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EL MARTILLAZO Y EL HUAYNO. UN RESUMEN LIBRE.

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Ragi Burhum es un ingeniero geoespacial peruano, CEO de la empresa tecnológica AmigoCloud, que ha logrado una repentina y extraordinaria repercusión internacional luego de publicar el 02/05/2020 un artículo titulado “El martillazo y el huayno”. Ayer 05 de mayo fue citado para explicar su propuesta ante el Presidente Vizcarra y el Acuerdo Nacional. Me tomo la libertad de “traducir” y resumir lo que dice por considerarlo un valioso y sereno aporte en estos tiempos de incertidumbre sobre qué hacer luego de que se levante la cuarentena el 10 de mayo. Cualquier error de interpretación es mi entera responsabilidad.

  1. Ragi Burhum plantea la aplicación a la realidad peruana de la estrategia llamada “El martillo y el baile” propuesta por el español Tomás Pueyo, quien a su vez se basó en un trabajo del Imperial College of London, que explica las opciones que tienen los líderes globales para reaccionar frente a la pandemia. Básicamente, luego de analizar las tres opciones posibles (no hacer nada, mitigación y supresión), Pueyo opta por la de supresión, la cual consiste en una primera etapa de restricción estricta (como la vivida en Perú), llamada por eso “el martillo”, y una siguiente etapa (“el baile”), en la que se adoptan medidas de ajuste y relajo según se localice el avance del virus. El gran beneficio de esta estrategia según Pueyo es ganar tiempo, aprender de la evolución del virus y planificar nuestra respuesta. Ragi Burhum se basa en esta propuesta y la hace suya a tal punto que la redacción de su artículo tiene la misma forma que el trabajo de Pueyo. La adaptación que hace la denomina “el martillazo y el huayno”.
  2. Pasemos a Burhum. Para aplicar la estrategia de supresión, hay que entender antes un concepto esencial llamado “R”, que es el número de reproducción de personas infectadas. Así, R>1 significa que una persona contagia a dos o más personas, R=1 que una persona contagia en promedio a otra persona, y R<1 que una persona infectada no contagia a nadie. Cuando aparece una pandemia, el R va subiendo, llega a un pico, pasa a una meseta y luego baja. La figura que se forma es un cerrito. El objetivo es llegar a R<1, situación en que la enfermedad es derrotada. Todo esto es hasta que aparezca una vacuna.
  3. Para Burhum, el “martillazo” de Martin Vizcarra ha sido efectivo. Lo dice con estas palabras: “Es indudable que hasta el día de hoy, esta medida ha salvado vidas peruanas. Lo podemos demostrar con estadísticas”. Dice que el martillazo (las restricciones) ha funcionado y han permitido que la curva R se acerque a 1 (el 03 de mayo llegó a 1.43). En teoría, el objetivo con el martillazo es llegar a R<1. La indisciplina social explica el 1.43 pero tampoco es un mal resultado. Señala sin embargo, que en la actualidad, los mercados son los focos infecciosos más grandes (aunque no es el único foco de infección), y si no se ataca ese problema, R puede elevarse nuevamente. En resumen, son las decisiones del gobierno de los próximos días las que decidirán si la curva R sube o baja.
  4. Después del “martillazo” dice Burhum, viene “el huayno”, un baile constante de ajustar y relajar restricciones teniendo en cuenta las características de la realidad peruana. Por ejemplo, en nuestro país no todos los hogares tienen refrigeradora o acceso a una computadora, y no todos tienen cuenta bancaria o tarjeta de crédito. Por lo tanto, para ir monitoreando mejor alcanzar la meta R<1, hay que usar unos indicadores que nos puedan ayudar a medir el avance y éxito de las medidas adoptadas. Esos dos indicadores serían: la cantidad de camas UCIs (Unidad de Cuidados Intensivos) disponibles por región, y la curva R localizada (por región, provincia o distrito si se pudiera) para ir aplicando la dinámica de ajuste o relajo de manera más eficiente. Se entiende que cada huayno regional, este trabajo territorial más de cirugía, debe hacerse articuladamente entre los tres niveles de gobierno con un sistema de geolocalización como plataforma tecnológica.
  5. Opinión personal. Desde mi punto de vista, las consecuencias que se derivan de la propuesta son:
    1. Luego del 10 de mayo ya no debe haber una cuarentena nacional, sino localizadas por región o provincia, y siempre que la curva R no se eleve peligrosamente en buen número de regiones.
    2. La información estadística, si es posible geolocalizada, es crucial para medir mejor los avances. Además no sólo tiene que ser transparente (accesible al público) sino además precisa a nivel regional y provincial, por lo menos.
    3. No es inevitable la reducción de la curva. Puede elevarse el número de contagios y muertes. La gestión gubernamental es esencial para dirigir esta dinámica hacia R<1. Dentro de esta, tiene carácter de urgencia proteger a los que están en la primera línea de combate contra el virus: personal de salud y policial-militar. Hay que admitir que el gobierno se siente rebasado.
    4. En la etapa del huayno es indispensable la conciencia y conducta de la población. Llámese cuarentena voluntaria o cuarentena inteligente, lo importante es que si la población no pone su grano de arena, si no aplica las reglas de distanciamiento social, higiene y control personal, tomará más tiempo llegar a la nueva normalidad o a R<1. Y lamentablemente, habrá más muertos.
    5. Este artículo no toma en cuenta las recientes informaciones sobre la conducta del coronavirus respecto a su efecto trombótico inflamatorio, que obliga a priorizar las etapas previas a los balones de oxígeno y las camas UCI. Aquí sería importante algún indicador estadístico que debería precisarlo el Ministerio de Salud.
    6. Los Comandos Regionales Covid-19, como espacios de articulación intergubernamental en cada región, tendrán mayor protagonismo en esta guerra, y deben superar el divisionismo político y la escasa conexión con el máximo nivel nacional.

Links: https://medium.com/@rburhum/el-martillazo-y-el-huayno-278716f49938.

https://medium.com/tomas-pueyo/coronavirus-el-martillo-y-la-danza-32abc4dd4ebb 


EL FIN DE LA CUARENTENA – PICO TV

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Soy, como miles de peruanos, un lector voraz de Pico TV, la ya legendaria columna diaria de TROME. Reproduzco en su integridad la de hoy porque la suscribo palabra por palabra. Especialmente su frase al final: “La certeza es que los peruanos que hacen de esta nación una nación maravillosa, son mayoría”.

 Este Búho ve con mucha preocupación el levantamiento de la cuarentena, que tiene como fecha el 11 de mayo. A pesar de que estamos a una semana de esa medida, es evidente que desde hace varias, la población empezó a hacer su vida con casi normalidad. No solo lo informan los noticieros, uno mismo puede constatarlo cuando va a realizar sus compras de víveres de primera necesidad: las parejitas de la mano, papás con sus pequeños hijos, deportistas que sobreponen la vanidad sobre la salud. Pero al otro lado también está ese sector de la población que necesita trabajar, pues nunca se benefició con los bonos solidarios ni con las canastas de víveres. Ellos tienen que poner sobre una balanza el hambre o la salud. Y se les entiende.

En días en que las cifras de contagiados por el maldito coronavirus se disparan y las muertes aumentan desproporcionadamente, abrirle las puertas a la población puede ser una mala idea, pero como declaró el destacado doctor peruano Elmer Huerta en entrevista con este diario, si la gente no acató la cuarentena con rigurosidad en 48 días, menos lo hará en 60.

