Cumbre mundial sobre la familia: León XIV convoca a obispos

4:00 p.m. | 27 mar 26 (VTN/AM).- En el décimo aniversario de Amoris laetitia, exhortación apostólica del papa Francisco sobre la familia, el papa León XIV anunció una cumbre global en la Santa Sede para octubre. En el encuentro, bajo un enfoque de “escucha recíproca” y “discernimiento sinodal”, representantes de los episcopados de todo el mundo evaluarán la recepción del documento en las Iglesias locales, la situación actual de las familias y los pasos pastorales para anunciarles el Evangelio en medio de los cambios que las afectan.

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Partir del “luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar”, la exhortación apostólica Amoris laetitia del papa Francisco, para observar los “cambios” actuales en las familias, para compartir “lo que se está realizando en las Iglesias locales” desde hace diez años en este sentido y para comprender cuáles son “los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy”, teniendo en cuenta también las formas de pobreza y violencia que muchas de ellas sufren.

Con estos múltiples objetivos, el papa León XIV convoca para el próximo mes de octubre a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo a una cumbre sobre la familia en el Vaticano. El anuncio llegó en un mensaje firmado por el pontífice el 19 de marzo, con motivo del décimo aniversario del documento de Francisco (fue el 19 de marzo de 2016), “fruto de tres años de discernimiento sinodal sostenidos por el Año Santo de la Misericordia”.


Luminoso mensaje de esperanza

Una exhortación en el centro de reflexiones y debates —a menudo limitados únicamente al tema de los sacramentos para los divorciados vueltos a casar— que León define como un “luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar”. En este décimo aniversario, el Papa quiere, de hecho, “dar gracias al Señor por el impulso dado al estudio y a la conversión pastoral de la Iglesia, y pedirle el valor para continuar el camino, acogiendo siempre de nuevo el Evangelio, con la alegría de poder anunciarlo a todos”.

En el mensaje, el Papa se remite a la enseñanza del Concilio Vaticano II para recordar que la familia es “el fundamento de la sociedad, un don de Dios” y escuela del más rico humanismo: “Mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de ‘Iglesia doméstica’, cuyo papel es esencial para la educación y la transmisión de la fe”.


Familiaris consortio y Amoris laetitia

El impulso conciliar fue recogido por los Pontífices: Juan Pablo II con Familiaris consortio en 1981 y Francisco, precisamente, con Amoris laetitia. Ambas exhortaciones “han estimulado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y de las familias”.

En los treinta y cinco años transcurridos entre los dos documentos magisteriales se han acentuado numerosos “cambios antropológico-culturales”, señala León XIV. Por eso “el papa Francisco quiso comprometer aún más a la Iglesia en el camino del discernimiento sinodal”. Del predecesor, el Papa recuerda el discurso del 17 de octubre de 2015, pronunciado durante la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia, en el que Jorge Mario Bergoglio afirmaba que no es posible “hablar de la familia sin interpelar a las familias, escuchar sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”.

León XIV afirma en su mensaje: “Amoris laetitia ofrece una enseñanza valiosa que debemos seguir profundizando hoy: la esperanza bíblica de la presencia amorosa y misericordiosa de Dios, que permite vivir ‘historias de amor’ incluso cuando se atraviesan crisis familiares”.


Nuevos caminos pastorales

De la exhortación, el papa León destaca también la fuerza de la “invitación a adoptar la ‘mirada de Jesús’ y a estimular sin descanso el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar”, así como del “llamamiento a descubrir que el amor en el matrimonio ‘siempre da vida’ y que es ‘real’ precisamente en su modo ‘limitado y terreno’, como nos enseña el misterio de la Encarnación”.

“El papa Francisco afirma la necesidad de desarrollar nuevos caminos pastorales y de fortalecer la educación de los hijos, al tiempo que invita a la Iglesia a ‘acompañar, discernir e integrar la fragilidad’, superando una concepción reductiva de la norma, y a promover la espiritualidad que brota de la vida familiar”, explica el Pontífice en su mensaje. Y añade que “para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar la confianza en la gracia y el deseo cristiano de santidad. También debemos sostener a las familias, particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea”.


