Diseñan ropa especial para personas con discapacidad

Exclusivamente diseñada para sus necesidades. | guasdigital.com
Exclusivamente diseñada para sus necesidades. | guasdigital.com EFE

Las personas con discapacidad que necesitan silla de ruedas podrán vestirse con una ropa especial que resolverá sus problemas cotidianos, de acuerdo al nuevo diseño ideado por estudiantes de la Universidad Iberoamericana.

Con pequeñas y sencillas modificaciones a una prenda común, las estudiantes ofrecen a los pacientes piezas que brindan rapidez al vestirse, comodidad, libertad, autonomía y eficiencia.

La vestimenta fue diseñada para un paciente con esclerosis múltiple, otro con espasticidad rígida y una niña con Síndrome de West.

Estas tres enfermedades se caracterizan por dañar la movilidad de quienes la padecen y casi todos los pacientes terminan usando una silla de ruedas.

Debido a ello pasan todo el tiempo sentados, por lo que para no lastimarlos, las estudiantes emplearon telas con fibras suaves y delgadas, naturales y artificiales, y con elastano.

Algunas modificaciones

Además, hicieron modificaciones como colocar en los pantalones bolsas en los muslos y rodillas, además de alargar el tiro para aumentar el espacio para bajar el cierre.

Asimismo, incrementaron la tela en la parte trasera para que estuvieran más cómodos al estar sentados, la apertura del tiro cambió de lateral a central y le pusieron cierres laterales en tobillos.

A las camisas les pusieron cierres en las mangas, broches de presión y magnéticos, mientras que a las chamarras les adaptaron mangas desprendibles a través de cierres.

DATOS

Más allá de tendencias. Las alumnas de la Iberoamericana se dieron cuenta que la industria de la moda, normalmente considerada banal, puede ir más allá de tendencias comerciales y tener una faceta de responsabilidad social al brindar ayudar a la gente que está en silla de ruedas.

Línea de productos. La investigación y desarrollo de diseño de este proyecto les llevó a entender la oportunidad de implementar prendas para personas con discapacidad en su línea de productos.

Fuente:  lostiempos.com

La Uader desarrolla una nueva silla de ruedas anfibias

La iniciativa, en articulación con el Instituto Provincial de Discapacidad, surge en respuesta al proyecto nacional “Playas Inclusivas”. La primera unidad ya está a prueba.

En un trabajo que plantea la articulación con el Instituto Provincial de Discapacidad de Entre Ríos (IProDi), la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) viene desarrollando un modelo de silla de ruedas anfibia, para equipar a los centros turísticos públicos, de manera que éstos puedan promover el acceso pleno a las playas y el río, de personas con discapacidad motriz.

Esta iniciativa surgió como parte de una convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT), lanzada en 2015, de “Tecnologías para la Inclusión Social”, del Programa Consejo de las Demandas de Actores Sociales (Procodas).

Allí la Uader presentó el proyecto “Playas Inclusivas”, que ejecuta el Departamento Tecnologías para la Salud de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, en coordinación con la Unidad de Vinculación Tecnológica (UVT) de la Universidad.

A partir de esta propuesta, se considera que la provincia de Entre Ríos (uno de los lugares del país más visitados en los últimos años) debe seguir promoviendo la accesibilidad, posibilitando que personas con discapacidad motriz inferior puedan hacer goce pleno de la playa y el río. En este sentido, con este desarrollo se persigue el objetivo de equipar a los centros turísticos públicos con sillas de ruedas anfibias, entre otras acciones.

Desde la Uader se estuvo trabajando en el diseño, con la idea de lograr un producto de bajo costo, con materia prima de origen nacional y mejorando las prestaciones de productos similares ofrecidos actualmente en el mercado.

En septiembre, el director del proyecto, Alberto Canavelli, probó la primera unidad en pileta, para verificar su funcionamiento y realizar los ajustes necesarios. También se prevén pruebas en la playa, luego de lo cual entregarán cinco unidades en comodato al IProDi, como cierre de la iniciativa.

