León XIV eleva el tono contra la guerra en su primera Pascua

2:00 p.m. | 7 abr 26 (CNN/VTN).- En un escenario internacional marcado por la escalada bélica y las tensiones impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, el papa León XIV convirtió su primera Semana Santa en un firme alegato por la paz. En homilías y declaraciones delineó su propuesta: renunciar a la lógica de dominación, romper con la indiferencia y apostar por la conversión interior. Al mismo tiempo, cuestionó —cada vez más directamente— a quienes amenazan a pueblos enteros, a quienes invocan a Dios para justificar la violencia y a quienes fuerzan la noción de “guerra justa” para aferrarse a las armas.

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Esta publicación ofrece una lectura de conjunto de los mensajes y gestos del papa León XIV durante su primera Semana Santa como pontífice, en la que ha situado la paz en el centro, en un contexto internacional marcado por la guerra y la incertidumbre. En primer lugar, se presenta una reseña de sus principales intervenciones litúrgicas y públicas, en las que el Papa articula una comprensión exigente de la paz, vinculada a la conversión, la verdad y el rechazo de toda violencia.

A continuación, se ofrece un análisis de sus recientes declaraciones sobre el conflicto en Irán, incluyendo las reacciones de diversas voces eclesiales y su creciente explicitación frente a las dinámicas políticas que sostienen la guerra. Finalmente, se aborda el perfil del pontífice en este nuevo escenario, destacando el giro en su tono y su progresiva configuración como una voz moral de alcance global, capaz de interpelar directamente a los líderes internacionales, en particular a partir del inédito señalamiento al presidente de Estados Unidos.

La fuerza “no violenta” de la Pascua en los llamados a la paz de León XIV

“Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento, que no escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza diciendo: Por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!”.

Las manos impregnadas de esa savia vital ya derramada, invocadas por el Papa el Domingo de Ramos. Las mismas manos del Pontífice, estrechadas alrededor de la Cruz el Viernes Santo. Un “signo importante”, según su propia admisión, como “líder espiritual hoy en el mundo”, que abraza idealmente a “madres”, “familiares” y “amigos de los condenados”, obligados “a humillarse ante las autoridades para que les restituyan los restos martirizados de un ser querido”. Y finalmente, esas mismas manos llamadas a deponer las armas y a resplandecer con la misma luz celebrada la mañana de Pascua desde la Logia central de la Basílica de San Pedro.

“Vuelve tu espada a su lugar”

La concreción de los gestos, la ternura de los sentimientos. Todo esto estaba en los llamados que, durante la Semana Santa, el papa León XIV dedicó a la paz y al cese de los conflictos que azotan el mundo. El primer fotograma es el del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, frente a 40.000 fieles y 120.000 ramitas de olivo levantadas para simbolizar esa paz suave de la que Jesús, recordó el Pontífice, es tanto “rey” como “caricia”, mientras “otros empuñan espadas y palos”.

A ellos se dirigió el Pontífice con las mismas palabras pronunciadas por Cristo cuando uno de sus discípulos, según el relato evangélico, había sacado un arma para defenderlo: “Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere”. El rojo de la sangre que gotea, contrastado por ese mismo color que destacaba en los ornamentos litúrgicos, celebración de ese Dios que “no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra”, afirmó el Pontífice.

“El bien no puede venir de la prevaricación”

La paz invocada por el Papa, especialmente en esta “hora oscura” para un mundo “contendido entre potencias que lo devastan”, tocó todo el conocimiento de la existencia humana. En la Misa Crismal del Jueves Santo, presidida en la Basílica de San Pedro, León XIV recordó cómo “el bien no puede venir de la prevaricación” en cualquier ámbito, no solo pastoral sino también social y político: “La ocupación imperialista del mundo se interrumpe entonces desde dentro, la violencia que hasta hoy se hace ley queda al descubierto. El Mesías pobre, prisionero, rechazado, cae en la oscuridad de la muerte, pero así trae a la luz una creación nueva”.