“Ya se tiene que levantar. Hay mucha gente pobre en el Perú. Seis millones de personas no tienen qué comer, entonces ya es demasiado. Hemos llegado al tope del distanciamiento social obligatorio. Vamos a tener que aprender ahora a vivir, a identificar casos. Se van a producir brotes por aquí y por allá”, dijo el especialista en salud pública.

En este punto, con los números en rojo por los estragos que viene generando el Covid-19 en todo el país, deberá primar la conciencia ciudadana, la responsabilidad propia. El ciudadano deberá ponerse sus propios límites. En redes sociales se ha compartido mensajes de aislamiento voluntario y es una buena opción, si los recursos económicos lo permiten. Ya los hospitales han colapsado y los cadáveres se apilan unos sobre otros. Es un panorama desalentador, que bien hubiéramos evitado si la cuarentena se cumplía estrictamente. Eso sí, aún estamos a tiempo de evitar una situación aún más dramática si después del ‘Día de la madre’ optamos por ser prudentes y continuamos con la recomendación de los especialistas.

“Lo prioritario aquí es que se mantenga el distanciamiento social ya sea voluntario, que se sigan usando las mascarillas de manera obligatoria, que se insista en la higiene, que se trate de mantener al máximo la atención de los casos en los hospitales y se evite que se desborde todo. Si en 48 días ya estamos desbordándonos, sería terrible que nos desbordemos más”, recomienda Huertas. Aunque parezca que en este país hay más irresponsables que responsables, más imprudentes que prudentes, aunque parezca que existen más malos que buenos, la certeza es que los peruanos que hacen de esta nación una nación maravillosa, son mayoría. Y desde el próximo lunes hay una tarea titánica, en la que debemos ‘unir’ esfuerzos, tanto la población como las autoridades: la de evitar contagios y muertes por conductas imprudentes. Apago el televisor.


PRESIDENTE VIZCARRA: ¿Y EL “MARTILLAZO” A LOS IRRESPONSABLES, PA CUÁNDO?

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El Presidente Martin Vizcarra nos presentó su estrategia llamada “el segundo martillazo” para aplanar la curva de infección del coronavirus en nuestro país. Pero van 29 días de cuarentena obligatoria y sigue en aumento el número de infectados y fallecidos. El inapropiado comportamiento social de los peruanos es un factor decisivo que parece explicarlo, entre otros. Por ello cabe preguntarse si no son necesarias acciones de control social más drásticas para bajar la curva de infección. Dicho de otro modo: ¿cabe aplicar un “martillazo” a la población renuente a cumplir la obligación de inmovilización social establecida por el gobierno?

El contexto internacional. Ni los rigurosos cálculos matemáticos para anticipar la curva le han servido a Inglaterra para evitar las más de 11,300 muertes que le deja hasta hoy la pandemia. Con ello queremos enfatizar que es una guerra inédita, singular, ante un enemigo casi desconocido y ante el cual no parece haber vacuna hasta el 2021. Estamos hablando entonces de una pandemia que la está sufriendo todo el planeta y si bien todos los gobiernos quisieran ya levantar las restricciones sanitarias para reactivar sus propias economías, ellos mismos especulan con un rebote, una suerte de segunda curva de crecimiento. Pero ni eso es seguro. Mientras Singapur, uno de los países con mayor éxito de control, anuncia ahora un rebrote de infectados, Sudáfrica dice que luego de cinco semanas de su primer caso, la curva de infección se ha caído en picada en los últimos días. Tampoco podemos anticipar nada de Estados Unidos con sus más de 22,100 muertes hasta hoy lunes 13. España ha tomado hoy la decisión de reabrir parcialmente su economía, y en realidad con más de 17,400 muertos esa decisión es un verdadero callejón oscuro. La India, con 1,353 millones de habitantes en confinamiento nacional hasta el martes 14 de abril, ha decidido extenderlo sin tiempo preciso. En resumen, el contexto internacional nos indica que en su conjunto el planeta está en la fase de expansión del virus, aún sin llegar al pico y faltando cruzar la famosa meseta. Para el Perú todo ello significa que también buena parte del mes de mayo deberá tener cerradas sus fronteras y prolongar la inmovilización. En teoría, si el confinamiento durase como en Wuhan que fue 76 días (de cuarentena absoluta más obediencia absoluta), en nuestro país cesaría el 31 de mayo. Tal como están las cosas, no hay otra. Corresponde al gobierno ir definiendo los sectores económicos que uno tras otro deberán reactivarse progresivamente más o menos a fines de mayo.

Martillazo contra la desobediencia. Pero ¿qué hacer contra los que incumplen el confinamiento? La pandemia ha cobrado ya muchas vidas en nuestro país. Es un virus exógeno, llegado desde el exterior, y nunca sabremos si donde éste se originó las cosas pudieron ser diferentes si no se hubieran ocultado los primeros casos. El hecho es que ya está en etapa endógena y nos toca enfrentarlo con decisión, inteligencia y oportunidad. Decisión porque para bien o para mal, Papá Estado se convierte en nuestro Comandante en Jefe en esta guerra, y como en toda guerra, no puede haber debates democráticos para cada decisión que se tome. Después se evaluará la gestión de Martin Vizcarra. Habrá tiempo para eso. Ahora hay que tomar decisiones, y si tienen que ser drásticas, tienen que tomarse. Inteligencia porque no partimos de una infraestructura de salud pública excelente. Es exactamente lo contrario. La realidad es que, sin necesidad de ser detallista, necesitamos más días para organizar una infraestructura de atención mínimamente aceptable para atender casos de coronavirus por lo menos todo el presente año. Se podrán abrir las puertas de los hogares a fines de mayo, pero los infectados no desaparecerán de un día para otro. Por eso, preparar y mejorar todo el sistema de salud pública debe ser la prioridad durante todo el ejercicio. Y finalmente oportunidad, porque esta pandemia nos ha enseñado con ferocidad que un día que se demora una decisión puede costarnos más vidas. Así de simple.

Por eso en estos días, además del brazo médico que está haciendo su labor, el otro gran brazo es el de la seguridad. Causa una sincera y justificada irritación que nuestros policías y militares caigan infectados por estar en primera línea de batalla, porque realizan su labor sin las condiciones de bioseguridad que en verdad, hasta el personal médico y de la salud carece. El gobierno tiene que tomar decisiones tajantes en este punto a fin de protegerlos en ambos frentes. Pero sigue persistiendo el incumplimiento de la población, y de las grandes ciudades (ahora más controladas), se han trasladado a los distritos populosos de las ciudades medianas, en las provincias del país. Proponemos que una decisión clara que debe tomar el Ejecutivo es un martillazo claro a la desobediencia. Tiene que llamar a licenciados de años anteriores si es necesario para aumentar los efectivos y extender el control en las ciudades intermedias. Tiene que elevar el toque de queda a las 3 pm todos los días. Y si fuere necesario, extender el toque de queda de 24 horas los martes y jueves. Y por supuesto, detención inmediata a todos los que incumplen, además de las multas. A diferencia de otros países en que su realidad política los hace estar en permanente conflicto entre oficialismo y oposición sobre las medidas a adoptar, en el Perú no existe tal situación, además de existir un total respaldo de la población a la iniciativa presidencial. Por otro lado, el gobierno debe prepararse a más velocidad en su brazo médico para la etapa post-cuarentena. La llamada estrategia del “bisturí y el judo” (focalizar fuerzas de tarea médicas en distritos con mayor infección) puede tener el problema de que una reducción del control social en las grandes ciudades estire de nuevo la curva hacia arriba. Ser más estrictos ahora permitirá que todos los independientes e informales podrán salir a trabajar más pronto sin el riesgo de una segunda ola de infección. Evitar una segunda cuarentena (con todos sus riesgos) debe ser un objetivo de todos.