Un compromiso pastoral que hay que renovar y profundizar

Finaliza su mensaje con un agradecimiento “por las familias que, a pesar de las dificultades y los desafíos, viven la espiritualidad del amor familiar hecha de miles de gestos reales y concretos”. El Papa expresa también su gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar. Un compromiso que debe “renovarse y profundizarse” exhorta León XIV.

LEER. Mensaje completo del papa León XIV – Décimo aniversario de Amoris laetitia

 

Lo que hay que saber de la cumbre de octubre sobre la familia

El papa León XIV ha convocado a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo al Vaticano en octubre para abordar el matrimonio y la familia. La invitación fue realizada con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica postsinodal del papa Francisco Amoris laetitia (La alegría del amor).

En el mensaje con motivo de este aniversario, León explicó que ha convocado el encuentro “reconociendo los cambios que siguen afectando a las familias” y “con el fin de proceder, en un clima de escucha recíproca, a un discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy, a la luz de Amoris laetitia y teniendo en cuenta lo que se está realizando en las Iglesias locales”.

La carta recordó cómo el papa Francisco convocó el Sínodo sobre la Familia en 2014 y 2015 para abordar los “cambios antropológico – culturales” que se habían “acentuado a lo largo de treinta y cinco años”, desde que Juan Pablo II publicara su documento de referencia sobre la familia, Familiaris consortio, en 1981.

Aunque el mensaje no especifica cuáles son estos “cambios antropológico – culturales”, el Vaticano suele emplear estos términos para referirse a nuevas comprensiones sobre el género y la sexualidad, a la disminución de las tasas de matrimonio y natalidad en muchos contextos, así como a la creciente diversidad de configuraciones familiares fuera de los modelos tradicionales de la Iglesia.

En Amoris laetitia, el papa Francisco alentó a la Iglesia a ampliar su acción pastoral hacia quienes viven en situaciones familiares “irregulares”, incluyendo la apertura —en determinados casos— a que católicos divorciados vueltos a casar puedan acceder a la comunión, una decisión que suscitó una fuerte resistencia por parte de algunos cardenales y otros sectores que no deseaban cambios en la enseñanza.

El papa León subrayó la importancia de este enfoque en su reciente mensaje, dedicando más de un párrafo de su carta al tema de la “fragilidad”. El capítulo 8 de Amoris laetitia se centra en “Acompañar, discernir e integrar la fragilidad”. Este capítulo aborda el acompañamiento pastoral de quienes viven en situaciones “irregulares” y afirma que “ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada ‘irregular’ viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante”. El papa León afirmó, como ya había señalado anteriormente, que la fragilidad es “parte de la maravilla que somos”.

Y añadió: “Para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar ‘la confianza en la gracia’ (AL 36) y el deseo cristiano de santidad. También debemos sostener a las familias, particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea”.

León señaló que las “rápidas transformaciones” que dieron origen a Amoris laetitia hacen que sea aún más necesario que hace diez años “una especial atención pastoral a las familias”. De ahí la convocatoria a los presidentes de las conferencias episcopales para abordar este tema.


Colegialidad

Aunque se conocen pocos detalles sobre la reunión de octubre, solo ha habido un encuentro similar de los presidentes de las conferencias episcopales. En 2019, el papa Francisco los convocó al Vaticano para una cumbre sobre la protección de menores. Aquel encuentro incluyó también a los superiores de las órdenes religiosas. Durante cuatro días, los participantes escucharon testimonios de víctimas de abusos provenientes de los cinco continentes, así como intervenciones de figuras como el cardenal Luis Antonio Tagle, la periodista Valentina Alazraki y la religiosa Veronica Openibo SHCJ.

Aunque el encuentro produjo pocas reformas inmediatas, ayudó a que los obispos comprendieran la gravedad de los abusos sexuales en la Iglesia. Posteriormente, se impulsaron reformas progresivas como Vos estis lux mundi, que estableció nuevas normas de responsabilidad frente a abusos y encubrimientos, tanto para obispos como para institutos religiosos.