“Cristo nos da un ejemplo de dedicación, de servicio y de amor”

La tercera imagen inmortaliza las manos, aún las del Pontífice, que, en la Misa de la Coena Domini en la Basílica de San Juan de Letrán, lavaron los pies a los jóvenes sacerdotes consagrados por él mismo. Un gesto que, en palabras de León XIV, recordó el poder purificador de Dios. Él lava no solo la sangre que gotea de los conflictos, sino también la imagen distorsionada que ellos devuelven: las “idolatrías” y las “blasfemias” que la ensucian:

“Purifica también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos da, en cambio, un ejemplo de entrega, de servicio y de amor”.

Los llamados del Papa sobre la paz remiten a la continua dicotomía entre mal y amor. De la misma manera, las meditaciones escritas por el padre Francesco Patton, ya custodio de Tierra Santa, para el Vía Crucis presidido por el mismo Pontífice, identificaron una ambivalencia similar, recorriendo la misma senda transitada por Jesús entre personas que compartían “la fe” y “otros que se burlan e insultan”.

“Así es la vida de todos los días”, escribió el fraile menor: así es el camino trazado siguiendo “las huellas” de Jesús, como afirmó el Pontífice recitando la Oración Omnipotens compuesta por San Francisco de Asís, junto a unos 30.000 fieles presentes en el Coliseo en la noche del Viernes Santo.

VIDEO. Bendición final que imparte León XIV a todos los fieles en el Vía Crucis

 

“Dios no quiere nuestra muerte”

Es nuevamente la oscuridad, esta vez preludio de la mañana de Pascua, la que acompañó la Vigilia en la Basílica de San Pedro llena de 6.000 personas. Dios “no quiere nuestra muerte”: este fue el llamado del Papa, urgente frente a la narrativa de los conflictos que reduce a las víctimas a fríos números: “El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna, va más allá de la muerte y ningún sepulcro la puede aprisionar”.

León XIV exhortó a dar vida a un “mundo nuevo, de paz, de unidad”, partiendo de los fracasos de la humanidad, con referencia al mar por el que Dios liberó a los israelitas de la esclavitud en Egipto. Un elemento que el Pontífice definió “puerta de entrada” para el inicio de una vida “libre”, pero también “lugar de muerte”, justo mientras la crónica devolvía otra tragedia en el Mediterráneo: el naufragio de una embarcación que salió de Libia, causando más de 70 desaparecidos, y los relatos de los supervivientes, en estado de shock, en Lampedusa. El lugar donde León XIV se dirigirá el próximo 4 de julio.

VIDEO. El Papa convoca una vigilia de oración por la paz

 

“El Señor está vivo y permanece con nosotros”

La noche, el amanecer y luego la Misa en el día de Pascua. El cielo claro de la Plaza de San Pedro, 60.000 fieles presentes. Ciertamente, el mal no se borra en un día: la guerra “mata y destruye” y la amenaza siempre acecha: “La vemos presente en las injusticias, en los egoísmos partidistas, en la opresión de los pobres, en la escasa atención hacia los más frágiles. La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye”.

Pero se puede y se debe recoger la invitación pascual a “levantar la mirada”, vislumbrando el “espacio para una nueva vida que surge”, más allá de los sepulcros y del dolor: “El Señor está vivo y permanece con nosotros. A través de grietas de resurrección que se abren en la oscuridad, Él entrega nuestro corazón a la esperanza que nos sostiene: el poder de la muerte no es el destino final de nuestra vida.”

Paz como transformación del corazón, en su primera Pascua

Y en el esperado mensaje de Pascua, Urbi et Orbi, León ha perfilado una propuesta integral: La paz exige renuncia al deseo de dominación, rechazo de la indiferencia y una transformación interior que haga posible la convivencia. La combinación de palabra pública, denuncia moral y convocatoria litúrgica presenta la paz no solo como objetivo político, sino como obra de conversión personal y comunitaria.

El mensaje del Papa es una llamada urgente a la conversión hacia la paz frente a la lógica y las consecuencias de la guerra. Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, el pontífice imploró que la violencia ceda y que la paz nazca del corazón de las personas, no de acuerdos impuestos por la fuerza. Así se ha dirigido a los responsables de la violencia: “¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz!”. Esta frase sintetiza la prioridad del mensaje: no se trata solo de negociar treguas, sino de una decisión que rompa con la dinámica de dominación.

