racional. Lo esencial aquí es el autocontrol de la información, y eso lo puede decidir cada uno.
  3. Organiza tu tiempo. En confinamiento, más si es en espacios pequeños y con un pequeño número de personas, el día parece durar una eternidad y la ansiedad se dispara. La principal estructura de tiempo es la hora de las comidas. Ahora al estar todos en casa sí puede establecerse un horario fijo para cada una de ellas. En todo lo demás, cabe hacer referencias temporales, no horarios rígidos como en un establecimiento militar o penitenciario. Por supuesto, no cabe que unos hagan todo y otros se la pasen de príncipes o princesas: eso solamente producirá conflictos y aumentará tensiones innecesariamente. La reclusión forzada puede generar comportamientos egoístas o negacionistas en algunas personas porque les cuesta sentirse vulnerables y les eleva la ansiedad. Como respuesta, asumen que no son parte del grupo afectado, es decir, toda la sociedad. En otras, la reacción puede ser la conducta depresiva. Por ello, es clave alguna forma de integración en casa, que es el único espacio social que tenemos en estos 15 días de cuarentena. El modo colaborativo y el buen uso del tiempo siempre tendrán efectos positivos en el grupo humano.
  4. Canalizar la mayor actividad cerebral. Sucede que cuando estamos obligados a una menor movilidad, es muy frecuente que el cerebro trabaje más focalizándose en los temas de nuestra mayor preocupación o interés, y casi primordialmente en los primeros, lo que los expertos denominan rumiación psicológica. En tiempos de coronavirus, evitar contagiarse puede derivar en una obsesión, o simplemente generarse todo tipo de ideas angustiantes de lo que puede pasar. La respuesta cerebral al miedo es un estado de alerta mayor al normal, por lo que la solución no es desactivar la mente, sino orientarla a actividades estimulantes como bailar, jugar con la familia, dibujar, arreglar cosas o lugares, crear, leer, etc.
  5. Disfruta este tiempo. Puede parecer un contrasentido pero la historia de las pandemias revela como reacción humana la interiorización del individuo en micro-sociedades, sean sectas, comunidades o familias, sin necesidad de normas punitivas del gobierno. Tal vez la idea intuitiva es reducir el riesgo de contagio minimizando la interacción social. Por otro lado, una de las cosas que debe entenderse del cerebro es su plasticidad, su sentido de adaptabilidad a una situación extrema pero que sabemos temporal, por lo que no se trata de hacer un sinnúmero de cosas para llenar el tiempo, agotarse en el día y tratar de descansar sin sobresaltos en la noche. Al contrario, vale la pena asumir que es una situación excepcional en la cual podemos realizar experiencias satisfactorias con nuestra familia, incluyendo las mascotas. Disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos, proponerse realizar actividades que pueden hacerse en casa sin la exigencia del tiempo, programar alguna lista de objetivos realizables, o simplemente mejorar nuestro espacio vital (mejor si es en grupo), pueden ser formas resilientes de invertir los efectos nocivos del aislamiento.
  6. Lo nuevo: la cohesión y solidaridad social. Frente al peligro compartido, los individuos sienten temor a tomar decisiones y tienden de manera instintiva a refugiarse en el grupo. Aparece el gregarismo pero también la despersonalización, lo que eleva la sugestionabilidad del grupo y la necesidad de un liderazgo fuerte para afrontar la amenaza. En las sociedades nacionales actuales, toma mayor importancia la actuación del Presidente o líder ejecutivo y las disensiones o los críticos son infravalorados o atacados. Se valorará del líder su permanente información sobre cómo gestiona la crisis. Es significativo que el Presidente Martin Vizcarra haya saltado al 85% de aprobación mientras que el Presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (un líder con cuotas regulares de popularidad de hasta 80%) se ha desplomado al 51% de aprobación. En el primer caso, los peruanos (y en otros países) valoran muy positivamente su gestión, mientras que los mexicanos le reprochan a AMLO su desinterés en reaccionar asertivamente a la crisis de la pandemia. El otro elemento importante es la reacción espontánea de la gente con expresiones de cohesión social: entrega de alimentos a los policías y militares que patrullan las calles, los aplausos a las 8 de cada noche agradeciendo al personal de la salud y todos los que siguen trabajando en los servicios esenciales, y la exigencia de castigar con más severidad a los que infringen las disposiciones del gobierno. En otros países, se ha aceptado la participación del voluntariado social.

En suma, nuestro cerebro es un poderoso aliado para enfrentar una circunstancia tan excepcional como la que vivimos ahora. Superemos esta cuarentena con aquellos seres humanos que son lo más importante para cada uno. Y sobre todo, quedémonos en casa hasta que se diga lo contrario. Ojalá sea lo más pronto posible.

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