La reunión de 2019 fue considerada inusual, pues parecía otorgar a las conferencias episcopales un reconocimiento institucional mayor del que el Vaticano les había concedido hasta entonces. Si bien Juan Pablo II y Benedicto XVI reconocieron su utilidad práctica, subrayaron que los episcopados no forman parte de la estructura jerárquica de la Iglesia y, por tanto, no poseen “autoridad doctrinal”. El papa Francisco señaló en 2013 que esta cuestión no estaba suficientemente resuelta, y en el Sínodo sobre la Sinodalidad (2021–2024) se propuso reconocer a las conferencias como “sujetos eclesiales dotados de autoridad doctrinal”, reavivando el debate.

En este contexto, algunos se preguntan si la convocatoria de León ofrece indicios sobre cómo podría abordar este debate. Actualmente existen unas 115 conferencias episcopales en el mundo. En cualquier caso, la convocatoria de una reunión de obispos de todo el mundo constituye el segundo gran impulso hacia la colegialidad —el ideal del Vaticano II de obispos que actúan en comunión entre sí— en lo que va del año. El primero fue el encuentro de los cardenales en enero, que León señaló se repetiría en junio y luego de forma anual. En las reuniones previas al cónclave de 2025, los cardenales habían expresado su deseo de ser consultados con mayor frecuencia por el Papa, y León los convocó nuevamente a la sala de reuniones poco después de su elección para escucharlos durante dos horas.

Cabe destacar que la reunión de enero de los cardenales, denominada consistorio, decidió centrarse en dos documentos del papa Francisco: Evangelii gaudium, que expone las líneas programáticas de su pontificado, y Praedicate evangelium, su constitución sobre la reforma de la Curia romana. Ahora, León ha convocado otro encuentro global de obispos en torno a un nuevo documento de Francisco, Amoris laetitia, lo que podría indicar su intención de dar continuidad a su magisterio.


Sinodalidad

Una cuestión clave respecto a este encuentro es en qué medida participarán los laicos. En 2019, aunque los únicos participantes laicos fueron miembros no ordenados de institutos religiosos y funcionarios de la Curia romana, muchos de los testimonios escuchados por los obispos fueron ofrecidos por laicos. Una estructura similar podría adoptarse en esta ocasión. Sin embargo, más allá del formato, será significativo observar qué tipo de ponentes se eligen: ¿serán principalmente padres y madres de familia? ¿Habrá quienes representen situaciones “irregulares”, como parejas en convivencia o personas en relaciones del mismo sexo?

El encuentro se sitúa además en un contexto de creciente impulso hacia la sinodalidad en la Iglesia, donde las asambleas globales convocadas por Francisco han incorporado progresivamente una mayor presencia de laicos. Antes y durante el Sínodo sobre la Familia, se enviaron cuestionarios a fieles de todo el mundo para recoger sus experiencias, con el fin de iluminar las deliberaciones de los obispos en el sínodo.

En el Sínodo sobre la Sinodalidad, los laicos fueron invitados por primera vez como miembros plenos con derecho a voto, lo que suscitó interrogantes sobre si el sínodo puede seguir considerándose un sínodo “de obispos” y si estos deberían repensarse como “asambleas eclesiales” que incluyan a laicos, seguidas de encuentros exclusivamente episcopales para discernir sus resultados. (Actualmente, está prevista una asamblea eclesial sobre la sinodalidad en 2028, sin que, por el momento, se contemple una reunión posterior solo de obispos).

Dado que ya se realizaron amplios procesos de escucha sobre la familia hace más de una década durante el Sínodo sobre la Familia —en el que se basa Amoris laetitia—, es posible que en esta ocasión la participación de los laicos sea más limitada. No obstante, el mensaje de León que anuncia el encuentro reconoce que “de hecho, hay lugares y circunstancias en los que la Iglesia ‘sólo puede llegar a ser sal de la tierra’ a través de los fieles laicos y, en particular, de las familias”.

“Por eso —escribió el Papa—, el compromiso de la Iglesia en este ámbito debe renovarse y profundizarse, para que aquellos a quienes el Señor llama al matrimonio y a la familia puedan vivir su amor conyugal en Cristo y los jóvenes se sientan atraídos por la intensidad de la vocación matrimonial en la Iglesia”.

VIDEO. El Papa convoca a los obispos del mundo a una cumbre sobre la familia

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