Desde ese organismo provincial se podrá coordinar con los municipios para la instalación, buen uso y conservación de las sillas, con el asesoramiento de la unidad ejecutora de la Universidad.

Fuente: Diario El Día de Gualeguaychú

La arquitecta a la que la ceguera le ha dado impulso para superarse

BEATRIZ ÁVILA COBOS

Beatriz Ávila cuenta su experiencia personal tras perder la visión hace cinco años

NATASHA MARTÍN

Beatriz Ávila Cobos es sinónimo de superación. Tras perder la visión con 37 años tuvo que dejar atrás su profesión como arquitecta para empezar a plantearse nuevas formas de moverse, de relacionarse, de aprender. Cinco años después es directora en Inserta Empleo, la consultora de recursos humanos, financiada por Fundación ONCE y el Fondo Social Europeo, especializada en formación y asesoramiento para el empleo de personas con discapacidad, desde donde busca poner en relieve el valor y la transformación que supone la incorporación de personas con discapacidad a las empresas, para que sientan, como ella experimentó, la felicidad y motivación de volver a formar parte de un equipo, de un proyecto y de un futuro activo.

-¿Qué ocasionó su pérdida de visión?

-Una situación degenerativa visual. Durante mi vida nunca supuso un problema a la hora de poder desarrollar tanto mi periodo formativo como arquitecta como mi ejercicio profesional durante los años que ejercí, pero en un momento dado se desencadenó esa degeneración que acabó derivando en la imposibilidad de continuar con el ejercicio profesional tal y como lo entendía en ese momento.

-¿Cuándo tuvo lugar esa degeneración visual?

-En 2010 ya empecé a tener problemas visuales y en 2012 ya tuvo lugar la situación de abandonar el ejercicio profesional como arquitecta. Hasta entonces todavía podía ejercer hasta cierto punto. Fue un proceso médico y administrativo bastante complejo. En esos momentos vas atravesando los distintos estadios de la discapacidad visual.

-¿Fue un proceso de aceptación progresivo teniendo en cuenta que se trataba de un caso degenerativo?

-No porque realmente, por mi parte, no había un conocimiento de que esto fuese a ocurrir. Ahora mismo habrá gente con la misma situación de glaucoma congénito que yo tuve al nacer y, aunque en mi caso se solucionó gracias a unas operaciones hasta el punto de que pude desarrollar una situación funcional sin limitaciones de ningún tipo, antes no había tanto conocimiento ni nos habían dado las directrices para que supiese que en un momento determinado esto fuese a degenerar. Hoy en día sí están los médicos en condiciones para advertir más cuál será el previsible desencadenamiento de un caso de este tipo. Por ello, la situación me vino un poco de imprevisto y me llevó a un proceso de adaptación en base a una situación un poco brusca y muy rápida.

-¿Recibió ayuda para afrontar a su nueva vida?

-Tuve la oportunidad y la ventaja de poder contar con los apoyos de los servicios especializados de la ONCE, que actúan a muchos niveles. No solamente te dan herramientas para que vuelvas a desarrollar tu acercamiento a la información, a la comunicación y a la movilidad, sino que también hay un servicio muy importante de psicología del que puedes hacer uso. La ayuda es conjunta entre todos los servicios, pero me gusta hacer hincapié en ellos porque muchas veces el tema psicológico es la parte más estigmatizada de una recuperación y a la gente le puede producir más rechazo; sin embargo, a mí me parece una ayuda extraordinaria para poder dar herramientas a alguien que, en este caso, se había quedado sin ellas. Tú forma de funcionar hasta aquel momento había sido de una manera determinada y en el momento en el que pierdes tu herramienta habitual, que es básicamente la vista, es muy difícil reconducir tu vida sin ese apoyo. Gracias a toda la ayuda de los servicios técnicos todo el proceso se encuentra, se vehiculariza y, con disponibilidad por parte de uno a la aceptación, te das cuenta de que la discapacidad es consustancial al factor humano.

