Vaticano: Desinversión minera para proteger territorios y comunidades
2:00 p.m. | 30 abr 26 (VTN/RNS).- La Santa Sede fue escenario del lanzamiento de una plataforma eclesial orientada a la desinversión en minería, en un contexto de creciente demanda global de minerales y de denuncias por sus efectos en comunidades vulnerables. Durante el evento, líderes indígenas y religiosos denunciaron los impactos sociales y ambientales de la minería —centrados en América Latina— y presentaron la desinversión como una respuesta concreta desde la doctrina social de la Iglesia. La iniciativa, impulsada por la Red Iglesias y Mineria, propone la revisión ética de inversiones y el acompañamiento a comunidades afectadas por el extractivismo.
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Esta publicación aborda el lanzamiento de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera, presentada en la Sala de Prensa de la Santa Sede como una iniciativa impulsada por la Red Iglesias y Minería y respaldada por el magisterio reciente en torno a la ecología integral. En una primera parte, se ofrece una reseña detallada de la presentación oficial, centrada en las intervenciones de cardenales, obispos, religiosas y líderes indígenas, que denuncian los impactos del extractivismo y plantean la desinversión como una exigencia ética coherente con la fe.
A continuación, se recoge una segunda lectura desde la propia red eclesial promotora, que amplía el alcance de la iniciativa, describe el funcionamiento de la plataforma y la sitúa en continuidad con otras experiencias de desinversión impulsadas por las Iglesias. Finalmente, se presenta un diálogo con monseñor Vicente Ferreira y con la líder aymara Yolanda Flores, que profundiza en las implicaciones teológicas, sociales y económicas de esta propuesta y ofrecen testimonio desde la propia vivencia, subrayando la urgencia de un cambio de paradigma frente a un modelo extractivo que compromete la vida de comunidades y territorios.
Encuentro “Iglesias y Minería” en el Vaticano: intervenciones y testimonios
“Vivimos un tiempo en el que la humanidad se enfrenta a una pregunta decisiva: ‘¿qué tipo de mundo queremos dejar a las generaciones que vienen detrás de nosotros?’ (LS 160). Esta pregunta no es abstracta. Tiene el rostro de comunidades concretas, de pueblos indígenas que ven amenazados sus territorios, de familias que pierden sus fuentes de agua, de montañas abiertas como heridas y de ríos convertidos en silenciosos testigos de la contaminación”.
Con esta reflexión, el cardenal Fabio Baggio, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral, abrió la rueda de prensa, celebrada en la Sala de Prensa de la Santa Sede para presentar el lanzamiento de la Plataforma para la Desinversión en la Industria Minera y de la campaña “Desinversión en la industria minera. Coherencia ética para el cuidado de la Casa Común”. Las iniciativas están lideradas por la Red Iglesias y Minería -un grupo ecuménico que involucra a 12 países de América Latina y más de 40 instituciones entre organizaciones, grupos eclesiásticos y activistas- que trabaja para apoyar a las comunidades indígenas de la región afectadas por la minería. Los miembros de la plataforma pueden compartir prácticas de desinversión y políticas de inversión ética.
La industria minera se ha expandido a nivel mundial a medida que la demanda de minerales críticos —esos que los países consideran esenciales para sus economías— aumenta drásticamente, impulsada en gran medida por el auge de las energías renovables y, cada vez más, por el crecimiento de la inteligencia artificial. La Agencia Internacional de la Energía prevé que la demanda de estos materiales se triplique para 2030 y se cuadruplique para 2040. Hay más de 15 000 yacimientos mineros y plantas de procesamiento en todo el mundo, según el Global Mining Dataset.
En la presentación de la iniciativa, el cardenal Baggio ha explicado que la creación, “no es una realidad que pueda ser explotada sin límites ni responsabilidad”. Al respecto ha observado que, en muchas regiones del mundo, la expansión de la industria minera ha generado “profundas tensiones sociales y graves impactos ambientales”. Demasiadas veces –ha afirmado– la extracción de minerales se ha realizado sin escuchar a las comunidades locales, sin respetar los derechos de los pueblos indígenas y sin considerar los límites de los ecosistemas que sostienen la vida.
La plataforma de desinversión en la industria minera, explicó el purpurado, pretende ser un signo concreto de esa conversión necesaria, que no es meramente una decisión técnica o financiera. “Es un acto de coherencia con nuestra fe, con la defensa de la dignidad humana y con el compromiso de cuidar nuestra Casa Común. Es esencial escuchar las voces de las comunidades que viven en primera persona los desafíos y conflictos causados tanto por la minería legal como por la ilegal. No podemos permanecer en silencio ante injusticias evidentes”, invocó.