Asimismo, es importante la provisión del agua potable a todos los peruanos, y más que servicio esencial debe ser de máxima prioridad nacional. Si el compromiso de la población está basado en pocas decisiones: quedarse en casa, asumir el distanciamiento social y lavarse las manos, éste último deber no se cumple en miles de hogares por la falta del líquido elemento, lo que debe dar cuenta al gobierno que todas las obras de agua y saneamiento en curso no deben detenerse, que debe apoyarse presupuestalmente a los gobiernos regionales y locales en alternativas de aprovisionamiento principalmente definitivas, o si no de emergencia como las cisternas. Si en cada hogar se pueden cumplir esos tres deberes, se haría mucho para ganar esta guerra y aceleraría la victoria. Por eso, soy de la opinión que hace falta una estrategia comunicacional del gobierno para que la población asuma ella misma (o la gran mayoría) las conductas básicas de distanciamiento social para después de la cuarentena.

Una gran ofensiva tecnológica para el teletrabajo. El Estado Digital y el Teletrabajo deben ser el gran impulso de este gobierno. Para que funcione el teletrabajo en el Perú, el primero que tiene que hacerlo es el propio Estado, porque es el primer gran empleador de nuestro país. Y es el que tiene la mayor capacidad económica y la infraestructura instalada para telematizar todo: desde las clases escolares hasta los registros, los procedimientos y todo cuanto servicio pueda ser realizado en forma digital. Esa es la gran actividad que ya debería realizar el Estado. Todas las acciones y gestiones para virtualizar todo lo que sea posible en cada entidad pública debería ser una actividad esencial y todas las cabezas de cada entidad deberían estar focalizadas en ello. No existe la opción de digitalizar o no el Estado, esa discusión ya es obsoleta. Hay que hacerlo sí o sí para beneficiar a millones de administrados. Y ya. Hay que aprovechar esta crisis para que sea parte de las decisiones del propio Presidente de la República, y parte de sus informes diarios.

Elecciones a la vuelta de la esquina. El coronavirus tendrá como una de sus varias consecuencias que la reforma política debe pensarse para las elecciones del 2026. Ahora lo que debe asegurar el gobierno son unas elecciones limpias y transparentes para elegir a los nuevos gobernantes el 11 de abril del próximo año, con las normas vigentes y ajustando tiempos y procesos. El Presidente Martin Vizcarra cerraría muy bien su gestión al frente del país si da paso a una transición de gobierno pacífica e intachable. Ojalá que Dios no nos castigue con una segunda ola de la pandemia y se tenga, como en Bolivia, que postergar las elecciones. Por eso, mejor es quedarse en casa para salir más pronto mañana.

#YoMeQuedoenCasa


EL DISCURSO PRESIDENCIAL. SU FUNCIÓN SOCIAL Y COMUNICACIONAL DURANTE LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

Categoría : Política

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Decía el semiólogo argentino Eliseo Verón, que para el desarrollo fecundo de las ciencias de la comunicación, los procesos de la personalidad, la sociedad y la cultura, deben ser vistos como procesos de comunicación. Esta idea es pertinente para un hecho que puede caracterizarse como insólito para los peruanos: el Presidente Martin Vizcarra aparece día a día en las pantallas de televisión a mediodía para informar cotidianamente las medidas que va disponiendo su gobierno para enfrentar la pandemia del coronavirus. No pretendo centrarme en lo que dice en cada uno de sus discursos, pues millones los escuchamos a diario. Sí es interesante abordar todo lo que “no dice” su discurso, es decir, lo que es contextual o está implícito; tanto por sus decisiones personales, por lo que espera la sociedad, y por los signos culturales con los que transmite sus iniciativas, ya que todas esas cosas “comunican” tanto como lo que dice a diario.

El discurso presidencial como centro y espacio único de la política nacional. Quien conoce el Perú sabe la diversidad de rostros y opiniones políticas que pasan a diario por los programas de televisión. Entonces es una sorpresa mayúscula ver al Presidente Vizcarra como el único centro de interés político desde la declaratoria de inmovilización obligatoria. Prácticamente todos los demás actores políticos han desaparecido. Además del Presidente, aparecen los ministros de Salud, Interior y Defensa, por razones obvias. Casi nadie más llega a los sets de televisión como estábamos acostumbrados por tanto tiempo. No hay duda de que la evolución de la pandemia y sobre todo, el temor que recorre a toda la sociedad peruana, ha dado lugar a que no importe otra opinión sino la del Presidente para conocer las medidas que va tomando y ejecutando. En tiempos excepcionales como éste, parece dispararse la relación emocional entre las grandes masas y el jefe del Estado, porque se le otorga inconscientemente la condición de protector, y ya no importa ninguna intermediación. En la ciencia política este fenómeno es llamado “to rally around the flag“. Es sorprendente que hasta el propio Presidente del Consejo de Ministros no tenga casi protagonismo alguno. Menos el Presidente del Congreso. El discurso presidencial ya no sólo es el eje central diario sobre el que gira la política nacional, sino también su espacio casi exclusivo. Por supuesto, el Presidente ha captado esta doble energía: la necesidad de informar a diario lo que se hace y el deseo de la población que sea él quien lo haga (no un subalterno). Y sin dudarlo, se ha entregado a la tarea con ahínco. No sorprende entonces que su aprobación alcance más del 80%. En medio del mayor desafío para su Presidencia, Vizcarra sabe que tiene firme en sus manos las riendas de la nación, y que la nación está con él. Su mayor reto será -así como acertó el momento preciso de meter a todos a sus casas-, determinar el momento exacto de levantar la cuarentena para que la economía no se desplome por su propia parálisis o para evitar que la gente salga a saquear por hambre.

La pandemia como fenómeno comunicacional global. Cuando la información inicial del coronavirus procedía de China, no se veía el tema sino como un lejano asunto asiático. Cuando saltó a Italia la situación cambió por completo. En días, el coronavirus ya era información monopólica en toda Europa, Estados Unidos, América Latina y Asia. Las informaciones de fallecidos en Italia y luego en España estremecieron al mundo entero. El tercer escalón, ya como fenómeno global, han sido las escenas de la televisión ecuatoriana quemando los cadáveres en las calles porque las autoridades no se daban abasto en recogerlos. Ello desató en muchos países de América Latina la condición de pánico social, y la exigencia de mayores restricciones a la movilidad social, que por ejemplo los Presidentes de México y Brasil se han resistido a tomar. Este contexto externo ha dado lugar a que las posturas negacionistas de la pandemia (los dos mencionados y Donald Trump como su ejemplo emblemático) se hayan desacreditado no sólo en sus propios países, sino en la comunidad internacional. Es un fenómeno nunca antes visto que la información sobre la pandemia sea simultánea en decenas de países, tanto sobre sus realidades nacionales como lo que pasa a nivel internacional. El ataque del virus es a escala global, sin importar el desarrollo de las naciones ni las clases sociales, pero sin embargo, las respuestas son nacionales, no hay una estrategia mundial anti-coronavirus. Cada país reacciona como una tribu aislándose de otras, aunque todos sabemos que estamos pasando por el mismo miedo y dolor. La solidaridad internacional ha sido hasta ahora, simbólica en algunos casos. Puede decirse que los peruanos, como nunca antes, somos hoy conscientes de que no sólo se trata de una crisis nacional, pero en lo que estamos unidos con el resto de la humanidad es en reconocer que, pese al más grande desarrollo científico y tecnológico logrado por dos o tres generaciones humanas, no dejamos de ser absolutamente vulnerables ante la naturaleza. Y viendo los problemas políticos que viven otros países respecto a cómo enfrentar el coronavirus, el Perú es una tribu que ha podido enfrentarlo mucho más unida que otras. Parece una paradoja pero el coronavirus reforzará nuestra identidad y sentimiento nacional.

