Introducción

El presente trabajo es una breve observación sobre la participación de la mujer como candidata en las elecciones regionales que se realizarán en nuestro país el próximo 07 de octubre de 2018. Fue elaborado durante la etapa de inscripción de las fórmulas y listas regionales entre el 10 y 20 de julio, por lo que no necesariamente son las listas definitivas que quedaron aptas, sino las que solicitaron inscribirse.

Alcance

En Perú, las elecciones regionales eligen fórmulas y listas de candidatos. Las fórmulas están integradas por dos candidaturas: Gobernador y Vicegobernador. Las listas están integradas por los Consejeros titulares y accesitarios cuyo número varía en cada región. Este análisis se concentra en la selección de los integrantes de las fórmulas (Gobernador y Vicegobernador), y no analiza las listas regionales de consejeros. Tampoco trata sobre las elecciones municipales que se celebran en la misma fecha.

La Ley de Elecciones Regionales N° 27683, obliga a las organizaciones políticas que sus listas de consejeros respeten la llamada cuota de género (un mínimo de 30% de candidatos de uno u otro sexo). Sin embargo, no hace esa exigencia a las fórmulas regionales. Dado que la fórmula no se sujeta a la cuota de género, su composición responde más a la potestad o voluntad del partido o del candidato a gobernador, lo que puede ilustrar con más naturalidad o certeza el grado de aceptación de la participación de la mujer por parte de las colectividades políticas. Por otro lado, la fórmula representa el poder ejecutivo mientras que la lista representa al poder legislativo en un gobierno regional, y en un país tan presidencialista como el nuestro, la fórmula integra a las personas que encarnan la cúspide del poder político regional.

Metodología

Desde la página web del JNE (https://plataformaelectoral.jne.gob.pe/ListaDeCandidatos/) revisamos la fórmula de cada organización política región por región. En cada región buscamos los siguientes datos:

  1. Número total de fórmulas presentadas.
  2. Número de fórmulas integradas por dos hombres.
  3. Número de fórmulas integradas por un hombre y una mujer o viceversa.
  4. Número de fórmulas integradas por dos mujeres.
  5. Número de fórmulas encabezadas por una mujer.
  6. Número de partidos que tienen fórmulas mixtas o de solo mujeres.
  7. Número de movimientos que tienen fórmulas mixtas o de solo mujeres.
  8. Número total de partidos políticos.
  9. Número total de movimientos regionales.

El cuadro general se encuentra al final del presente estudio. La información incluye los 24 departamentos del país más la Provincia Constitucional del Callao que cuenta con un gobierno regional. No se incluye información de la provincia de Lima Metropolitana, por ser considerada una elección municipal, no regional.

Análisis

La información global a nivel nacional arroja los siguientes datos generales:

  1. En todo el país se han presentado 367 fórmulas regionales: 244 son de dos hombres (66,5%), 7 son de dos mujeres (1,9%), y 116 (31,6%) son mixtas. Sumadas las dos últimas dan 123, que representan el 33,5% del total. Este dato revela que si bien es abrumadora la cantidad de fórmulas exclusivamente masculinas (66,5%), no es desdeñable el 33,5% restante, mayor incluso al 30% que exige la ley como cuota de género para las listas de consejeros. Nos parece muy relevante esta información: sin la obligación legal de la cuota de género, las fórmulas regionales, libremente confeccionadas por los actores políticos, alcanzan un tercio del total de fórmulas presentadas a nivel nacional.
  2. El número de fórmulas encabezadas por una mujer es de 30, lo que representa apenas un 8,2% del total. Este dato también es significativo pero en sentido inverso, ya que revela la clamorosa limitación del liderazgo político femenino. Se puede decir que las mujeres peruanas participan más en política, pero sigue siendo muy limitado su liderazgo efectivo.
  3. Sobre el número total de fórmulas integradas por una o dos mujeres (123), los partidos que han conformado fórmula mixta o de sólo mujeres son 85, mientras que el número de movimientos regionales es de 38. Una lectura posible de estos datos es que los partidos, a los cuales la opinión pública considera más tradicionales que los movimientos, parecieran ser más permeables a la participación femenina que los movimientos. Pero lo indicado en este punto se tiene que correlacionar con el punto siguiente.
  4. Del total de 367 fórmulas, 268 corresponden a partidos políticos (73%) y 99 a movimientos regionales (27%). Este dato es toda una revelación porque en las elecciones regionales de 2010 y 2014, el orden fue inverso. ¿Será tal vez el inicio de un período de crisis de los movimientos y de renacer de los partidos? El tiempo tiene la respuesta.