Soluciones a la crisis ecológica desde el magisterio de la Iglesia
También ha participado en la rueda de prensa el cardenal Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango, Guatemala, y conocido por su defensa de los derechos humanos, los pueblos indígenas y los migrantes. En su intervención, ha recordado que el papa Francisco propuso en la Encíclica Laudato si’, el concepto o categoría conceptual de la Ecología Integral. Y ha asegurado que “todo está interconectado: la naturaleza, la sociedad, la economía, la sociedad, el modo de entender y vivir la existencia, sea al nivel personal como al nivel comunitario”.
Desde el magisterio de la Iglesia -ha subrayado- se deben encontrar soluciones a la crisis ecológica que pone en peligro el futuro de la humanidad. El purpurado guatemalteco ha afirmado que la ecología integral es una respuesta adecuada, a la crisis ecológica actual. Es más, ha añadido, “no se trata solo de proteger la naturaleza sino también de desarrollar un sentido de interdependencia existencial, que favorezca lo que ha caracterizado la doctrina social de la Iglesia”.
El cardenal Ramazzini, ha planteado una pregunta: ¿quiénes sufren más las consecuencias de los impactos ambientales que dañan y destruyen la naturaleza? A propósito, ha hablado de un caso que sucedió en la diócesis de San Marcos, donde él fue obispo. Llegó a la región una compañía minera canadiense que obtuvo la licencia de exploración y posterior explotación. Las comunidades indígenas locales afirmaron no haber sido consultadas en el proceso y comenzaron a protestar en 2005, lo que provocó una muerte y numerosos heridos cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego.
“Cuando comenzaron la fase de exploración ninguno de los habitantes de aquella área conoció sus acciones. Es una zona indígena, de la etnia mam. La mayoría de sus habitantes pobres. Olvidados del gobierno, sin acceso a excelentes servicios de salud y educación, con vías de acceso difíciles”, explicó el purpurado.
La explotación minera inició con daños ambientales tales como destrucción de la naturaleza, uso indiscriminado del agua, utilización del cianuro. A su vez la compañía ofreció creación de empleos, pero al final de la actividad extractiva el pueblo siguió siendo tan pobre como antes. Mientras que los principales beneficiarios fueron los socios de la compañía con acciones en la bolsa de valores de Estados Unidos y Canadá, sus técnicos extranjeros y sus dirigentes, ha explicado el cardenal guatemalteco. Fue una “actividad legal” pero no promovió “el desarrollo integral de aquellas poblaciones”, ha lamentado el purpurado.
VIDEO. Javier Jahncke, valora el Encuentro de la Plataforma por la Desinversión en Minería
Por la justicia climática, en favor de los pueblos y la Madre Tierra
A continuación, monseñor Vicente Ferreira, obispo de Livramento de Nossa Senhora, Brasil, y consejero de la Red Iglesias y Minería explicó que la expansión minera en América Latina está vinculada a la demanda geopolítica y económica de minerales. Habló de lo que describió como las falsas soluciones del llamado “capitalismo verde” y de los escenarios de conflicto en rápida evolución que suscitan nuevas preocupaciones. Los territorios de esta región, dijo, son cada vez más blanco de una nueva forma de neocolonialismo militar impulsada por la demanda de “tierras raras” para sostener las estructuras de poder globales. También advirtió contra la presión financiera sobre las comunidades afectadas.
Mons. Ferreira también reflexionó cómo los numerosos movimientos que la Iglesia latinoamericana y caribeña ha emprendido la defensa de nuestra casa común, y señaló a la COP30 como un ejemplo de una gran marcha por la justicia climática en favor de los pueblos y la Madre Tierra. Asimismo, ha asegurado que el documento de la Iglesia del Sur Global – Latinoamérica y el Caribe, África y Asia, “Un llamado a la justicia climática y a nuestra casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”, ha brindado una gran esperanza en una Iglesia profética, defensora de la ecología integral.
“Nuestra presencia junto a los grupos pastorales y los movimientos populares que luchan por el Reino de Dios es fundamental, ya que desde las bases soñamos con un mundo nuevo”, aseveró. El obispo ha recordado la importancia de tener “redes de escucha y protección para quienes se ven afectados por la minería”. La preferencia por los pobres y por la defensa de la creación “no puede dejarse intimidar por las seducciones que ofrece el dinero”, ha concluido el prelado.