La comunicación no verbal del Presidente. Rafaella León, autora del libro “Vizcarra, retrato de un poder en construcción”, refiere la relación conflictuada del Presidente con la política, expresada en el muro materno entre sus hijos y el padre (un connotado político regional aprista) a quien culpaba de las muchas puertas cerradas a la familia, en la relación de su propia esposa con la política (una profesora que debe acompañar al cónyuge extrañando ella estar en su escuela de niños), y en el estilo cíclico de su forma de hacer política entre trayectos erráticos y de incertidumbre y picos de decisiones radicales y arriesgadas (actitud “kamikaze” fue la frase de León). Esto es lo que puede explicar, además de su perfil profesional de ingeniero, su dificultad para ser un animal mediático, para sumergirse en las aguas, siempre tempestuosas, del vínculo emocional con las masas. Digámoslo así: su vínculo es más racional, más matemático. Parece estar más a gusto demostrando su capacidad para resolver los problemas inmediatos de la gente, el mundo de la eficiencia y eficacia del poder. Lo curioso es que ello no ha limitado sus niveles de popularidad al saber recoger las demandas ciudadanas en cada coyuntura. Tiene un perfil que también puede ser muy útil para conectar con la gente: cuando tuvo que anunciar nuevas medidas restrictivas el 02 de abril, se levantó de la mesa, fue a la pizarra y se veían datos y líneas que seguramente pocos entendían. Pero lo que seguro todos entendimos fue la frase “el segundo martillazo” para achatar la curva de transmisión del virus. No hay duda de que Martín Vizcarra sigue siendo un líder en construcción, y ha ido mejorando en el camino tanto su comunicación verbal como no verbal, aunque en ésta última pueda tener mucho camino por hacer. Creo no equivocarme al decir que su gestión en esta crisis ya le ha dado el oxígeno suficiente para terminar su mandato (recordarán que hace poco hasta eso estaba en duda), y para, en comparación con otros actuales presidentes, ser ubicado como uno de los líderes más resilientes de la actual crisis. Falta saber si logrará ingresar a la historia política nacional como él quisiera que lo recuerden, anhelo que muy pocos políticos alcanzan.

La épica como parte esencial del discurso político. La vida cotidiana la sentimos a veces tan brutal e insignificante que trascender de ella y hacernos parte de propósitos extraordinarios o hazañas legendarias nos conecta con los demás, con nuestra historia humana, con el universo o con su Creador. Por eso el discurso político tienen la capacidad de convocar multitudes diversas, porque conecta nuestro accionar diario con fines loables que individualmente nos es imposible alcanzar. Conectar la rutina con la épica es el secreto del éxito del discurso político. En esta coyuntura del coronavirus, los ejemplos de lo que decimos no se han hecho esperar. El mandatario que apeló a la épica militar fue el Presidente chino Xi Jinping, al denominarla como “la guerra del pueblo contra el coronavirus”. El primer ministro italiano Giuseppe Conte tocó la sensibilidad de los italianos con una frase que han repetido otros gobernantes: “Mantengámonos alejados hoy para poder abrazarnos mañana”. Ese discurso (del 11/03/20) lo inició así: “He hecho un pacto con mi conciencia: en primer lugar, está la salud de los italianos”, marcando su opción en la disyuntiva entre salud o economía, debate que ha recorrido varios países. La canciller Angela Merkel, en su discurso para exhortar a los alemanes a cumplir las normas para combatir la pandemia (18/03/20), dijo: “desde la Segunda Guerra Mundial nuestro país no ha afrontado un desafío que dependa tanto de nuestra solidaridad colectiva. Estamos ante un desafío histórico y solo juntos podremos superarlo”. La invocación a la unidad máxima entre el pueblo y su liderazgo para lograr objetivos extraordinarios está en la esencia del discurso político. Y el Presidente Martin Vizcarra tampoco ha sido ajeno a esta postura. En su mensaje a la Nación del 15 de marzo, declarando el estado de emergencia, expresó: “Lo he dicho hoy y lo repito: no escatimaremos ningún esfuerzo porque la salud es el bien más preciado que tenemos todos. Estamos seguros que lograremos superar esta circunstancia difícil y pronto reiniciaremos el crecimiento del país, y retomaremos el rumbo de desarrollo y progreso de nuestra Patria.” Obviamente, para no caer en la retórica, sus hechos tienen que confirmar sus dichos.

Héroes y villanos. Toda guerra, y esta naturalmente lo es, tiene sus villanos. En un primer momento, por su carácter exógeno, fueron los extranjeros que llegaban al país los que alguna sospecha levantaban. Incluso en los primeros días, los turistas asiáticos tuvieron rechazo en varios países. Trump contribuyó con el desaguisado al llamarlo el “virus chino”. Pero cuando la epidemia ya estaba instalada en cada país, los villanos pasaron a ser los que incumplían las normas de restricción que daban las autoridades. Esto no es un problema exclusivamente peruano. Ha sucedido en casi todos los países: algunos con la idea que el problema no era con ellos, otros dando cualquier otra justificación, y los demás tal vez porque su gen solidario es mínimo. El hecho es que en muchos países las normas penales se han elevado para enfrentar esas inconductas. El caso mayor fue el de Filipinas, país en que su presidente Duterte ordenó disparar a matar a los que se resistan a policías y militares. La opinión pública exige medidas más drásticas contra esos villanos porque siente que el esfuerzo que la mayoría hace se va al desagüe por estos incumplidos. Del mismo modo pero en sentido inverso puede decirse de los héroes: el personal de salud y policías y militares, entre otros, aparecen en primera fila en la lucha, y ello genera un amplio reconocimiento social. En sus últimos discursos, Vizcarra ha sido más sistemático en atacar a los villanos e insistir en el reconocimiento a los héroes.

En resumen, el discurso presidencial tiene una finalidad informativa pero además comunicacional en un sentido integral, y del que se desprenden consecuencias a nivel político y social. En tiempos de coronavirus, el discurso presidencial puede convertirse, por dinámica política, en el centro y el espacio privilegiado de la acción política. Al vivirla como un fenómeno comunicacional global, la pandemia patentiza nuestra absoluta vulnerabilidad como humanidad y nuestras reacciones tribales ante el miedo y la muerte. Y ya propiamente en el análisis del discurso presidencial, existe una comunicación no verbal de doble vía, tan intensa y extensa como la oral, con sus dimensiones épicas para intensificar la unidad pueblo-líder, y con la presencia de héroes y villanos, como corresponde a la cualidad antagónica que tiene la política para llegar a las grandes mayorías.