-¿Qué tipo de herramientas adquirió?

-Inicié un proceso interno de formación, que me aportaban desde la ONCE, para adaptarme a las nuevas tecnologías como una herramienta de futuro para obtener y generar información, y el braille, por supuesto. Con todo ello decidí volver a estudiar y acercarme a la accesibilidad desde un punto de vista complementario al que yo tenía. Dentro de la profesión de arquitecto la accesibilidad es una parte muy importante pero sí es cierto que la visión como usuaria de los espacios que uno diseña te conceden una perspectiva más global en cuanto a la necesidad de compatibilizar las normativas arquitectónicas con la persona, en este caso, con discapacidad, que puede aportar mucho sobre cómo usar todo eso que diseñas: los pasos peatonales, las rampas, las barandillas, los marcajes y señalizaciones… todo eso cobra sentido cuando eres usuario. Por eso también es importante la organización de jornadas para compartir y expandir conocimientos con la gente.

-¿Cómo decide volver a estudiar?

-Una vez estás en el proceso de aceptación de la nueva situación funcional y estás decidida a seguir con la vida siendo una gente activo social, valoras qué hacer. Empecé un máster en accesibilidad que se llamaba «La ciudad global», desarrollado por la Universidad de Jaén en colaboración con Fundación ONCE. Este máster abordaba el concepto de accesibilidad desde muchos puntos de vista, lo que me sirvió para compatibilizar los conocimientos que yo tenía y reflexionar sobre el elemento «persona» en la ciudad. Yo no quería un máster de arquitectura en sí mismo, sino uno en el que se tratase la accesibilidad de forma global.

-Tras la ayuda y el apoyo recibidos, ¿se siente completamente autónoma?

-Es difícil clasificar el grado de autonomía porque depende mucho, no solo de mi situación funcional o de las destrezas que haya adquirido, sino de cómo interactúas con el entorno. Al final la discapacidad es eso, cómo tú funcionas y la manera en la que lo haces en relación con el diseño del entorno. Por ejemplo, si quiero comprar un medicamento que está etiquetado en braille y cuenta con la aplicación accesible que tenemos para obtener información a partir de la lectura del propio código, hay poca discapacidad ahí. Sin embargo, si voy a una tienda para comprar una caja de huevos sí surgen los problemas porque el diseño no está adaptado a las condiciones que a mí me permitan acceder a información como la fecha de caducidad.

-Dentro del entorno, ¿cuáles son las principales barreras que se encuentra una persona con discapacidad visual?

-La dificultad mayor que te puedes encontrar es que no haya llegado a un grado adecuado la adaptación de la sonoridad en los semáforos que te permita cruzar la calle con autonomía. Y, en general, cualquier tipo de falta de información, porque si utilizas un transporte público que no te ofrece información cuando estás dentro acerca de las paradas y el recorrido tampoco podrás ser autónomo. La señalización desde el punto de vista de lo táctil, que es la que utilizamos con el bastón en el rastreo, y todo lo relacionado con el canal auditivo.

-¿Cómo llegó al programa Inserta?

-Llegué al programa como usuaria, se podría decir que soy un producto del proyecto (risas), y acudí en busca de volver a realizar alguna actividad. Te orientan sobre cómo mejorar tu formación para favorecer tu empleabilidad y, gracias ello, en mayo empecé a trabajar en Femetal (Federación de Empresarios del Metal y Afines del Principado de Asturias) como responsable en un proyecto precioso para asesorar a las empresas de ese sector en la implantación de medidas de responsabilidad social con la discapacidad. Ahora hay otro compañero liderando el proyecto.

-¿Cómo fue el regreso al mundo laboral?

-Yo he vivido gracias a la inserción en Femetal cuál es el poder trasnformador de la inclusión de las personas con discapacidad en un proyecto de trabajo. No solo para uno mismo por esa alegría de volver a sentirte útil, formar parte de un equipo con un proyecto que te interese, sino que la propia empresa en la que te insertas se transforma. Aportas nuevos valores, la empresa se involucra muchísimo y se experimenta un crecimiento conjunto.