La contaminación de los territorios de los pueblos indígenas
Ha tomado también la palabra durante la rueda de prensa Yolanda Flores, líder aimara de Puno, y miembro de DHUMA-Puno Derechos Humanos y Medio Ambiente. Flores ha lamentado que sus pueblos están experimentando la “violación de los derechos humanos” ya que “las empresas mineras contaminan nuestros territorios: nuestra ganadería, agricultura, ríos, aguas”. Así, ha explicado que frente a estas violaciones los pueblos indígenas se han dado un tiempo de reflexión para entender “quién financia, quién da plata para destruirnos y envenenarnos poco a poco”. Las comunidades, afirmó, solicitan que se investiguen la contaminación y los efectos de los metales pesados.
A propósito, ha subrayado la importancia de las redes locales, nacionales e internacionales. “Las plataformas son espacios donde podemos visibilizar nuestras problemáticas”, ha afirmado. Emocionada y conteniendo las lágrimas, Yolanda ha lamentado los problemas de salud que sufren sus pueblos a causa de la actividad minera. “Vamos a seguir caminando, investigando, necesitamos de nuestros profesionales, nuestros hijos e hijas que están en las universidades”, ha asegurado.
Por último, también ha destacado la importancia de pastores, párrocos, obispos que los acompañen en sus luchas y les guían en sus problemáticas. “Estos espacios de formación e información son importantes, porque nos sentimos incluidos”. Ha invitado a “poner en práctica lo que dice Jesús, a cuidar nuestra casa grande, nuestra casa común, al respeto hacia nosotros mismos”. Y todo ello a través “de acciones no violentas, no somos violentos, reaccionamos ante la vulneración de nuestros derechos”.
VIDEO. Lanzamiento Oficial de la Plataforma de Desinversión en Minería
Inversiones del dinero en el ámbito eclesiástico
Por su parte Anneliese Herzig, hermana de las Misioneras del Santísimo Redentor y responsable del departamento para la misión y los Asuntos Sociales de la Conferencia Episcopal Austriaca, se centró en la problemática del oro y las consecuencias en cuanto a inversiones del dinero en el ámbito eclesiástico. Desde 2018 la Iglesia en Austria, ha explicado la religiosa, cuenta con una directriz de inversiones éticas: la inversión de dinero no es éticamente neutral.
“No se deben apoyar actividades contrarias a la doctrina social, ni beneficiarse de ellas. Es cuestión de credibilidad”. Y en este proceso, han excluido la inversión en oro físico. “Esto ha sido posible gracias a las voces procedentes del sur global”, ha matizado. Al respecto ha explicado que el oro, en verdad, no tiene un uso práctico. “Por eso los inversores eclesiásticos se deben preguntar si no es posible invertir mejor” ha señalado, ya que invertir en oro prolonga el sufrimiento de algunos pueblos. “Nuestras directrices por sí solas no bastará, hace falta un cambio de mentalidad. Debemos escuchar las voces de las comunidades afectadas y que resuenen en nuestros corazones”, ha concluido.
El clamor de la Tierra y el clamor de los pobres
Por su parte, sor Maamalifar M. Poreku, misionera de Nuestra Señora de África, originaria de Ghana, ha matizado que “vivimos un momento decisivo para la humanidad y para nuestro planeta” ya que en todo el mundo resuena “el clamor de la Tierra” y “el clamor de los pobres”. La degradación ambiental, la desigualdad económica y la exclusión social “no son problemas aislados”, sino “señales interconectadas de una profunda ruptura en la relación entre la humanidad, la creación y Dios”. Y esta realidad “exige una respuesta unificada y transformadora”.
Por otro lado, ha observado que “la ecología integral exige coherencia financiera, es decir, la alineación de las decisiones económicas con principios éticos y espirituales”. A este propósito, las “organizaciones religiosas desempeñan un papel crucial, ya que gestionan importantes recursos financieros, incluyendo inversiones y activos institucionales”. Y cuando los recursos se destinan a industrias que dañan el medio ambiente o las comunidades humanas, “surge una contradicción entre los valores y la práctica de la fe”.