LOS CENTROS POBLADOS: EL NUEVO FENÓMENO POLÍTICO EN EL PERÚ

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Las elecciones del 26-E han permitido la irrupción o disrupción (como gusta decirse ahora) de los centros poblados en la vida política nacional, ya no sólo como pequeños racimos demográficos alrededor de la mayoría de las ciudades del Perú, sino ahora como espacios sociales en modo búsqueda y captura de una representación política propia.

Han estado allí desde hace décadas, pero eran invisibles… hasta ahora.

Desde hace algo más de 60 años, con la fabulosa migración del campo a las ciudades, así como de las provincias a la capital, el Perú ha vivido una transformación paradigmática que quebró la histórica primacía de la población rural en favor de la población urbana.  Seis décadas después de las grandes migraciones de los 60 y 70, la población urbana es ahora el 79,3 % del total nacional (Censo INEI 2017), con las transformaciones de toda índole que esa cifra implica.

Miles y miles de pobladores conformaron primero los pueblos jóvenes, luego los llamados asentamientos humanos marginales alrededor de la capital y las grandes ciudades de la costa, sierra selva. Esas poblaciones exigieron, con movilizaciones si era necesario, acceder a la vivienda, servicios básicos, educación, salud, programas sociales, y progresivamente esas conquistas les permitieron acoplarse a las dinámicas políticas, económicas y sociales de las ciudades que rodeaban.

Con el tiempo, esos cinturones inicialmente periféricos se han integrado a las ciudades, ya son parte de ellas, han recibido de todos los niveles del Estado, la atención que su peso demográfico y luego su peso político, les ha permitido alcanzar. En la capital, la aparición de los grandes centros comerciales desde fines de los 90 en los ahora llamados distritos emergentes fueron la mejor demostración que ya habían dejado de ser marginales.

Pero el crecimiento horizontal de las ciudades no se ha detenido. El visible y notorio mayor desarrollo de la urbe frente al campo ha dado lugar a continuas olas migratorias, ya no sólo hacia la capital o las grandes ciudades, sino hacia las medianas y las pequeñas, y ante la falta de espacio en ellas, estas oleadas de migrantes se ubican en los nuevos límites urbanos, creando nuevos centros poblados o integrándose a otros ya existentes.

Estos centros poblados, que hoy se cuentan por miles en todo el país, están lo suficientemente cerca de las ciudades como para desear sus beneficios y comodidades, pero están lo suficientemente lejos como para no alcanzarlos tanto por su escaso peso político como por la desidia y olvido de los gobernantes.

Ni siquiera los alcaldes distritales los atienden, ya ni hablemos de los provinciales o del gobierno regional. Por eso, apenas pueden, intentan conformar su propia municipalidad de centro poblado, y si las cosas van bien en el futuro buscarán ser distrito. Lo único cierto es que, por razones de toda índole, pese a existir la Ley 30397 de Centros Poblados que regula su procedimiento de creación, cientos de estas iniciativas, se quedan en el camino en medio de trámites tan engorrosos como eternos, y permanecen por años olvidados sin atención siquiera de sus servicios básicos.

Según el mismo Censo 2017, existen 94,922 centros poblados en todo el país, siendo las regiones con mayor número de ellos Puno, Cusco, Ancash, Ayacucho, Huancavelica, Cajamarca, Huánuco y Lima Provincias.

El INEI define el Centro Poblado como “el lugar del territorio de un distrito, que tiene un nombre y es habitado por varias familias o por una sola familia o una sola persona con ánimo de permanencia. Las viviendas del centro poblado pueden estar formando manzanas, calles y plazas, como los pueblos o ciudades; estar semidispersas, como los caseríos, anexos, entre otros y totalmente dispersas, como las viviendas en ámbitos agropecuarios. De acuerdo a la distribución de sus viviendas, un centro poblado puede ser: urbano o rural”. De esos más de 94 mil centros poblados a nivel nacional, sólo 2,437 han conformado municipalidades de centros poblados, ya que ese es el número registrado por el INEI en su Directorio Nacional de Municipalidades de Centros Poblados del 2015.

Pues bien, esas poblaciones han dicho el 26 de Enero: “Aquí estamos. Ya no queremos ser invisibles. No más”. No se trata sólo de que los partidos reconozcan y acojan sus problemas y necesidades, sino también de hacerlos parte activa de la representación política formal, de hacerlos parte del ejercicio del poder político en los diversos niveles de gobierno.

Si vemos los resultados electorales de los nueve partidos que pasaron la valla electoral, tenemos que dos obtuvieron en la Provincia de Lima (que incluye el voto extranjero), más del 50% de sus votos a nivel nacional, por lo que podemos caracterizarlos como partidos limeñocéntricos. En efecto, Perú Podemos obtuvo el 67.3% de todos sus votos válidos en ese distrito electoral. El Partido Morado obtuvo el 55%. Por el contrario, Alianza para el Progreso y Unión por el Perú son partidos que tuvieron una escasa votación en la capital (16% y 18%, respectivamente). De los nueve partidos con representación congresal, tres partidos (Frepap, Podemos Perú y Unión por el Perú) han representado en dicha elección proyectos fronterizos o marginales al actual stablishment político nacional, sumando el 23.5% del total de votos válidos a nivel nacional. Estos partidos apenas figuraban en las encuestas una semana antes de las elecciones.

Como lo señalamos en nuestro artículo titulado “Seis razones del éxito electoral del Frepap” del 12/02/20: “El proceso de urbanización y crecimiento de las grandes ciudades ha generado un amplio sector de la población (ubicada en los ámbitos rural y urbano) marginados del modelo político actual. Si uno aprecia las grandes, medianas y pequeñas ciudades en todo el país puede darse cuenta de la existencia de miles de centros poblados en sus alrededores o periferia que no son objeto de atención ni de los gobiernos regionales ni de los gobiernos locales, menos del Poder Ejecutivo. (…) Pues bien, son claramente esos sectores sociales los que buscan opciones políticas que los representen (…) porque perciben que el actual sistema de partidos políticos no tiene ningún interés en acogerlos ni representarlos”.

Por cierto que estas elecciones son apenas el preámbulo de las grandes decisiones que tomará el electorado el 2021, y no puede decirse siquiera que estos resultados se repetirán. Nada está dicho. Pero de algo si estamos seguros: ya no se puede obviar a los nuevos marginados del campo y la ciudad, quieren poder político, y lo quieren ahora. Así que este mensaje va para todos los partidos políticos: abran bien los ojos y paren las orejas. Después no se quejen en abril del próximo año, y menos se sorprendan.


¿QUÉ ACUERDO DE GOBERNABILIDAD NECESITA EL PERÚ?

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Categoría : Política

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El Perú necesita hoy un Acuerdo de Gobernabilidad para atender los problemas más urgentes de las grandes mayorías, no para repartirse los cargos directivos del Congreso.

Necesitamos un Congreso que sepa poner en primera prioridad las necesidades de seguridad de la población, de una atención de calidad en los establecimientos de salud, de contar con colegios adecuados y una educación de calidad para nuestros hijos, de rebajar sustancialmente la anemia de nuestros niños. Necesitamos una acción urgente y perentoria para combatir la corrupción, para reactivar la economía, especialmente el agro y empoderar a nuestros agricultores, y para permitirles a nuestros jubilados gozar de sus aportes previsionales cual fuere su tiempo de aportación.

