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01/01/12: Cómo fue mi 2011: un balance del año que dejamos

El 2011 fue un año de muchas emociones y descubrimientos. Estuvo estrechamente vinculado al conocimiento de nuestra ciudad y a los últimos días en la Facultad de Estudios Generales Letras de la PUCP, también a las campañas y a la consolidación de mis aspiraciones profesionales. En líneas generales, podría decir que el 2011 ha sido muy enriquecedor.

Siendo entrevistado por el Canal de TV de la Universidad de San Martín de Porres, luego de un recorrido nocturno por el Cementerio Presbítero Maestro. Foto: Delcy López.

Últimos ciclos en la Facultad de Estudios Generales Letras
Durante el 2011 cursé el tercer y cuarto ciclo de estudios en la Facultad de Estudios Generales Letras (EE.GG.LL). En ellos, aprendí los valores humanistas que cultiva la PUCP y estreché amistad con muchas personas que creen en la independencia de pensamiento, la autonomía y los derechos humanos, comprometidos también con su país y su problemática. Conocí excelentes profesionales al servicio de la sociedad y afiancé mi interés por la política universitaria. Así como conocí estudiantes a favor de una sociedad más justa, encontré compañeros asentados en el neoliberalismo y la apertura de mercados.

Participando en el Evento ‘Yo también quiero conocer a Ernesto’, un homenaje a Ernesto Castillo Páez, desaparecido por las fuerzas armadas durante el conflicto armado. Foto: Estudios Generales Letras de la PUCP.

Las campañas: Elecciones presidenciales 2011 y a la REA PUCP
Durante los primeros meses del 2011 estuve participando activamente en las elecciones presidenciales apoyando al candidato Alejandro Toledo, a la presidencia, y a Ronald Gamarra, al Congreso. A pesar de que no ocurrió la elección de ambos, aprendí mucho sobre el activismo y la democracia. A cada charla a la que asistí, mitin o base partidaria de Perú Posible, era una nueva experiencia: en ella conocía los lugares más alejados de Lima, conversaba con personas dirigentes de sus barrios y me pronunciaba por un Perú más equitativo entre sus ciudadanos.

Ronald Gamarra, un admirable abogado y defensor de derechos humanos. Foto: Marco Gamarra Galindo.

Semanas de acabadas las elecciones presidenciales 2011, postulé como candidato a la Representación Estudiantil ante la Asamblea Universitaria. Fueron días de mucho debate y diálogo abierto: de rápidos pasos por casi todas las facultades de la universidad con el fin de conversar con más estudiantes. No obstante, no logré la meta. Me quedo, sin embargo, con el aprendizaje y la amistad que trabé con nuevas personas, involucradas con el día a día de la universidad.

Con el expresidente Alejandro Toledo en la PUCP. Foto: David Vegas del Castillo.

La consolidación de mis aspiraciones profesionales
Si bien ingresé a la PUCP con la carrera de Periodismo, decidí cambiarme al Derecho. No es que haya desistido mi gusto por la redacción y las cámaras. No es así. Es más, todavía me interesan y me gustaría enrolarme en algún medio de comunicación. Sin embargo, entre mis gustos también figuran el conocimiento por la estructura del Estado, el sistema de justicia y las leyes. Espero ser un buen abogado con vocación de periodista.

En la casona Calvetti que posee el balcón más largo del Perú, La Victoria. Foto: Wilfredo Ardito.

Mi familia
Este 2011, si bien estuve un poco menos con la familia por las expediciones al Centro, ha sido un año con muchas reuniones y momentos juntos. Hemos estado festejando, ya sea el cumplimiento de un año más de alguno de nosotros o celebrando una fecha conmemorativa.

Las expediciones a Lima
Durante el 2011 amplié mucho mis conocimientos de la ciudad. Emprendimos con Lima la Única y Lima Antigua, dos páginas interesantes sobre historia de la capital que recién conocía, una serie de paseos y caminatas por jirones, casonas y monumentos patrimoniales de Lima. El 2011 también fue el año de las expediciones, una especie de recorridos por lugares ocultos y sin mucha información, organizado por un grupo reducido.

La última expedición del 2011 fue a las ruinas de la antigua iglesia agustina Nuestra Señora de Guía (XVII). Foto: Ed Boulangger.