Promover una economía más justa, inclusiva y sostenible
El último en intervenir, el padre Dario Bossi, sacerdote comboniano con experiencia en áreas golpeadas por la actividad minera y coordinador de la Red Iglesias y Minería, ha explicado que la iniciativa “reconoce la espiritualidad de los pueblos y comunidades como principal inspiración en la protección de sus territorios y planes de vida; con eso, promueve una relación con los bienes comunes que supere el modelo extractivista depredador”. También ha recordado que la elección de la desinversión es una “oportunidad para dar voz y fuerza a los pueblos”.
El P. Bossi además se refirió al potencial de la plataforma presentada, como un espacio relevante para el intercambio de información, el estudio de los procesos mineros y financieros, y los llamamientos a la cooperación. Luego, ha citado ejemplos de daños medioambientales vinculados a operaciones mineras en Brasil, con empresas que han recibido decenas de miles de millones de dólares en financiación internacional de bancos y fondos de inversión de todo el mundo.
Afirmar el apoyo a las comunidades afectadas no basta para lograr un impacto, dada la compleja red de intereses financieros y políticos que envuelven a la minería, argumentó el sacerdote. “A la luz de esta realidad”, dijo, “muchas organizaciones sociales y eclesiales han comenzado a considerar la desinversión como una estrategia ética y eficaz para hacer frente a las violaciones de derechos”. Y consideró necesario hacer un llamamiento a crear redes de solidaridad entre el Norte y el Sur globales.
La orientación que llega desde la Santa Sede
Por último, el P. Bossi se refirió al documento Mensuram bonam, publicado en 2022 por la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que ofrece criterios para orientar las inversiones financieras de las instituciones católicas según la Doctrina Social de la Iglesia: “El texto afirma que el dinero debe ponerse al servicio del bien común y de la dignidad humana, promoviendo una economía más justa, inclusiva y sostenible”. Justamente, la nueva plataforma “invita a revisar dónde están invertidos los recursos financieros, y dejar de financiar los abusos de la minería”.
Pero Mensuram bonam no ha sido el único “llamado” a la desinversión en combustibles fósiles desde la Santa Sede. El Instituto para las Obras de Religión, comúnmente conocido como el Banco Vaticano, publicó en 2026 su primer Índice de Principios Católicos, en el que se identificaban 50 empresas alineadas con la doctrina católica, mientras que la Ciudad del Vaticano se ha comprometido a convertirse en el primer Estado neutro en carbono para 2050. Mientras tanto, las inversiones motivadas por la fe están creciendo. Y el Vaticano ha reunido a inversores de diócesis y congregaciones, que en conjunto cuentan con una cartera estimada de 1,75 billones de dólares, en cumbres celebradas en Londres y en el Vaticano para debatir cómo invertir de forma ética.
VIDEO. Conferencia de prensa completa – Presentación de la plataforma
Reseña del lanzamiento publicado en el portal de Iglesias y Minería
“Ustedes que no viven en nuestras tierras están lejos del espíritu que las habita; no comprenden que nuestras montañas nos ofrecen una farmacia natural que nos sana y un territorio que mantiene vivos nuestros sueños. Y nosotros no entendemos y queremos saber quiénes están financiando a las empresas mineras que nos están destruyendo y envenenando poco a poco”.
La voz de Yolanda Flores, mujer indígena del pueblo aymara que vive en Perú, cerca de la frontera con Bolivia, denuncia el modelo extractivista desde la Sala Stampa en el Vaticano en el marco del Lanzamiento de la Plataforma por la Desinversión en Minería, el pasado 20 de marzo. Ella llegó desde los glaciares y lagunas andinas, territorios de dónde se planifica extraer minerales críticos, tan ansiados para el mundo actual. Yolanda llama al Norte Global a tomar parte, frente a lo que acontece con la vida de su comunidad y tantas otras que han sido y son sacrificadas por el modelo de consumo y desarrollo del que ellos no son parte, sino solo saldos.
El lanzamiento de la Plataforma por la Desinversión en Minería, se ha desarrollado dentro de las actividades del Primer Encuentro Internacional de esta iniciativa en que participaron cerca de 40 organizaciones de fe, buscando caminos conjuntos para contribuir desde las iglesias a enfrentar la crisis climática, como uno de los grandes desafíos de la humanidad y de la creación en su conjunto. El encuentro contó con varias y diversas voces, del sur global cómo América Latina y de la República Democrática del Congo y Zambia.