No repitamos los errores de los Congresos anteriores de distanciarse de la gente y poner por delante la agenda partidaria, en vez de priorizar la agenda de los peruanos más necesitados. Deseamos ver bancadas en permanente contacto con sus electores, recogiendo sus demandas y necesidades para convertirlas en leyes si lo ameritan o en fiscalizar la labor de los tres niveles del Estado para que cumplan sus competencias ante los ciudadanos. La crisis política se alimenta del comportamiento elitista y excluyente de los partidos y sus intereses mezquinos, de no ver los reales intereses del país y de la población. Eso tiene que cambiar. La población lo que ve estos días es la repartija de los cargos congresales. No necesitamos un simple Acuerdo de Gobernabilidad: necesitamos un Acuerdo de Gobernabilidad por los más Pobres, los más olvidados, los más excluidos.

Claro que Ejecutivo y Legislativo tienen que trabajar juntos en lo que beneficie al país, y hay que avanzar en la reforma política y judicial, pero que eso no signifique mayores beneficios a los partidos políticos. No queremos más de 130 congresistas, no queremos reelección inmediata para ningún cargo de elección, no queremos impunidad para los otorongos, ni gollerías para partidos sin representatividad. Por el contrario, es tiempo que los partidos dejen atrás su visión de dueños del poder y asuman su rol de gestores del poder del pueblo al que deben permanentemente informar y rendir cuentas de su gestión con transparencia y sin corrupción.


SEIS RAZONES DEL ÉXITO ELECTORAL DEL FREPAP

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Categoría : Política

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Lograr ser el tercer partido más votado a nivel nacional en las recientes elecciones congresales extraordinarias, ha hecho del Frente Popular Agrícola Fía del Perú – FREPAP, la estrella sorprendente del firmamento político nacional. Su éxito en varios departamentos (en Lima Provincias y Ucayali quedó en primer lugar, segundo en Junin y Tacna, y tercero en Lima Metropolitana, Huánuco, Loreto, Madre de Dios y Pasco), prácticamente lo colocan como una organización de alcance nacional, algo que ya quisieran mostrar con orgullo otras fuerzas políticas, tanto tradicionales como nuevas, y que ponen al partido del pescadito en expectante posición ante las inminentes elecciones generales del 2021.

Así que en vez de sumarnos al cargamontón mediático al que se ha sometido al pescadito en estos días, con mucho de desinformación, tanto desde la derecha como de la izquierda, intentaré hace un ejercicio de reflexión para entender al electorado que le otorgó su confianza; confianza que puede ser tan provisional como lo es de impactante, con repercusiones en el futuro político inmediato del país.

  1. Representa el voto de sectores urbanos y rurales marginados del actual sistema político. El proceso de urbanización y crecimiento de las grandes ciudades ha generado un amplio sector de la población (ubicada en los ámbitos rural y urbano) marginados del modelo político actual. Si uno aprecia las grandes, medianas y pequeñas ciudades en todo el país puede darse cuenta de la existencia de miles de centros poblados en sus alrededores o periferia conurbana que no son objeto de atención ni de los gobiernos regionales ni de los gobiernos locales, menos del Poder Ejecutivo. Son bolsones poblacionales lo suficientemente cerca de las ciudades para apreciar (y desear) sus beneficios, pero están lo relativamente lejos para no gozarlos por carecer de fuerza política o por la indolencia de un Estado burocratizado y corrupto. Pues bien, son claramente esos sectores sociales los que buscan opciones políticas que los representen no para encaminarse hacia un gobierno socialista o hacia una dictadura militar, sino para integrarse a un Estado democrático, porque perciben que el actual sistema de partidos políticos no tiene ningún interés en acogerlos ni representarlos. La palabra clave aquí es marginación: no quieren destruir este Estado, quieren ser parte de él en igualdad de condiciones. Y si el Frepap no les concreta esta aspiración buscarán otra alternativa. El 26 de enero, el pescadito representó esa aspiración. Toca ver si está a la altura de ese reto.
  2. Su experiencia de fronteras vivas encarna un modelo de quehacer político inusual hoy en día. Aunque ahora ciertos sectores de la izquierda los acusan injusta y maliciosamente de ser depredadores de bosques y hasta de taladores ilegales de madera, lo cierto es que la política de “fronteras vivas” del Frepap representa a cabalidad la consigna de “Hacer lo que se dice”, que es tan poco usual hoy en la política peruana. La propia izquierda ya desistió de su consigna ochentera de “irse al monte”. La conquista de la selva propuesta por el belaundismo auroral es hoy una extraña frase en este Acción Popular del siglo XXI. Así haya sido por el afán teológico de instalar la Nueva Tierra Prometida, lo real es que el Frepap ha hecho de las “fronteras vivas” una experiencia concreta de cumplir compromisos y de desarrollar una zona olvidada por el Perú oficial. Mi humilde opinión es que las fronteras vivas son una oferta que el Frepap no ha marketeado debidamente, pero que tienen un potencial extraordinario para captar el interés de las grandes mayorías. No sólo porque la mayoría de partidos y personajes políticos terminan casi siempre limeñocéntricos, sino porque significan una experiencia económica que se puede ofrecer como alternativa en ese Perú olvidado, nada menos que en la actividad agrícola, generadora de fuerte demanda laboral, gestión que ningún partido político podrá exhibir. Y además, sin ningún apoyo estatal.
  3. Su religiosidad le añade a su acción política un sentido de largo plazo. Casi la totalidad de los ciudadanos percibimos intuitivamente que los partidos políticos peruanos son esencialmente coyunturales, con poca o nula visión y proyección a largo plazo del desarrollo nacional. Igual puede decirse de la mayoría de los políticos peruanos, quienes han demostrado que hoy pueden estar en un partido y mañana en otro sin ningún pudor ni explicación, y que su visión de largo plazo sólo tiene la estatura de cuánto tiempo ellos permanezcan en el poder. Por ende, tampoco es de extrañar que las medidas de gobierno sean básicamente de corto plazo. Trascender la coyuntura es una obligación y un deber que sentimos inexistente en los partidos políticos peruanos, de cualquier signo ideológico. Así que persistir en la acción política, pese a los sucesivos fracasos electorales, y continuar intentando una y otra vez una presencia nacional (incluyendo una nueva inscripción del partido), y lograrlo, sólo puede explicarse por una visión a largo plazo. Que esa visión proceda de su concepción religiosa de extenderse por los “Cuatro rincones de la Tierra” según mandato de su Profeta, no creo que pueda ser una objeción válida para que sus electores le nieguen la oportunidad de dirigir los destinos de la Nación desde una cuota importante de poder político, como es una bancada parlamentaria de 15 miembros. Es más, me atrevo a sugerir la hipótesis que para muchos votantes no israelitas puede parecerles positivo que sean a la vez partido político y congregación religiosa. Por supuesto que no hay bola mágica que nos adelante cuál será el futuro del Frepap, pero en mucho dependerá de lo que ahora en adelante haga su dirigencia con la cuota de poder que el pueblo le ha otorgado, a partir de una correcta lectura política de ese encargo.
  4. Su milenarismo incaico toca una fibra importante de la psique colectiva nacional. No es ningún secreto que en la cultura política nacional existe, vibrante, una fibra emocional que nos conecta permanentemente con nuestro pasado inca, y prehispánico en general. Basta con ver las fiestas costumbristas, las diversas vertientes musicales, las expresiones culturales regionales (para no hablar ya de la manida gastronomía), para darnos cuenta que los peruanos de hoy nos sentimos depositarios de un milenarismo incaico que no parece disminuir, una suerte de destino manifiesto que explica el extraordinario acervo cultural nacional, que los extranjeros perciben mejor que los propios peruanos. El Frepap, de entre todos los partidos actuales, parece absorber ese milenarismo mejor que ningún otro en su acción política. No puede negarse que eso también puede ser un obstáculo para lograr adhesiones en los modernizados sectores urbanos de la capital, donde pese a todo, alcanzó el tercer lugar de la votación. Pero ni siquiera el etnocacerismo de Antauro Humala logra esa conexión, en parte porque Humala concita un abierto racismo a la inversa, y en parte porque habla poco o nada de un mestizaje que recorre prácticamente todo el territorio nacional.
  5. A ojos de la población, representan una visión moralizante de la política. Ante la profunda decepción ciudadana con su élite política y empresarial por los continuos escándalos de corrupción que parecen recorrer todas las instancias y niveles del Estado, y lo que es peor, parece no tener fin; se abre una enorme sensación de frustración colectiva sobre la capacidad del derecho y de la justicia para combatir este mal, que además es endémico en nuestro país. Este sentimiento creo es lo que explica la crisis de la idea maquiavélica de que la Razón de Estado no puede conducirse con preceptos morales, esencia conceptual del Estado moderno. Sin embargo, hoy no hay corriente en las ciencias políticas que no aborde la integridad, la probidad y la transparencia como ideas básicas de la gobernanza y la conducción de un Estado. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho, más en este espinoso campo. Por eso no debe sorprender que el elector promedio, asuma el pensamiento simple (no siempre certero por cierto), que la mayor práctica religiosa significa una conducta moral superior. En resumen, hartos de los partidos corruptos, los electores le otorgan la confianza al Frepap porque intuitivamente asumen que serán menos corruptos que los demás. Lo cual sólo se puede demostrar en el propio ejercicio del poder.
  6. Representa una opción no extremista y popular de salida política a la crisis actual. Existen sectores poblacionales que, hartos del sistema actual de partidos, buscan otras alternativas, pero no les convoca ni el extremismo etnocacerista ni la hiperquinesis urrestiana. A diferencia de Unión por el Perú o Podemos Perú, que dan la total impresión de ser vientres de alquiler del ímpetu personalista de un caudillo ajeno, el Frepap ha dado la imagen de una organización política que actúa como un engranaje colectivo popular, incluso sin la presencia de su líder. Y así como hay partidos que pareciera imposible sean desvinculados de un origen de clase media alta, no hay la menor duda que el Frepap tiene en su ADN político su implantación como una fuerza representativa de sectores pobres y pobres extremos. Lo cual les confiere una identidad que va más allá de la filiación israelita. Por lo menos en la actual situación política.