-Ahora es directora del programa. ¿Cuál es su labor?

-Ser directora del programa Inserta me parece una maravilla. Poder colaborar o replicar ese proceso en empresas comunes para que entiendan el valor que tiene también la inserción de las personas con discapacidad en su gestión… Es una labor que me tiene fascinada. En concreto me dedico a gestionar los proyectos que se llevan a cabo dentro de Inserta en dos ámbitos: las personas con discapacidad y la empresa. Por un lado se potencia la orientación, asesoramiento y formación de las personas con discapacidad demandantes de empleo. Y por otro a las empresas se las acompaña en todo el proceso de incorporar a las personas con discapacidad en sus ofertas de trabajo.

-¿Qué le diría a alguien que, al verse afectado por una discapacidad severa, se viene abajo?

-Es muy fácil que pase eso. Lo primero es buscar ayuda. Cuando te das cuenta de que existe un colectivo en el que se viven situaciones similares a las que estás viviendo en ese momento, y que al final no es algo que te deba anular como ser social, como ciudadano, estimula mucho. Si no sucede que te metes en ti mismo y te acabas convirtiendo en parte del mobiliario de tu salón. Es un proceso que tiene sus tiempos pero tienes que ser capaz de pedir ayuda para que el tránsito no se haga tan difícil. Una discapacidad no es un motivo para que tu vida se paralice, lleva un reajuste pero tú tienes que seguir viviendo porque la discapacidad es algo que ocurre, por eso hay que saber buscar las herramientas y los apoyos para seguir.

Fuente: lavozdeasturias.es

Atienden discapacidad con neuroestimulación

El Centro Estatal de Rehabilitación y Educación Especial realiza tratamientos para niños con discapacidad empleando neuroestimulación y realidad virtual. NOTIMEX

El Centro Estatal de Rehabilitación y Educación Especial (CEREE) del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM) realiza tratamientos para niños con discapacidad y adultos mayores empleando neuroestimulación y realidad virtual.

En un comunicado, el gobierno mexiquense detalló que el CEREE está construido con cortinas de burbujas, lluvia sensorial de fibra óptica, paneles de sonido y táctiles, proyector de imágenes y colores, así como alberca con pelotas sensitivas.

Destacó que cuentan con una Sala de Realidad Virtual (SRV), donde se trabaja con programas de cómputo especializado que permiten editar de manera específica los tratamientos de pacientes que sufren problemas neurológicos y ortopédicos, cuyas afectaciones recaen en la coordinación y equilibrio.

El director del centro, Miguel Ángel Tepozteco, informó que en la Cámara de Estimulación Multi Sensorial (CEMS) se han realizado siete mil 360 sesiones a niños con problemas de atención, de lenguaje y con espectro autista.

A su vez, en la SRV se han hecho mil 920 sesiones para corregir afectaciones físicas y corporales.

En general, el CEREE ha entregado más de 10 mil tratamientos a niños con discapacidad y adultos mayores.

Por su parte, Erika Alanís, coordinadora de Terapia Ocupacional del centro, explicó que cada paciente accede a un mínimo de diez sesiones, con una duración de 30 minutos, y son complementarias a otras actividades como la de fisioterapia, electroterapia, mecanoterapia, hidroterapia, estimulación temprana, terapia ocupacional y un simulador de casa.

Destacó que la sala virtual y dichas herramientas se consideran innovadoras en el campo de la rehabilitación terapéutica, debido a que las atmósferas de tranquilidad y relajación permiten mejorar las funciones corporales, de conducta, educación y aprendizaje.

Fuente: rotativo.com.mx

 

Los ‘Millennials’ con discapacidad también buscan empleo

Un 'Millennial' con discapacidad se pone unos auriculares.