Ha sido fundamental la participación de congregaciones religiosas en este proceso, que a la luz de su experiencia de coherencia ética financiera pueden inspirar y acompañar otras iniciativas similares, como es el caso de los Verbitas, Combonianos, Claretianos, Jesuitas, Maryknoll, Franciscanos, entre otros, y la participación misma de la Comisión Justicia y Paz de la Unión Internacional de Superioras Generales – UISG y USG. En el encuentro también participaron autoridades eclesiales, ya mencionadas en la primera parte de esta publicación.
“Muchas regiones, a menudo habitadas por pueblos indígenas y poblaciones marginadas, sufren los impactos de las industrias extractivas como la minería, la deforestación y la explotación petrolera. Estas áreas pueden describirse como ‘territorios martirizados’, donde tanto los ecosistemas como las comunidades son sacrificados en nombre del beneficio”, afirmó la Hna. Maamalifar Poreku, coordinadora del sector de justicia y paz de la UISG – USG.
Cada vez es más evidente el vínculo entre la violencia del sistema extractivo y el mundo financiero que sostiene y alimenta a las grandes corporaciones globales. Las organizaciones de fe han comprendido desde hace tiempo que acompañar a las comunidades afectadas y los impactos directos de la extracción minera, implica también trabajar, incidir y acompañar procesos que logren transformar estas realidades de injusticia. Por ello, el involucramiento en las prácticas financieras, desde una perspectiva ética con herramientas como la desinversión o la no inversión, representan estrategias para exigir a las multinacionales.
El compromiso de las Iglesias
Esta no es la única iniciativa, desde hace varios años las Iglesias han adoptado en varios casos esta estrategia. Por ejemplo, la campaña de desinversión en combustibles fósiles, con el protagonismo del Movimiento Laudato si’ y del Consejo Mundial de Iglesias; los jesuitas han lanzado a nivel internacional la campaña de desinversión en minerales de conflicto, denunciando las cadenas extractivas que alimentan violaciones de derechos humanos, conflictos armados y devastación ambiental. Recordamos también las campañas de desinversión contra el apartheid, promovidas especialmente por las Iglesias metodista y presbiteriana.
Y la Iglesia católica, además del ya comentado Mensuram bonam, en el Sínodo para la Amazonía se ha pronunciado sobre estos temas, y el papa Francisco le ha dado eco en la exhortación postsinodal Querida Amazonía: “Han llegado al Sínodo propuestas que invitan a prestar una especial atención a la procedencia de las donaciones u otros tipos de beneficios, así como a las inversiones realizadas por las instituciones eclesiásticas o por los cristianos” (QA 25).
En este espíritu, la Conferencia Episcopal Austríaca publicó en 2024 una nueva directriz sobre inversiones éticas, titulada Las inversiones éticas como cooperación, y decidió prohibir las inversiones en empresas de extracción o comercio del oro, consciente de los impactos de este sector sobre los derechos humanos y el equilibrio de la Creación.
El año 2025 se hicieron públicas, luego de una trabajo organizado desde diferentes sectores de la Iglesia y sus jerarquías el documento Orientaciones Pastorales ante los impactos de la minería que constituye una hoja de ruta para las iglesias, no sólo católicas, de cómo acompañar y desarrollar estrategias pastorales acordes a las situaciones que se viven en muchos territorios, por la presencia del extractivismo.
El papa León XIV tiene en el centro de su pontificado el llamado a la paz, “una paz desarmada y desarmante” y se ha pronunciado públicamente llamando a la Iglesia desde los diferentes niveles y espacios a construir la paz, en medio de un contexto como el actual, marcado por las guerras y las polarizaciones. Es preciso recordar que muchos de las decisiones geopolíticas están marcadas, y en el futuro se agudizarán, por la disputa de minerales necesarios para las armas. En un mundo donde los grandes poderes gubernamentales, priorizan el armamentismo, la desinversión en minería significa un decisión ética fundamental.
El lanzamiento de la plataforma
La Plataforma está orientada por el asesoramiento técnico de diversos institutos de investigación y organizaciones comprometidas con las finanzas éticas. Durante el encuentro en Roma intervinieron Facing Finance y Steyler Ethik Bank. La primera, una ONG alemana que promueve la transparencia y la responsabilidad ética en los mercados financieros, ofreció caminos de profundización sobre la cadena de extracción y comercio de materias primas y sus vínculos con los fondos de inversión; junto con Facing Finance, la red Iglesias y Minería ha publicado dos ediciones de Dirty Profits, informes sobre las violaciones de derechos provocadas por empresas extractivas. La segunda, un banco ético vinculado a la familia religiosa de los misioneros/as verbitas, compartió sus estrategias de análisis de los distintos fondos financieros para identificar aquellos coherentes con criterios éticos cristianos.