El Papa también distingue entre una paz meramente negativa —la que “silencia las armas”— y una paz positiva que transforma interiormente a las personas: “La paz que Jesús nos da no es una que simplemente silencia las armas, ¡sino una que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros!”. Y eso lo ha complementado con una crítica a la globalización de la indiferencia: la costumbre de resignarse ante la violencia y la muerte masiva. Se señala que esa indiferencia normaliza el sufrimiento y oculta las repercusiones humanas, económicas y sociales de los conflictos. El Papa advierte que acostumbrarse a la violencia equivale a perder la capacidad de compasión y de respuesta ética ante el mal.

VIDEO. Bendición Urbi et Orbi completa: León XIV en su mensaje de Pascua 2026

 

Detalles de la primera Semana Santa del papa León XIV

Columna en CNN en Español

El martes de Semana Santa por la noche, en un ventoso Castel Gandolfo, le hice una pregunta al papa León XIV. Con la guerra potencialmente escalando en Medio Oriente, quería saber si tenía un mensaje para el presidente Donald Trump y otros líderes de Estados Unidos e Israel. Su respuesta fue reveladora. El primer Papa estadounidense habló en inglés y expresó su esperanza de que Trump encontrara una “salida” para poner fin a la guerra con Irán. Pidió el fin de la violencia y que los líderes negocien.

Y este martes, en una breve declaración a los periodistas, reiteró la urgencia de la paz, pensando en la grave situación que se vivió ante el ultimátum lanzado por el presidente estadounidense Donald Trump a Irán con la amenaza de destruirlo todo en una noche si no se aceptaban las condiciones impuestas previamente por Teherán en relación con el estrecho de Ormuz. Finalmente, a pocas horas del tiempo límite exigido por el presidente de EE.UU. se llegó a un acuerdo de alto al fuego.

Es raro que los pontífices mencionen a líderes mundiales por su nombre, y esta es una de las primeras veces que León XIV cita a Trump públicamente. Su respuesta apuntó a cómo la guerra le está pesando mucho, y habló en un idioma que sería escuchado y entendido en la Casa Blanca.

También puso de manifiesto la marcada diferencia entre los dos líderes estadounidenses más visibles en el escenario mundial en la actualidad. Por un lado, el papa León XIV, el fraile agustino nacido en Chicago, conocido por su carácter afable y reservado, que no busca protagonismo. Por otro, el presidente Trump, una figura casi omnipresente en la agenda informativa y un factor disruptivo en la política global.

VIDEO. León XIV insta a que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán termine

 

Una voz destacada para poner fin a las guerras

Si bien León XIV no es un Papa confrontativo, cada vez se pronuncia más sobre la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán. Y lo hace mientras Pete Hegseth, el secretario de Defensa de EE.UU., presenta la guerra como un esfuerzo bélico con respaldo divino, incluso utilizando una justificación bíblica.

El papa León ha rechazado esta idea. “Hermanos y hermanas, este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la paz. Un Dios que rechaza la guerra, al que nadie puede utilizar para justificar el enfrentamiento”, dijo el Domingo de Ramos al inicio de la Semana Santa. “No escucha la oración de quienes hacen la guerra y la rechaza”. Al igual que Hegseth, León también citó las Escrituras, pero en su caso fue para decir que quienes hacen la guerra tienen las manos “llenas de sangre”.

Marcello Neri, teólogo y filósofo italiano, lo expresó así en un artículo para el Instituto Appia: “Es evidente que el primer Papa estadounidense en la historia de la Iglesia católica se opone firmemente a la lógica del Sr. Hegseth, que justifica la violencia en nombre de Dios”.

Tras la apariencia afable de este pontífice se esconde una férrea determinación. El martes por la noche, al hablar ante la prensa tras pasar el día en la residencia papal a las afueras de Roma, quiso enviar un mensaje y pidió una “tregua de Pascua”. León XIV se ha convertido cada vez más en una voz destacada en la lucha por el fin de las guerras, y el Viernes Santo continuó su campaña por la paz durante la Semana Santa con llamadas telefónicas por separado a los presidentes de Israel y Ucrania.