En el análisis región por región podemos ver lo siguiente:

  1. Las regiones cuya totalidad de fórmulas son exclusivamente masculinas (los dos candidatos son hombres) son Amazonas y Puno. La primera tiene 8 fórmulas y la segunda 11. Son las regiones más “machistas” del país: no hay ninguna candidata mujer ni a Gobernador ni Vicegobernador. Les sigue Pasco con 8 fórmulas masculinas de un total de 9; Loreto con 15 de 17, Junín con 10 de 12, y Cajamarca con 6 de 8.
  2. Por el contrario, las regiones con mayor participación de la mujer son: Cusco con 10 fórmulas mixtas y 7 fórmulas masculinas; Tacna con 9 fórmulas mixtas y 9 fórmulas masculinas; La Libertad con 8 fórmulas mixtas y 9 masculinas; y Lambayeque y Piura, ambas con 7 fórmulas mixtas y 9 masculinas.
  3. Las regiones que tienen fórmulas totalmente femeninas son: Lima con 2 fórmulas, y Ancash, Huánuco, Ica, Loreto y Madre de Dios con 1 fórmula cada una. En los 19 territorios restantes, no hay ninguna fórmula integrada por dos mujeres.
  4. Arriba indicamos que 30 fórmulas a nivel nacional las encabezaba una mujer. Veamos las regiones con más cabezas femeninas: Ancash tiene 4, Cusco, Lima y Tumbes tienen 3 cada una.

Conclusiones

  1. Un tercio de las fórmulas regionales (Gobernador y Vicegobernador) que solicitaron inscripción para participar en las elecciones regionales de octubre de 2018 en todo el país, están compuestas por una o dos integrantes de género femenino. Ese 33,5% representa algo más que el 30% exigido por la ley como cuota de género en las otras elecciones (nacionales, municipales y Parlamento Andino), y para las listas regionales de consejeros. Su importancia radica en que son elaboradas en forma voluntaria (no por exigencia legal), y demuestra una apertura importante de los espacios de poder político regional para las mujeres.
  2. Sin embargo, apenas un 8,2% del total de fórmulas regionales presentadas a nivel nacional están encabezadas por una mujer (30 lideresas), lo que ciertamente es un número exiguo. Ello nos indica que si bien hay cierta apertura a la participación femenina, lo está más en calidad de acompañante, no de cabeza de fórmula. Es muy bajo aún el número de mujeres que lideran organizaciones políticas en las regiones.
  3. En 6 regiones encontramos fórmulas integradas exclusivamente por mujeres. En nuestra opinión, revela la presencia de mujeres con fuerte liderazgo interno con capacidad de convocar a otra mujer en su fórmula y ser aceptada por su organización.
  4. Un dato significativo, que sirve para otro estudio, es la disminución notable de la participación de los movimientos regionales respecto de los partidos políticos: en esta elección se presentan 268 fórmulas procedentes de partidos, y 99 fórmulas procedentes de movimientos. Eso impacta también en el número de fórmulas que cuentan con mujeres (tanto mixtas como de sólo mujeres): 85 son de partidos y 38 de movimientos. Con una regla de tres simple podemos ver que el 32% de partidos integran en sus fórmulas una o dos mujeres, mientras que el 38% de movimientos lo hacen, lo que revela que los movimientos son algo más permeables a la participación femenina que los partidos.
  5. Como conclusión general puede decirse que las cuotas de género estimulan positivamente la participación política de la mujer peruana (en mi opinión deberíamos incluso alcanzar la paridad), pero no necesariamente han sido la herramienta adecuada para propiciar su liderazgo efectivo y real en el ejercicio del poder político. No cabe la menor duda que necesitamos más lideresas políticas, pero también es verdad que la sociedad peruana tiene aún mucho camino por recorrer, tanto en conciencia política como en institucionalidad (especialmente de los partidos políticos), para que la presencia de sus mujeres en las esferas de poder se corresponda con su actual peso social, económico o siquiera demográfico.

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