La adhesión a la Plataforma puede darse en distintos niveles: una primera puerta de entrada es para organizaciones cristianas que deseen conocer mejor el vínculo entre los impactos de la industria minera y las inversiones financieras. Un segundo nivel implica el estudio y eventual revisión de los códigos éticos de inversión que orientan a una congregación o institución: la Plataforma puede ofrecer asesoramiento y orientación en este ámbito. Finalmente, puede darse el paso de la desinversión en actividades que sostienen abusos del sistema extractivo y la reorientación del capital hacia sectores éticamente sólidos y confiables.
El Lanzamiento de la Plataforma de Desinversión en Minería acogido en la Sala de Prensa del Vaticano de manera oficial y el Primer Encuentro Internacional que se celebró en este contexto, marcan un hito para que las organizaciones inspiradas en el evangelio afiancen su papel como promotoras de nuevos diálogos dentro de la misma Iglesia y hacia afuera, logrando consolidar transformaciones concretas. La Plataforma para la Desinversión en Minería, abre sus puertas para la adhesión de organizaciones que quieran trabajar colectivamente en estos debates y acciones y por otro lado, seguir profundizando estos debates.
La Plataforma invita a espacios de trabajo colectivo y formación que se tendrán en torno a los temas de: profundización teológico – pastoral de Ecología Integral, justicia climática y desinversión, así como espacios más técnicos de la manos de experiencias como Steyler Ethik Bank en mayo y el espacio aperturado de asesorías y construcción de códigos éticos. Y hace unos días nada más, en Innsbruck, se desarrolló otro hito dentro del proceso con la conferencia europea de inversores eclesiales.
VIDEO. Grito de la Iglesia para frenar la minería: “El planeta ya no soporta”
Desinvertir en minería: Se necesita un nuevo paradigma
Reconocer y denunciar las violaciones cometidas por las multinacionales extractivas y apoyar el derecho de las poblaciones locales a la autodeterminación, protegiéndolas de toda forma de explotación indiscriminada. Este es el compromiso de la nueva plataforma para la desinversión en el sector minero. Previo al encuentro en la conferencia de prensa que lanzó la plataforma, Monseñor Vicente Ferreira, conversó con el padre Rodrigo Ríos para la redacción portuguesa de Vatican Media, y aportó más información sobre la iniciativa.
“En Latinoamérica, trabajamos para ayudar a las personas más pobres explotadas por los proyectos mineros”, explica el obispo redentorista. El objetivo principal de esta red es acompañar a la gente y ser una voz profética, porque debemos cambiar las estructuras sociales subyacentes. “Estamos aquí con la esperanza de denunciar un sistema que está matando nuestro planeta”. Lo que está en juego es la desinversión en el sector minero y el cese de la financiación de crímenes socioambientales que sacrifican vidas humanas en territorios enteros, creando desigualdad y nuevas formas de colonialismo.
Un espacio ecuménico para la denuncia y la propuesta
La Red de Iglesias y Minas es un espacio ecuménico integrado por comunidades cristianas, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicos, obispos y pastores que buscan abordar los desafíos que plantean los impactos y las violaciones de los derechos socioambientales causadas por las actividades mineras en América Latina. Fundamentales para esta red son el “derecho a decir no”, el derecho al consentimiento libre, previo e informado de las comunidades étnicas, y los derechos laborales y sindicales de los trabajadores del sector.
La persistencia de conflictos socioecológicos, con violaciones de derechos humanos en la región, junto con graves impactos e impunidad, están generando una situación de facto en la que los Estados son rehenes de las multinacionales, debilitando las culturas, la conciencia y las garantías. El sitio web de la plataforma afirma que debemos avanzar hacia una transición ecosocial integral que sea equitativa e incluya el reconocimiento de derechos y una profunda conversión ecológica.
La Iglesia no puede comprometerse con planes de muerte
“La desinversión es un paso audaz”, subraya el arzobispo Ferreira. “Significa que, como Iglesia, no podemos participar en proyectos que destruyan la creación. Eso sería un pecado. No queremos participar en proyectos de muerte. Tenemos alternativas en la región: ecología integral, agroecología; el trabajo de las comunidades, según nuestra experiencia, representa un ejemplo de economía sostenible. Por lo tanto, nuestra tarea es también proclamar que otro paradigma es posible”. Cita la encíclica Querida Amazonía, en la que el papa Francisco denunció los proyectos económicos extractivos y otras industrias que destruyen y contaminan.