“La creciente devastación global que provoca esta guerra pone de manifiesto las ilusiones que nos llevaron a atacar a Irán; y, para los discípulos del Príncipe de la Paz, esta destructividad y este ciclo de ilusiones tienen un único imperativo: poner fin a este conflicto ahora”, declaró a CNN el cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, en respuesta a las declaraciones de León XIV el Domingo de Ramos. “Creo que el papa León está diciendo que debemos ser cautelosos ante la tentación de asumir de manera triunfalista que Dios está de nuestro lado, incluso en una guerra que es moralmente ilegítima”.

McElroy, autor de una tesis doctoral sobre las normas morales en la política exterior de Estados Unidos, considera que la guerra en Irán no cumple con la enseñanza católica sobre la “guerra justa”, que establece criterios para que un conflicto pueda considerarse moralmente justificado. Timothy Broglio, arzobispo castrense de Estados Unidos, coincide con esta valoración. En una entrevista concedida a CBS, que se emitirá el Domingo de Pascua, señaló que, si bien Irán representa “una amenaza con armas nucleares”, se estaría actuando “para contrarrestar una amenaza antes de que esta se materialice”.

Ecos del papa Juan Pablo II

La primera Semana Santa y Pascua de León XIV desde su elección en mayo del año pasado se dieron en un contexto marcado por la guerra. En este tiempo, el nuevo Papa ha estado adaptándose a un rol que lo ha situado en el centro de la atención mundial y a una responsabilidad que nunca había previsto asumir. La idea predominante era que ningún estadounidense podría ser elegido papa mientras EE.UU. se mantuviera como la principal potencia global.

Sin embargo, el cónclave de 2025, celebrado tras la muerte del papa Francisco, rompió esa tendencia al elegir al cardenal Robert Prevost como su sucesor. En un momento de incertidumbre sobre el papel de Estados Unidos en el mundo, la Iglesia optó por un prelado cuya trayectoria de dos décadas en Perú le otorgaba una experiencia internacional significativa, aunque sin una identificación excesiva con Estados Unidos.

La elección de León presenta paralelismos con la de Juan Pablo II, el primer no italiano elegido en 450 años y el primero procedente de Polonia, quien accedió al pontificado en 1978, en plena Guerra Fría. Algunos observan similitudes entre la oposición de Juan Pablo II a la guerra de Irak en 2003 y las actuales declaraciones de León sobre Irán.

“La última vez que un pontífice romano arremetió con tanta urgencia contra una guerra fue san Juan Pablo II en el periodo previo a la guerra en Iraq”, dijo Sohrab Ahmari, columnista y autor conservador iraní-estadounidense, convertido al catolicismo en 2016. Ahmari declaró a CNN que, como en la época de Juan Pablo II, las advertencias del Papa son ignoradas mientras algunos partidarios católicos de Trump “tergiversan” la enseñanza de León XIV o se oponen a ella. Ahmari describió la guerra como “manifiestamente injusta”.

A sus 70 años, León cuenta con el tiempo a su favor, y es probable que su pontificado se prolongue más allá de la actual administración estadounidense. A medida que se aproxima el primer aniversario de su elección, comienza a perfilarse como una voz serena pero firme en tiempos convulsos.

León XIV, primer Papa estadounidense, se perfila como un crítico acérrimo de Trump

El papa León se convirtió el pasado mes de mayo en el primer líder estadounidense de la Iglesia católica global, pero durante los primeros diez meses de su pontificado evitó en gran medida pronunciarse sobre su país de origen y nunca mencionó públicamente al presidente Donald Trump. Esa etapa ha llegado a su fin. En las últimas semanas, el Papa ha emergido como un crítico contundente de la guerra en Irán.

El martes de la semana pasada mencionó por primera vez de forma pública a Trump, en un llamado directo en el que instó al presidente a poner fin al conflicto en expansión. Y hace un par de días, ante un ultimátum del gobierno de EE.UU. que amenazaba con destruir “toda una civilización” de no aceptar sus exigencias, el Papa comentó: “esta amenaza contra todo el pueblo de Irán es realmente inaceptable”.