Cumplo con referir que así como hay fortalezas, el FREPAP tiene también sus debilidades, pero su análisis no es parte del presente artículo.

Cañete, 12 de febrero de 2020.


EL PESCADITO: ¿EL FENÓMENO ELECTORAL DEL MOMENTO?

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Categoría : Política

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La prensa los ignora. Para los analistas es un dato irrelevante. Pero las cifras están allí: hablando por sí solas. La encuesta de Pulso Perú publicada el jueves 16 de enero y la de IPSOS hoy domingo 19, sólo confirman lo que era un run run, un creciente vox populi en las redes sociales: el ascenso sorprendente del Frepap a la primera línea de la política nacional.
De todos los demás datos más o menos no hay sorpresas, y que casi la mitad del electorado aún no decide, tampoco. La verdadera sorpresa es que la gente decepcionada de las principales alternativas, se vaya inclinando, a cada hora que pasa, por una alternativa “border”, un proyecto fronterizo de nuestro sistema politico. Mismo efecto Bolsonaro, pero en clave peruviana, y creo (y espero) en otro lindero ideológico, aunque admito no conocerlo en detalle.
El pescadito, como se le conoce más al Frepap, es un partido que todos saben representa a una congregación religiosa muy excepcional: es casi made in Perú, su partido siempre participa pero nunca en primera línea, pero ellos siempre están allí, erre con erre, participando; y no tienen un líder político nato (tal vez por eso mismo su reciente atractivo).
Por razones de trabajo, he estado en Ica, Lima Provincias y el Callao en los últimos días, y personalmente he escuchado hablar más del pescadito que del partido líder en las encuestas, por dar un ejemplo. Así que las encuestas de Pulso Perú e Ipsos únicamente consagran en el Perú oficial lo que en la sociedad real se viene dando, más como un humor de rechazo a todo lo demás, que como convicción de tratarse de la mejor alternativa. Obtener 6% de votos válidos en Lima y 4.5% a nivel nacional, es suficiente para ocasionar un temblor mediático, pero la prensa oficial simple y llanamente los obvia.
No sé cuánto avanzarán hasta el 26 de enero, ni conozco a sus candidatos, de lo que sí estoy seguro es que algo se mueve hacia arriba desde los sótanos de la decepción e incertidumbre popular. Aún está por ver si el pescadito salió del mar peruano a conquistar costa, sierra y selva. Tal vez pueda darse figurativamente lo que contó Mateo en 14:19-21: ante tanta hambre de alternativas nuevas, se multiplicaron los pescaditos. Estamos a tan sólo siete días de saber si es apenas un hipo estadístico o un nuevo fenómeno electoral.

LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN LAS ELECCIONES REGIONALES 2018

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Introducción

El presente trabajo es una breve observación sobre la participación de la mujer como candidata en las elecciones regionales que se realizarán en nuestro país el próximo 07 de octubre de 2018. Fue elaborado durante la etapa de inscripción de las fórmulas y listas regionales entre el 10 y 20 de julio, por lo que no necesariamente son las listas definitivas que quedaron aptas, sino las que solicitaron inscribirse.

Alcance

En Perú, las elecciones regionales eligen fórmulas y listas de candidatos. Las fórmulas están integradas por dos candidaturas: Gobernador y Vicegobernador. Las listas están integradas por los Consejeros titulares y accesitarios cuyo número varía en cada región. Este análisis se concentra en la selección de los integrantes de las fórmulas (Gobernador y Vicegobernador), y no analiza las listas regionales de consejeros. Tampoco trata sobre las elecciones municipales que se celebran en la misma fecha.

La Ley de Elecciones Regionales N° 27683, obliga a las organizaciones políticas que sus listas de consejeros respeten la llamada cuota de género (un mínimo de 30% de candidatos de uno u otro sexo). Sin embargo, no hace esa exigencia a las fórmulas regionales. Dado que la fórmula no se sujeta a la cuota de género, su composición responde más a la potestad o voluntad del partido o del candidato a gobernador, lo que puede ilustrar con más naturalidad o certeza el grado de aceptación de la participación de la mujer por parte de las colectividades políticas. Por otro lado, la fórmula representa el poder ejecutivo mientras que la lista representa al poder legislativo en un gobierno regional, y en un país tan presidencialista como el nuestro, la fórmula integra a las personas que encarnan la cúspide del poder político regional.