  • GUILLERMO GABARDA | Valencia

Si encontrar un trabajo ya es complicado para un joven en los tiempos que corren, lo es más para un joven con discapacidad. Y es que este colectivo también busca empleo. De hecho, 1.047 Millennials con discapacidad de la Comunidad Valenciana están justo en ese proceso, el de conseguir un trabajo. El director general de la Fundación Adecco -entidad comprometida con la inclusión laboral de personas con discapacidad, parados de larga duración, mujeres víctimas de violencia de género y personas que se encuentran en situación de riesgo de exclusión social-, Francisco Mesonero, lo tiene muy claro: «Nadie sobra en el mercado laboral: ni los mayores de 55 años ni los jóvenes con discapacidad, a los que todavía, sin embargo, se sigue discriminando».

«Los Millennials constituyen una generación clave para nuestro mercado laboral, en un contexto de récord de envejecimiento, en el que no se incorporan suficientes jóvenes al mercado para abastecer a la creciente masa de jubilados», apunta Mesonero sobre la necesidad de incorporar jóvenes, también con diversidad funcional, en los puestos de trabajo que van dejando los más mayores.

La Fundación Adecco, por ejemplo, según datos de la propia entidad, generó el año pasado 725 empleos para jóvenes con discapacidad. «Podemos constatar que la ratio de éxito en la incorporación es muy alto, reduciéndose la rotación y el absentismo, en contra de los prejuicios que siguen asentados en la sociedad y en las empresas. Las personas con discapacidad que deciden participar en el mercado laboral, lo hacen porque realmente desean hacerlo, duplicando su compromiso y rendimiento», asegura el director general de Adecco.

Actualmente, en España se contabilizan 9.477 jóvenes con discapacidad -hasta 25 años- inscritos como demandantes de empleo, de los cuales el 11% son de la Comunidad Valenciana. La mayor parte de estos residen en Valencia (59,8%), seguidos de Alicante (28,5%) y Castellón (11,7%).

El perfil medio de joven discapacitado que busca empleo es de un hombre (64%), con discapacidad física (41%) y que lleva más de un año en paro (35%). Aunque el 90% cree que su discapacidad le refuerza en valores como el esfuerzo, la constancia o la tolerancia a la frustración, esta confianza en sus habilidades se contrarresta con la percepción que tienen de la sociedad y del mundo empresarial. De hecho, el 76% cree que su discapacidad le perjudicará a la hora de encontrar un empleo. Según Mesonero, «la discapacidad conlleva, en muchos casos, la convivencia con el sacrificio y no es extraño que los jóvenes se vean reforzados en dichas competencias, sintiéndose capaces de llevarlas al ámbito de la empresa».

Los 'Millennials' con discapacidad también buscan empleo
En la misma línea, 6 de cada 10 jóvenes con discapacidad creen que tardarán más de 1 año en encontrar una ocupación, cifra que contrasta con la de los nuevos empleados sin discapacidad, que se muestran mucho más optimistas: 8 de cada 10 espera tener trabajo en un plazo inferior a un año y sólo un 2% cree que se demorará más de 12 meses. Así lo indican datos del segundo informeMillennials con Discapacidad, motor de futuro, realizado en base al informe El mercado de Trabajo de las personas con discapacidad (SEPE, 2016) así como con una encuesta a 500 personas con discapacidad entre 18 y 35 años, trabajo de la Fundación Adecco y JYSK.
«Los jóvenes con discapacidad opinan que los prejuicios y estereotipos siguen muy asentados en la sociedad y en la empresa, mermando sus oportunidades profesionales. Si bien este pensamiento no puede servir de pretexto para no buscar empleo, no deja de basarse en una realidad: todavía existen multitud de creencias estereotipadas en torno a las personas con discapacidad, que las asocian con menor productividad, menor compromiso o mayor absentismo», explica el director general de Adecco.
En cuanto a los puestos ocupados, según el informe El mercado de Trabajo de las personas con discapacidad, el 20,2% de los Millennials con discapacidad encuentra trabajo como peón de industria manufacturera, seguidos del 19,6% que lo hace como personal de limpieza en oficinas y hoteles, siendo camarero la tercera profesión más repetida, con un 12,6%.