Se trata de un cambio significativo de tono y enfoque que, según expertos, indica que el Papa busca ejercer un contrapeso en el escenario internacional frente a Trump y sus objetivos de política exterior. “No creo que quiera que el Vaticano sea percibido como indulgente con el trumpismo por el hecho de ser estadounidense”, afirmó Massimo Faggioli, académico italiano especializado en el Vaticano.

León XIV, conocido por elegir cuidadosamente sus palabras, instó a Trump a encontrar una “vía de salida” para poner fin a la guerra, utilizando una expresión coloquial estadounidense que el presidente y los funcionarios de su administración entenderían. “Cuando (León) habla, siempre es cauteloso”, dijo Faggioli, profesor del Trinity College de Dublín. “No creo que fuera una casualidad”.

El cardenal de Chicago, Blase Cupich, cercano a León XIV, declaró a Reuters que el Papa estaba siguiendo los pasos de una larga lista de pontífices que han instado a los líderes mundiales a alejarse de la guerra. “Lo que es diferente es la voz del mensajero, ya que ahora los estadounidenses y todo el mundo angloparlante están escuchando el mensaje en un idioma que les resulta familiar”, dijo el cardenal.

VIDEO. El papa león XIV sobre la guerra de Irán: “Es inaceptable”

 

Dios rechaza las oraciones de los belicistas

Dos días antes de dirigirse directamente a Trump, León XIV afirmó que Dios rechaza las oraciones de los líderes que inician guerras y tienen “las manos manchadas de sangre”, en unas declaraciones inusualmente contundentes para un pontífice católico. Estos comentarios fueron interpretados por analistas católicos conservadores como dirigidos al secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien ha invocado un lenguaje cristiano para justificar los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán que dieron inicio a la guerra.

También provocaron una de las primeras respuestas directas de la administración Trump a una declaración de León. “No creo que haya nada incorrecto en que nuestros líderes militares o el presidente llamen al pueblo estadounidense a rezar por nuestros miembros del servicio”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, al ser consultada sobre las palabras del Papa.

Marie Dennis, exdirigente del movimiento católico internacional por la paz Pax Christi, afirmó que las recientes declaraciones de León y su llamado directo a Trump “reflejan un corazón quebrantado por la violencia incesante”. “Está tendiendo la mano a todos los que están agotados por esta violencia persistente y anhelan un liderazgo valiente”, añadió.

El Papa intensifica sus críticas en las últimas semanas

León XIV ya había criticado anteriormente las políticas de inmigración de línea dura de Trump, cuestionando si estaban en consonancia con las enseñanzas provida de la Iglesia. En esos comentarios, que provocaron ‌reacciones negativas entre los católicos conservadores, se abstuvo de nombrar directamente a Trump o a cualquier funcionario de la Administración.

El Papa también llevó a cabo en diciembre una importante reconfiguración del liderazgo católico en Estados Unidos, reemplazando al cardenal Timothy Dolan como arzobispo de Nueva York. Dolan, considerado una figura clave del sector conservador entre los obispos estadounidenses, fue sustituido por un clérigo relativamente poco conocido de Illinois, el arzobispo Ronald Hicks.

Intensificando las críticas a la guerra en Irán

El 13 de marzo afirmó que los líderes políticos cristianos que inician guerras deberían acudir a confesarse y examinar si están siguiendo las enseñanzas de Jesús. El 23 de marzo señaló que los bombardeos aéreos son indiscriminados y deberían ser prohibidos. El cardenal Michael Czerny, alto funcionario del Vaticano, afirmó que la voz del papa tendrá peso a nivel global porque “todos pueden percibir que habla (…) por el bien común, por todos y especialmente por los más vulnerables”.

“La voz moral del papa León es creíble, y el mundo desea profundamente creer que la paz es posible”, añadió.

VIDEO. Domingo de Ramos en el Vaticano: León XIV clama por la paz y pide “deponer las armas”


VIDEO. El Papa: Perseveremos en la invocación del don de la paz para todo el mundo

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