Metodología

Desde la página web del JNE (https://plataformaelectoral.jne.gob.pe/ListaDeCandidatos/) revisamos la fórmula de cada organización política región por región. En cada región buscamos los siguientes datos:

  1. Número total de fórmulas presentadas.
  2. Número de fórmulas integradas por dos hombres.
  3. Número de fórmulas integradas por un hombre y una mujer o viceversa.
  4. Número de fórmulas integradas por dos mujeres.
  5. Número de fórmulas encabezadas por una mujer.
  6. Número de partidos que tienen fórmulas mixtas o de solo mujeres.
  7. Número de movimientos que tienen fórmulas mixtas o de solo mujeres.
  8. Número total de partidos políticos.
  9. Número total de movimientos regionales.

El cuadro general se encuentra al final del presente estudio. La información incluye los 24 departamentos del país más la Provincia Constitucional del Callao que cuenta con un gobierno regional. No se incluye información de la provincia de Lima Metropolitana, por ser considerada una elección municipal, no regional.

Análisis

La información global a nivel nacional arroja los siguientes datos generales:

  1. En todo el país se han presentado 367 fórmulas regionales: 244 son de dos hombres (66,5%), 7 son de dos mujeres (1,9%), y 116 (31,6%) son mixtas. Sumadas las dos últimas dan 123, que representan el 33,5% del total. Este dato revela que si bien es abrumadora la cantidad de fórmulas exclusivamente masculinas (66,5%), no es desdeñable el 33,5% restante, mayor incluso al 30% que exige la ley como cuota de género para las listas de consejeros. Nos parece muy relevante esta información: sin la obligación legal de la cuota de género, las fórmulas regionales, libremente confeccionadas por los actores políticos, alcanzan un tercio del total de fórmulas presentadas a nivel nacional.
  2. El número de fórmulas encabezadas por una mujer es de 30, lo que representa apenas un 8,2% del total. Este dato también es significativo pero en sentido inverso, ya que revela la clamorosa limitación del liderazgo político femenino. Se puede decir que las mujeres peruanas participan más en política, pero sigue siendo muy limitado su liderazgo efectivo.
  3. Sobre el número total de fórmulas integradas por una o dos mujeres (123), los partidos que han conformado fórmula mixta o de sólo mujeres son 85, mientras que el número de movimientos regionales es de 38. Una lectura posible de estos datos es que los partidos, a los cuales la opinión pública considera más tradicionales que los movimientos, parecieran ser más permeables a la participación femenina que los movimientos. Pero lo indicado en este punto se tiene que correlacionar con el punto siguiente.
  4. Del total de 367 fórmulas, 268 corresponden a partidos políticos (73%) y 99 a movimientos regionales (27%). Este dato es toda una revelación porque en las elecciones regionales de 2010 y 2014, el orden fue inverso. ¿Será tal vez el inicio de un período de crisis de los movimientos y de renacer de los partidos? El tiempo tiene la respuesta.

En el análisis región por región podemos ver lo siguiente:

  1. Las regiones cuya totalidad de fórmulas son exclusivamente masculinas (los dos candidatos son hombres) son Amazonas y Puno. La primera tiene 8 fórmulas y la segunda 11. Son las regiones más “machistas” del país: no hay ninguna candidata mujer ni a Gobernador ni Vicegobernador. Les sigue Pasco con 8 fórmulas masculinas de un total de 9; Loreto con 15 de 17, Junín con 10 de 12, y Cajamarca con 6 de 8.
  2. Por el contrario, las regiones con mayor participación de la mujer son: Cusco con 10 fórmulas mixtas y 7 fórmulas masculinas; Tacna con 9 fórmulas mixtas y 9 fórmulas masculinas; La Libertad con 8 fórmulas mixtas y 9 masculinas; y Lambayeque y Piura, ambas con 7 fórmulas mixtas y 9 masculinas.
  3. Las regiones que tienen fórmulas totalmente femeninas son: Lima con 2 fórmulas, y Ancash, Huánuco, Ica, Loreto y Madre de Dios con 1 fórmula cada una. En los 19 territorios restantes, no hay ninguna fórmula integrada por dos mujeres.
  4. Arriba indicamos que 30 fórmulas a nivel nacional las encabezaba una mujer. Veamos las regiones con más cabezas femeninas: Ancash tiene 4, Cusco, Lima y Tumbes tienen 3 cada una.

Conclusiones

  1. Un tercio de las fórmulas regionales (Gobernador y Vicegobernador) que solicitaron inscripción para participar en las elecciones regionales de octubre de 2018 en todo el país, están compuestas por una o dos integrantes de género femenino. Ese 33,5% representa algo más que el 30% exigido por la ley como cuota de género en las otras elecciones (nacionales, municipales y Parlamento Andino), y para las listas regionales de consejeros. Su importancia radica en que son elaboradas en forma voluntaria (no por exigencia legal), y demuestra una apertura importante de los espacios de poder político regional para las mujeres.
  2. Sin embargo, apenas un 8,2% del total de fórmulas regionales presentadas a nivel nacional están encabezadas por una mujer (30 lideresas), lo que ciertamente es un número exiguo. Ello nos indica que si bien hay cierta apertura a la participación femenina, lo está más en calidad de acompañante, no de cabeza de fórmula. Es muy bajo aún el número de mujeres que lideran organizaciones políticas en las regiones.
  3. En 6 regiones encontramos fórmulas integradas exclusivamente por mujeres. En nuestra opinión, revela la presencia de mujeres con fuerte liderazgo interno con capacidad de convocar a otra mujer en su fórmula y ser aceptada por su organización.
  4. Un dato significativo, que sirve para otro estudio, es la disminución notable de la participación de los movimientos regionales respecto de los partidos políticos: en esta elección se presentan 268 fórmulas procedentes de partidos, y 99 fórmulas procedentes de movimientos. Eso impacta también en el número de fórmulas que cuentan con mujeres (tanto mixtas como de sólo mujeres): 85 son de partidos y 38 de movimientos. Con una regla de tres simple podemos ver que el 32% de partidos integran en sus fórmulas una o dos mujeres, mientras que el 38% de movimientos lo hacen, lo que revela que los movimientos son algo más permeables a la participación femenina que los partidos.
  5. Como conclusión general puede decirse que las cuotas de género estimulan positivamente la participación política de la mujer peruana (en mi opinión deberíamos incluso alcanzar la paridad), pero no necesariamente han sido la herramienta adecuada para propiciar su liderazgo efectivo y real en el ejercicio del poder político. No cabe la menor duda que necesitamos más lideresas políticas, pero también es verdad que la sociedad peruana tiene aún mucho camino por recorrer, tanto en conciencia política como en institucionalidad (especialmente de los partidos políticos), para que la presencia de sus mujeres en las esferas de poder se corresponda con su actual peso social, económico o siquiera demográfico.

Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra sin consentimiento del autor. Debe citarse la fuente y su autor en caso de ser referencia bibliográfica en cualquier otro trabajo.


MOVIMIENTOS REGIONALES EN EL PERÚ

Categoría : Política

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En los últimos procesos electorales (2002, 2006, 2010), los movimientos regionales irrumpieron como los grandes protagonistas superando a partidos políticos y organizaciones políticas locales. La larga crisis que padecen los partidos peruanos desde los 90, persistente hasta hoy, ha trasladado parte del poder político regional hacia los movimientos.

Leer más: http://www.monografias.com/docs115/movimientos-regionales-peru-nueva-representacion-politica/movimientos-regionales-peru-nueva-representacion-politica2.shtml#ixzz4xzDd1pzM


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