Las tertulias limeñas
En homenaje a aquellas conversaciones amenas realizadas en la Lima de antaño rememoramos las famosas tertulias. La primera que celebramos fue en la casa de nuestro ilustre amigo Fernando Poblete, a la que por desgracia no pude asistir, pero que estuvo llena de anécdotas y buenos recuerdos. La segunda también se realizó en la calidez de su hogar. A esta sí pude asistir.

Aparición en medios
El 2011 premió mi noble labor en la difusión y protección de patrimonio con una entrevista en el diario El Comercio. El periodista Javier Lizarzaburu escribió un reportaje que revaloraba el trabajo que emprendo desde esta tribuna. Estoy seguro que el 2012 también deparará una mayor presencia del movimiento Lima en los medios, con el único fin de que no se maltrate su cultura e historia. La campaña Lima Milenaria es una de las propuestas que se han hecho para ello.

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21/12/11: “Que Lima deje de ser una incógnita para su gente”

Era una mañana de octubre. Me levanté como todos los días, descansado por una semana de arduo estudio universitario, listo para emprender las actividades del día. Era fin de semana y, atraido por leer las noticias, me acerqué a recoger El Comercio que todos los sábados y domingos llega a casa. Grande fue la sorprenda cuando, en la sección ‘Limeños de todas las cepas’ apareció “un joven alto, algo lánguido y de ojos almendrados”, comentando su pasión por Lima y su vocación por recuperar su memoria de gran ciudad milenaria. La entrevista iba adjunta de dos fotografías: de una grande, contrapicada, resaltando al entrevistado y, detrás de él, la fina estampa de una dieciochesca portada. La segunda fotografía mostraba la Lima prehispánica, oculta y llena de misterios. El entrevistado resaltaba la necesidad de que la historia de Lima fuese conocida por sus ciudadanos: “Conociendo Lima nos conocemos a nosotros mismos”, afirma. Por ello, a través de sus publicaciones, intenta cada día “que Lima deje de ser una incógnita para su gente”. Aquel personaje era yo, respondiendo las preguntas del periodista Javier Lizarzaburu, hace unos días atrás, en el Barrio Chino. Días que no olvidaré.

Horas después sería felicitado por muchos familiares y amigos. Les agradezco mucho a todos ellos y a aquellas personas que tienen el interés por conocer su ciudad. Yo seguiré como siempre, haciendo mi trabajo de hormiga.

Artículo del Diario El Comercio
PERFILES – LIMEÑOS DE TODAS LAS CEPAS

Por: Javier Lizarzaburu

Domingo 30 de Octubre del 2011

“QUE LIMA DEJE DE SER UNA INCOGNITA PARA SU GENTE”

Marco Gamarra Galindo, 18, lleva unos años conociendo a pie la ciudad y, casi sin proponérselo, ha ido recuperando memoria urbana. Usa las redes sociales e Internet para difundir sus hallazgos.

“Esta aquí cerca. Verás que te va a sorprender”. No es una línea de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, pero bien podría serlo. La avenida Abancay se convierte en un espejo gigante y la atravesamos. Una vez del otro lado, las piezas de ajedrez que en el cuento de Lewis Carroll toman forma humana, aquí son ejércitos de vendedores que ofrecen juguetes, globos, disfraces, piñatas, máscaras, collares de perlas de colores. Sueños. Fiesta. Es una transición entretenida. El cuento y la realidad se mezclan, y avanzamos hasta el lugar que Marco ha elegido para hacer la foto de esta nota. Entramos.

Es una propiedad sobre el jirón Cusco, y después de pasar por unas tiendas interiores y dejar atrás la intensidad comercial del lugar, llegamos a un área tranquila, de cuartos con puertas de todo tipo y callejones interiores. Aquí, de pronto, detrás de una morera surge una pequeña joya del barroco colonial. Es un arco del año 1774 que fue parte del colegio mayor San Pedro Nolasco. Es todo lo que queda del claustro mayor que en el siglo XVII un hermano de la orden mercedaria, Francisco Bueno, describía como “lo mejor de Lima”.

“Escogí este lugar porque es un claro ejemplo de cómo está el patrimonio en el centro”, explica Marco, que es un joven alto, algo lánguido y de ojos almendrados. A sus 18 años, en Internet y en las redes sociales ya tiene fama de ser uno de los mejores conocedores de la ciudad. “Lima siempre me sorprende”, señala. “Tiene cosas escondidas que al conocerlas impactan”, e indica que este arco fue recientemente descubierto por un programa de televisión, y que es algo tan novedoso que no aparece en ningún libro sobre la ciudad ni en ningún folleto turístico. Leer más »