La red promueve una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que persigue el bien común, incluye movimientos de base y anima las estructuras gubernamentales locales, nacionales e internacionales con el torrente de energía moral que surge de incorporar a los excluidos en la construcción de un destino común.
El Evangelio nos insta a construir justicia, no destrucción
Surge una cuestión ética fundamental, y Monseñor Ferreira es inequívoco: “La actividad minera está por todas partes. Pero es hora de empezar a pensar en otras alternativas, escuchando a nuestra gente, a nuestras tierras, a nuestras comunidades pesqueras y agrícolas. Defender a estas personas es importante porque tienen las soluciones, no solo los problemas. Son proactivas. Desde una perspectiva espiritual, es el Evangelio mismo el que nos impulsa a soñar con un Reino de paz y justicia, no de guerra y destrucción. Esta es nuestra misión principal: la fraternidad universal en el centro de nuestra atención. Espero que con nuestra voz y testimonio podamos ser fieles, ante todo, al Evangelio de Jesús”.
Las inversiones no son neutrales, como se afirma en el manifiesto de la red, que insta a la Iglesia a ser “coherente”. En este sentido, la plataforma también ofrece orientación y asesoramiento sobre decisiones financieras y de consumo que estén en consonancia con el Evangelio y que fomenten la protección de la creación. El compromiso compartido es revisar los fondos de inversión o incluso los bancos comerciales en los que se confía, “que podrían estar vinculados a la actividad minera a gran escala”.
VIDEO. P. Dario Bossi – Primer Encuentro Internacional de la Plataforma por la Desinversión en Minería
Yolanda Flores, líder aymara: “Las empresas mineras entran y contaminan nuestros ríos y nuestra manera de pensar”
Yolanda Flores es líder aymara de Puno (Perú) y miembro de DHUMA-Puno Derechos Humanos y Medio Ambiente. Participa en la Plataforma por la Desinversión en Minería que impulsa la Red Iglesias y Minería. El medio Alfa y Omega difundió la siguiente entrevista en el marco del encuentro en la Santa Sede:
-¿Qué significa para usted, como mujer aymara, la defensa de la tierra y del agua? ¿Cómo describiría la relación entre su comunidad y el entorno natural?
Para nosotros es fundamental. Como pueblo indígena aymara de la región de Puno, en Perú, vivimos en profunda armonía con la creación: con nuestra Madre Tierra y con nuestra hermana, abuela agua. Para mí, es lo primordial; es la vida misma. Vivimos profundamente vinculados a la agricultura y la ganadería, propias de esta zona. Mi hogar está a orillas del lago Titicaca, y nuestra vida transcurre en armonía con él. Cuando el agua retrocede, nosotros avanzamos; cuando crece con las lluvias, nos retiramos. No se trata de enfrentarnos, sino de comprendernos: conocemos el ritmo del agua y el nuestro, y aprendemos a convivir con ambos.
Antes no entendía del todo estas dinámicas. Mi abuelo solía decir que cuando hay mucho viento, se forman grandes olas. En aquellos tiempos no se vivían sequías como las actuales; hoy, en cambio, falta agua incluso en los cerros. Él explicaba que el viento fuerte empuja el agua hacia las montañas, y que de allí brota después. Así entendemos, reconocemos y respetamos estos espacios. Para nosotros, el agua es vida.
-¿Qué cambios ha observado en su territorio desde la llegada de actividades extractivistas?
Las empresas mineras, tanto formales como informales, siempre han existido, pero no como ahora. Antes ya había contaminación, pero hoy se ha agravado considerablemente. El Estado peruano está entregando nuestros territorios en concesión sin consultarnos ni informar a la población que habitamos estos espacios. En particular, se conceden las cabeceras de cuenca, donde el Estado casi no está presente y faltan servicios básicos como salud y educación.
En esas zonas más alejadas, las empresas mineras se presentan como una alternativa: mejoran caminos, generan empleo y despiertan expectativas. Por eso, muchas veces la gente acepta. Luego, les proponen comprar sus tierras, haciéndoles creer que esos territorios no tienen valor ni capacidad productiva. Sin embargo, su llegada trae contaminación a nuestros ríos y también afecta nuestra forma de pensar.
Además, no solo traen impactos ambientales, sino también problemas sociales: alcoholismo, trata de personas, prostitución. La minería llega con todo ese conjunto de consecuencias. Nuestro lago Titicaca está contaminado; tenemos metales pesados en el cuerpo porque consumimos esa agua. Nuestro ganado también está afectado, pero no existen estudios suficientes que lo confirmen de manera oficial.
Cuando nos dicen que tenemos anemia, nos preguntamos: ¿no será por el agua que bebemos? Lo intuimos, pero no hay investigaciones que lo demuestren con claridad. En el Perú, hay estudios que muestran un aumento de casos de cáncer de cuello uterino y de mama en mujeres, pero tampoco se establece una relación directa con los metales pesados. Sospechamos que la minería nos está afectando, directa e indirectamente, incluso poniendo en riesgo nuestras vidas.
-¿Y cómo afecta esto a la vida de los niños?
Los niños ya no crecen como deberían. En las escuelas se duermen, no logran concentrarse. Algunos no caminan ni hablan, y muchas veces estas situaciones se interpretan como castigos divinos. A veces incluso se les oculta dentro de las comunidades, sin acceso a la escuela. Otro efecto es el aumento de la violencia: nos volvemos más agresivos y todo parece resolverse con golpes. En una ocasión, una socióloga nos explicó que esto podría estar relacionado con la exposición al mercurio. Necesitamos aliarnos con universidades, investigadores y especialistas que nos ayuden a comprender lo que está ocurriendo. Solo con información y pruebas podremos exigir a las autoridades que nos atiendan y actúen.
-¿Cuáles son las principales vulneraciones de derechos que denuncian?
Se vulnera nuestro derecho al territorio: nuestras tierras están constantemente amenazadas. Una nueva ley permite que terceros puedan obtener títulos de propiedad si han habitado el lugar durante algunos años, lo que pone en riesgo nuestras tierras comunales. También se vulnera nuestro derecho a la salud: no estamos sanos y no recibimos atención adecuada, mientras el agua que consumimos está contaminada. Asimismo, se vulnera nuestro derecho a la información y a vivir en un ambiente sano y equilibrado. Estas son las principales afectaciones provocadas tanto por las empresas mineras como por las autoridades de turno.
-¿Se sienten escuchados por los gobernantes? ¿Esto implica riesgos personales para quienes lideran estas luchas?
Alzamos la voz, pero no somos escuchados. Organizamos paros, realizamos videos y visibilizamos nuestra problemática, pero sentimos que no hay respuesta real. Se crean mesas de diálogo, llegan ministros, nos reunimos, pero todo queda en promesas. Las comunidades se organizan para defender sus derechos y hacer visible su situación. También comprendemos la necesidad de participar en espacios de toma de decisiones. En el actual contexto electoral hubo mujeres indígenas postulando al Congreso, lo cual representó una esperanza. Tal vez así podamos contar con aliados que nos ayuden a ser escuchados y a defender la vida y el cuidado de nuestra casa común. Y sí, existen riesgos, y somos plenamente conscientes de ello.
-¿Cómo ayudan las tradiciones y cosmovisiones aymaras en la defensa del territorio?
Nuestras cosmovisiones y tradiciones nos mantienen vivos. Son espacios de encuentro donde compartimos tristeza y alegría, donde reflexionamos sobre nuestros sueños y nuestras perspectivas. Seguimos soñando con la vida y con la esperanza de que, en algún momento, las cosas cambien.
VIDEO. ¿Quienes financian para que nos destruyan y nos envenenen lentamente?
VIDEO. “¿Quien pone dinero para envenenarnos?” Yolanda Flores, líder del pueblo Aymara
Información adicional
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Fuentes
- Lancho, R. (2026, 20 de marzo). Escuchar las voces de las comunidades afectadas por la actividad minera. Vatican News.
- Giangravé, C. (2026, 20 de marzo). Vatican calls for divestment from mining, citing harm to poor communities. Religion News Service.
- Bossi, D. (2026, 24 de marzo). Cómo afrontar los impactos de la extracción minera. Red Iglesias y Minería.
- Modino, L. (2026, 25 de marzo). Yolanda Flores, líder aymara: “Las empresas mineras entran y contaminan nuestros ríos y nuestra manera de pensar”. Alfa y Omega.
- Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. (2026, 20 de marzo). Conferenza Stampa per il lancio della Piattaforma di Disinvestimento nell’Ambito Minerario.
- Videos: ExJ Enlázate por la Justicia
- Foto: Red Iglesias y Minería (FB)

